"AMBOS MORIRAN, EL HOMBRE QUE SE ACOSTO CON LA MUJER, Y LA MUJER TAMBIEN" (Deuteronomio 22: 22).
Presentar a estos asesinos como unos santurrones celosos guardianes de la ley va en contra de su verdadera condición espiritual desenmascarada por Jesús en Mateo 23 y de manera explícita aquí:
Jua 7:19 ¿No os dio Moisés la ley, y ninguno de vosotros cumple la ley? ¿Por qué procuráis matarme?
La expresión
"acusados por su conciencia" (Jn.8:9) resalta un punto importante: la hipocresía de los acusadores al juzgar a otros sin reconocer sus propios pecados, en línea con lo que Jesús menciona en Juan 7:19 sobre cómo ellos mismos no guardaban la ley. Esto también conecta bien con el espíritu de Mateo 23, donde Jesús denuncia la hipocresía de los escribas y fariseos.
"ACUSADOS POR SU CONCIENCIA"
Lo que Jesús escribió en tierra confrontó directamente la culpabilidad personal de quienes querían apedrear a la mujer. Esta experiencia recalca la necesidad de examinarse a uno mismo antes de juzgar a otros, un tema central en las enseñanzas de Jesús.
EN CUANTO AL CORAZÓN DE LA MUJER ESTE ARGUMENTO
Pero la verdadera razon de POR QUE Jesus le dijo a ella: "NO PEQUES MAS", fue porque el texto bíblico NO REGISTRA QUE ELLA HAYA PEDIDO PERDON A JESUS POR SUS ACCIONES DE ADULTERIO.
Entonces, Jesus le ordeno: "NO PEQUES MAS" (Juan 8: 11).
NO LO COMPARTO.
1. Desde el lugar donde fue sorprendida en el acto mismo de adulterio, en su camino hacia Jesús, su corazón va angustiado no endurecido.
2. La contemplo llevada a empellones, su tiempo de vida aquí en la tierra se agota, va llorando y su única esperanza es Cristo, aunque ella no lo sabe en Cristo hay perdón de pecados, aún sin ir a la Cruz todavía, porque Jesús es la gracia personificada (2Tim.1:9).
Una mujer llevada a empellones, vulnerable y angustiada— muestra un cuadro humano que resalta la misericordia de Jesús. Su orden "no peques más" no solo es un llamado a un cambio de vida, sino también una muestra de gracia y esperanza. Jesús no la condena, sino que la libera del juicio de los demás y le da una oportunidad de empezar de nuevo.
MI APRECIACIÓN PERSONAL
En esa sociedad patriarcal, donde a la mujer no se le permitía trabajar independientemente, es probable que ejerciera la prostitución por necesidad, y que la expresión "Vete y no peques más" haya impactado su vida como un poder transformador y haya regresado a su pueblo ese mismo día, pues su vida corría peligro allí en Jerusalén. Meses más tarde, la expresión "que era de la ciudad" (Lc.7:37) en un contexto donde el escritor sagrado señala "que era pecadora" en el mismo versículo, en contraste con el representante de la ley "que es pecadora" (Lc.7:39) contemplamos a una mujer agradecida porque había tenido una experiencia personal con el Señor y entra sin ser invitada con el exclusivo propósito de adorar a su Señor y Salvador,
porque un corazón agradecido, adora.
Cuando conectamos este episodio con la mujer de Lucas 7:37, vemos un hilo de gratitud y adoración que atraviesa ambas narrativas. La acción de esta mujer entrando sin ser invitada y derramando perfume sobre Jesús, aún frente a la crítica de los líderes religiosos, refleja un corazón profundamente agradecido y transformado.
Ya no era la prostituta de la ciudad de Jerusalén, ahora es una nueva criatura, sabe que Jesús está pasando por este pueblo y no pierde tiempo, su corazón le pertenece a Jesús (Pro.23:26).
Estas historias nos enseñan el poder transformador de un encuentro genuino con el Señor y cómo la adoración surge naturalmente de un corazón que reconoce la magnitud de Su gracia.
¡Qué lección tan profunda para nuestras propias vidas!
Vivir en el foro presentando a los ejecutores de la ley de Moisés, como si Jesús los estuviese respaldando, no edifica porque no se glorifica a Cristo, sino a Moisés, y aunque fue un siervo fiel, Jesús es mayor que él, por cuanto es el Hijo sobre la casa de Dios.
Heb 3:5 Y Moisés a la verdad fue fiel en toda la casa de Dios, como siervo, para testimonio de lo que se iba a decir;
Heb 3:6
pero Cristo como hijo sobre su casa, la cual casa somos nosotros, si retenemos firme hasta el fin la confianza y el gloriarnos en la esperanza.