.
Repetir hasta el hartazgo la frase "morir, seguir muriendo, sin terminar de morir" no la hace verdad ni le acredita veracidad. Lo único que puede acreditar veracidad es la palabra de Dios, la cual se encuentra ausente en aquella frase "creativa".
Hay frases que pueden sonar bonitas y creíbles pero en el fondo esconden los sofismas acostumbrados. Dios no puede ser "autor de la vida" en el sentido que lo quieres aplicar, porque nuestro Dios es un ser vivo en sí mismo. El es el que imparte vida en su creación, la sustenta con su poder. Creó al hombre del polvo y sopló en el ALIENTO DE VIDA. La vida del hombre es una vida "prestada" porque al morir ese aliento de vida que lo animaba, regresa a Dios quién lo dió.
En ningún momento expresé que el tormento eterno o la vida eterna confiere inmortalidad a los condenados. Porque lo que defiendes es que tanto los condenados como los no condenados son inmortales y que a partir de allí los condenados sufrirán tormento eterno: "morir, seguir muriendo, sin terminar de morir" (porque son inmortales) y los no condenados, una vida de gozo eterna con Dios (porque son inmortales).