LA SANTA CENA ¿Recordatorio o verdaderamente el Cuerpo y Sangre del Señor?

Re: LA SANTA CENA ¿Recordatorio o verdaderamente el Cuerpo y Sangre del Señor?

La Expiación también provee el medio por el cual el ser humano puede recibir el perdón de sus pecados y vivir para siempre con Dios; obtendrá estas bendiciones si tiene fe en Jesucristo, se arrepiente de sus pecados, recibe las ordenanzas de salvación y obedece los mandamientos de Dios.
En el contexto de las Escrituras, expiar significa padecer el castigo del pecado, eliminando así los efectos del pecado del pecador arrepentido y permitiéndole reconciliarse con Dios. Jesucristo fue el único ser capaz de llevar a cabo la Expiación perfecta por todo el género humano.
Las Escrituras nos enseñan claramente que si Cristo no hubiera efectuado la Expiación por nuestros pecados, ninguna ley ni ninguna ordenanza ni sacrificio cumpliría las demandas de la justicia, y el hombre nunca podría regresar a la presencia de Dios.Esto es mi sangre, derramada para remisión de los pecados, Mateo 26:28. Era su sudor como grandes gotas de sangre Lucas 22:39–44. El pan que yo daré es mi carne, por la vida del mundo, Juan 6:51. Yo soy la resurrección y la vida Juan 11:25. Cristo es autor de eterna salvación para todos los que le obedecen Heb. 5:9. Somos santificados mediante el derramamiento de la sangre de Cristo, Heb. 9; 10:1–10. Cristo padeció una sola vez por los pecados, 1 Pe. 3:18. La sangre de Jesucristo nos limpia de todo pecado, 1 Juan 1:7. 6 —os digo que si habéis llegado al aconocimiento de la bondad de Dios, y de su incomparable poder, y su sabiduría, su paciencia y su longanimidad para con los hijos de los hombres; y también la expiación que ha sido preparada desde la fundación del mundo, a fin de que por ese medio llegara la salvación a aquel que pusiera su confianza en el Señor y fuera diligente en guardar sus mandamientos, y perseverara en la fe hasta el fin de su vida, quiero decir la vida del cuerpo mortal—,
digo que éste es el hombre que recibe la salvación, por medio de la expiación que fue preparada desde la fundación del mundo para todo el género humano que ha existido desde la caída de Adán, o que existe, o que existirá jamás hasta el fin del mundo. Y otra vez os digo, según dije antes, que así como habéis llegado al conocimiento de la gloria de Dios, o si habéis sabido de su bondad, y aprobado su amor, y habéis recibido la remisión de vuestros pecados, lo que ocasiona tan inmenso gozo en vuestras almas, así quisiera que recordaseis y retuvieseis siempre en vuestra memoria la grandeza de Dios, y vuestra propia nulidad, y su bondad y longanimidad para con nosotros, indignas criaturas, y os humillaseis aun en las profundidades de la humildad, invocando el nombre del Señor diariamente, y permaneciendo firmes en la fe de lo que está por venir.
Y éste es el medio por el cual viene la salvación. Y no hay otra salvación aparte de ésta de que se ha hablado; ni hay tampoco otras condiciones según las cuales el hombre pueda ser salvo, sino por las que os he dicho.
Es por eso que la santa cena es un recordatorio del sacrificio expiatorio de nuestro Salvador Jesucristo,y si participamos de este pacto o alianza y nos esforzamos una vez por dia todos los dias de nuestra existencia mortal por imitar al autor de nuestras vidas, seremos nuevas criaturas , hijos e hijas para el mas alto Dios.

En algunas cosas hermano estoy de acuedro con usted y la verdad que da mucho gusto su forma de dialogar, ya que sus aportes suelen ser para edificar y hasta ahorita No han sido para querer "Desprestigiar", "Calumniar" a la iglesia Catolica, es uno de los poco hermanos que he conocido por aquí que suele ser así, ademas que
reconoce a la "Santa Cena" como lo que es Un Sacramento, como le habia recordado antes la iglesia ha creido desde un inicio que Jesus se hace presente en la Eucarítia al momento de la consagración, esto además de las citas mencionadas anteriormente (Jn 6,51-56, Lc 22,19-20 y 1 Cor 11,23-29) está intimamente ligado a la tradición que los apostóles nos han dejado a lo largo de la historia, ya se hayan dado por viva voz o por escrito(2 tes 3,16, fil 4,9, 2 Tit 2,2)​

Que Dios Lo Bendiga Enormemente hermano.
 
Re: LA SANTA CENA ¿Recordatorio o verdaderamente el Cuerpo y Sangre del Señor?

El día de HOY vuelvo Ser Testigo de que Jesús Está en La Eucarístia, porque ha hecho grandes cosas hoy en Mi vida, dandome Fuerza y fortaleza, derramando su Santo Espiritu.

Gloria y Alabanzas al Rey de Reyes.

y Junto a Maria Mi Santa Madre, me uno en oración con ella diciendo:

Luc 1:46 Entónces María dijo: Engrandece mi alma al Señor:
Luc 1:47 Y mi espíritu se alegró en Dios mi Salvador.
Luc 1:48 Porque miró a la bajeza de su sierva; porque, he aquí, desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones.
Luc 1:49 Porque me ha hecho grandes cosas el poderoso; y santo es su nombre,
Luc 1:50 Y su misericordia es de generación a generación a los que le temen.
Luc 1:51 Hizo valentía con su brazo: esparció los soberbios en el pensamiento de su corazón.
Luc 1:52 Quitó los poderosos de los tronos, y levantó a los humildes.
Luc 1:53 A los hambrientos hinchió de bienes; y a los ricos envió vacíos.
Luc 1:54 Socorrió a Israel su siervo, acordándose de su misericordia,
Luc 1:55 Como habló a nuestros Padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria,Gloria, Alabanzas y Adoración a Jesus Eucarítia. Gracias Señor ´por darme fuerzas para seguir adelante. Amen
 
Re: LA SANTA CENA ¿Recordatorio o verdaderamente el Cuerpo y Sangre del Señor?

El día de HOY vuelvo Ser Testigo de que Jesús Está en La Eucarístia, porque ha hecho grandes cosas hoy en Mi vida, dandome Fuerza y fortaleza, derramando su Santo Espiritu.

Gloria y Alabanzas al Rey de Reyes.

y Junto a Maria Mi Santa Madre, me uno en oración con ella diciendo:

Luc 1:46 Entónces María dijo: Engrandece mi alma al Señor:
Luc 1:47 Y mi espíritu se alegró en Dios mi Salvador.
Luc 1:48 Porque miró a la bajeza de su sierva; porque, he aquí, desde ahora me llamarán bienaventurada todas las generaciones.
Luc 1:49 Porque me ha hecho grandes cosas el poderoso; y santo es su nombre,
Luc 1:50 Y su misericordia es de generación a generación a los que le temen.
Luc 1:51 Hizo valentía con su brazo: esparció los soberbios en el pensamiento de su corazón.
Luc 1:52 Quitó los poderosos de los tronos, y levantó a los humildes.
Luc 1:53 A los hambrientos hinchió de bienes; y a los ricos envió vacíos.
Luc 1:54 Socorrió a Israel su siervo, acordándose de su misericordia,
Luc 1:55 Como habló a nuestros Padres, a Abraham y a su simiente para siempre.

Gloria,Gloria, Alabanzas y Adoración a Jesus Eucarítia. Gracias Señor ´por darme fuerzas para seguir adelante. Amen

ningun catolico ha comido el cuerpo de Cristo, mucho menos tu, PORQUE EL QUE COME LA CARNE NO MUERE, SINO QUE TIENE VIDA ETERNA,
  1. PORQUE PERMANECE EN DIOS Jn.6.56
  2. Y EL QUE PERMANECE NO PECA 1Jn.3.6.
 
Re: LA SANTA CENA ¿Recordatorio o verdaderamente el Cuerpo y Sangre del Señor?

ningun catolico ha comido el cuerpo de Cristo, mucho menos tu,



Eso cree usted... jejeje si viviera esta Gran Experiencia QUEDARIA ASOMBRADO como MUCHOS HAN CAIDO RENDIDOS a Los Pies de Jesús. jejeje, y muchos muy renuentes ehhh!!!


PORQUE EL QUE COME LA CARNE NO MUERE, SINO QUE TIENE VIDA ETERNA,
  1. PORQUE PERMANECE EN DIOS Jn.6.56
  2. Y EL QUE PERMANECE NO PECA 1Jn.3.6.

Amen.
 
Re: LA SANTA CENA ¿Recordatorio o verdaderamente el Cuerpo y Sangre del Señor?

En el Antiguo Testamento habia algo especial
en aquel pan que los sacerdotes ofrecian a Dios.

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PALABRA DE DIOS

Mi ofrenda,
mi pan con mis ofrendas

encendidas en olor grato a mí,
guardaréis,
ofreciéndomelo a su tiempo
Numeros 28,2

Santos serán a su Dios,
y no profanarán el nombre de su Dios,
porque las ofrendas encendidas para Jehová
y el pan de su Dios ofrecen;
por tanto, serán santos.
Levitico 21,6

Le santificarás, por tanto,
pues el pan de tu Dios ofrece;
santo será para ti,
porque santo soy yo YHWH que os santifico.
Levitico 21,8

================================================

Cuando Nuestro Señor Jesucristo se presenta al pueblo judio
se presenta como El Pan Verdadero
y dice que el pan que nos và a dar a comer
es Su Carne,
al oir esto muchos se alejan

PÀLABRA DE DIOS

Murmuraban entonces de él los judíos, porque había dicho:
Yo soy el pan que descendió del cielo
Juan 6,41

Yo soy el pan de vida.
Juan 6,48

Este es el pan que desciende del cielo,
para que el que de él come, no muera.
Yo soy el pan vivo que descendió del cielo;
si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre;
y el pan que yo daré es mi carne,
la cual yo daré por la vida del mundo.
Juan 6,50-51


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En el dìa en que se celebraba la Pascua judìa
en la cual el antiguo pueblo de Dios
comia la carne de un Cordero

En èse mismo dia, de la Pascua judìa
Jesus instituye una Nueva Pascua
donde ahora habrá un Cordero Eterno
Este cordero que todos comerán en la Nueva Pascua es Jesus

Jesús nos dice que en èse Pan
que nos es entregado por Dios
està verdaderamente el Cuerpo del Cordero sin mancha
para que todos los que celebran la Nueva Pascua coman de èl.

================================================

PALABRA DE DIOS

Y mientras comían,
Jesús tomó pan y bendijo,
y lo partió y les dio, diciendo:
Tomad, esto es mi cuerpo
Marcos 14,22

Y tomó el pan y dio gracias,
y lo partió y les dio, diciendo:
Esto es mi cuerpo,
que por vosotros es dado
Lucas 22,19
 
Re: LA SANTA CENA ¿Recordatorio o verdaderamente el Cuerpo y Sangre del Señor?

Y mientras comían,
Jesús tomó pan y bendijo,
y lo partió y les dio, diciendo:
Tomad, esto es mi cuerpo
Marcos 14,22


Muchas veces luchè contra este versiculo
porque me repetía las doctrinas que aprendì
en libros y predicaciones protestantes

Me aferrè diciendo que Jesùs se referia a "recibirlo....a aceptarlo"
diciendo que "aceptarlo como salvador personar "
era "comerlo" pero no es asì.

