¡Ay rey pacífico, no espabilas nunca con la coma juánica!
Este texto podría haberse añadido como una glosa ya en el siglo IV y fue agregada al texto de la epístola en la Vulgata latina cerca del año 800.[SUP]
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La coma joánica no era conocida durante las primeras controversias sobre el dogma de la Trinidad que se dieron en los siglos III y IV. De haber conocido la frase, aquellos tempranos defensores del dogma de la Trinidad, tales como
Tertuliano,
Orígenes y
Atanasio, ciertamente la habrían empleado. No obstante, la cita está ausente de todas sus argumentaciones.
Asimismo, esta frase está ausente en los manuscritos de todas las versiones bíblicas antiguas (siria, copta, armenia, etíope, árabe y eslavónica). La coma joánica tampoco se encuentra en los escritos de uno de los más notables y prolíficos escritores trinitarios,
san Agustín.
El
Códice fuldensis, una copia de la Vulgata aproximadamente del año
546, contiene un prólogo a los evangelios canónicos que parece hacer referencia a la coma joánica, pero en la versión de 1 Juan omite la cláusula joánica, lo que ha llevado a muchos a creer que dicho prólogo es falso.
En el siglo VIII, la añadidura aparece en latín en las copias de la
Vulgata. La primera mención de la coma joánica en griego se encuentra en la versión (latina) de las actas del
IV Concilio de Letrán, en 1215. Solo a partir del siglo XVI, la coma joánica aparece en manuscritos bíblicos en griego.
Las versiones modernas de la Biblia han tomado diferentes posiciones acerca de la coma joánica. Algunas la han dejado en letra cursiva para reflejar su controvertida autenticidad. Otras la han omitido por completo por considerarla una añadidura apócrifa, o la han relegado a una nota a pie de página, explicando las dudas sobre su veracidad.
Se presentan ejemplos de versiones modernas en idioma español, que omiten la coma joánica.
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7[/SUP] Porque tres son los que dan testimonio: [SUP]
8[/SUP]el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan.|La Biblia Textual, Sociedad Bíblica Iberoamericana}}
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7[/SUP] Tres son los que dan testimonio, [SUP]
8[/SUP]y los tres están de acuerdo: el Espíritu, el agua y la sangre.
Nueva versión internacional
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7[/SUP] Tres son, pues, los que dan testimonio: [SUP]
8[/SUP]el Espíritu, el agua y la sangre, y los tres coinciden en lo mismo.
Biblia latinoamericana
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7[/SUP] Pues tres son los que dan testimonio: [SUP]
8[/SUP]el Espíritu, el agua y la sangre, y los tres convienen en lo mismo.
Biblia de Jerusalén
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7[/SUP] Porque tres son los que testifican, [SUP]
8[/SUP]el Espíritu, el agua y la sangre, y los tres se reducen a uno solo.
Nácar-Colunga
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7[/SUP] Tres son los testigos: [SUP]
8[/SUP]el Espíritu, el agua y la sangre.
Dios habla hoy
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7[/SUP] Hay tres testigos: [SUP]
8[/SUP]el Espíritu, el agua y la sangre, y los tres están de acuerdo en su testimonio.
Palabra de Dios para todos
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7[/SUP] Y el espíritu da testimonio, porque el espíritu es la verdad. [SUP]
8[/SUP]Y tres son los testigos: el espíritu, el agua y la sangre, y los tres concuerdan.
Peshita en español
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7[/SUP] Son tres los que nos enseñan que esto es verdad: [SUP]
8[/SUP]el Espíritu de Dios, el agua del bautismo, y la sangre que derramó Jesús al morir en la cruz. Y las tres dicen lo mismo.
Biblia en lenguaje sencillo
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7[/SUP] Sabemos que Jesucristo vino al mundo por medio de agua y de sangre: no solo por medio del agua, sino por el agua y por la sangre vertida en la cruz. De esto da testimonio el Espíritu Santo, que es la verdad misma, y de ese modo los testigos son tres. [SUP]
8[/SUP]que concuerdan entre sí: el Espíritu Santo, el agua y la sangre.
Castillian
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7[/SUP] οτι (porque) τρεις (tres) εισιν (son) οι (los) μαρτυρουντες (dando testimonio). 8 το (el) πνευμα (espíritu) και

το (el) υδωρ (agua) και

το (la) αιμα (sangre) και

οι (los) τρεις (tres) εις (hacia dentro) το (el) εν (uno) εισιν (son).
Interlineal griego-español (programa E-Sword)
En definitiva, de forma ya comúnmente aceptada entre la mayoría de estudiosos de múltiples corrientes y tendencias, se considera que la inserción de la coma joánica en el texto de 1 Juan 5:7-8 es un texto añadido posteriormente a la redacción original de la epístola de Juan.