¿POR QUÉ ALGUNOS NIEGAN que los CONDENADOS por DIOS SUFRIRÁN TORMENTO ETERNO?

JAVAN;n3150662 dijo:
Ahora veamos lo que dice la biblia y no lo que se nos ocurre.

Judas 1:7
como Sodoma y Gomorra y las ciudades vecinas, las cuales de la misma manera que aquéllos, habiendo fornicado e ido en pos de vicios contra naturaleza, fueron puestas por ejemplo, sufriendo el castigo del fuego eterno.

Lucas 17:29
mas el día en que Lot salió de Sodoma, llovió del cielo fuego y azufre, y los destruyó a todos.

2 Pedro 2:6
y si condenó por destrucción a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a ceniza y poniéndolas de ejemplo a los que habían de vivir impíamente,

Sodoma y Gomorra fue el ejemplo del destino de los que habían de vivir impíamente... Pero parece que para algunos el ejemplo tiene la carencia de no enseñar lo de "atormentado, seguir atormentado, sin terminar de ser atormentado", por lo tanto ¡Ale! allí van ellos a "corregir la omisión"..porque "Para que el fuego eterno logre su efecto eterno de atormentar se requiere que el atormentado subsista en forma sempiterna."

Tal parece que para el autor de la frase, el fuego eterno que consumió y redujo a cenizas a Sodoma y Gomorra, no tuvo el propósito de atormentarlos, sino sólo de consumirlos, porque todos sabemos que no están siendo atormentados eternamente, pues ya no se ve en ellas el fuego eterno..

Así que él fuego eterno puede:

1._ Reducir a cenizas sin atormentar.
2._ Atormentar eternamente sin reducir a cenizas
3._ Matar, seguir matando, sin llegar a matar.

para escoger como buffet

¿Según tu interpretación ya dejaron de existir los impíos de Sodoma y Gomorra entonces?
¿No tendrán su Juicio ante Cristo?
 
Abenamar;n3150717 dijo:
¿Según tu interpretación ya dejaron de existir los impíos de Sodoma y Gomorra entonces?
¿No tendrán su Juicio ante Cristo?
Hola amigo, mira esa no es interpretación personal de nadie, es lo que textualmente dice La Palabra de Dios, La Biblia.

En cuanto al juicio a que te referís, ya fueron juzgados, sentenciados y ejecutados, pues en la Biblia no se halla nada que de siquiera a entender otra cosa, es así que extra biblicamente, cualquiera puede conjeturar como mejor le parezca, pero, como dije extra biblicamente.
 
Abenamar Ver Mensaje

¿Según tu interpretación ya dejaron de existir los impíos de Sodoma y Gomorra entonces?
¿No tendrán su Juicio ante Cristo?


NO. Solo dejaron de existir las ciudades. Fueron destruidas totalmente y para siempre con FUEGO ETERNO, que es simplemente el FUEGO CONSUMIDOR del DIOS ETERNO. Los habitantes de dichas ciudades MURIERON EN LA CARNE, mas seran juzgados en el JUICIO FINAL, donde si están sin Cristo y sin Salvación, serán condenados a la MUERTE ETERNA por FUEGO ETERNO, que es simplemente la DESTRUCCION ETERNA Y PARA SIEMPRE DEL ALMA O SER.


CRISTO mismo lo declaró



Mateo 10:28 Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.


(no leer "atormentar" donde está escrito "destruir").



Juan 11:26 y todo el que vive y cree en mí no morirá para siempre. ¿Crees tú esto?


(no leer "estará muriendose para siempre sin jamás poder morir" donde está escrito "morirá para siempre")



Luis Alberto42
 
Luis Alberto:

Por más que copies una y mil veces los mismos versículos, coloreados y maximizados, no lograrás hacerles decir lo que nunca dijeron, ni dicen, ni dirán.

¿Acaso no hablamos nosotros buen castellano? ¿No conocemos el texto griego? ¿No sabemos todos los versículos y no una selección de ellos?
 
Dijo el Sr. Jesucristo que no miente, Haciendo referencia de Génesis ( "y destruyó las ciudades y toda aquella llanura, con todos los habitantes") a habitantes de Sodoma y Gomorra:

"De cierto os digo que EN EL DíA DEL JUICIO, será más tolerable el CASTIGO para la tierra de Sodoma y Gomorra, que para aquella ciudad", Mt. 10:15.