Si "comer el pan" significara "aceptar" a Cristo
èsta interpretacion estarìa diseminada por toda la Biblia
estarìa en Juan 3,16 que es el principal versiculo
que habla de la "aceptacion" del Hijo de Dios
alli nos diria que "aceptar a Cristo"
es como comer el pan ....pero no es asi.

Jesus dice "mi carne es comida verdadera"
Jesus nunca dice "aceptarme es comida verdadera"
si fuera asi lo hubiera dicho claramente.

Jesus en el discurso a los judìos incrèdulos
les està hablando de La Nueva Pascua

Los judios celebaban una Pascua .
En aquella Pascua todo judìo sacrificaba un "Cordero"y lo comìa,
porque asi lo hizo el pueblo en Egipto, por mandato de Moisès.

El "comer" el Cordero
no era para "aceptar o recibir a YHWH" en Egipto
no era algo mental o positivamente sicologico
lo que hacian los judios en los tiempos de la Pascua.

Los hebreos "verdaderamente comían un Cordero"
obedeciendo el mandato de Moisès

En el Nuevo Testamento, en el Nuevo Pacto,
Jesucristo se presenta como la realidad de todo aquello
que hacian los judíos en la Pascua
cuando comian literalmente un Cordero,
Sabemos pues que El Antiguo Testamento
solo eran las "sombras de lo que habia de venir"

La celebracion de la verdadera Pascua
està ordenada por Jesucristo en la ultima cena
En el Nuevo Pacto de Dios
verdaderamente se come
el cuerpo de Cordero sin mancha
presente en el Pan que desciende del cielo.

Hemos de notar que la Escritura dice
"despues de acabada la cena "
Ahi la Antigua Pascua judía ha quedado acabada

Entonces Jesucristo instituye La Nueva Pascua del Nuevo Pacto.
Se comerá un cordero como en el antiguo pacto
Este Cordero es Cristo
bajo la apariencia del Pan y del Vino Consagrado

La Escritura dice que despues de acabada la cena
Jesus tomo el Pan lo partiò y dijo:
" Esto es mi Cuerpo "

Este Pan es mi cuerpo que serà entregado por vosotros.

Jesus es el Unico Cordero de Dios que quita el pecado del mundo
y nos deja la celebracion de una Nueva Pascua
con una "verdadera comida" :
El Pan es su Cuerpo.

Jesus dió de comer al pueblo multiplicando aquel pan
Con esto nos enseña que su cuerpo estarà en todo lugar
donde se coma la Nueva Pascua

Porque dondequiera que estuviere el cuerpo,
allí se juntarán las águilas.
Mateo 24,28


Jesus nunca se desdijo de sus palabras delante de los judios.
sino que se mantuvo firme en la verdad
que les habìa dirigido a los incredulos judios.

Si hubiera sido un malentendido èl le hubiera dicho a todos
que no era literal lo que estaba diciendo
sino que era algo "simbòlico"
asi se hubieran regresado y no lo hubieran dejado

Mas Jesucristo insistiò
en que él iba a darnos a comer su Cuerpo,
Èl dijo que su Carne es "comida verdadera."

Jesucristo se mantuvo firme hasta el final
diciendo a los mismos apostoles
que si ellos no aceptaban lo que acababa de decir
sobre su carne que es comida verdadera
tambien se podian ir.

Jesús nunca dio marcha atras en sus palabras
sino que se mantuvo reafirmando
que su carne es comida Verdadera.

Aqui ya no hay lugar para dudas
aqui Jesus reafirma lo que dijo : "mi carne" es comida
hay que comer su cuerpo,
hay que comer la carne del Cordero
como lo hacian en la pascua los judios

La Pascua no era algo simbólico
pues la pascua era una verdadera comida

Jesus no deja ninguna duda
està hablando en toda la extension de la palabra
y no hay sutilezas
asi es que los judios lo entienden tan claramente
que por èso se van.

"Aceptar a Dios como salvador "
nunca fuè considerado por judios como una "comida"


Ellos entiendieron muy claramente
que Jesus les habla de comida verdadera
por éso se alejan atònitos e incrèdulos
porque entienden claramente las palabra de Jesus y dicen :
"como puede este hombre darnos a comer su carne"

Pero ¿ Como puede darnos a comer su cuerpo Jesucristo ?
como puede hacerse èsto de comer el Cordero de Dios
¿Como es que vamos a comer al Cordero en la Nueva Pascua ?

Jesucristo cumpliò lo que dijo y nos deja una Nueva Pascua
Èl nos dà a comer su Cuerpo a traves del Pan consagrado:

Dice La Escritura :
Tomando el pan lo partiò y dijo : Esto es Mi Cuerpo

================================================

Muchos ex-pastores evangèlicos
damos testimonio de esta verdad
que Dios nos concediò comprender
y asi hemos regresado a la verdadera Iglesia
que celebra la Pascua Verdadera.

Porque esos pretextos anti-cristianos
contra el Verdadero Cuerpo de Cristo presente en el Pan
estàn cayendo dia a dia, ya que es una doctrina espuria
que naciò hace algunos años.

Pues ni el mismo Martin Lutero en 1517 se atreviò a negar
el cuerpo de Cristo presente en la Eucaristia.

La Verdadera interpretacion viene desde la antiguedad
y èsta se puede encontrar en los escritos de los primeros siglos
donde el mismo San Pablo lo comenta en sus cartas.

El que no quiera entender, el que no pueda discernir
que en el Pan està presente El Cuerpo de Cristo
y lo come indignamente,
se està comiendo su propia condenacion.

PALABRA DE DIOS

De manera que cualquiera que comiere este pan
o bebiere esta copa del Señor indignamente,
será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.

Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo,
y coma así del pan,
y beba de la copa.
Porque el que come y bebe indignamente,
sin discernir el cuerpo del Señor,
juicio come y bebe para sí.
1a Corintios 11,26-29
 
Re: LA SANTA CENA ¿Recordatorio o verdaderamente el Cuerpo y Sangre del Señor?

Este es el pan que desciende del cielo,
para que el que de él come, no muera.
Yo soy el pan vivo que descendió del cielo;
si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y
el pan que yo daré es mi carne,
la cual yo daré por la vida del mundo.
Evangelio de San Juan Cap. 6,41-51
 
Re: LA SANTA CENA ¿Recordatorio o verdaderamente el Cuerpo y Sangre del Señor?

Este es el pan que desciende del cielo,
para que el que de él come, no muera.
Yo soy el pan vivo que descendió del cielo;
si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y
el pan que yo daré es mi carne,
la cual yo daré por la vida del mundo.
Evangelio de San Juan Cap. 6,41-51

Asi es Hermano, para muchos una locura pero para nosotros los catolicos Cristianos una Gran Bendición y Vida Eterna.
 
Re: LA SANTA CENA ¿Recordatorio o verdaderamente el Cuerpo y Sangre del Señor?

Los que obedecemos el mandato de Cristo
Tenemos un Altar con un Cordero inmolado
Asi obedecemos el mandato de La Nueva Pascua

Cristo Jesus es el Pan que baja del cielo.

Los Judios comian un Cordero en su Antigua Pascua
verdaderamente comían el Cordero ordenado por Moises
ellos al comer no se "imaginaban" que era para "aceptar" a Dios.

Cristo es superior a Moises, en él convergen
todas las tenues luces del Antiguo Testamento
Cristo ordenó una nueva Pascua Cristiana
Después de dar por terminada la Cena Judia.

La Escritura dice que :
"despues de acabada la cena "
Jesus instituye una Nueva Pascua.
Alli la vieja pascua ha quedado acabada.

Jesucristo instituye La Nueva Pascua del Nuevo Pacto.
Se comerá un cordero como en el antiguo pacto
Este Cordero es Cristo
bajo la apariencia del Pan y del Vino Consagrado

La Escritura dice que despues de acabada la cena
Jesus tomo el Pan lo partiò y dijo:
" Esto es mi Cuerpo "

Este Pan es mi cuerpo que serà entregado por vosotros.

Jesus es el Unico Cordero de Dios que quita el pecado del mundo
y nos deja la celebracion de una Nueva Pascua
con una "verdadera comida" :
El Pan es su Cuerpo.


Este es el pan que desciende del cielo,
para que el que de él come, no muera.
Yo soy el pan vivo que descendió del cielo;
si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre;
y el pan que yo daré es mi carne,
la cual yo daré por la vida del mundo.
Juan 6,50-51
 
Re: LA SANTA CENA ¿Recordatorio o verdaderamente el Cuerpo y Sangre del Señor?

Y mientras comían,
Jesús tomó pan y bendijo,
y lo partió y les dio, diciendo:
Tomad, esto es mi cuerpo
Marcos 14,22

Muchas veces luchè contra este versiculo
porque iba en contra de las doctrinas que aprendì
en libros y predicaciones protestantes

Me aferrè diciendo que Jesùs se referia a "recibirlo....a aceptarlo"
diciendo que "aceptarlo como salvador personal "
aceptar su sacrificio, aceptar su Palabra
era "comerlo" pero no es asì.

Si "comer el pan" significara "aceptar" a Cristo
èsta interpretacion estarìa diseminada por toda la Biblia
estarìa en Juan 3,16 que es el principal versiculo
que habla de la "aceptacion" del Hijo de Dios
alli nos diria que "aceptar a Cristo"
es como comer el pan ....pero no es asi.

Jesus dice "mi carne es comida verdadera"
Jesus nunca dice "aceptarme es comida verdadera"
si fuera asi lo hubiera dicho claramente.

Jesus en el discurso a los judìos incrèdulos
les està hablando de La Nueva Pascua

Jesus nunca se desdijo de sus palabras delante de los judios.
sino que se mantuvo firme en la verdad
que les habìa dirigido a los incredulos judios.

Si hubiera sido un malentendido èl le hubiera dicho a todos
que no era literal lo que estaba diciendo
sino que era algo "simbòlico"
asi se hubieran regresado y no lo hubieran dejado

Mas Jesucristo insistiò
en que él iba a darnos a comer su Cuerpo,
Èl dijo que su Carne es "comida verdadera."

Jesucristo se mantuvo firme hasta el final
diciendo a los mismos apostoles
que si ellos no aceptaban lo que acababa de decir
sobre su carne que es comida verdadera
tambien se podian ir.

Jesús nunca dio marcha atras en sus palabras
sino que se mantuvo reafirmando
que su carne es comida Verdadera.

Aqui ya no hay lugar para dudas
aqui Jesus reafirma lo que dijo : "mi carne" es comida
hay que comer su cuerpo,
hay que comer la carne del Cordero
como lo hacian en la pascua los judios

La Pascua no era algo simbólico
pues la pascua era una verdadera comida

Jesus no deja ninguna duda
està hablando en toda la extension de la palabra
y no hay sutilezas
asi es que los judios lo entienden tan claramente
que por èso se van.

"Aceptar a Dios como Salvador "
nunca fuè considerado por judios como una "comida"

Ellos entiendieron muy claramente
que Jesus les habla de comida verdadera
por éso se alejan atònitos e incrèdulos
porque entienden claramente las palabra de Jesus y dicen :
"como puede este hombre darnos a comer su carne"

Pero ¿ Como puede darnos a comer su cuerpo Jesucristo ?
como puede hacerse èsto de comer el Cordero de Dios

¿Como es que vamos a comer al Cordero en la Nueva Pascua ?

