Testigos de Jehová...¿restauración del cristianismo original?

Apóstata, ¿quién?

Apóstata, ¿quién?

Ya que su falso profeta apostato de la Iglesia mismo.

No apostató del cristianismo verdadero, simplemente "huyó" de Babilonia la Grande (la religión falsa en conjunto), de la cual no pudo salir ni Martín Lutero, ni los demás evangélicos, pues conservaron mentiras tales como la de la Trinidad, etc.....

“Y oí otra voz procedente del cielo decir: “Sálganse de ella, pueblo mío, si no quieren participar con ella en sus pecados, y si no quieren recibir parte de sus plagas.” (Revelación 18:4)
 
Re: Testigos de Jehová...¿restauración del cristianismo original?

Y si esta pretendida Iglesia que usted quiere negar, está corrompida, es ella y solo ella la que será restaurada, pues restaurar es tomar lo maltrecho y dejarlo en sus estado original, no crearse y por si mismo un grupo nuevo, apostar de lo que está enfermo, y provocar y por ello la división del Cuerpo. Cuando usted sepa quien es el Espíritu Santo, bien sabrá que siempre obra de adentro hacia fuera, que jamás obra de fuera hacia dentro. Y siendo que la Iglesia, y según sus pretendidos está necesidad de restauración será allí, en si misma, donde tenga la obra del Espíritu Santo, que para que lo sepa ES QUIEN DIOS HA DESIGNADO PARA ELLO. Padre, Hijo, y Espíritu Santo. El Padre es el creador, el Hijo quien le manifiesta y dio a conocer, y el Espíritu es LA PROMESA DE DIOS PADRE PARA TODO SU PUEBLO: EL RESTAURADOR DE LA FE, y Él siempre obra de adentro hacia fuera, jamás divide el Cuerpo, pues los de Dios y siempre son recogidos en Su Granero, el cual está en los Cielos, pues de allí RECIBIMOS NUESTRO ALIMENTO Y SUSTENTO. La cizaña, al igual que ustedes, es recogida y primeramente en manojos, en grupos, en divisiones del Cuerpo.

Ni lo entiende, ni jamás lo entenderá sin ver y primeramente, al creer a tal cual es debido, en el Hijo del Dios eterno.
 
Re: Apóstata, ¿quién?

Re: Apóstata, ¿quién?

No apostató del cristianismo verdadero, simplemente "huyó" de Babilonia la Grande (la religión falsa en conjunto), de la cual no pudo salir ni Martín Lutero, ni los demás evangélicos, pues conservaron mentiras tales como la de la Trinidad, etc.....

“Y oí otra voz procedente del cielo decir: “Sálganse de ella, pueblo mío, si no quieren participar con ella en sus pecados, y si no quieren recibir parte de sus plagas.” (Revelación 18:4)

Ahora se ha puesto como juez, como profeta, como... ahora ya no predica a Cristo, no, ahora ya ha dejado de lado el Evangelio. Y ante ello, joven, todo se está viendo. Acude al mundo, y mediante el mundo, pretende justificarse ante EL QUE ES VERDADERO. Recuerde y siempre que el Reino de Dios no es de este mundo, no, está, hoy, en los cielos, y bien nos dijo el Señor, mi Señor: buscad primeramente el Reino de Dios y su Justicia, y lo demás os será añadido. Y usted, Apolos, nos viene pretendiendo justificar en base al todo cuanto nomás es del mundo.
 
Re: ¿"Fuerza activa" o "Poder"?

Re: ¿"Fuerza activa" o "Poder"?

RESPUESTA:

*** it-1 pág. 859 Espíritu ***

Se le distingue de “poder”. Por lo tanto, cuando rú‧aj y pnéu‧ma se utilizan con referencia al espíritu santo de Dios, se refieren a su fuerza activa invisible, por medio de la cual realiza su propósito divino y voluntad. Es “santo” porque viene de Él, no de una fuente terrestre, y está libre de toda corrupción como “espíritu de la santidad”. (Ro 1:4.) No es el “poder” de Jehová, pues esta palabra española traduce más correctamente otros términos de los lenguajes originales (heb. kó‧aj; gr. dý‧na‧mis). Rú‧aj y pnéu‧ma se utilizan en estrecha relación o hasta en paralelo con estos términos que significan “poder”, lo que muestra que, si bien no son equivalentes, sí son afines. (Miq 3:8; Zac 4:6; Lu 1:17, 35; Hch 10:38.) “Poder” es básicamente la capacidad de actuar o hacer cosas, y puede ser latente, residiendo inoperante en alguien o algo. Por otro lado, “fuerza” designa de forma más específica la energía proyectada y ejercida sobre personas o cosas, y se puede definir como “una influencia que produce o tiende a producir movimiento o lo modifica”. El “poder” pudiera asemejarse a la energía acumulada en una batería, mientras que la “fuerza” se podría comparar a la corriente que fluye de tal batería. De modo que “fuerza” representa con más exactitud el sentido de los términos del hebreo y griego utilizados con referencia al espíritu de Dios, lo que corrobora un examen de las Escrituras.​

EL ESPÍRITU SANTO (I)


Pronunciada en Jerusalén sobre: «Y en el Espiritu Santo, Paráclito, que habló por los profetas». La lectura se toma de I Cor 12,1-4: «En cuanto a los dones espirituales no quiero, hermanos, que estéis en la ignorancia...». Y, más adelante: «Hay diversidad de carismas, pero el Espiritu es el mismo» (12,4), etc.(1).

1. Verdaderamente necesitamos de la gracia espiritual para hablar del Espíritu Santo, aunque nunca estaremos a la altura de la cuestión, pues es imposible. Intentaremos, sin embargo, exponer con naturalidad lo que sacamos de ello en la Sagrada Escritura. En los Evangelios se habla de un gran temor cuando Cristo dice abiertamente: «Al que diga una palabra contra el Espíritu Santo, no se le perdonará ni en este mundo ni en el otro» (Mt 12,32)(2). Y hay que temer seriamente que alguien, al hablar por ignorancia o por una mala entendida piedad, se gane la condenación. Cristo, juez de vivos y muertos, anunció que un hombre tal no obtendrá el perdón. Y si alguien le ofende, ¿qué esperanza le queda?

Hablaremos de lo que sobre el Espíritu Santo se dice en la Escritura

2. Es necesario el don de la gracia de Jesucristo, tanto para que nosotros hablemos adecuadamente como para que vosotros oigáis con inteligencia. Pues la inteligencia penetrante no es necesaria sólo para los que hablan, sino también para los que oyen, de modo que no suceda que éstos oigan una cosa y torcidamente entiendan otra. Hablaremos, pues, nosotros del Espíritu Santo sólo lo que está escrito y, si algo no está escrito, que la curiosidad no nos ponga nerviosos. Es el mismo Espíritu Santo el que habló por las Escrituras: él dijo de sí mismo lo que quiso o lo que pudiéramos nosotros entender. Así pues, digamos las cosas que fueron dichas por él, pues con lo que él no dijo no nos atreveremos.

Presente ya desde antiguo, es igual en dignidad al Padre y al Hijo

3. Hay un solo Espíritu Santo Paráclito. Y del mismo modo que hay un solo Dios Padre, y no hay un segundo Padre, y sólo un Hijo unigénito, que no tiene ningún otro hermano, así existe un solo Espíritu Santo, y no existe otro Espíritu Santo que sea igual en honor a él(3). Es, por tanto, el Espíritu Santo, la máxima potestad, realidad divina e inefable. Pues vive y es racional, santificador de todas las cosas que Dios ha hecho por Cristo. El ilumina las almas de los justos. El está también en los profetas y también está, en la nueva Alianza, en los Apóstoles. Odieseles a quienes tienen el atrevimiento de aislar la acción del Espíritu Santo. Pues hay un solo Dios Padre, Señor de la antigua y de la nueva Alianza. Y un solo Señor, Jesucristo, que profetizó en la antigua y ha venido en la nueva. Y un sólo Espíritu Santo que anunció por los profetas a Cristo y que, después que Cristo llegó, lo mostró(4).