! "testigos de jehova e INCRÉDULOS "! Pregúntense lo siguiente:

¿Creen ustedes francamente que si Dios ya hubiera aniquilado, desintegrado para siempre a los de Sodoma y Gomorra a quienes mató EN EL PASADO, y sobre los cuales ustedes dicen que son "sin posibilidad que puedan resucitar de nuevo", habría dicho Jesucristo que en EL DíA DEL JUICIO (en el futuro) el CASTIGO que recibirán será más tolerable que el de otros perdidos?
 
Abenamar;n3150717 dijo:
¿Según tu interpretación ya dejaron de existir los impíos de Sodoma y Gomorra entonces?
¿No tendrán su Juicio ante Cristo?

Cuando se muere se deja de existir, no es que sigues existiendo.. Sin embargo volverán a existir (resucitarán) para el día del juicio y experimentar la muerte segunda..Del cual nadie resucitará jamás.

Job 7:21
¿Y por qué no quitas mi rebelión, y perdonas mi iniquidad? Porque ahora dormiré en el polvo, Y si me buscares de mañana, ya no existiré.
Salmos 37:10
Pues de aquí a poco no existirá el malo; Observarás su lugar, y no estará allí.
 
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Jesucristo y sus apóstoles señalaron hacia un futuro “Día del Juicio”, que no solo afectaría a los vivos, sino también a los que hubiesen muerto en el pasado. (Mt 10:15; 11:21-24;12:41, 42; 2Ti 4:1, 2.)

En el pasado Jehová pidió cuentas en diversas ocasiones a algunos pueblos y naciones por sus hechos, y ejecutó su juicio contra ellos y los destruyó.

Pero tales juicios de destrucción no eran demostraciones arbitrarias de fuerza bruta o de gran poder.

Algunas veces la palabra hebrea para “juicio (misch·pát)” también se traduce “justicia” y “lo que es recto”. (Esd 7:10;Gé 18:25.)

La Biblia subraya que Jehová “es amador de justicia y derecho”, de manera que sus juicios de destrucción abarcan estas dos cualidades. (Sl 33:5.)

En algunas ocasiones los juicios de destrucción eran provocados por la conducta inicua que las personas demostraban en su vida cotidiana.

Sodoma y Gomorra son un ejemplo en este sentido. Jehová inspeccionó las ciudades y determinó que el pecado de sus habitantes era muy grave, de modo que decidió arruinarlas. (Gé 18:20, 21; 19:14.)

Tiempo después, Judas escribió que aquellas ciudades experimentaron “el castigo judicial (gr. dí·kēn, “juicio”, Val, 1909; “justicia”, CP; “justa pena”, ENP) de fuego eterno” (Jud 7), o, en otras palabras, experimentaron un “día” de juicio.

Jehová dirigió una causa judicial contra la antigua Babilonia, que por mucho tiempo había sido enemiga de Dios y de su pueblo.

Debido a su innecesaria crueldad con los judíos, no tener la intención de liberarlos después de setenta años de cautiverio y atribuir la victoria sobre el pueblo de Jehová a su dios Marduk, Babilonia estaba en vías de recibir un juicio de destrucción. (Jer 51:36; Isa 14:3-6, 17;Da 5:1-4.)

Ese juicio le sobrevino en 539 a. E.C. cuando cayó ante los medos y los persas. Debido a que fue Jehová quien ejecutó el juicio, se podía llamar a ese período “el día de Jehová”. (Isa 13:1, 6, 9.)

De manera similar, Jeremías profetizó que Dios tendría que “ponerse en juicio” contra Edom, entre otros pueblos (Jer 25:17-31), de modo que esa nación que había mostrado odio a Jehová y su pueblo experimentó un juicio de destrucción en el “día de Jehová”. (Abd 1, 15, 16.)

Cuando Judá y Jerusalén se volvieron infieles y se ganaron la desaprobación de Dios, Él prometió “(ejecutar) en medio de ellas decisiones judiciales”. (Eze 5:8.)

Sin embargo, se predijo que sobre Jerusalén vendría otro “día” o tiempo de juicio. Joel profetizó que se derramaría el espíritu antes del “día de Jehová, grande e inspirador de temor”. (Joe 2:28-31.)

En el día del Pentecostés de 33 E.C., Pedro explicó bajo inspiración que en aquel entonces ellos estaban experimentando un cumplimiento de aquella profecía. (Hch 2:16-20.)

El destructivo “día de Jehová” llegó en 70 E.C., cuando los ejércitos romanos ejecutaron el juicio divino contra los judíos. Como Jesús predijo, aquellos fueron “días para hacer justicia”.
 
Última edición:
Aparte de las profecías de las Escrituras Hebreas, la Biblia hace referencia específica a varios días de juicio de destrucción futuros.

Apocalipsis habla del tiempo en el que “Babilonia la Grande” será quemada con fuego por completo.

