(1ª) Academia Nacional de Ciencias de
EE.UU.: «El creacionismo, el diseño inteligente
y otros discursos sobre intervención sobrenatural
en el origen de la vida o las especies, no son
ciencia porque no son verificables mediante
procedimientos científicos. Tales discursos
subordinan los datos observados a juicios
basados en la autoridad, la Revelación o las
creencias religiosas» (Web oficial).
(2ª) Asociación Americana de Profesores
Universitarios: «[la AAPU] deplora los
esfuerzos de algunas comunidades locales y
ciertos legisladores estatales para obligar a los
profesores de las escuelas públicas a tratar la
evolución como una mera hipótesis o especula-
ción, no sustanciada ni verificada por procedi-
mientos científicos, y a iniciar a los estudiantes
en la “hipótesis del diseño inteligente” para
explicar los orígenes de la vida. Tales iniciativas,
no sólo violan la libertad de cátedra del profesor
de enseñanza pública, además pueden tergiversar
la comprensión de los estudiantes sobre el
mayoritario consenso científico sobre la evolu-
ción» (Web oficial).
(3ª) Asociación Americana de Bioquímica y
Biología Molecular, con unos 12.000 bioquími-
cos y biólogos moleculares: «El “diseño inteli-
gente” no es una teoría en sentido científico, ni
constituye una alternativa científica a la evolu-
ción [la idea de] “diseño inteligente” puede ser
adecuada para su enseñanza en clase de religión
o filosofía, pero tal concepto carece de lugar en
una clase de ciencia y no debería impartirse en
ella» (Web oficial).
(4ª) Asociación Americana para el Fomento
de la Ciencia. Probablemente se trate del ateneo
científico más colosal del mundo, al federar unas
262 asociaciones e integrar unos 10.000.000 de
personas. Son muchas sus manifestaciones públi-
cas contrarias a la cientificidad del diseño
inteligente como teoría explicativa del origen de
la vida y las especies, y además, muy clara su
posición respecto de la artificial polémica forzada
por el fundamentalismo cristiano entre evolución
y diseño inteligente, al afirmar que «no existe una
controversia significativa en el seno de la comu-
nidad científica sobre la validez de la teoría de la
evolución. La controversia actual relativa a la
enseñanza de la evolución no es de índole
científica» (Web oficial). Pese a haber sido citado
su dictamen pericial en el juicio Kitzmiller,
ampliaremos su valoración, pues recoge conside-
raciones epistemológicas interesantes sobre la
cuestión de si el diseño inteligente supone una
alternativa científica a la teoría evolucionista
contemporánea, justificando su negativa en que
«Quizás los partidarios del diseño inteligente
empleen la retórica de la ciencia, pero no su
metodología. Aún no han propuesto pruebas
significativas para sus afirmaciones, no existen
noticias sobre investigación actual de sus
hipótesis en congresos científicos relevantes, ni
tampoco existe un cuerpo de investigación de
dichas hipótesis publicado en revistas científicas
especializadas. En consecuencia, no se ha
demostrado que el diseño inteligente sea una
teoría científica» (Web oficial).
(5ª) Asociación Nacional de Profesores de
Ciencia, integra como asociados a unos 55.000
profesionales y administradores que ejercen su
trabajo en el área científica: «Coincidimos con los
principales científicos y asociaciones científicas
del país, […] al afirmar que el diseño inteligente
no es ciencia […] Sencillamente no es justo
presentar pseudociencia a los estudiantes en
clases de ciencia» (Web oficial). En parecidos
términos se pronuncia la Asociación Nacional de
Profesores de Biología, una especie de sección de
la anterior: «Los científicos han establecido
firmemente la evolución como un proceso natural
decisivo […] Las explicaciones o tipos de cono-
cimiento que invocan mecanismos metafísicos o
no-naturalistas, ya sean llamados “ciencia de la
creación”, “creacionismo científico”, “teoría del
diseño inteligente”, “teoría de la joven Tierra” o
reciban similares designaciones, caen fuera del
ámbito de la ciencia» (Web oficial).