Ni se habla de tres dioses ni deben separarse Padre, Hijo y Espíritu Santo


4. Por tanto, nadie separe la antigua de la nueva Alianza: que nadie diga que uno es allí el Espíritu, mientras que aquí lo es otro diferente(5), pues ofende así al mismo Espíritu Santo, a quien se tributa honor juntamente con el Padre y el Hijo y que queda, en el bautismo, incluido dentro de la Santa Trinidad. Pues el mismo Hijo unigénito de Dios dijo claramente a los apóstoles: «Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo» (Mt 28, 19)(6). Nuestra esperanza está puesta en el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. No anunciamos tres dioses. Callen, pues, los marcionitas(7), porque, juntamente con el Espíritu Santo, por medio de un único Hijo, predicamos un único Dios. La fe es indivisa y la piedad es inseparable(8). Ni separamos la Santísima Trinidad, como hacen algunos, ni hacemos, como Sabelio, una confusión(9). Sino que reconocemos piadosamente a un Padre único, que nos envió un Salvador, el Hijo, Reconocemos a un Hijo, único, que prometió que enviaría desde el Padre al Paráclito (cf. Jn 15, 26). Reconocemos al Espíritu Santo, que habló por los profetas y en Pentecostés descendió sobre los apóstoles en una especie de lenguas de fuego (Hech 2, 3), en Jerusalén, en la iglesia de los apóstoles, la de arriba(10). Aquí tenemos toda clase de prerrogativas. Aquí Cristo y el Espíritu Santo descendieron de los cielos. Y era muy conveniente que, del mismo modo que las cosas que se refieren a Cristo y al lugar del Gólgota las decimos en el mismo Gólgota, así también hablásemos del Espíritu Santo en la iglesia de arriba. Pero puesto que el que allí descendió participa de la gloria del que aquí fue crucificado, por eso es en este lugar donde hablaremos del que allí bajó. El culto piadoso no admite separación.

Expondremos las herejías

5. El propósito es, pues, decir algunas cosas sobre el Espíritu Santo. No, desde luego, exponer detalladamente su persona(11), pues es cosa imposible, sino señalar, acerca de él, diversas aberraciones de algunos para que no seamos, ignorándolas, arrastrados por ellas. También queremos delimitar los caminos del error para que avancemos por un camino real. Y si examinamos con cautela algo de lo que ha sido dicho por los herejes, caiga de nuevo sobre sus cabezas, pero permanezcamos inmunes, tanto nosotros los que hablamos como vosotros que escucháis.

6. Pues los más impíos herejes en todas las materias afilaron también su lengua en contra del Espíritu Santo atreviéndose a decir cosas infames, como escribió Ireneo en sus libros Contra las herejías(12). Algunos no temieron decir que ellos mismos eran el Espíritu Santo. El primero de los cuales es Simón, al que los Hechos de los Apóstoles llaman «Mago». Una vez expulsado, no dudó en enseñar tales cosas(13). Los llamados «gnósticos» son también impíos y han dicho otras cosas en contra del Espíritu, y asimismo han hablado perversamente los valentinianos(14). Pero el criminal Manes se atrevió a decir de sí mismo que era el Paráclito enviado por Cristo. Según los profetas o el Nuevo Testamento, ha habido quienes se imaginaban que unos y otros eran el Espíritu Santo. Su error —o más bien su blasfemia— son muy grandes. A tales hombres, por tanto, ódialos y huye de los que blasfeman contra el Espíritu Santo, para los cuales no hay remisión. ¿Cómo te vas a unir a los que carecen de toda esperanza, tú que ahora has de ser bautizado también en el Espíritu Santo? Si al que se une a un ladrón y realiza correrías con él se le somete a suplicio, ¿qué esperanza habrá de tener quien se enfrenta al Espíritu Santo?

Contra los marcionitas y los gnósticos

7. Odiese también a los marcionistas, que separaron del Nuevo Testamento las palabras del Antiguo. El primero de ellos fue Marción(15), hombre alejadísimo de Dios, que afirmó la existencia de tres dioses. Al ver insertados en el Nuevo Testamento los testimonios de los profetas acerca de Cristo, los suprimió para privar al Rey de estos testimonios(16). Odiese a los que ya mencionados gnósticos, como a ellos les gusta llamarse, pero que están llenos de ignorancia(17). Hicieron sobre el Espíritu Santo afirmaciones que yo no tendría ahora el atrevimiento de recordar.