Este castigo judicial se debe a su fornicación con las naciones y a que se ha emborrachado con la sangre de los testigos de Jesús. (Apo 17:1-6;18:8, 20; 19:1, 2.)

Pedro se refirió a lo que ocurrió en el día de Noé, y predijo otro día de destrucción, un “día de juicio y de la destrucción de los hombres impíos”. (2Pe 3:7.)

El libro de Apocalipsis dice que esa destrucción será ejecutada por “La Palabra de Dios”, quien herirá a las naciones con una espada larga. (Apo 19:11-16; Jud 14, 15.)

En el primer siglo ya se había pronunciado juicio contra el Diablo, y los demonios, a quienes él dirige, sabían que serían arrojados al abismo, como le ocurrirá a Satanás. (1Ti 3:6; Lu 8:31; Apo 20:1-3.)

Por lo tanto, se desprende que el juicio que les espera es tan solo la ejecución de un juicio que ya ha sido determinado. (Jud 6; 2Pe 2:4; 1Co 6:3.)
 
Solo Escritura;n3151030 dijo:
Jesucristo y sus apóstoles señalaron hacia un futuro “Día del Juicio”, que no solo afectaría a los vivos, sino también a los que hubiesen muerto en el pasado. (Mt 10:15; 11:21-24;12:41, 42; 2Ti 4:1, 2.)

En el pasado Jehová pidió cuentas en diversas ocasiones a algunos pueblos y naciones por sus hechos, y ejecutó su juicio contra ellos y los destruyó.

Pero tales juicios de destrucción no eran demostraciones arbitrarias de fuerza bruta o de gran poder. Algunas veces la palabra hebrea para “juicio (misch·pát)” también se traduce “justicia” y “lo que es recto”. (Esd 7:10;Gé 18:25.)

La Biblia subraya que Jehová “es amador de justicia y derecho”, de manera que sus juicios de destrucción abarcan estas dos cualidades. (Sl 33:5.)

En algunas ocasiones los juicios de destrucción eran provocados por la conducta inicua que las personas demostraban en su vida cotidiana.

Sodoma y Gomorra son un ejemplo en este sentido. Jehová inspeccionó las ciudades y determinó que el pecado de sus habitantes era muy grave, de modo que decidió arruinarlas. (Gé 18:20, 21; 19:14.)

Tiempo después, Judas escribió que aquellas ciudades experimentaron “el castigo judicial (gr. dí·kēn, “juicio”, Val, 1909; “justicia”, CP; “justa pena”, ENP) de fuego eterno” (Jud 7), o, en otras palabras, experimentaron un “día” de juicio.

Jehová dirigió una causa judicial contra la antigua Babilonia, que por mucho tiempo había sido enemiga de Dios y de su pueblo.

Debido a su innecesaria crueldad con los judíos, no tener la intención de liberarlos después de setenta años de cautiverio y atribuir la victoria sobre el pueblo de Jehová a su dios Marduk, Babilonia estaba en vías de recibir un juicio de destrucción. (Jer 51:36; Isa 14:3-6, 17;Da 5:1-4.)

Ese juicio le sobrevino en 539 a. E.C. cuando cayó ante los medos y los persas. Debido a que fue Jehová quien ejecutó el juicio, se podía llamar a ese período “el día de Jehová”. (Isa 13:1, 6, 9.)

De manera similar, Jeremías profetizó que Dios tendría que “ponerse en juicio” contra Edom, entre otros pueblos (Jer 25:17-31), de modo que esa nación que había mostrado odio a Jehová y su pueblo experimentó un juicio de destrucción en el “día de Jehová”. (Abd 1, 15, 16.)

Cuando Judá y Jerusalén se volvieron infieles y se ganaron la desaprobación de Dios, Él prometió “(ejecutar) en medio de ellas decisiones judiciales”. (Eze 5:8.)

Sin embargo, se predijo que sobre Jerusalén vendría otro “día” o tiempo de juicio. Joel profetizó que se derramaría el espíritu antes del “día de Jehová, grande e inspirador de temor”. (Joe 2:28-31.)

En el día del Pentecostés de 33 E.C., Pedro explicó bajo inspiración que en aquel entonces ellos estaban experimentando un cumplimiento de aquella profecía. (Hch 2:16-20.) El destructivo “día de Jehová” llegó en 70 E.C., cuando los ejércitos romanos ejecutaron el juicio divino contra los judíos. Como Jesús predijo, aquellos fueron “días para hacer justicia”.

Este amigo parece ser T.J.

¿ Niegas, que si no actúas correctamente puedes
ir al infierno ?. ¿ O no ?.
 