(6ª) Consejo de Europa. En junio de 2007, su
“Comité sobre cultura, ciencia y educación”
emitió el informe Los peligros del creacionismo
en la educación, según el cual, «El creacionismo
en cualquiera de sus variantes, como el “diseño
inteligente”, no está basado en hechos ni emplea
el razonamiento científico, y su contenido es
lamentablemente inapropiado para las clases de
ciencia» (Consejo de Europa 2007). Por lo
demás, al describir el peligro que constituye la
enseñanza del creacionismo, considera al diseño
inteligente como “anti-ciencia”, afirmando ade-
más que implica un «descarado fraude científico”
[y un] engaño intelectual [que] enturbia la
naturaleza, objetivos y límites de la ciencia»
(Consejo de Europa 2007).
(7ª) Departamento de Ciencias Biológicas de
la Universidad de Lehigh. Si fuera necesario
algún testimonio adicional, basta leer la clamo-
rosa declaración realizada unánime y pública-
mente por los compañeros de Michael Behe en
dicho Departamento, cuya página web expone un
aviso tan elocuente, que no parece requerir
ulteriores comentarios: «[…] el Departamento
apoya de modo inequívoco la teoría evolutiva, la
cual se enraíza en el trabajo seminal de Charles
Darwin y ha sido contrastada por resultados
acumulados durante más de 140 años. El único
disidente respecto de esta posición, el profesor
Michael Behe, es un conocido defensor del
“diseño inteligente”. Aunque respetamos el
derecho del profesor Behe a expresar sus puntos
de vista, son exclusivamente personales y de
ningún modo están respaldados por el Departa-
mento. Nuestra posición colectiva es que el
diseño inteligente carece de fundamento en
ciencia, no ha sido demostrado experimenta-
lmente y no debería considerarse científico»
(Web oficial).
(8ª) Federación de Sociedades Americanas
de Biología Experimental, integrada por unas 22
asociaciones y representativa de 84.000 científi-
cos profesionales: «A diferencia de la evolución,
el creacionismo y el diseño inteligente no son
ciencia, porque no reúnen los requisitos necesa-
rios y esenciales: no se basan en la observación
directa ni en la experimentación, ni generan
predicciones verificables. […] Permitir al
creacionismo y al diseño inteligente burlar la
rigurosa metodología de la investigación
científica, allana el camino para que también
otras ideas pseudocientíficas paupérrimamente
estudiadas invadan el currículo académico de
ciencia» (Web oficial).
(9ª) Fundación Elie Wiesel para la
Humanidad, Iniciativa Premios Nóbel. Los 38
galardonados con el Premio Nóbel suscriptores
del siguiente fragmento de texto, explican su
rechazo del diseño inteligente como teoría
científica: «Deducida lógicamente a partir de
evidencia verificable, la evolución es concebida
como el resultado de un proceso no finalista ni
planeado de variación aleatoria y selección
natural. Como base de la Biología moderna, su
papel indispensable ha sido, si cabe, fortalecido
por la capacidad de estudio del ADN. En cambio,
el diseño inteligente es fundamentalmente
acientífico; no puede ser probado como teoría
científica porque su tesis central se basa en la
creencia en la acción de un agente sobrenatural»
(Iniciativa de Premios Nóbel 2005).
(10ª) Royal Society. Tras más de 350 años de
andadura, su prestigio como centro divulgador de
conocimiento científico no requiere presentación:
«el diseño inteligente tiene más elementos comu-
nes con una creencia religiosa en el creacionis-
mo que con la ciencia, la cual se basa en la
evidencia adquirida mediante la observación y la
experimentación. La teoría de la evolución está
soportada por el peso de la evidencia científica;
la teoría del diseño inteligente no» (The Royal
Society 2006).