Contra los montanistas

8. Ódiese a los de la Frigia inferior y a Montano y sus dos profetisas, Maximila y Priscila(18). Pues Montano, fuera de sí y delirante —y no hubiera dicho lo que dijo si no hubiese estado loco—, se abrevió a proclamarse a sí mismo como el Espíritu Santo. Hombre muy abyecto, baste decir, por respeto a las mujeres que aquí están, que estaba cubierto de toda impureza y lascivia. Habiendo ocupado Pepusa, un lugar muy pequeño de Frigia al que dio el falso nombre de Jerusalén, degollaba a los hijos pequeños de algunas mujeres despedazándolos en banquetes criminales. Por este motivo hasta tiempos recientes, en que la persecución se ha ido calmando, estábamos nosotros bajo sospecha de estos crímenes. La razón es que los montanistas, aunque falsamente, eran llamados con nuestro mismo nombre de cristianos. Como digo, se atrevió a llamarse a sí mismo Espíritu Santo, a pesar de rebosar impiedad y crueldad y estar sujeto a una imperdonable condena.

Contra los maniqueos(19)

9. A éste hay que añadir, como anteriormente se dijo, al muy impío Manes, el cual acumuló los vicios de todas las herejías. Siendo él mismo el más profundo abismo de perdición y reuniendo en sí los delirios de todos los herejes juntos, elaboró y propagó el más reciente de los errores. Se abrevió a decir también que él era el Paráclito que Cristo había prometido que enviaría. Y puesto que el Salvador, prometiéndolo, decía a los apóstoles: «Por vuestra parte permaneced en la ciudad hasta que seáis revestidos de poder desde lo alto» (Lc 24, 49). ¿Qué, pues? ¿Acaso, cuando ya habían muerto hacía doscientos años, estaban esperando a Manes los apóstoles para ser revestidos de poder? ¿Quién tendrá la osadía de decir que no se llenaron ya del Espíritu Santo? Pues está escrito: «Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo?» (Hech 8, 17). ¿Es que no sucedió esto antes de Manes, y muchos años antes de él, cuando el Espíritu Santo descendió el día de Pentecostés? [...]


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Re: El Señor adora a otro Señor...

Re: El Señor adora a otro Señor...

Que tal Apolos2000, un saludo.

La palabra Señor significa básicamente un Amo o Jefe. Si en una empresa hay un presidente y un vicepresidente, ¿cuantos jefes tengo? Decir 2 es ambiguo, pues no son 2 de la misma jerarquía. Habría que decir que se tiene un solo Jefe (el Vicepresidente) que a su vez tiene otro (el Presidente), y este último no tiene Jefe. Ese es el Jefe Supremo: El Jefe del Jefe.. El Señor del Señor Jesucristo es El Señor Soberano Jehová (1 COrintios 11:3).

Eso no responde la pregunta. En sentido espiritual ¿cuantos "Señores" tenemos los cristianos? Pablo dice que solamente uno, y ese uno es el Señor Jesucristo. ¿Podemos tener más "Señores" aparte de Dios, en sentido espiritual?

Dios te guarde...
 
Re: El Señor adora a otro Señor...

Re: El Señor adora a otro Señor...

Que tal Apolos2000, un saludo.



Eso no responde la pregunta. En sentido espiritual ¿cuantos "Señores" tenemos los cristianos? Pablo dice que solamente uno, y ese uno es el Señor Jesucristo. ¿Podemos tener más "Señores" aparte de Dios, en sentido espiritual?

Dios te guarde...

Es tal como te he explicado, El Señor Jehová es el Señor, o Jefe, Supremo. Él a su vez ha delegado en Jesús un Señoría, para que le represente y sea el medio por el cual el Padre santifica Su nombre y da salvación a la humanidad.

Por eso, según el contexto se puede entender si se está hablando del Señor Jehová o del Señor Jesucristo. Pero así como en sentido laboral tenemos solo un jefe inmediato, solo tenemos un Señor inmediato: Jesucristo.
 
Re: El Señor adora a otro Señor...

Re: El Señor adora a otro Señor...

Que tal Apolos2000, un saludo.



Eso no responde la pregunta. En sentido espiritual ¿cuantos "Señores" tenemos los cristianos? Pablo dice que solamente uno, y ese uno es el Señor Jesucristo. ¿Podemos tener más "Señores" aparte de Dios, en sentido espiritual?

Dios te guarde...