Jesucristo cumpliò lo que dijo y nos deja una Nueva Pascua
Èl nos dà a comer su Cuerpo a traves del Pan consagrado:

Dice La Escritura :
Tomando el pan lo partiò y dijo : Esto es Mi Cuerpo

Los judios celebaban una Pascua .
En aquella Pascua todo judìo sacrificaba un "Cordero"y lo comìa,
porque asi lo hizo el pueblo en Egipto, por mandato de Moisès.

El "comer" el Cordero
no era para "aceptar o recibir a YHWH" en Egipto
no era algo mental o positivamente sicologico
lo que hacian los judios en los tiempos de la Pascua.

Los hebreos "verdaderamente comían un Cordero"
obedeciendo el mandato de Moisès

Sabemos pues que El Antiguo Testamento
solo eran las "sombras de lo que habia de venir"

En el Nuevo Testamento, en el Nuevo Pacto,
Jesucristo se presenta como la realidad de todo aquello
que hacian los judíos en la Pascua
cuando comian literalmente un Cordero,

La celebracion de la verdadera Pascua
està ordenada por Jesucristo en la ultima cena judia

En el Nuevo Pacto de Dios
verdaderamente se come
el cuerpo de Cordero sin mancha

presente en el Pan que desciende del cielo.

Hemos de notar que la Escritura dice
"despues de acabada la cena "
Hasta ahi la Antigua Pascua judía ha quedado acabada

Entonces Jesucristo "despues de acabada la cena " judía
instituye La Nueva Pascua del Nuevo Pacto.

Ahora se comerá un Cordero Santo
no es como en el antiguo pacto
Este Cordero es Cristo
bajo la apariencia del Pan y del Vino Consagrado


La Escritura dice que despues de acabada la cena
Jesus tomo el Pan lo partiò y dijo:
" Esto es mi Cuerpo "

Este Pan es mi cuerpo que serà entregado por vosotros.

Jesus es el Unico Cordero de Dios que quita el pecado del mundo
y nos deja la celebracion de una Nueva Pascua
con una "verdadera comida" :
El Pan es su Cuerpo.

En otra parte del Evangelio,
Jesus dió de comer al pueblo multiplicando aquel pan
Con esto nos enseña que su cuerpo estarà en todo lugar
donde se coma la Nueva Pascua

Porque dondequiera que estuviere el cuerpo,
allí se juntarán las águilas.
Mateo 24,28

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Muchos ex-pastores evangèlicos
damos testimonio de esta verdad
que Dios nos concediò comprender
y asi hemos regresado a la verdadera Iglesia
que celebra la Pascua Verdadera.

Porque esos pretextos anti-cristianos
contra el Verdadero Cuerpo de Cristo presente en el Pan
estàn cayendo dia a dia, ya que es una doctrina espuria
que naciò hace algunos años.

Pues ni el mismo Martin Lutero en 1517 se atreviò a negar
el cuerpo de Cristo presente en la Eucaristia.

La Verdadera interpretacion viene desde la antiguedad
y èsta se puede encontrar en los escritos de los primeros siglos
donde el mismo San Pablo lo comenta en sus cartas.

El que no quiera entender, el que no pueda discernir
que en el Pan està presente El Cuerpo de Cristo
y lo come indignamente,
se està comiendo su propia condenacion.

PALABRA DE DIOS

De manera que cualquiera que comiere este pan
o bebiere esta copa del Señor indignamente,
será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.

Por tanto, pruébese cada uno a sí mismo,
y coma así del pan,
y beba de la copa.
Porque el que come y bebe indignamente,
sin discernir el cuerpo del Señor,
juicio come y bebe para sí.
1a Corintios 11,26-29
 
Re: LA SANTA CENA ¿Recordatorio o verdaderamente el Cuerpo y Sangre del Señor?

Jesús nos promete su presencia real en la Eucaristía.

John 6:4,11-14 - En la víspera de la Pascua, Jesús realiza el milagro de la multiplicación de los panes. Esto fue profetizado en el Antiguo Testamento (por ejemplo, 2 Reyes4: 43), y prefigura el pan infinito del cielo que es él mismo.

Mat. 14:19, 15:36, Marcos 6:41, 8:6, Lucas 9:16 - Estos pasajes son recuentos adicionales de los milagros de la multiplicación. Esto apunta a la Eucaristía.

Mat. 16:12 - En este versículo, Jesús explica su empleo metafórico de la expresión "pan". En Juan 6, elimina cualquier posibilidad metafórica.

Juan 6:4 - Jesús en Cafarnaum, en vísperas de la Pascua, y los corderos se reunieron para ser sacrificados y ser comidos. Mira lo que él dice.

Juan 6:35,41,48,51 - cuatro veces Jesús dice "Yo soy el pan del cielo". Es Él , Él mismo, el pan del cielo eterno.
 
Re: LA SANTA CENA ¿Recordatorio o verdaderamente el Cuerpo y Sangre del Señor?

Jesús nos promete su presencia real en la Eucaristía.

John 6:4,11-14 - En la víspera de la Pascua, Jesús realiza el milagro de la multiplicación de los panes. Esto fue profetizado en el Antiguo Testamento (por ejemplo, 2 Reyes4: 43), y prefigura el pan infinito del cielo que es él mismo.

Mat. 14:19, 15:36, Marcos 6:41, 8:6, Lucas 9:16 - Estos pasajes son recuentos adicionales de los milagros de la multiplicación. Esto apunta a la Eucaristía.

Mat. 16:12 - En este versículo, Jesús explica su empleo metafórico de la expresión "pan". En Juan 6, elimina cualquier posibilidad metafórica.

Juan 6:4 - Jesús en Cafarnaum, en vísperas de la Pascua, y los corderos se reunieron para ser sacrificados y ser comidos. Mira lo que él dice.

Juan 6:35,41,48,51 - cuatro veces Jesús dice "Yo soy el pan del cielo". Es Él , Él mismo, el pan del cielo eterno.

Por qué los católicos necesitan figuras de yeso, imágenes, vírgenes, santos, ritos, fábulas, filosofía, procesiones, etc.?
Porque no conocen verdaderamente a Dios, porque están atrapados en los engaños y distracciones de su falsa religión.
Si de verdad conocieran a Jesús, se darían cuenta que toda la parafernalia católica es una mentira.
 
Re: LA SANTA CENA ¿Recordatorio o verdaderamente el Cuerpo y Sangre del Señor?

Existe un paralelismo entre el maná en el desierto que se consume físicamente, y este "nuevo" pan que debe ser consumido. (Juan 6:27,31,49)

Entonces Jesús dice que Él es el pan se refiere a su carne. Los Judios lo toman literalmente, y de inmediato cuestionan tal enseñanza. ¿Cómo este hombre puede darnos a comer su carne? (Juan 6:51-52)

Jesús no corrige la interpretación literal de los Judios. En cambio, Jesús elimina cualquier interpretación metafórica y haciendo un juramento y ser aún más literal hacerca de comer su carne. De hecho, Jesús dice cuatro veces que debe comer su carne y beber su sangre. Por lo tanto, los católicos creemos que Jesús se hace presente en cuerpo y sangre en el sacrificio de la Misa. Ahora si los protestantes, no se van a ser católicos, sólamente puede afirmar que Jesús estaba hablando de alguna manera simbólica. (Juan 6:53 - 58)

No obstante, una interpretación simbólica no es plausible. A lo largo de estos versos, el texto griego usa la palabra "phago" nueve veces. "Phago" significa literalmente "comer" o "consumir físicamente." Como nuestros hermanos protestantes de hoy en día, los dicipulos tenian problema con Jesús con el uso literal de "comer". Entonces que hace Jesús? (Juan 6:23-53)

Juan 6:54, 56, 57, 58 - Jesús utiliza un verbo aún más literal, traducido como "trogo", lo que significa roer o masticar carne. Que aumenta la literalidad y las unidades de su mensaje. Jesús nos da literalmente, su sangre y su carne para comer. La palabra "trogo" sólo se utiliza dos veces en el Nuevo Testamento (en Mat. Juan 24:38 y 13:18) y que siempre significa literalmente roer o masticar carne. Mientras que "phago" también podría tener una aplicación espiritual ", trogo" nunca se utiliza metafóricamente en griego. Por lo tanto, los protestantes no pueden encontrar un versículo en la Escritura donde "trogo" se utilize simbólicamente y, sin embargo, este debe ser su argumento para negar la comprensión católica de las palabras de Jesús. Por otra parte, los Judios ya sabían que Jesús estaba hablando, literalmente, incluso antes de que Jesús utilizó la palabra "trogo" cuando dice "¿Cómo puede este hombre darnos su carne para comer?" (Juan 6:52).

Bendiciones.
 
Re: LA SANTA CENA ¿Recordatorio o verdaderamente el Cuerpo y Sangre del Señor?


Por qué los católicos necesitan figuras de yeso, imágenes, vírgenes, santos, ritos, fábulas, filosofía, procesiones, etc.?
Porque no conocen verdaderamente a Dios, porque están atrapados en los engaños y distracciones de su falsa religión.
Si de verdad conocieran a Jesús, se darían cuenta que toda la parafernalia católica es una mentira.

¿Qué tiene esto que ver con dicho tema?, hermano como que te saliste de Contexto. Dios Te Bendiga

Te recuerdo este epigrafe es Santa Cena para ustedes, cuerpo y Sangre del señor para Nosotros.
 
Re: LA SANTA CENA ¿Recordatorio o verdaderamente el Cuerpo y Sangre del Señor?

¡ Maná ! ¡ Maná ! = (¿ Que es esto ?)

Este es El Pan
que El Señor les da para comer

Exodo 16,15


Y tomó el pan y dio gracias,
y lo partió y les dio, diciendo:
Esto es mi cuerpo,
que por vosotros es dado
Lucas 22,19

_____________________________________________


Eucaristía = Accion de Gracias a Dios
por El Pan de Vida, que es su Cuerpo
 
Re: LA SANTA CENA ¿Recordatorio o verdaderamente el Cuerpo y Sangre del Señor?

¡ Maná ! ¡ Maná ! = (¿ Que es esto ?)

Este es El Pan
que El Señor les da para comer

Exodo 16,15


Y tomó el pan y dio gracias,
y lo partió y les dio, diciendo:
Esto es mi cuerpo,
que por vosotros es dado
Lucas 22,19

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Eucaristía = Accion de Gracias a Dios
por El Pan de Vida, que es su Cuerpo

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Juan;6:63 El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.
 
Re: LA SANTA CENA ¿Recordatorio o verdaderamente el Cuerpo y Sangre del Señor?

Me preguntas porqué los católicos re-sacrifican a Jesucristo continuamente en la Misa. Te voy a contestar esta pregunta pero no en dos o tres líneas. Si estás verdaderamente interesado en lo que la Iglesia Católica enseña, y creo que lo estás, te trataré como a un amado hermano en Cristo e intentaré una explicación más profunda. La cuestión será respondida a su debido momento, una vez que te haya dado un pantallazo sobre asuntos más de fondo. Usaré desde el primer momento las Escrituras y la historia. Me gustaría antes de nada definir algunos términos y fuentes de autoridad en este campo antes que comencemos.

