No me malentienda, @Christy:
Estudiar la Biblia puede ser un signo de gran interés por conocer la voluntad de Dios. Puede ser algo sumamente importante en la vida del creyente.
Pero NO CONOCEMOS A DIOS por haber analizado el libro "Perspicacia para Comprender las Escrituras" (por más buena que sea su lectura).
No CONOCEMOS A DIOS por haber aprendido a argumentar por qué la Trinidad es una doctrina errónea.
Una cosa es CONOCER DOCTRINAS sobre DIOS, y otra cosa muy diferente es CONOCER a DIOS.
Lo primero se consigue estudiando, reflexionando, y puede ser algo muy bueno.
Lo segundo se consigue practicando una vida acorde con la voluntad de Dios. Es decir, amando.
Lo primero es solo un método, un instrumento, un vehículo, entre varios que Dios puede poner a nuestra disposición.
Lo segundo es el fin.
Es por eso que han existido millones de personas que han conocido a Dios y hecho su voluntad, sin haber conocido la Biblia.

Estudiar la Biblia puede ser un signo de gran interés por conocer la voluntad de Dios. Puede ser algo sumamente importante en la vida del creyente.
Pero NO CONOCEMOS A DIOS por haber analizado el libro "Perspicacia para Comprender las Escrituras" (por más buena que sea su lectura).
No CONOCEMOS A DIOS por haber aprendido a argumentar por qué la Trinidad es una doctrina errónea.
Una cosa es CONOCER DOCTRINAS sobre DIOS, y otra cosa muy diferente es CONOCER a DIOS.
Lo primero se consigue estudiando, reflexionando, y puede ser algo muy bueno.
Lo segundo se consigue practicando una vida acorde con la voluntad de Dios. Es decir, amando.
Lo primero es solo un método, un instrumento, un vehículo, entre varios que Dios puede poner a nuestra disposición.
Lo segundo es el fin.
Es por eso que han existido millones de personas que han conocido a Dios y hecho su voluntad, sin haber conocido la Biblia.