Estás confundido. Solo Dios, El Padre, como Señor Supremo (quien es el único Señor por naturaleza), puede nombrar a un Señor inferior, delegado por él:
“Dios lo hizo Señor y también Cristo, a este Jesús” (Hechos 2:36)

Si a Cristo lo hicieron (o nombraron) Señor, es porque antes no lo era.
 
Re: El Señor adora a otro Señor...

Re: El Señor adora a otro Señor...

Estás confundido. Solo Dios, El Padre, como Señor Supremo (quien es el único Señor por naturaleza), puede nombrar a un Señor inferior, delegado por él:
“Dios lo hizo Señor y también Cristo, a este Jesús” (Hechos 2:36)

Si a Cristo lo hicieron (o nombraron) Señor, es porque antes no lo era.

Y no solo eso, Apolos, Hechos 2:36 claramente hace una distinción entre quién es Dios y quién es Jesús, y declarando que Dios es un ser superior a Jesús cuando lo nombra "Señor" y "Cristo". Esto no encaja con la trinidad ni mucho menos con la doctrina Cristo-Dios. Pero los idólatras trinitarios no ven esto cuando leen como no ven lo que dice Juan 17:3 y 1 Cor 8:5,6, dos textos sumamente claros que establecen la verdadera y fundamental doctrina. Saludos.
 
Re: El Señor adora a otro Señor...

Re: El Señor adora a otro Señor...

Ah, ok... citas de una obra "cristiana" de más de un siglo después de la muerte de los apóstoles..
¿Será que podemos confiar enla pureza del cristianismo de aquél entonces?

  • “Yo sé que después de mi partida entrarán entre ustedes lobos opresivos y no tratarán al rebaño con ternura, 30 y de entre ustedes mismos se levantarán varones y hablarán cosas aviesas para arrastrar a los discípulos tras de sí.” (Hechos 20:29-30)
  • “Sin embargo, llegó a haber también falsos profetas entre el pueblo, como también habrá falsos maestros entre ustedes. Estos mismísimos introducirán calladamente sectas destructivas y repudiarán hasta al dueño que los compró, trayendo sobre sí mismos destrucción acelerada. 2 Además, muchos seguirán los actos de conducta relajada de ellos y por causa de estos se hablará injuriosamente del camino de la verdad[como sucedió con el escandaloso historial inmoral y sangriento de muchos Papas católicos, y el asesinato de Miguel de Servet por parte del evangélico Calvino, las riquezas excesivas del cardenal y duque de Richelieu (1585-1642), .” (2 Pedro 2:1-2)
  • “Porque habrá un período en que no soportarán la enseñanza saludable, sino que, de acuerdo con sus propios deseos, acumularán para sí mismos maestros para que les regalen los oídos; 4 y apartarán sus oídos de la verdad, puesto que serán desviados a cuentos falsos.” (2 Timoteo 4:3-4)
  • “Sin embargo, la expresión inspirada dice definitivamente que en períodos posteriores algunos se apartarán de la fe, prestando atención a expresiones inspiradas que extravían y a enseñanzas de demonios, 2 por la hipocresía de hombres que hablan mentiras, marcados en su conciencia como si fuera con hierro de marcar; 3 que prohibirán casarse [tal como sucedió con el Celibato católico], y mandarán abstenerse de alimentos” (1 Timoteo 4:1-3)


¿DEJARÍA CRISTO QUE ESE TIPO DE CRISTIANISMO CORROMPIDO SIGUIERA HACIENDO DE LAS SUYAS?

“36 Luego, después de despedir a las muchedumbres, entró en la casa. Y sus discípulos vinieron a él y dijeron: “Explícanos la ilustración de la mala hierba en el campo”. 37 En respuesta dijo: “El sembrador de la semilla excelente es el Hijo del hombre; 38 el campo es el mundo; en cuanto a la semilla excelente, estos son los hijos del reino; pero la mala hierba son los hijos del inicuo, 39 y el enemigo que la sembró es el Diablo. La siega es una conclusión de un sistema de cosas, y los segadores son los ángeles. 40 De manera que, así como se junta la mala hierba y se quema con fuego, así será en la conclusión del sistema de cosas 41 El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, y ellos juntarán de su reino todas las cosas que hacen tropezar, y a los que cometen desafuero, 42 y los arrojarán en el horno de fuego. Allí es donde será [su] llanto y el crujir de [sus] dientes. 43 En aquel tiempo los justos resplandecerán tan brillantemente como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos, escuche.” (Mateo 13:36-43)




¿Y será que podemos confiar en que la WT mantiene el verdadero legado de Russell 91 años después de su muerte?