Cuando lleguemos al momento de la respuesta, si bien tal vez no estés de acuerdo conmigo, sin embargo podrás ver que los católicos tienen una montaña de evidencia bíblica para hablar de la Misa. La de los católicos es una posición que ciertamente se puede mantener no sólo con evidencia bíblica, sino también histórica, y se enmarca muy bien en la visión global de salvación, según lo ha revelado Dios. Y si no llegamos a coincidir en todo, entonces quedará claro que en los textos bíblicos no todo es claro y evidente, y gente que se acerca a la Biblia honestamente puede tener desacuerdos. Nosotros leemos la Biblia - tu y yo - a través del cristal de la tradición, yo de una tradición que lleva dos mil años, tu a través de una que lleva quinientos.

Según entiendo, tu pregunta se puede resumir así: ¿Cómo puede ser la Misa, es decir, el ofrecimiento incruento de Cristo, un verdadero sacrificio, mientras que a la vez los católicos niegan que sea un re-sacrificar a Jesucristo? Si en verdad es un sacrificio, ¿no es eso negar y contradecir directamente las Escrituras, que nos enseñan que Jesucristo se sacrificó de una vez y para siempre? ¿No es suficiente aquel sacrificio de Cristo? ¿Porqué debemos acudir a otros repetidos sacrificios? ¿Cómo podemos llamar al sacrificio de Cristo “ofrenda”, y al mismo tiempo llamar “ofrenda” a la Misa? ¿No hacen injuria a Cristo los católicos celebrando “sacrificios”?



Presupuestos necesarios antes de entrar en tema

Antes que profundicemos sobre el sacrificio de la Misa, debemos preguntarnos con qué autoridad, es decir, a partir de cuáles fuentes autoritativas sabemos nosotros qué cosa es la Eucaristía, qué cosa representa, y como la debemos celebrar. Como un buen protestante que era, yo consideré siempre la Cena del Señor o Comunión como un rito que celebrábamos una vez al mes para recordar mentalmente qué cosa el Señor hizo por nosotros. Así de simple. Sin embargo, la Iglesia Católica hoy, y la Iglesia de los primero siglos, entendieron la Eucaristía como mucho más que eso. Entonces, ¿es la Eucaristía algo más que un simple recuerdo? ¿Cómo lo podemos saber? Y antes que nada, el Nuevo Testamento ¿enseña todo lo que la Eucaristía es y significa? De hecho, tenemos en las Escrituras pocos detalles de esa celebración[1]. Los detalles fueron dados a los creyentes por Pablo y los Apóstoles en persona, mientras vivían y establecían sus tradiciones en las Iglesias (2Tes 2,15; 3,6; 1Cor 11,2). Los escritos del Nuevo Testamento no tenían la intención de ser manuales sobre “Cómo celebrar la Cena del Señor”. Más bien, esa información había sido ya entregada a las iglesias y confiadas a los “superintendentes” (obispos). Las cartas consiguientes fueron instrumentos correctivos, para enderezar abusos en lo que ya había sido enseñado con anterioridad.

El sentido de estas líneas, antes de pasar a explicar qué cosa sea la Eucaristía, es demostrarte que uno no puede ir a la Biblia presuponiendo que todos los detalles y explicaciones sobre todas las cosas estarán allí claramente expresadas, como si fuese un “divino manual” de cómo celebrar la Cena del Señor, a modo de “guía para la celebración”. Las cosas no son así[2]. El hecho que los Reformadores, reunidos en Marburg (Alemania) en 1529 no llegaron ni remotamente a un acuerdo sobre el tema de la Cena del Señor, creo que es algo muy significativo. Cuando visité Marburg en 1983, buscando mis raíces protestantes, vi con interés el mural que los representa, sentados, debatiendo hasta los menores detalles, pero sin poder llegar a una conclusión unánime sobre el significado de las Escrituras con respecto al tema. Si la evidencia bíblica es tan clara, como algunos dicen, no entiendo porqué incluso aquellos grandes “reformadores” de la Iglesia, y todos sus 28.000 grupos protestantes herederos de ese pensar, tengan tantas diferencias al respecto, llegando algunos a negar que la Eucaristía (y también el Bautismo) tenga ningún valor en el plan actual de salvación (con “plan actual de salvación” traducimos aquí lo que los anglófonos llaman “dispensation”, “dispensación”; en la teología católica eso se llama “economía de la salvación”). ¿Te das cuenta que hubo una sola doctrina sobre la Eucaristía por mil quinientos años, desde el primer siglo de la historia de la Iglesia? Cuando los “reformadores” abrieron las compuertas de las confusión, causada por la libre interpretación y el juicio privado, la misma tomó forma de distintas escuelas dogmáticas. No habían pasado aún cincuenta años desde las “95 tesis” de Lutero, se publicó un libro en alemán que llevaba por título: “Doscientas definiciones de las palabras ‘Esto es mi Cuerpo’ ”

Desde la perspectiva de Lutero, desanimado por las facciones que ya comenzaban a formarse, escribió: “Hay casi tantas sectas y creencias como cabezas; este no admite el Bautismo; aquel rechaza el Sacramento del altar; un tercero dice que hay un mundo intermedio entre el presente y el día del juicio; no falta quién enseña que Jesucristo no es Dios. No hay nadie, sin embargo, por más bufón que sea, que no afirme que él está inspirado por el Espíritu Santo, y que no considere como profecías sus sueños y desvaríos” (citado en Leslie Rumble, Bible Quizzes to a Street Preacher [Rockford, IL: TAN Books, 1976], 22).

Desde la perspectiva de la Iglesia primitiva, la celebración de la Eucaristía fue entregada en herencia a la Iglesia por los mismos Apóstoles, y no por medio de “manuales”, y ni siquiera por cartas apostólicas, que vendrían luego. La Iglesia era la depositaria de esta información y de esta práctica, la depositaria de la enseñanza apostólica. Fue ella la que entregó a las futuras generaciones la enseñanza y la práctica que había recibido. Es en este sentido que la Iglesia habla de la “Sagrada Tradición” que en ella se preserva. Por eso considero que los Padres Apostólicos y los demás Padres de la Iglesia son muy importantes, pues ellos son testigos auténticos de la Tradición Apostólica “depositada en la Iglesia, al modo como un hombre rico deposita su dinero en un banco” (San Ireneo). Esta era, de hecho, la primera y primordial fuente de instrucción durante los primeros siglos. El principio de la Sola Scriptura simplemente no existía; es más, los Padres rebatían a aquellos que proponían doctrinas supuestamente bíblicas que no contaban con el apoyo de la enseñanza y Tradición Apostólica constantes. Era la Iglesia la que trasmitía la verdad. Ella era “la columna y fundamento de la verdad” (1Tim 3,15). Martín Lutero escribe: “Esto sí debemos concederles (a los católicos) como verdadero, a saber, que el Papado tiene la Palabra de Dios y el oficio de los Apóstoles, y que nosotros hemos recibido las Sagradas Escrituras, el Bautismo, el Sacramento y el púlpito de ellos. ¿Qué sabríamos de estas cosas si no fuera por ellos? (Sermons on the Gospel of John, Chap. 14-16, 1537, en el volumen 24 de Luther’s Works, St. Louis, Missouri: Concordia Publi. House, 1961, 304).

De modo que no contestaré a tu pregunta recurriendo solamente a la Biblia, aunque por cierto haré eso también; consultaré también a los Padres de la Iglesia, porque respeto el modo cómo ellos interpretaron los textos y las enseñanzas. Ireneo que Clemente, “vio a los santos Apóstoles y conversó con ellos, sonándole aún en sus oídos sus predicaciones, y teniendo las autenticas tradiciones ante sus propios ojos. Y él (Clemente) no era el único; vivían aún muchos que habían sido instruidos por los Apóstoles... En el mismo orden y con la misma sucesión la auténtica tradición recibida de parte de los Apóstoles y entregada por la Iglesia, y la predicación de la verdad, han sido confiadas a nosotros”. (Adversus Haereses, 3.3.2s). Yo respeto sus enseñanzas - debo admitirlo - más de lo que lo hacen los evangélicos de hoy en día, que han tirado por la borda y contradicho quince siglos de presencia y guía del Espíritu Santo en su Iglesia. Encuentro particularmente curioso cuánto aprecian, muchos evangélicos, a sus profesores y maestros actuales, y a la vez cuánta ignorancia tienen de aquellos primeros maestros, maestros ciertamente extraordinarios.



¿Qué es la Misa?

Con este breve trasfondo, vayamos un poco más adelante. Preguntas qué significa la palabra “Misa”. En sí misma la palabra es insignificante. Viene de la conclusión latina de la celebración, cuando el sacerdote despide la asamblea con las palabras: Ite, Missa est, que literalmente significa: “Id, es ya el final”. El uso prolongado de este saludo final hizo que la palabra “Misa” significase toda la celebración.

La Misa es una liturgia o servicio muy amplio y profundo, que contiene misterio y tipología. Incorpora la belleza y el poder de la Pasión de Cristo, recreándola frente a nuestros ojos. Es simbólica y es real, de lenguaje simple y a la vez tipológico. Es paradojal y a la vez simple. Contiene toda la dignidad, profundidad, simbolismo, hondura y realidad espiritual que se esperaría del acto de culto central de la Iglesia fundada por Jesucristo y los Apóstoles. Incorpora toda la tipología del Antiguo Testamento, que era su sombra. La Misa fue profetizada por Malaquías (Mal 1,11), como lo entendió la Iglesia primitiva (lo veremos más adelante). “Misa” es simplemente otro título del servicio divino, de la liturgia, del compartir el Cuerpo de Cristo en la Cena del Señor.



La Misa como sacrificio: el Altar

¿Significa la Misa un verdadero sacrificio? Si, de varios modos. Describo el más sencillo en primer lugar. En el Antiguo Testamento, un sacrificio comenzaba con una ofrenda, algo que era llevado solemnemente ante la presencia de Dios, y allí ofrecido a Él. Este es el primer sentido de “oferta” o “sacrificio” en la Misa. El pueblo de Dios se reúne alrededor de la mesa del Señor (es decir, del altar, el lugar del sacrificio; Mal 1; 1 Cor 10,21). A los Israelitas Dios les manda que traigan las primicias de la tierra para ser puestas en el altar y ofrecer así su adoración. “ ‘Y ahora, he aquí he traído las primicias del fruto de la tierra que me diste, Señor’. Y lo dejarás delante del Señor tu Dios, y adorarás delante de Señor, tu Dios” (Dt 26,10).

