Podría parecer, a simple vista, que el siguiente mensaje nada tiene que ver con el tema. Pero, lo pongo aquí para su reflexión, pues a mi entender, tiene un gran sentido.
Jesús dijo: "Mi paz os dejo, mi paz os doy: No os la doy como el mundo la da". Jn 14: 27.
Y es que el concepto de paz del mundo es distinto del concepto de paz de Jesús.
Paz. (Significado RAE)
(Del lat. pax, pacis).
1. f. Situación y relación mutua de quienes no están en guerra.
2. f. Tranquilidad pública y quietud de los Estados, en contraposición a la guerra o a la turbulencia.
3. f. Tratado o convenio que se concuerda entre los gobernantes para poner fin a una guerra.
4. f. Sosiego y buena correspondencia de unas personas con otras, especialmente en las familias, en contraposición a las disensiones, riñas y pleitos.
5. f. Reconciliación, vuelta a la amistad o a la concordia. U. m. en pl.
6. f. Virtud que pone en el ánimo tranquilidad y sosiego, opuestos a la turbación y las pasiones.
7. f. Relig. En la celebración de la eucaristía según la liturgia romana, rito en el que toda la asamblea se ofrece mutuamente un gesto de paz. En otras liturgias, como la hispano-mozárabe, se realiza antes de la presentación de las ofrendas de la eucaristía.
Entonces la paz que es según el mundo consiste en rodearse de un contexto de seguridad y de no guerra, donde para ello no se franquean límites ni sensibilidades... Pero también se "arreglan" recurriendo a lo que haga falta las diferencias. El punto es que la paz de Cristo no es así. Jesús dijo: "¿Pensáis que vine a dar paz en la tierra? Os digo: NO, sino más bien división" Lucas 12:51
"Mi paz os dejo, mi paz os doy".
Os he hablado de estas cosas en figuras; pero viene la hora cuando ya no os hablaré más en figuras, sino claramente os anunciaré acerca del Padre. [Pongo esta cita para demostrar que Jesús usaba figuras del lenguaje para explicar cosas. Estimados, hay que ir más lejos que las figuras].
En aquel día pediréis en mi nombre, y no os digo que yo rogaré al Padre por vosotros, pues el Padre mismo os ama, porque vosotros me habéis amado y habéis creído que yo he salido de la presencia de Dios.
Yo salí de la presencia del Padre y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo y voy al Padre.
Le dijeron sus discípulos: —He aquí, ahora hablas claramente y no hablas en ninguna figura. Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no necesitas que nadie te pregunte. En esto creemos que has salido de Dios. [Fijaros bien cuando entendieron... No os quedéis con las figuras.]
Jesús les respondió: —¿Ahora creéis?
Os he hablado de estas cosas para que en mí tengáis paz. En el mundo tendréis aflicción, pero ¡tened valor. Confiad: Yo he vencido al mundo!
Amados hermanos, recibid la paz de Jesús. Esa paz que es interior aunque tenga que afrontar contrariedades, esa paz que es independiente a las turbulencias exteriores, esa paz que es valiente y que perdura.
Estimados: Que el Señor llene vuestros corazones con la paz de Cristo, con esa paz que es valiente, que edifica, que afronta las situaciones con la sabiduría del Señor y que vence al mundo en el amor de Cristo. Que Dios os bendiga y os colme con esa paz: Aquella que el mundo no da y que el mundo no entiende.
Bendiciones,
Isle.