¿O ha sufrido modificaciones?

¿Se puede probar acaso que los apóstoles se adscribieron a una organización que regía su destino doctrinal o fueron ellos quienes escribieron la historia?

¿Como se que en primer lugar Russell no pertenece al clan de los falsos profetas y constituyó una secta destructiva cumpliéndose en él mismo las profecías?

¿Como se que Russell con su mezcolanza religiosa (sabiduria de todas las ciencias) no fué justamente uno de esos maestros que halagan los oidos dandole a todos lo que quieren escuchar?

¿Es que no se dan cuenta que ese cuchillo corta por el mango también?

DLB.
 
Re: El Señor adora a otro Señor...

Re: El Señor adora a otro Señor...

Y no solo eso, Apolos, Hechos 2:36 claramente hace una distinción entre quién es Dios y quién es Jesús, y declarando que Dios es un ser superior a Jesús cuando lo nombra "Señor" y "Cristo". Esto no encaja con la trinidad ni mucho menos con la doctrina Cristo-Dios. Pero los idólatras trinitarios no ven esto cuando leen como no ven lo que dice Juan 17:3 y 1 Cor 8:5,6, dos textos sumamente claros que establecen la verdadera y fundamental doctrina. Saludos.

Ustedes solo hablan en base a supuesto, sin fundamento alguno, sin atender a la historia, apostatando de todo cuanto la Iglesia es y a la verdad. Simples apostatas del 1800. Leamos de nuevo:

El Padre engendra al Hijo en la suma perfección 10

7. Por consiguiente, el Hijo de Dios lo es por naturaleza y no por adopción, engendrado por el Padre. Pero el que ama al que le engendró ama también a quien él ha engendrado. Pero quien desprecia al engendrado por él transmite su afrenta a su progenitor. Y cuando oigas hablar de que Dios engendra, no andes pensando en la generación corporal, ni pienses en una reproducción que entraña corrupción, no sea que vayas a caer en la impiedad. «Dios es espíritu» (Jn 4,24) y su generación es espiritual; pues los cuerpos, por su parte, engendran cuerpos y en la generación corporal debe haber un transcurso de tiempo.

Sin embargo, en la generación del Hijo desde el Padre no hay ningún intervalo temporal. Además, cuando se engendra algo, es engendrado como realidad imperfecta; sin embargo, el Hijo de Dios ha sido engendrado como perfecto: existiendo en la actualidad, existe desde el principio, nació sin un comienzo. De ese modo nacemos nosotros, pasando después de la ignorancia infantil al uso de razón: imperfecto es, oh hombre, tu nacimiento, aunque se produce un crecimiento mediante sucesivos añadidos. Pero en el caso que nos ocupa no pienses nada semejante ni te venga a la mente debilidad alguna del progenitor, (como si dijeses): engendró a alguien imperfecto que, pasando el tiempo, logró la perfección. Al progenitor lo acusas de debilidad al decir que lo que después fue concedido por el transcurso del tiempo no se había dado, según tu parecer, desde el principio.

8. No creas, por tanto, que se trata de una generación humana ni semejante a como Abraham engendró a Isaac. Pues Abraham no engendró a Isaac porque quisiese, sino porque alguien distinto a él se lo concedió. Cuando es Dios y Padre el que engendra, no hay en ello ignorancia ni tampoco deliberación. Y decir que no sabía lo que engendraba es una impiedad grandísima. Decir también que estaba sopesando las circunstancias y que luego comenzó a ser padre es también impiedad de la misma categoría: pues no es que Dios existiese primeramente sin hijos y que después, en un momento determinado, llegase a ser padre, sino que siempre ha tenido al Hijo. Lo engendró, no al modo como los hombres generan a los hombres, sino como lo conoció únicamente él, el que lo engendró antes de todos los siglos como Dios verdadero.