La Iglesia siempre ha considerado esto, en la Misa, como profundamente significativo. Cuando nos reunimos, cada uno desde su propio lugar, para adorar a Dios, traemos nuestros dones para ofrecerle. En un cierto sentido, estos son depositados sobre el altar como una ofrenda. ¿Qué ofrecemos a Dios? Muchas cosas: a nosotros mismos (Rm 12,12), nuestras alabanzas (Heb 13,15) y nuestros dones (1Cor 16,2), etc. El ofertorio, durante la celebración, es la manera de ofrecer estas cosas a Dios de modo real y a la vez simbólico. Dicho sea de paso, “símbolo” no es una mala palabra... Tengo un amigo que dice que el Evangelio ya no encierra más simbolismos. Tiene razón, ahora se revela mediante símbolos. Lo más extraño, es que este amigo mío celebra “la Cena del Señor” y dice que es solamente ... ¡un símbolo! A mi modo de ver, esto es una contradicción con sus principios. Los símbolos, de hecho, son necesarios, y corresponden perfectamente con el modo humano que nuestra mente tiene de entender. Usamos símbolo para todas las cosas. También para protestantes, el Bautismo y la Comunión son “símbolos”, al igual que las cruces en las iglesias, los altares de madera, las banderas cristianas, los anillos de boda, inclinar nuestras cabezas o hacer gestos con las manos, arrodillarnos, cerrar los ojos para rezar, tener “la Palabra de Dios en alto” cuando predicamos desde el púlpito, imponer manos, etc. Todas estas cosas son símbolos. (Para más sobre este tema, ver el excelente libro de Thomas Howard Evangelical Is Not Enough, publicado por Ignatius Press.)

Durante el ofertorio, traemos dos cosas para depositar en el altar. Pero antes que nada, ¿es el “altar” un concepto del Nuevo Testamento, o es resabia perimida del Antiguo? La Iglesia Católica tiene un altar (Heb 13,10; 1 Cor 10,21; etc). Ignacio de Antioquia (35-107 d.C.) y los primeros creyentes cristianos coinciden: “Asegúrense, por lo tanto, de que todos celebren una común Eucaristía; porque hay uno sólo Cuerpo de Nuestro Señor Jesucristo, y una sola copa de unión con su Sangre, y un solo altar del sacrificio, del mismo modo como hay también un solo obispo, con su clero y mis compañeros servidores, los diáconos. Esto asegurará que todo lo que hagáis estará de acuerdo con la voluntad de Dios” (Carta a los de Filadelfia 4, escrito alrededor del 106 d.C.). Nota las cuatro palabras claves que constantemente aparecen: cuerpo, sangre, altar y sacrificio. El estudioso protestante J. N. D. Delly comenta sobre esta última cita: “La referencia de Ignacio a ‘un solo altar, del mismo modo como hay también un solo obispo’ nos revela que él también pensaba [en la Eucaristía] con términos de sacrificio”.

También hay un altar en el Cielo, de oro (Is 6,6; Ap 6,9; 8,3.5; 9,13; 11,1; 14,18; 16,7). Da la impresión que no podemos escapar de los altares..., comenzando con las ofertas sacrificiales de los hijos de Adán, pasando por Abraham, y llegando a la Cruz y la Mesa del Señor, el altar al que se refería el autor de la carta a los Hebreos; e incluso al final mismo del texto inspirado vemos que Dios no nos dispensó de los altares en esta nueva “era espiritual” en los cielos, sino que vemos que tiene un altar “de oro” frente a su trono, y el Cordero del sacrificio eternamente ante sus ojos. Impresionante. Los católicos tienen altares que representa tanto la Cruz del Señor como su Última Cena (en realidad una misma cosa); los protestantes tienen una mesa delante en sus templos que no es para nada un altar. De todos modos, aún conservan los así llamados “altar calls”, es decir, los llamados al altar, cuando invitan a la gente a venir adelante y recibir a Cristo. Es muy irónico ver cómo usan todos los símbolos de los católicos pero vacíos de su auténtico y original contenido. Retomaremos este tema más adelante.

En la Iglesia, después de la Liturgia de la Palabra y de la Oración de los Fieles, tenemos lo que llamamos “Ofertorio”. Aquí entregamos nuestros dones al Señor. También damos algo de nuestro dinero a Dios y a la Iglesia, para lo que haga falta. Esto correspondería a las ofrendas y diezmos del Antiguo Testamento. Se trata de una ofrenda en el sentido bíblico, es decir, algo entregado libremente, ofrecido al Señor.

Estos dones, reales y simbólicos, son traídos ante la presencia del trono de Dios; ellos representan a los creyentes, nosotros, que ofrecemos sobre el altar no solamente dones, sino también - y principalmente - a nosotros mismos, nuestras familias, todo lo que somos y tenemos. Cuando veo una familia, en la celebración dominical, llevando al altar los dones de pan y vino, me veo a mí mismo y a todo lo que poseo siendo recibido por el sacerdote y depositado sobre el altar. Me entrego a la Cruz, renuevo mi entrega a Dios, entrego mi vida como Él entregó la suya, me entrego a la voluntad de Dios, soy nuevamente ofrecido a Dios como sacrificio viviente y santo. Él toma lo poco que le puedo ofrecer, y lo convierte en el mismo Cristo. Todo lo que soy es consumido por el Padre, no ya en llamas de inmolación como sucedía en el Antiguo Testamento, sino en como una ofrenda y una bendición de acción de gracias y de aceptación. Me da la impresión que los católicos, frecuentemente, no se dan cuenta de la belleza de la Misa, como probablemente tú cuando eras un joven católico; esto sucede porque no leemos lo suficiente, no estudiamos, no rezamos, no practicamos suficientemente estos misterios tremendos. Es una verdadera lástima cuando estos riquísimos misterios están delante de nuestros ojos y nosotros no los advertimos. Jesús regañaba a sus seguidores, como lo hace aún hoy, diciéndoles ”Tienen ojos y no ven...” (Mc 8,18).

Llevamos al altar el vino y el pan, frutos de la tierra, dones de Dios, elaborados por las manos del hombre. Tomamos algo que Él nos dio, lo convertimos en pan y en vino, y le devolvemos parte de sus dones. Damos gracias a Dios por sus dones, por la vida, por los frutos de la tierra. “¡Bendigo seas por siempre, Señor!”.



¿Presencia Real o simbólica?

Ahora bien, el pan y el vino están sobre el altar. ¿Qué sucede luego? Sabemos que Jesús no dijo que el pan y el vino “representaban” su Cuerpo y su Sangre (aunque si en arameo existen las palabras para “representar”, que bien hubiese Él podido usar, si hubiese tenido esa intención), sino que dijo que el pan y el vino son su Cuerpo y su Sangre. De hecho algunos estudioso piensa que la palabra “cuerpo” en griego estaría traduciendo la palabra “carne” en arameo (la lengua que usó Jesús), ya que no hay una palabra más exacta para significar “cuerpo” en arameo que la palabra “carne”. De modo que Jesús estaría diciendo “Esta es mi carne”. ¿Suena bastante católico, verdad?

La Presencia Real de Jesús en la Eucaristía no fue jamás negada en la Iglesia primitiva, excepto por los gnósticos. ¿Porqué negarían los gnósticos la Presencia Real? Porque ellos consideran a Jesús como sólo un hombre, y Cristo sería un espíritu que vino sobre Jesús, es decir, serían Jesús y Cristo dos entidades distintas. Cristo no tuvo, según esta doctrina, un cuerpo real, y por lo tanto no puede existir tal cosa como Presencia Real del Cuerpo y Sangre de Cristo en la Eucaristía. Los Padres de la Iglesia, curiosamente, argumentaban en el sentido opuesto: dado que se da una Presencia Real en la Eucaristía, luego Jesús tiene que haber tenido un cuerpo real cuando vivió en la tierra. Un argumento más que interesante, ¿verdad? ¿No te resulta llamativo que los Protestantes sigan ahora el razonar del gnosticismo, en vez de acordar con las enseñanzas y prácticas de los primeros cristianos? No hubo otro modo de pensar en la Iglesia de los primeros siglos hasta bien llegado el siglo IX; y recién en el siglo XIV surgieron enseñanzas que negaban la Presencia Real del Señor en la Eucaristía, interpretando las palabras del Señor de un modo simbólico, en vez de literal. (¡Y pensar que son los Protestantes los que deben interpretar todo más literalmente!)

Imagínate por un momento a Jesús siendo interrumpido por Santiago o por Juan, mientras dice “Esto es mi Cuerpo”... Juan se apresura a corregirlo: “No, no es tu cuerpo, sólo simboliza tu cuerpo”. Y Jesús que lo mira con atención y le dice: “¿Qué has dicho?”. Como veremos, fue eso lo que le hizo perder la fe a Judas; fue precisamente en aquel momento de fe en la Eucaristía, que Satanás entró en él.

Dejaremos de un lado, por el momento, la cuestión de la Presencia Real, aunque en mi libro escribiré sobre el tema con lujo de detalles, y se estudiando el Antiguo como el Nuevo Testamento, la Iglesia primitiva, la Reforma y los tiempos modernos. También incluí en mi libro Crossing the Tiber una “Breve Historia de la Resistencia”; de esta resistencia - como sabes - tú eres (y yo era) descendiente.

Volviendo a la cuestión del Sacrificio: las palabras de Jesús en la institución de la Cena del Señor están cargadas de sentido sacrificial. De hecho toma lo que era un sacrificio (la Pascua) y lo transforma con nueva simbología y con nueva realidad. Aquello que los judíos comían cada año - y ellos tenían que comer el cordero del sacrificio, de lo contrario no tendría ningún efecto - simbolizaba al Cordero que habría de venir. Pero ahora que el verdadero Cordero se había ofrecido, debían también comer el Cordero, no de modo simbólico, sino real. Corderos temporales - Cordero Eterno. Los primeros eran símbolos, el segundo - Realidad. Los judíos previamente comían el símbolo, mientras que el nuevo Pueblo de Dios come la Realidad. ”Esto es mi Cuerpo que será entregado por vosotros”.¡Palabras por cierto extrañas! Cuando vemos estos pasajes en el original griego, y a la luz de la cultura judía - cosa que haremos enseguida - descubrimos que hay un uso extenso de terminología sacrificial.



Leyendo la Biblia en su contexto vital

Pero antes de entrar a ver la naturaleza sacrificial de la Eucaristía, recordemos algunos pasajes importantes de la Escritura: “Estaba cerca la Pascua, la fiesta de los judíos... Entonces Jesús dijo: -Haced recostar a la gente. Había mucha hierba en aquel lugar. Se recostaron, pues, como cinco mil hombres. Entonces Jesús tomó los panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los que estaban recostados... Cuando fueron saciados, dijo a sus discípulos: -Recoged los pedazos que han quedado... Entonces, cuando los hombres vieron la señal que Jesús había hecho, decían: --¡Verdaderamente, éste es el profeta que ha de venir al mundo!” (Jn 6,4.10-14).

La palabra griega para “gracias” es “eucaristeo”, de donde proviene nuestro uso de la palabra “Eucaristía”. Juan, intencionalmente, repite esta palabra en el versículo 23, donde debe ser vista como una alusión a la intención eucarística del pasaje. Esta conclusión se justifica aún más si consideramos que el evangelio fue escrito al final del primer siglo, cuando la Cena del Señor era llamada, técnicamente, Eucaristía, como queda claro de las cartas de San Ignacio de Antioquia, discípulo de Juan (ver por ejemplo su carta a los Efesios 13, a los de Filadelfia 4, a los de Esmirna 7), y tantos otros. El estudioso protestante Oscar Cullman escribe: “El largo discurso de Jesús en el evangelio de Juan... ha sido considerado desde tiempos antiguos por la mayoría de los exegetas un discurso sobre la Eucaristía... Aquí el autor hace que el mismo Jesús establezca la separación entre el milagro de la multiplicación material del pan material y el milagro del Sacramento” (Early Christian Worship, traducido por A. Stewart Todd and James B. Torrance, Philadelphia, Westminster Press, 1953, p. 93).

