Viento negro;n3151034 dijo:
Este amigo parece ser T.J.
¿ Niegas, que si no actúas correctamente puedes
ir al infierno ?. ¿ O no ?.
Durante siglos, los líderes religiosos de la cristiandad han afirmado que los pecadores van inevitablemente a un infierno ardiente en el que se les inflige un sufrimiento insoportable.
Esta idea todavía es común en muchas otras religiones. “Es posible que el cristianismo haya difundido el término
infierno —dice la revista
U.S.News & World Report—, pero no tiene el monopolio de la doctrina.
La amenaza de un doloroso castigo en la otra vida tiene equivalentes en casi todas las religiones principales del mundo, así como en algunas minoritarias.”
Hindúes, budistas, musulmanes, jainistas y taoístas creen en diferentes clases de infierno.
Sin embargo, el pensamiento moderno ha conferido al infierno una nueva imagen.
“Aunque el concepto tradicional de infierno sigue teniendo sus adeptos —dice la citada revista—, se ha empezado a ver la perdición eterna como un confinamiento solitario especialmente desagradable, lo que da a entender que el infierno quizá no esté tan caliente como se creía.”
La revista jesuita
La Civiltà Cattolica observa: “Es erróneo [...] pensar que por medio de los demonios, Dios inflige a los condenados tormentos horribles como el del fuego”.
Y añade:
“El infierno existe, pero no es un lugar, sino la condición en que se halla quien sufre el dolor de verse separado de Dios”.
El papa Juan Pablo II explicó en 1999:
“El infierno, más que un lugar, indica la situación en que llega a encontrarse quien libre y definitivamente se aleja de Dios, manantial de vida y alegría”.
Respecto a las imágenes literarias que presentan el infierno como un lugar abrasador, señaló:
“Expresan la completa frustración y vaciedad de una vida sin Dios”.
Si el Papa hubiera hablado de un lugar “llameante y un diablo vestido de rojo con una horca en la mano, [...] la gente no se lo habría creído”, dice el historiador eclesiástico Martin Marty.
Un informe de la comisión doctrinal de la Iglesia Anglicana declara:
“El infierno no es el tormento eterno; es la elección final e irrevocable de un proceder que se opone de forma tan absoluta a Dios, que lleva irremediablemente a la inexistencia total”.
El catecismo de la Iglesia Episcopal de Estados Unidos define el infierno como “la muerte eterna que deriva del rechazo a Dios”.
Según
U.S.News & World Report, cada vez hay más personas que promueven esta idea, a saber, que “el fin de los malvados es la destrucción, no el sufrimiento eterno” y que quienes “en última instancia rechacen a Dios sencillamente desaparecerán de la existencia en el ‘fuego consumidor’ del infierno”.
Aunque la tendencia actual es negar la existencia de fuego y azufre en el infierno, muchas personas siguen creyendo que este constituye un verdadero lugar de suplicio.
“La Escritura enseña claramente que el infierno es un lugar físico donde se atormenta con fuego a la gente”, asegura Albert Mohler, del centro teológico Southern Baptist Theological Seminary, de Louisville (Kentucky, EE.UU.).
Y el informe
The Nature of Hell (La naturaleza del infierno), elaborado por una comisión de la Alianza Evangélica, afirma:
“El infierno es una experiencia
consciente de rechazo y tormento”.
Y añade:
“En el infierno, el castigo y el sufrimiento varían dependiendo de la gravedad de los pecados cometidos en la Tierra”.