Okey.
Entonces hasta ahí estamos bien.
Ahora concentremonos en la muerte.
Es la muerte lo que termina con el pecado que está en la carne.
Al morir el perro se termina la rabia.
Sin muerte no hay remisión de pecados.
El transgresor de Torah debe morir porque así está establecido.
La paga del pecado es muerte.
La única forma de que vos o yo paguemos por nuestros pecados propios es muriendo.
¿Estás de acuerdo?
La macana es que si morimos para pagar ya no queda nadie para seguir viviendo.
Es pecado por vida.
Y aparte si nosotros morimos no podríamos ser levantados porque somos pecadores y merecemos la muerte.
La muerte nos retendría con toda justicia.
Ahora convengamos esto: A la muerte no se la puede engañar.
Vayamos juntos al diluvio universal.
Dios se arrepiente de haber hecho al hombre porque este estaba completamente corrompido y no había nada bueno en él.
Debemos aceptar que los juicios de Dios son verdaderos y el ve el futuro de cada hombre y de cada uno de sus descendientes y solo ve de continuo solo el mal.
También debemos creer que si un solo descendiente de alguno de estos hombres fuera bueno o santo, Dios no exterminaría a sus ancestros por amor de aquel justo que habría de nacer.
Esto nos lleva a entender que si Dios se arrepiente de haber creado al hombre, es porque su corrupción es una corrupción definitiva e irreversible.
Recordemos el intercambio que tienen Dios y Abraham cuando este último intercede por Sodoma y Gomorra.
Acá podemos apreciar los justos juicios de Dios.
Dios le estaba diciendo: Quedate tranquilo porque si hubiera un solo justo yo detendría mi mano para no dañarlo y por amor a él.
Es obvio que este mismo Dios, si decidió la exterminacíon del hombre, y hasta se arrepintió de haberlo creado, es porque esa carne ya no podría reproducir carne no corrompida jamás.
¿Que es lo que pasa entonces con Noé?
Noé haya gracia.
Esto no quiere decir que Dios haya gracia en Noé, sino que Noé haya gracia en Dios.
No es que Dios ve en Noé un hombre justo y diferente sino que aunque Noé en el fondo es como todo los demás y el pecado mora en su carne, decide llevar adelante un plan de salvación.
Volvamos a la muerte.
Dijimos que a la muerte no se la puede engañar aunque si se la puede postergar.
El arca salvó momentáneamente de la muerte a Noé pero unos años mas adelante, la muerte reclamaría su vida.
En aquel arca no solo se salvó Noé con sus familiares, sino que también se salvo el pecado en la carne, y la muerte siguió reproduciéndose en los descendientes de estos sobrevivientes.
La pregunta es como podemos pararla.
¿Quien nos librará de estos cuerpos de muerte?
Todos los hombres nacen naturalmente en cuerpos de muerte.
En carne asesina.
Cuerpos en los que el mismo mal mora en la carne y aunque nazcan sin pecado en cuanto son confrontados con la voluntad de Dios, esta naturaleza rebelde los lleva cautivos a pecar contra él.