Este es el único milagro obrado por Jesús en su ministerio terreno que ha sido registrado por los cuatro evangelistas, demostrando así la importancia del evento. Jesús establece el escenario para el discurso del “Pan de Vida”, que “ha bajado del cielo”. Con la multiplicación de los panes Jesús demuestra su poder para proveer de pan a todos, preparando una mesa en el “desierto”, que es un modo velado de hablar del mundo. Pronto veremos que Jesús explica que el pan que él ofrece, en la Eucaristía, es su carne, que “es ciertamente comida” que será suministrada a través de su Iglesia a todos los hombres, en todos los lugares, de todos los tiempos.

El tono sacrificial usado por los evangelistas en los evangelios sinópticos sugiere que los primitivos cristianos asociaban ya desde antiguo el milagro de los panes con la Eucaristía, teniendo en cuenta que los evangelios fueron escritos en la segunda mitad del primer siglo. El histórico protestante y anti-católico Philip Schaff escribe: “Aquí el más profundo misterio del cristianismo toma cuerpo una y otra vez, y la historia de la Cruz se reproduce ante nuestros ojos. Aquí la alimentación milagrosa de los cinco mil se perpetua espiritualmente... Aquí Cristo... da su propio cuerpo y sangre, sacrificados por nosotros... como comida espiritual, como el verdadero pan que baja del cielo” (History of the Church, Grand Rapids, MI, Eerdmans, 1980, 1:473).

En esta narrativa, Juan nos da una hermosa descripción de la Iglesia: “toda la gente” que hacían cinco mil personas (sin contar mujeres y niños) representan la Iglesia universal, reunida en “pequeños grupos” de cincuenta y de cien, que representan a las iglesias locales, todas alimentadas por Cristo, el gran Sumo Sacerdote, que distribuye “el pan” a todos, a través de las manos de sus sacerdotes, los Apóstoles. Más adelante, en el mismo capítulo, Jesús explica que el pan es su carne, que debe ser comida, así como debía comerse la carne del Cordero Pascual. Esta poniendo de este modo el fundamento para la futura enseñanza apostólica y para los sacramentos de la Iglesia.

Después de la multiplicación de los panes, Jesús dice: “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno come de este pan, vivirá para siempre. El pan que yo daré por la vida del mundo es mi carne. Entonces los judíos contendían entre sí, diciendo: -¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? Y Jesús les dijo: --De cierto, de cierto os digo que si no coméis la carne del Hijo del Hombre y bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el día final. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida... Desde entonces, muchos de sus discípulos volvieron atrás, y ya no andaban con él. Entonces Jesús dijo a los doce: -¿Queréis acaso iros vosotros también? Le respondió Simón Pedro: -Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Jn 6, 51-55, 66-68).

¿Cómo aceptarían los primeros destinatarios del evangelio de Juan? No olvidemos que este evangelio fue escrito entre el 90 y el 100 d.C. Según George Beasley-Murray, tal vez el exegeta bautista más importante en estos tiempos, “no es necesario interpretar el texto exclusivamente en el sentido del cuerpo y sangre de la última cena del Señor; sin embargo, es evidente que ni el evangelista ni sus lectores cristianos pudieron haber escrito o leído estos dichos de Jesús sin una referencia conciente a la Eucaristía; por lo menos hay que decir que ellos reconocieron el evento de la cena del Señor como el cumplimiento más perfecto (de lo dicho en el discurso del Pan de Vida)”. Ver George Beasley-Murray, John, vol. 36 del Word Biblical Commentary, Waco, TX, Word Books, 1987, p. 95).

En este discurso parecería como si Jesús se decide hablar de un modo particularmente difícil, deseando asustar a sus discípulos innecesariamente... Les habló palabras duras de entender, invitándolos, aparentemente, a ser caníbales; como resultado, muchos se escandalizaron y se alejaron definitivamente de él. La palabra griega que Juan usa para “comer”, no es la que se usa habitualmente para describir una delicada cena: es la expresión griega que significa “morder”, “comer ruidosamente”, y se podría traducir como “masticar” su carne (ver Raymond Brown, The Gospel according to John I-XII [New York, NY: Doubleday, 1966], 283). “Este escándalo – dice Cullman – pertenece ahora al Sacramento, del mismo modo que el escándalo contra el cuerpo humano pertenece al divino Logos” (Oscar Cullman, Early Christian Worship, 100). Y los Protestantes de tradición Anabaptista y Zwingliana sí se escandalizan por la Eucaristía. Este es el único caso (en el evangelio), al menos que haya sido registrado, de discípulos que se alejan de Jesús por una cuestión doctrinal. Como Protestante, yo también me había escandalizado y alejado del significado real de estas palabras. ¿Porqué Jesús no detuvo la desbandada de los discípulos? El hubiese podido, con facilidad, decirles: “Esperen, ¿no ven que estoy hablando de un modo simbólico? Retornad, pues les estaba hablando de modo figurativo”. Como no lo hizo, muchos de sus discípulos se alejaron de él. Pero los Doce permanecieron con él: se dieron cuenta que sus palabras eran palabras de vida eterna.

Este pasaje fue entendido, desde los primeros días de la Iglesia, como una explicación que anticipa la Eucaristía. San Basilio Magno (330-379 d.C.) escribió en su epístola Al patricio Coesaria, sobre la Comunión: “Es bueno y saludable comulgar todos los días, y participar así del santo cuerpo y sangre de Cristo. Porque él lo dice con gran claridad: el que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna” (The Nicene and Post-Nicene Fathers, 2d. series, 8:179). Según Raymond Brown, “hay dos grandes indicaciones que nos llevan a pensar que aquí (en Juan 6) se está hablando de la Eucaristía. La primera indicación es la insistencia de Jesús sobre la necesidad de comer y alimentarse de su cuerpo y su sangre: no podemos tomar estas palabras como una simple metáfora que nos hablaría de “aceptar su revelación”... De modo que si queremos atribuir a las palabras de Jesús en Juan 6,53 un sentido positivo, debemos referirlas a la Eucaristía: ‘Tomad, comed: esto es mi cuerpo; ... bebed ... esta es mi sangre’. La segunda indicación que se refiere a la Eucaristía es la fórmula que encontramos en Juan 6,51, donde Juan nos habla de ‘carne’, mientras los evangelios sinópticos, contando la Última Cena del Señor, nos hablan de su ‘cuerpo’. Sin embargo, hay que saber que no hay una palabra hebrea o aramea para ‘cuerpo’, como entendemos nosotros esta palabra; por este motivo, muchos estudiosos mantienen que en la Última Cena lo que Jesús verdaderamente dijo fue el equivalente arameo de ‘Esto es mi carne’.” (The Gospel According to John I-XII, 284-285). Debemos recordar una vez más que Juan escribió su evangelio entre el 90 y el 100 d.C.; de este período se conservan documentos que demuestran que la Eucaristía era claramente celebrada por la Iglesia Católica, en todo el Imperio Romano, como la participación en el cuerpo y la sangre de Cristo literalmente. Si la Eucaristía debía tomarse en sentido simbólico, y cualquier otra práctica se hubiese visto como idolatría, Juan hubiese podido aclarar fácilmente la doctrina, como de hecho le gustaba aclarar en su evangelio (ver Jn 1,42; 21,19). Hubiese podido aclarar a sus lectores que se trataba de un modo simbólico de hablar, y no significaba lo que los primeros cristianos pensaban que significaba. Pero Juan escribió un evangelio sacramental, y sabía exactamente lo que estaba escribiendo, y porqué.



El marco del discurso: la Pascua y el traidor

Luego leemos las palabras de Jesús a Judas en el mismo contexto de Juan 6: “Jesús les respondió: ¿No os escogí yo a vosotros, los doce, y sin embargo uno de vosotros es un diablo? Y Él se refería a Judas, hijo de Simón Iscariote, porque éste, uno de los doce, le iba a entregar” (Jn 6,70-71).

El contexto del pasaje es siempre importante para su interpretación. Mientras se lee la Biblia, hay que preguntarse siempre cosas como ¿porqué pone el autor este evento en este lugar, y no en aquel otro? O bien ¿qué conclusión espera de nosotros el autor al poner estas palabras en este contexto? En nuestro pasaje, nos parece contextualmente significativo que Juan mencione la traición de Judas en este lugar de su narración. ¿Dónde encontramos nuevamente, en los evangelios, el evento de la traición de Judas? En cada uno de los evangelios la mención de Satanás que entra en Judas se menciona en el contexto de la Última Cena. Cada evangelio comienza el relato con el aviso que era la Pascua, y termina con la aserción de que Satanás entró en Judas – exactamente como en Juan 6. Y esto se explica porque Juan enmarca su discurso eucarístico en el capítulo 6 de tal modo que el lector vea el claro paralelo con los relatos sinópticos de la Cena del Señor. El primer versículo de Juan 6 dice que Jesús dio su discurso sobre la necesidad de “comer su carne” durante la Pascua. La mención que luego hace de Judas parecería totalmente fuera de lugar aquí, excepto si se entiende dentro del marco “eucarístico” de todo el capítulo. ¡Qué maravillosa es la Biblia!



La institución de la Eucaristía

Pasemos ahora a ver la institución de la Eucaristía, según la trae el evangelio de Marcos (escrito en la última parte del primer siglo). Marcos escribió: “Y mientras comían, tomó pan, y habiéndolo bendecido lo partió, se lo dio a ellos, y dijo: Tomad, esto es mi cuerpo. Y tomando una copa, después de dar gracias, se la dio a ellos, y todos bebieron de ella. Y les dijo: Esto es mi sangre del pacto, que es derramada por muchos.” (Mc 14,22-24). Parece que Jesús, intencionalmente, usa terminología de Exodo 24,8: “He aquí la sangre del pacto que el Señor hizo con vosotros, según todas estas palabras”. Es aquí, como notarán, que Jesús cumplió lo prometido en Juan 6: “Esto es mi cuerpo... esta es mi sangre”. ¿Qué palabras podrían ser más claras que estas? En ese momento Jesús y los Apóstoles estaban comiendo la cena de la Pascua, el cordero del sacrificio, que era la prefiguración del cuerpo del Señor, y ahora, sentados en esa misma mesa, Jesús levanta un pedazo de pan y dice: “Esto es mi cuerpo”.

Es interesante notar que en el texto griego, el sustantivo “cuerpo” lleva un artículo definido que, según la gramática griega, hace que la expresión aparezca con particular fuerza, cosa que se pierde en la traducción al español. Literalmente podríamos traducirlo como “este aquí es mi cuerpo”; se está declarando que esto (el pan) es mi cuerpo. Jesús dijo estas palabras en arameo, la lengua que hablaban él y sus Apóstoles. Algunos estudiosos piensan que las palabras de Jesús aquí fueron “Esto es mi carne”, ya que no hay una palabra aramea para designar “cuerpo”, sino “carne”. Lo cual se entendería muy bien con aquello de Juan 6, cuando Jesús dice: “vosotros debéis comer mi carne y beber mi sangre”.