9. Al ser, pues, el verdadero Dios Padre, engendró un Hijo, Dios verdadero, semejante a él. Y no como los maestros tienen discípulos, es decir, tampoco al modo como Pablo dice a algunos: «He sido yo quien, por el Evangelio, os engendró en Cristo Jesús» (I Cor 4,15). Pues quien no era hijo por naturaleza ha llegado a serlo como discípulo. Pero en el caso que nos ocupa se trata de un hijo por naturaleza, de un verdadero hijo. Tampoco como vosotros, los que vais a ser iluminados, sois hechos ahora hijos de Dios; pues también vosotros sois hechos hijos, pero en adopción por gracia, según lo que está escrito: «A todos los que lo recibieron les dio poder de hacerse hijos de Dios, a los que creen en su nombre. Ellos no nacieron de sangre, ni de deseo de carne, ni de deseo de hombre, sino que nacieron de Dios» (Jn I, 12-13)11. Y nosotros nacemos ciertamente del agua y del Espíritu (cf. Jn 3,5), pero no es así como Cristo ha nacido del Padre. Recuérdese que en el momento del bautismo la voz dijo: «Este es mi hijo» (Mt 3,17; cf. 17,5), y no: «Este ha sido hecho ahora Hijo mío». Al decir «Este es mi Hijo», declaraba que ya era Hijo antes de realizarse el bautismo.

10. El Padre no engendró al Hijo como la mente genera en los hombres la palabra. Pues en nosotros la mente es algo subsistente, pero la palabra que se pronuncia se pierde en el aire. Nosotros hemos sabido, sin embargo, que Cristo nació no simplemente como una palabra que se pronuncia, sino como Palabra subsistente y viva, no proferida y difundida con los labios, sino engendrada desde el Padre eterno de modo inefable y con una sólida subsistencia12. «En el principio existía la Palabra, y la Palabra estaba con Dios y la Palabra era Dios» (Jn 1,1), sentado a la derecha (cf. Sal 110,1). Palabra que entiende la voluntad del Padre, Palabra que todo lo construye según su beneplácito, Palabra que baja y asciende (cf. Ef 4,10)13. Pero una palabra, cuando se profiere, no baja y sube al pronunciarla, sino que se expresa diciendo: «Yo hablo lo que he visto donde mi Padre» (Jn 8,38). Es una Palabra llena de autoridad y que ejerce su dominio sobre todas las cosas, pues el Padre ha entregado todo al Hijo (cf. Jn 13,3 y Mt 11,27)14.

11. Lo engendró el Padre, pero no como alguno lo entendió, sino como él solo sabe15. Pues no nos abrevemos a explicar cómo lo ha engendrado. Sólo podemos hablar de cómo no ha sido dicha generación. Es cierto que el Hijo procede del Padre, aunque también toda la naturaleza engendrada o creada. «Pregunta a la tierra y te lo dirá» (Job 12,8 hebr.). Aunque interrogues a todas la cosas que hay sobre la tierra, no te lo podrán decir. Y es que el globo terráqueo no puede explicar quién es su modelador ni su artífice. Y no sólo la tierra lo ignora, sino que también el sol lo desconoce. Pues el sol fue creado el cuarto día sin saber qué había sido creado en los tres días anteriores. Pero quien desconoció lo que se hizo en los tres días anteriores a él, no puede evidentemente decir quien fue el autor. Tampoco lo dirá el cielo, pues éste fue puesto por Cristo, por voluntad del Padre, como si fuese una humareda. Tampoco los cielos de los cielos ni las aguas que están sobre los cielos serán quienes lo cuenten. ¿Por qué, pues, te lamentas, oh hombre, de no saber lo que los mismos cielos ignoran? Y no son sólo los cielos los que ignoran esta generación, sino que incluso no lo saben las criaturas angélicas. Si alguien -suponiendo que fuese posible- subiese all primer cielo y, al observar el lugar de los ángeles que allí habitan16, acercándose, preguntase cómo Dios ha engendrado a su Hijo, tal vez le respondería: Más arriba los hay mayores y más altos que nosotros. Pregúntales a ellos. Sube hasta el segundo y tercer cielo: alcanza, si es que puedes, hasta los tronos y dominaciones, y también los principados y las potestades. Si alguien llegara hasta allí —es imposible—, renunciarían a describirlos, puesto que ni siquiera los habrían explorado.

