Re: Basta ya de criticar a la Iglesia Catolica!
En primer lugar, me llamó la atención el título, así que accedí. Bien, la crítica es una forma rutinaria del ser humano en sí, que no debería formar parte del cristiano regenerado; y el hablar verdad debe ser una realidad vivida en todo cristiano. No he leído ni las críticas aquí presentadas, ni las respuestas a las mismas. Hace un tiempo un pastor, salido de los católicos carismáticos dijo: "no sé si los católicos romanos son cristianos"- Partamos por una base, no es cristiano quien pretende serlo, sino quien hace la voluntad de Dios. Pedro afirmo que fuimos llamados para obedecer; por otro lado, no es iglesia de Cristo quien pretende serlo según sus propios ideales, sino quien obedece a dios que nos llamó. El nacimiento del cristianismo se da justamente en Cristo, en sus seguidores, no en los seguidores de doctrinas paralelas y erróneas que pretenden ser cristianismo. Para quien conoce el Umbanda, saben que las raíces más remotas de la religión está fundamentada en los Santos Evangelios, pero solo en un tipo de piedad proliferada por entidades muertas, que en verdad son solo un despliegue de espíritus inmundos y demonios, lo cual nos permite saber que no tiene compatibilidad con Cristo Jesús, porque El mismo glorifica al Padre y El es glorificado por el Espírtu Santo; ni Cristo ni el Padre ni el Espíritu santo comparten su gloria con nadie en el sentido de divinidad y adoración, cuando, quienes participan del Umbanda procuran acerlo; así que queda claro que no hay raíces cristianas en tal religión, aún cuando los fieles más conservadores del umbanda pretenden serlo. Este es solo un ejemplo de como es que no nos cuesta identificar a la Luz de la Escritura un paganismo de tal magnitud. Así tampoco el catolisismo romano, en su escencia general, puede ser señalado como cristiano cuando sus raíces y su desarrollo no lo demuestran. No hace falta debatir mucho el tema, con solo poner la atención el nacimiento de la religión; en la idea de que los papas son quienes retienen y perdonan los pecados de los adeptos y los mismos "confieren" tal poder; el culto a seres humanos representados en imágenes, que en verdad solo conmemoran a los dioses del panteón romano, y otras tantas verdades extraescriturales, nos hacen saber con claridad la ausencia de Luz verdadera en Cristo que envuelve al Catolisismo romano. No se trata de crítica, se trata de verdad, si embargo solo a Dios le toca juzgar los corazones de los profesantes privados de luz, no a nosotros, como no nos toca tildar de paganos a aquellos que, privados de la verdad, solo siguen lo que han aprendido. Aún las denominaciones cristianas más populares, fuera del catolisismo romano, llevan en sí el capricho de llamar cristianos a sus propios pareceres. La cuestión no es la crítica abierta, es la identidad cristiana que se a perdido, y que, millares de seudocristianos han dejado a un lado dando lugar a debates absurdos y multitud de discrepancia, cuando, si se dejaran guiar por el Espíritu Santo, solo glorificarían a Jesucristo, comprendiendo que no es la pretención de las tradiciones las que se deben defender o criticar, sino la persona de Cristo la que nos muestra la verdad. Dios los bendiga.
En primer lugar, me llamó la atención el título, así que accedí. Bien, la crítica es una forma rutinaria del ser humano en sí, que no debería formar parte del cristiano regenerado; y el hablar verdad debe ser una realidad vivida en todo cristiano. No he leído ni las críticas aquí presentadas, ni las respuestas a las mismas. Hace un tiempo un pastor, salido de los católicos carismáticos dijo: "no sé si los católicos romanos son cristianos"- Partamos por una base, no es cristiano quien pretende serlo, sino quien hace la voluntad de Dios. Pedro afirmo que fuimos llamados para obedecer; por otro lado, no es iglesia de Cristo quien pretende serlo según sus propios ideales, sino quien obedece a dios que nos llamó. El nacimiento del cristianismo se da justamente en Cristo, en sus seguidores, no en los seguidores de doctrinas paralelas y erróneas que pretenden ser cristianismo. Para quien conoce el Umbanda, saben que las raíces más remotas de la religión está fundamentada en los Santos Evangelios, pero solo en un tipo de piedad proliferada por entidades muertas, que en verdad son solo un despliegue de espíritus inmundos y demonios, lo cual nos permite saber que no tiene compatibilidad con Cristo Jesús, porque El mismo glorifica al Padre y El es glorificado por el Espírtu Santo; ni Cristo ni el Padre ni el Espíritu santo comparten su gloria con nadie en el sentido de divinidad y adoración, cuando, quienes participan del Umbanda procuran acerlo; así que queda claro que no hay raíces cristianas en tal religión, aún cuando los fieles más conservadores del umbanda pretenden serlo. Este es solo un ejemplo de como es que no nos cuesta identificar a la Luz de la Escritura un paganismo de tal magnitud. Así tampoco el catolisismo romano, en su escencia general, puede ser señalado como cristiano cuando sus raíces y su desarrollo no lo demuestran. No hace falta debatir mucho el tema, con solo poner la atención el nacimiento de la religión; en la idea de que los papas son quienes retienen y perdonan los pecados de los adeptos y los mismos "confieren" tal poder; el culto a seres humanos representados en imágenes, que en verdad solo conmemoran a los dioses del panteón romano, y otras tantas verdades extraescriturales, nos hacen saber con claridad la ausencia de Luz verdadera en Cristo que envuelve al Catolisismo romano. No se trata de crítica, se trata de verdad, si embargo solo a Dios le toca juzgar los corazones de los profesantes privados de luz, no a nosotros, como no nos toca tildar de paganos a aquellos que, privados de la verdad, solo siguen lo que han aprendido. Aún las denominaciones cristianas más populares, fuera del catolisismo romano, llevan en sí el capricho de llamar cristianos a sus propios pareceres. La cuestión no es la crítica abierta, es la identidad cristiana que se a perdido, y que, millares de seudocristianos han dejado a un lado dando lugar a debates absurdos y multitud de discrepancia, cuando, si se dejaran guiar por el Espíritu Santo, solo glorificarían a Jesucristo, comprendiendo que no es la pretención de las tradiciones las que se deben defender o criticar, sino la persona de Cristo la que nos muestra la verdad. Dios los bendiga.