La mayoría de las veces que aparece la palabra “juicio” (gr. krí·sis y krí·ma) en las Escrituras Griegas Cristianas tiene el sentido obvio de juicio condenatorio o adverso.

En Juan 5:24, 29 el término “juicio” se usa en contraste con “vida” y “vida eterna”, lo que da a entender con claridad un juicio condenatorio que significa pérdida absoluta de la vida o, en otras palabras, muerte. (2Pe 2:9; 3:7; Jn 3:18, 19.)

Sin embargo, no todo juicio adverso lleva inevitablemente a la destrucción, como lo ilustran las observaciones de Pablo en 1 Corintios 11:27-32 respecto a la celebración de la Cena del Señor.

Si una persona no discernía lo que estaba haciendo, podía comer o beber “juicio contra sí mismo”.

A continuación Pablo añade: “Cuando se nos juzga, somos disciplinados por Jehová, para que no lleguemos a ser condenados con el mundo”.

Por consiguiente, alguien podía recibir juicio adverso, pero si se arrepentía, no se le destruía para siempre.

Además, de 2 Corintios 5:10 se desprende que es posible que un juicio no sea condenatorio.

De aquellos que son “puestos de manifiesto ante el tribunal del Cristo” se dice lo siguiente: “Cada uno recibirá su retribución, según las cosas que haya practicado, sea cosa buena o vil”.

El juicio mencionado en Apocalipsis 20:13 tiene un resultado favorable para muchos.

Aquellos de los muertos que son juzgados que reciben un juicio adverso son arrojados al “lago de fuego”, en tanto que los demás salen del juicio y se les ‘halla escritos en el libro de la vida’. (Apo 20:15.)
 
Cuando Jesús usó la expresión Día del Juicio, hizo referencia a una resurrección de los muertos.

Comentó que algunas ciudades podían rechazar a los apóstoles y su mensaje, y luego dijo:

“En el Día del Juicio le será más soportable a la tierra de Sodoma y Gomorra que a aquella ciudad”. (Mt 10:15.)

Aunque la expresión de Jesús tenía un valor hiperbólico (pues Sodoma y Gomorra habían sufrido destrucción eterna), sus palabras se referían a un juicio futuro, al menos para algunos habitantes de la ciudad judía que los rechazase. ( Mt 11:22-24; Lu 10:13-15; Jud 7.)

Más explícito aún fue este otro comentario suyo:

“La reina del Sur será levantada en el juicio”. (Mt 12:41, 42;Lu 11:31, 32.)

Al examinar las declaraciones bíblicas de que Jesús juzgará “a los vivos y a los muertos”, debería tenerse en cuenta que el Día del Juicio incluye la resurrección. (Hch 10:42; 2Ti 4:1.)
 
Viento negro;n3151034 dijo:
Este amigo parece ser T.J.

¿ Niegas, que si no actúas correctamente puedes
ir al infierno ?. ¿ O no ?.
El famoso infierno, es producto de la filosofía de Sócrates y de Platón quienes las popularizaron.

Además el debate no es sobre mi amigo, estas fuera de tópico.
 
Solo Escritura;n3151044 dijo:
El famoso infierno, es producto de la filosofía de Sócrates y de Platón quienes las popularizaron.

Además el debate no es sobre mi amigo, estas fuera de tópico.

Si eres T.J. no le crees a Jesús:
Mateo 5:30Reina-Valera 1960 (RVR1960)


[SUP]30 [/SUP]Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.
 
Viento negro;n3151086 dijo:
Si eres T.J. no le crees a Jesús:
Mateo 5:30Reina-Valera 1960 (RVR1960)


[SUP]30 [/SUP]Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.

Alli dice cuerpo,cual cuerpo es lanzado al infierno?

Por que creame que si yo me pongo a excavar tumbas los cuerpos alli estaran.
 
OffLine;n3151151 dijo:
Bueno si el cuerpo espirirual no lo hace
y el cuerpo animal muere

Entonces no hay infierno para nadie

El cuerpo animal es al inconverso como el cuerpo espiritual es al conversó. El conversó no sufrirá castigo eterno
 
Viento negro;n3151034 dijo:
Este amigo parece ser T.J.

¿ Niegas, que si no actúas correctamente puedes
ir al infierno ?. ¿ O no ?.
Durante siglos, los líderes religiosos de la cristiandad han afirmado que los pecadores van inevitablemente a un infierno ardiente en el que se les inflige un sufrimiento insoportable.

Esta idea todavía es común en muchas otras religiones. “Es posible que el cristianismo haya difundido el término infierno —dice la revista U.S.News & World Report—, pero no tiene el monopolio de la doctrina.

