Demasiado tarde el célebre físico británico ha tenido que reconocer, no solamente su error científico, sino lo fatal que le ha sido su pretensión de desplazar al Creador de todo cambiándolo por una gran explosión.
Incrédulo empedernido hasta el fin, dos semanas antes de morir, dejó escrito su último legado: cómo predecir el fin del mundo, en un artículo titulado "Una salida serena a la inflación cósmica", escrito junto a un profesor belga, trabajo que para muchos científicos, le hubiera valido el Premio Nobel en Física.
No se puede desmerecer lo que ha sido lo más admirable en él: que en la más lastimosa condición física imaginable, fuese capaz de luchar por la vida y el constante desarrollo de su pensamiento, incluso con humor.
Una vez admitido esto, ¿qué más lo sobrevive?
En buena parte su fama ha sido divulgada por el mundo incrédulo que lo necesitó como su Profeta y eximio Maestro, capaz de proveer a los ateos y agnósticos de una opción a la fe en un Dios único que hizo todo cuanto existe.
Es relativamente fácil para cualquier homo sapiens enfrentar las dos nociones infinitas de tiempo y espacio, para imaginar una confrontación que produzca una formidable explosión (Big Bang).
Luego, tomando los últimos descubrimientos astronómicos y las investigaciones en el campo de la física, cuántica, inclusive, es posible todavía abonar una teoría cosmológica a resultas de la cual yo estoy tecleando acá mi PC sorbiendo mi mate amargo mañanero.
“En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. ¡Cuán incomparablemente convincente es este primer versículo de la Biblia en comparación a todas las demás opciones a la verdad!
Saludos cordiales
Incrédulo empedernido hasta el fin, dos semanas antes de morir, dejó escrito su último legado: cómo predecir el fin del mundo, en un artículo titulado "Una salida serena a la inflación cósmica", escrito junto a un profesor belga, trabajo que para muchos científicos, le hubiera valido el Premio Nobel en Física.
No se puede desmerecer lo que ha sido lo más admirable en él: que en la más lastimosa condición física imaginable, fuese capaz de luchar por la vida y el constante desarrollo de su pensamiento, incluso con humor.
Una vez admitido esto, ¿qué más lo sobrevive?
En buena parte su fama ha sido divulgada por el mundo incrédulo que lo necesitó como su Profeta y eximio Maestro, capaz de proveer a los ateos y agnósticos de una opción a la fe en un Dios único que hizo todo cuanto existe.
Es relativamente fácil para cualquier homo sapiens enfrentar las dos nociones infinitas de tiempo y espacio, para imaginar una confrontación que produzca una formidable explosión (Big Bang).
Luego, tomando los últimos descubrimientos astronómicos y las investigaciones en el campo de la física, cuántica, inclusive, es posible todavía abonar una teoría cosmológica a resultas de la cual yo estoy tecleando acá mi PC sorbiendo mi mate amargo mañanero.
“En el principio creó Dios los cielos y la tierra”. ¡Cuán incomparablemente convincente es este primer versículo de la Biblia en comparación a todas las demás opciones a la verdad!
Saludos cordiales