Ahora vemos lo que nos dice Lucas en su evangelio: “Cuando llegó la hora, se sentó a la mesa, y con Él los apóstoles, y les dijo: Intensamente he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer; porque os digo que nunca más volveré a comerla hasta que se cumpla en el reino de Dios. Y habiendo tomado una copa, después de haber dado gracias, dijo: Tomad esto y repartidlo entre vosotros; porque os digo que de ahora en adelante no beberé del fruto de la vid, hasta que venga el reino de Dios. Y habiendo tomado pan, después de haber dado gracias, lo partió, y les dio, diciendo: Esto es mi cuerpo que por vosotros es dado; haced esto en memoria de mí. De la misma manera tomó la copa después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre, que es derramada por vosotros.” (Lc 22,14ss).

Pablo y Lucas agregan los elementos de “memoria”, “recuerdo” (griego “anamnesis”), que no incluye Marcos o los demás evangelios. Hay indicaciones de desarrollo litúrgico aún en el Nuevo Testamento mismo (ver The Study of Liturgy, ed. por Cheslyn Jones, Geoffrey Wainwright, Edward Yarnold, and Paul Bradshaw [New York, NY: Oxford Univ. Press; 1978, 1992], 204). La palabra “memoria” es un término sacrificial, y se usa en la versión griega de los Setenta (se llama la versión de “los Setenta” a la versión griega del Antiguo Testamento, que era ampliamente usada en los tiempos de Jesús). “En Lev. 24,7 la palabra anamnesis traduce el hebreo “azkarah”, que era una sacrificio memorial ... Este sacrificio particular (azkarah) era entendido como un recuerdo perpetuo de la alianza” (Dictionary of New Testament Theology, ed. por Colin Brown [Grand Rapids, MI: Zondervan Publ., 1979], 3:239). Anamnesis se usa en Números 10,10, donde nuevamente hace mención al sacrificio, por lo cual la expresión de Jesús en la Última Cena sin duda tenía para sus oyentes un carácter sacrificial. No podemos pensar que pasó inadvertido a Jesús, en aquel momento crucial de la Última Cena, el hecho que la palabra anamnesis (o su equivalente en arameo) tenía esa significación sacrificial... Más bien debemos pensar que lo que Jesús está haciendo es, precisamente, dar un contexto sacrificial a esa Eucaristía que instituye durante la celebración judía de la Pascua; Pablo, en 1 Corintios, parece que captó muy bien este aspecto.



Lo reconocieron…

Finalmente con respecto a Lucas, me gustaría comentar uno de los momentos más interesantes del Nuevo Testamento. Parece evidente que se está haciendo referencia en este pasaje a la Eucaristía, ya sea por el uso de la misma terminología, por el escenario de la historia, y por la fecha en que fue escrito el evangelio. Leemos en Lucas: “Y he aquí que aquel mismo día dos de ellos iban a una aldea llamada Emaús, que estaba como a once kilómetros de Jerusalén. Y conversaban entre sí acerca de todas estas cosas que habían acontecido. Y sucedió que mientras conversaban y discutían, Jesús mismo se acercó y caminaba con ellos. Pero sus ojos estaban velados para que no le reconocieran. Y Él les dijo: ¿Qué discusiones son estas que tenéis entre vosotros mientras vais andando? ... Entonces Jesús les dijo: ¡Oh insensatos y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho! ¿No era necesario que el Cristo padeciera todas estas cosas y entrara en su gloria? Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les explicó lo referente a Él en todas las Escrituras. Se acercaron a la aldea adonde iban, y Él hizo como que iba más lejos. Y ellos le instaron, diciendo: Quédate con nosotros, porque está atardeciendo, y el día ya ha declinado. Y entró a quedarse con ellos. Y sucedió que al sentarse a la mesa con ellos, tomó pan, y lo bendijo; y partiéndolo, les dio. Entonces les fueron abiertos los ojos y le reconocieron; pero Él desapareció de la presencia de ellos. Y se dijeron el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón dentro de nosotros mientras nos hablaba en el camino, cuando nos abría las Escrituras? Y levantándose en esa misma hora, regresaron a Jerusalén, y hallaron reunidos a los once y a los que estaban con ellos ... Y ellos contaban sus experiencias en el camino, y cómo le habían reconocido en el partir del pan.” (Lc 24,13-17.25-33.35).

¡Qué modo en verdad extraño que tienen estos viajeros de contar cómo y cuándo reconocieron que era Jesús! ¡Y qué modo extraño de concluir con la narración evangélica! Después de su resurrección, Jesús les estaba explicando las Escrituras, mientras caminaban juntos. “Y comenzando por Moisés y continuando con todos los profetas, les explicó lo referente a Él en todas las Escrituras”. Este tiene que haber sido uno de los sermones explicativos más hermosos de todos los tiempos, ¡predicado por el mismo Jesús! Sin embargo, aún siendo el mismo Jesús el que les explica las Escrituras, ellos no entendieron quién era Él. Pero, cuando Jesús tomó el pan, lo partió, lo bendijo y se los dio “les fueron abiertos los ojos y le reconocieron”. Este es un paso muy interesante: los discípulos no presentan el “descubrir a Jesús” como consecuencia de una “predicación bíblica”, sino que más bien declaran que “le habían reconocido en el partir del pan” (Lc 24,35). Es de notar que Lucas emplea aquí las mismas palabras que Jesús usó unos capítulos antes, cuando instituyó la Eucaristía (tomó, bendijo, partió y dio). Las únicas veces que el Nuevo Testamento emplea estas palabras de esta manera son cuando el evangelista habla de la Eucaristía y... aquí en Lc 24. ¿Estaba Lucas tratando de decir algo, al cerrar su evangelio con este relato histórico? Raymond Brown escribe: “La insistencia que demuestra Lucas de explicar que los discípulos reconocieron a Jesús en el partir el pan, ha sido tomada comúnmente como una enseñanza eucarística, de modo de poder convencer a la comunidad de que también ellos podían encontrar a Jesús resucitado en el partir el pan eucarístico” (The Gospel according to John I-XII, 1100).



La Eucaristía en la enseñanza de Pablo

De cualquier modo que sea, vayamos ahora a las palabras de Pablo en 1 Corintios, sin perder de vista Malaquías 1,11. Pablo escribe: “Porque yo recibí del Señor lo mismo que os he transmitido: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan, y después de dar gracias, lo partió y dijo: Esto es mi cuerpo que es para vosotros; haced esto en memoria de mí. De la misma manera tomó también la copa después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto cuantas veces la bebáis en memoria de mí. Porque todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, la muerte del Señor proclamáis hasta que Él venga. De manera que el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor” (1Co 11,23-27).

Pablo confirma aquí las palabras de Jesús y la tradición oral de la Iglesia, ya que estas cosas no se habían escrito aún en los evangelios. De hecho, si damos un vistazo a la cronología, 1 Corintios es probablemente la primera evidencia escrita de las palabras de Jesús en la Última Cena. Digamos un par de cosas sobre este pasaje, antes de seguir adelante.

Las palabras “recibir” y “transmitir” son palabras técnicas usadas para la trasmisión de la tradición apostólica (ver también 1 Cor 15,3). Los corintios no aprendieron sobre la Cena del Señor leyendo el Nuevo Testamento. Lo aprendieron por la tradición entregada o transmitida por Pablo mediante enseñanza oral y ejemplos (2 Cor 11,2; 2 Tes 2,15; 3,6), tradición que Pablo, a su vez, recibió directamente del Señor, o tal vez directamente de los Doce Apóstoles (Gal 1,18, etc). Las cartas del Nuevo Testamento no tuvieron nunca la intención de reemplazar la tradición enseñada por los Apóstoles, Palabra Viva de Dios entregada personalmente (1 Tes 2,13). Las cartas de Pablo no se enviaban ni eran vistas como “manuales de iglesia” con instrucciones completas sobre la Cena del Señor, ya que los de Corinto ya habían sido instruidos convenientemente por el mismo Pablo, en persona. Sus cartas tenían como finalidad corregir abusos y prácticas defectuosas que se habían introducido en la práctica religiosa de los fieles de Corinto. La fe había sido entregada oralmente, por la instrucción hecha por parte de los apóstoles a los santos (Judas 3), es decir, a la Iglesia. Las cartas fueron enviadas mucho más tarde para alentar y exhortar las iglesias en lo que ellas ya sabían por tradición (1 Cor 4,17; 2 Pe 3,1-2).

Con respecto a la palabra “memoria”, debo hacer algunos comentarios. Según Thomas Howard, en su libro Evangelical Is Not Enough (San Francisco, Ignatius Press, 1984), la palabra “memoria” no expresa el contenido último de la palabra griega “anamnesis”, que es usada en el momento de la institución de la Eucaristía. “La palabra sugiere una memoria que, a la vez, significa un ‘hacer presente’ (106). El Theological Dictionary of the New Testament usa la palabra re-presentación y “el hacer presente por parte de la comunidad, al Señor que instituyó la Cena” (1:348). “Este re-llamar o re-presentar significa que algo ‘pasado’ se hace ‘presente’, algo que, aquí y ahora, nos afecta vital y profundamente. En otras palabras, la Eucaristía es el hacer presente al verdadero Cordero Pascual, que es Cristo… De este modo, desde los primeros días, la Iglesia entendió la Eucaristía como el ‘re-presentar’ del sacrificio de Cristo, con su poder salvador actual. Todas las antiguas liturgias dejan claro que en el culto eucarístico la Iglesia experimenta el poder del Salvador presente” (Olive Wyon, The Altar Fire, Londres, SCM Presss, 1956, 35-36). El autor protestante Max Thurian escribió: “Este memorial no es un simple acto de recogimiento subjetivo, es una acción litúrgica… que hace presente al Señor… que llama ante el Padre celestial, como un memorial, el único sacrificio del Hijo, y esto lo hace presente al Hijo en su memorial” (The Eucharistic Memorial, II, The New Testament, Ecumenical Studies in Worship, según se cita en el Dictionary of the New Testament, editado por Colin Brown, Gran Rapids, MI, Zondervan Publ. 1979, 3:244).

Jesús dice que el Cáliz es la Sangre de la Nueva Alianza, haciendo clara referencia a las palabras de Moisés. Este modo de hablar y usar los términos, está sacado ciertamente del lenguaje sacrificial del Antiguo Testamento, y Ex 24,8 en particular: “Entonces Moisés tomó la sangre y la roció sobre el pueblo, y dijo: He aquí la sangre de la alianza que el Señor ha hecho con vosotros, según todas estas palabras.” Jesús nos está hablando de verdadera sangre, no de un vino simbólico que representa sangre. Haciendo referencia a las palabras de la alianza de sangre de Moisés, Jesús dice: “Esta es mi sangre de la alianza”, mientras entrega el cáliz a sus discípulos, ordenándoles que beban su sangre, de la cual Él les había hablado y explicado extensamente en su discurso de Juan 6.

Finalmente, una palabra con respecto a profanar el Cuerpo del Señor: ser culpable “del cuerpo y la sangre” de alguien tenía en aquel tiempo el significado de “ser culpable de homicidio”. ¿Cómo podía ser alguien culpable de homicidio si el cuerpo (pan) es sólo un símbolo? La presencia real del Cuerpo de Cristo es necesaria para que se pueda cometer una ofensa contra el mismo. ¿Cómo puede alguien ser culpable “del cuerpo y sangre de Cristo” por comer un trozo de pan o beber un sorbo de vino? “Nadie es culpable de homicidio si comete violencia contra la imagen o la estatua de una persona sin tocar a esa persona físicamente. Las palabras de Pablo no tienen sentido sin el dogma de la Presencia Real” (Leslie Rumble and Charles M. Carty, Eucharist Quizzes to a Street Preacher [Rockford, IL.: TAN Books, 1976], 7-8).