La amenaza de un doloroso castigo en la otra vida tiene equivalentes en casi todas las religiones principales del mundo, así como en algunas minoritarias.”

Hindúes, budistas, musulmanes, jainistas y taoístas creen en diferentes clases de infierno.

Sin embargo, el pensamiento moderno ha conferido al infierno una nueva imagen.

“Aunque el concepto tradicional de infierno sigue teniendo sus adeptos —dice la citada revista—, se ha empezado a ver la perdición eterna como un confinamiento solitario especialmente desagradable, lo que da a entender que el infierno quizá no esté tan caliente como se creía.”

La revista jesuita La Civiltà Cattolica observa: “Es erróneo [...] pensar que por medio de los demonios, Dios inflige a los condenados tormentos horribles como el del fuego”.

Y añade:

“El infierno existe, pero no es un lugar, sino la condición en que se halla quien sufre el dolor de verse separado de Dios”.

El papa Juan Pablo II explicó en 1999:

“El infierno, más que un lugar, indica la situación en que llega a encontrarse quien libre y definitivamente se aleja de Dios, manantial de vida y alegría”.

Respecto a las imágenes literarias que presentan el infierno como un lugar abrasador, señaló:

“Expresan la completa frustración y vaciedad de una vida sin Dios”.

Si el Papa hubiera hablado de un lugar “llameante y un diablo vestido de rojo con una horca en la mano, [...] la gente no se lo habría creído”, dice el historiador eclesiástico Martin Marty.

Un informe de la comisión doctrinal de la Iglesia Anglicana declara:

“El infierno no es el tormento eterno; es la elección final e irrevocable de un proceder que se opone de forma tan absoluta a Dios, que lleva irremediablemente a la inexistencia total”.

El catecismo de la Iglesia Episcopal de Estados Unidos define el infierno como “la muerte eterna que deriva del rechazo a Dios”.

Según U.S.News & World Report, cada vez hay más personas que promueven esta idea, a saber, que “el fin de los malvados es la destrucción, no el sufrimiento eterno” y que quienes “en última instancia rechacen a Dios sencillamente desaparecerán de la existencia en el ‘fuego consumidor’ del infierno”.

Aunque la tendencia actual es negar la existencia de fuego y azufre en el infierno, muchas personas siguen creyendo que este constituye un verdadero lugar de suplicio.

“La Escritura enseña claramente que el infierno es un lugar físico donde se atormenta con fuego a la gente”, asegura Albert Mohler, del centro teológico Southern Baptist Theological Seminary, de Louisville (Kentucky, EE.UU.).

Y el informe The Nature of Hell (La naturaleza del infierno), elaborado por una comisión de la Alianza Evangélica, afirma:

“El infierno es una experiencia consciente de rechazo y tormento”.

Y añade:

“En el infierno, el castigo y el sufrimiento varían dependiendo de la gravedad de los pecados cometidos en la Tierra”.
 
Última edición:
Bastante tiempo después de Jesucristo y sus apóstoles. “El Apocalipsis de Pedro (siglo II E.C.) fue la primera obra [apócrifa] cristiana que describió el castigo y las torturas con que se afligía a los pecadores en el infierno”, dice la obra francesa Encyclopædia Universalis.

No obstante, los primeros Padres de la Iglesia discrepaban en cuanto al infierno.

Justino Mártir, Clemente de Alejandría, Tertuliano y Cipriano creían que era un lugar ardiente.

Orígenes y el teólogo Gregorio de Nisa lo concebían como un estado de separación de Dios, de sufrimiento espiritual.

Por otro lado, Agustín de Hipona sostenía que el sufrimiento que se padecía en el infierno era tanto sensorial como espiritual, idea que fue ganando aceptación.

“En el siglo V ya se había impuesto en todas partes la severa doctrina de que los pecadores no reciben una segunda oportunidad en la otra vida y que el fuego que los devora nunca se extingue”, escribió el profesor John N. D. Kelly.

En el siglo XVI, reformadores protestantes como Martín Lutero y Juan Calvino llegaron a la conclusión de que el tormento abrasador del infierno simbolizaba la separación eterna de Dios.

Sin embargo, la concepción del infierno como un lugar de tormento volvió en los siguientes dos siglos.

El pastor protestante Jonathan Edwards solía atemorizar a los colonos americanos del siglo XVIII con sus gráficas descripciones del infierno. (Como "algunos" acá)

Sin embargo, poco después las llamas del infierno empezaron a, por decirlo así, oscilar y apagarse.

“El siglo XX casi supuso la extinción del infierno”, afirma U.S.News & World Report.