Nunca ha existido un mundo así de ideal y utópico. Filósofos como Socrates, Platon y Aristoteles incluso se planteaban dicha problemática. En la Antigua Roma por ejemplo, los huérfanos de sus Guerras eran un caso difícil para su Derecho que solucionaban primero con la esclavitud y luego con el aborto. Incluso cuando se crearon los primeros Orfelinatos Cristianos en el siglo IV, la problemática se agravaba con las invasiones de los bárbaros y las violaciones en masa que se cometían. San Agustín predico muchísimo contra el aborto tras las invasiones de los vándalos en el norte de África. Muchas mujeres querían deshacerse de esos hijos "impuros" que no debían crecer en el seno de las mujeres romanas.
El problema del mundo actual es que nos han obligado a creer que si un niño no deseado (producto de sexo sin protección, violación, u otra circunstancia) terminara sufriendo abuso, explotación, violencia, frío y hambre. Eso es la mentalidad del Pastor Thomas Malthus en el siglo XVIII. El decia lo siguiente:
Un hombre que nace en un mundo ya ocupado, si sus padres no pueden alimentarlo y si la sociedad no necesita su trabajo, no tiene ningún derecho a reclamar ni la más pequeña porción de alimento (de hecho, ese hombre sobra). En el gran banquete de la Naturaleza no se le ha reservado ningún cubierto. La naturaleza le ordena irse y no tarda mucho en cumplir su amenaza.
Esto es el fundamento del Neoliberalismo actual. De ahí que los Estados legalicen el aborto, la eutanasia y el control natal extremo. Porque a este pastorcete de quinta se le metió en la cabeza decir esta barbaridad. "Es una guerra del estado contra el pueblo" diría en su momento el Papa Leon XII cuando condeno las tesis de Malthus y sus tesis posteriores. Y estas tesis las tenemos hoy en día esta vez actualizadas para el siglo XXI. Por eso la importancia de hacer mas cara la vida y condenarnos a elegir entre matar a un infante en el vientre de su madre o mandarlo a la calle donde el Estado se olvidara de él.
Pax.