Me gustaría comentar un último pasaje de Pablo antes de considerar con más detalle el centro de la cuestión, es decir, el Sacrificio Eucarístico, y el hecho de que hay un solo sacrificio ocurrido en el tiempo, y que el sacrificio diario de la Misa es una re-presentación de aquél único y singular sacrificio, y no una re-crucifixión de Jesús. Tenme un poco de paciencia...

Pablo continúa: “Os hablo como a sabios; juzgad vosotros lo que digo. La copa de bendición que bendecimos, ¿no es la participación en la sangre de Cristo? El pan que partimos, ¿no es la participación en el cuerpo de Cristo? Puesto que el pan es uno, nosotros, que somos muchos, somos un cuerpo; pues todos participamos de aquel mismo pan. Considerad al pueblo de Israel: los que comen los sacrificios, ¿no participan del altar?... digo que lo que los gentiles sacrifican, lo sacrifican a los demonios y no a Dios; no quiero que seáis partícipes con los demonios. No podéis beber la copa del Señor y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor y de la mesa de los demonios.” (1 Cor 10,15-18.20-21).

¿Qué significa, en este pasaje, la palabra “participación” (griego koinonía)? ¿Se trata de lenguaje simbólico? No, significa una participación real. San Agustín, queriendo describir lo que sucede en la Eucaristía, pone en boca de Jesús las siguientes palabras: “Tu no me vas a convertir en ti, como sucede con la comida corporal, sino más bien tu te convertirás en mí” (Confesiones, 7,10,16). Aún el Theological Dictionary of the New Testament de Gerhard Kittel enseña que “koinonia denota participación, comunión, con el sentido de cercanía profunda. Expresa una relación que es mutua. Significa participación, comunicación, comunión”.

San Juan Crisóstomo dice: “Porque, ¿qué cosa es el pan? El Cuerpo de Cristo. ¿Y en qué cosa se convierten los que participan de él? En el Cuerpo de Cristo: no muchos cuerpos, sino en un solo cuerpo” (Homilía sobre 1 Corintios). No sólo participamos con un gesto simbólico, sino que, como lo dice claramente Pablo, participamos en verdad del cuerpo y sangre de Cristo. ¿Cómo podría ser eso así, si la participación es meramente simbólica? Los evangélicos fundamentalistas se atribuyen la cualidad de ser los que toman la Biblia en su sentido más literal: la Biblia dice lo que quiere decir, y quiere decir lo que dice. Sin embargo, como buen fundamentalista que era, no dudaba en dejar de lado el sentido literal de estos pasajes, como así también la interpretación de la Iglesia primitiva, para poder quedarme con la Biblia según la tradición fundamentalista en la que había sido instruido y la que había aceptado.

La Eucaristía representa, también, la unidad del Cuerpo de Cristo, que los Protestantes han quebrado. No hay ejemplo más fuerte de la unidad del Cuerpo de Cristo que el ejemplo del pan y del vino. El pan está hecho de muchos granos separados, que son recogidos y triturados para obtener la harina, de la cual se amasa y hornea un solo pan. La uvas, originalmente separadas, son cosechadas y trituradas para obtener el fruto de la vid, el vino. Así como los muchos granos forman un solo pan, también nosotros, cuando comemos ese único pan, el Cuerpo de Cristo, nos transformamos en un solo cuerpo. Nos convertimos en su cuerpo de un modo muy real, al participar y comer su Carne y beber su Sangre. Recuerda que Pablo enseña que comemos de un solo pan, lo cual indica el cuerpo real de Cristo, ya que si nos atenemos al símbolo exterior, comemos panes separados, distintos. Los católicos comen de un solo pan, Cristo resucitado, el Pan de Vida.

La Eucaristía es la cumbre y la fuente de la unidad, como lo enseña claramente el Catecismo de la Iglesia Católica: “La Eucaristía es nuestro pan de cada día. El poder que encierra este manjar divino lo convierte en vínculo de unidad. Su efecto es la unidad, de tal modo que, transformados en su Cuerpo y hechos sus miembros, podamos convertirnos en aquello que recibimos” (2837, citando a San Agustín, Sermón 57,7)

Pero nos podemos preguntar: ¿Pablo piensa en término sacrificiales? Demos un vistazo a las palabras que usa, y a los ejemplos que da. Recordemos que 1 Corintios no es un “manual” o “catecismo” de las doctrinas cristianas. Esa doctrina había sido ya trasmitida a los de Corinto mediante tradición oral (1 Cor 11,2), por Pablo personalmente. La carta tenía por intención ser una misiva de carácter correctivo, para hacerles recordar y profundizar el conocimiento y la práctica eucarística que ya poseían y practicaban. “El sentido sacramental del pan y el vino no solamente se presuponen en esta carta, sino que son la base de toda la presente argumentación... La bebida y la comida espiritual aparecen ahora, con mayor claridad, como el Cuerpo y la Sangre de Cristo; y aunque la base última de esta definición será dada sólo más tarde (1 Cor 11, 23-26), Pablo la supone ya aquí como algo comúnmente compartido con sus lectores, que tiene la fuerza suficiente como para fundamentar la argumentación que sigue... Lo que los escritos del Nuevo Testamento presuponen ... es aún más importante de lo que de hecho dicen” (The Study of Liturgy, 191).

Notemos algo interesante: Pablo compara tres diversos sacrificios. Para sus lectores, el sentido era claro. Cada sacrificio se ofrece sobre un altar (mesa del sacrificio): en primer lugar el sacrificio de los judíos (v. 18), luego el de los paganos (v. 19-21, ofrecido a los ídolos), y finalmente el de los cristianos, la Eucaristía. Mediante estas comparaciones, Pablo confirma el carácter sacrificial de la Eucaristía cristiana. La “mesa del Señor” es un término técnico común en el Antiguo Testamento que se refiere al altar del sacrificio (Lev 24,6.7; Ez 41,22; 44,15; Mal 1,7.12), de modo que los lectores de la carta habrían captado inmediatamente la correlación que Pablo estaba sugiriendo. En este sentido estoy sorprendido de que en mis primeros días como católico no había notado este importante detalle: la “mesa del Señor” en la Iglesia, a la cual se refiere Pablo, y que enraíza con la terminología y la práctica del Antiguo Testamento, es ahora el altar del nuevo sacrificio, del cual habla Malaquías (1,11). Observemos que la “mesa del Señor” se menciona dos veces en el primer capítulo de Malaquías, antes y después de la promesa de Dios de un sacrificio nuevo y universal ofrecido por los gentiles. La “mesa del Señor”, o sea el altar del sacrificio, será el lugar de esta ofrenda, que corresponde con la Eucaristía, ofrecida en la “mesa del Señor” de 1 Corintios 10,21.

Permíteme que te haga esta pregunta: ¿sabías estas cosas cuando dejaste la Iglesia Católica? ¿Acaso el paralelismo no es impactante e inequívoco? Malaquías enmarca dos veces el “sacrificio sin mancha” de los gentiles con los términos sacrificiales de “mesa del Señor”.

San Pablo entonces utiliza esta misma terminología para explicar el nuevo sacrificio ofrecido sobre “la mesa del Señor” en la Iglesia. El sacrificio de la Eucaristía sobre la “mesa del Señor” es comparado con los otros sacrificios ya sobradamente conocidos que se ofrecen sobre mesas de altares tanto paganos como judíos. Pablo, el más brillante discípulo del más lúcido rabí judío, Gamaliel, no está usando esta terminología del Antiguo Testamento a la ligera: es un alumno aventajado... Él sabe que sus lectores interpretan esta terminología sacrificial poniéndola en relación con la Eucaristía. ¿Se puede poner en duda que Pablo, el brillante maestro de la Torah, comprendió la Eucaristía en términos sacrificiales, interpretando la “mesa del Señor” como un cumplimiento de Malaquías 1:11?. “El paralelismo que Pablo dibuja entre la participación de judíos y paganos en sus sacrificios mediante la comida de la carne de las víctimas y el ágape cristiano en Cristo por medio de la Eucaristía nos demuestra que él considera la comida de la Eucaristía como una comida sacrificial y ello implica que la Eucaristía misma es un sacrificio” (Jerome Biblical Commentary, ed. by Raymond E. Brown, Joseph A. Fitzmyer, and Roland E. Murphy [Englewood Cliffs, NJ: Prentice*Hall, 1968], 269).

A veces me he emocionado tanto con el Señor y la Iglesia que me he atascado al escribir. El Señor ha sido tan maravilloso.
 
Re: LA SANTA CENA ¿Recordatorio o verdaderamente el Cuerpo y Sangre del Señor?

Lo que los apóstoles hacían al "romper el pan", era simplemente dar gracias a Dios antes de comer. La Santa Cena, como tal, inicialmente se celebraba sólo el 14 de nissan, porque se basaba en la Pascua judía.

La cuestion esta..entenderan ustedes cuando Pablo dice 1Co 11:29 Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propia condena.
 
Re: LA SANTA CENA ¿Recordatorio o verdaderamente el Cuerpo y Sangre del Señor?

Me preguntas porqué los católicos re-sacrifican a Jesucristo continuamente en la Misa. QUOTE]

hech 6,8:

6 Los que estaban reunidos le preguntaron: «Señor, ¿es en este momento cuando vas a restablecer el Reino de Israel?»
7 El les contestó: «A vosotros no os toca conocer el tiempo y el momento que ha fijado el Padre con su autoridad,
8 sino que recibiréis la fuerza del Espíritu Santo, que vendrá sobre vosotros, y seréis mis testigos en Jerusalén, en toda Judea y Samaria, y hasta los confines de la tierra

Bueno aquí San lucas en su Libro Hehcos de los apsotoles nos habla de que los apostoles serían TESTIGOS DEL SEÑOR HASTA LOS CONFINES DE LA TIERRA, esto nos habla de una iglesia Universal y APOSTOLICA. Muchos IGNORANTES dicen los Catolicos re-sacrifican a Jesucristo continuamente en la Misa, pero REALMENTE NO SABEN EN QUE CONSITE LA MISA, jejejej. La ultima Cena(para usteds) NO ES UN NUEVO SACRIFICIO, sino UN VERDAERO SACRIFICIO.

Claramente desde el Antiguo Testamento ya Dios nos había anunciado que llegaría el día en que en toda la TIERRA se le ofreceria un VERDAERO SACRIFICIO.

Malaquias 1,11 Pues desde el sol levante hasta el poniente, grande es mi Nombre entre las naciones, y en todo lugar se ofrece a mi Nombre un sacrificio de incienso y una oblación pura. Pues grande es mi Nombre entre las naciones, dice Yahveh Sebaot.

¿Ahora Te pregunto, la misa No es este VERDADERO SACRIFICIO?
 
Re: LA SANTA CENA ¿Recordatorio o verdaderamente el Cuerpo y Sangre del Señor?

Lo vuelvo a preguntar:

¿La misa No es este VERDADERO SACRIFICIO?