12. Siempre me he asombrado de la curiosidad de algunos que, opinando temerariamente de cuestiones religiosas, caen en la impiedad. Piensan que los tronos y las dominaciones, creados por Cristo, y además los principados y las potestades17 están sin descubrir, y así intentan averiguar al Creador con mayor curiosidade18. Dime en primer lugar, tú que eres muy atrevido, qué diferencia hay eritre trono y dominación. Busca entonces las cosas que atañen a Cristo. Dime qué es un «principado» y una «potestad» o qué es un «poder» y un ángel. Indaga entonces con curiosidad al Creador, pues «todo se hizo por él» (cf. Jn 1,3). Pero no quieres interrogar a los tronos y dominaciones o quizá más bien es que no puedes. Y, ¿quién hay que conozca hasta la profundidades de Dios sino el Espíritu Santo (cf. 1 Cor 2,10-11), que es el que habló en las Escrituras? Pero ni siquiera el mismo Espíritu Santo habló en las Escrituras de (I modo de) la generación del Hijo por el Padre. ¿Por qué indagas afanosamente lo que ni el mismo Espíritu Santo describió en las Escrituras? Y si ignoras lo que ha quedado escrito, ¿podrás indagar las cosas que no se han escrito? Muchas son las cuestiones de que trata la Escritura: si lo escrito no podemos abarcarlo, ¿por qué fatigarnos nuestro ánimo con lo que no está escrito? Nos es suficiente con saber que Dios engendró a un único Hijo.

13. No te dé vergüenza confesar tu ignorancia cuando en ella tienes algo de común con los ángeles19. Sólo quien engendró conoce a quien engendró, y el que por él ha sido engendrado conoce a su progenitor. Y el que ha engendrado sabe lo que ha engendrado. Y el Santo Espíritu de Dios da testimonio en la Escritura de que el engendrado es Dios sin que haya habido un comienzo. «En efecto, ¿qué hombre conoce lo íntimo del hombre que está en él? Del mismo modo, nadie conoce lo íntimo de Dios, sino el Espíritu de Dios» (1 Cor 2,11). «Porque, como el Padre tiene vida en sí mismo, así también le ha dado al Hijo tener vida en sí mismo» (Jn 5,26). Y, además, «para que todos honren al Hijo como honran al Padre» (5,23). Y: «Como el Padre resucita a los muertos y les da vida, así también el Hijo da la vida a los que quiere» (5,21). Y ni el que engendra queda disminuido en nada ni el engendrado carece de cosa alguna (sé que ya he hablado de estas cosas)20. Pero es por seguridad nuestra por lo que estas cosas se han repetido con frecuencia. Ni quien engendró tiene padre ni el engendrado tiene hermano. Ni el engendrador se convirtió de este modo en hijo ni el engendrado llegó a ser padre. De un solo Padre ha sido engendrado un Hijo único. No se trata de dos ingénitos ni de dos unigénitos. Sino que sólo hay un Padre ingénito (ingénito es el que no tiene Padre) y hay sólo un Hijo, engendrado eternamente por el Padre: no nacido en el tiempo, sino engendrado antes de los siglos: y que tampoco ha experimentado un crecimiento, sino que ha sido engendrado como actualmente es.

14. Creemos, por consiguiente, en el Hijo unigénito de Dios, nacido del Padre como Dios verdadero21. Pues un Dios verdadero no engendra un dios falso, como ya se ha dicho. Ni engendró tras haber deliberado consigo mismo, sino que lo hizo desde la eternidad de un modo mucho más rápido, como es lógico, que nuestras palabras y nuestro pensamiento. Pues nosotros, cuando hablamos en el tiempo, empleamos tiempo, pero, cuando se habla del poder divino, el acto de engendrar está fuera del tiempo. Y, como se ha dicho muy a menudo, no es que llevara al Hijo de la no existencia al ser, ni al que no era lo recibió en adopción; sino que el Padre, que existía desde la eternidad, engendró eterna e inenarrablemente a su Hijo único, que no tenía ningún otro hermano. Tampoco se trata de dos principios, sino que cabeza del Hijo es el Padre22, que es el principio único. Así pues, el Padre engendró al Hijo como Dios verdadero, llamado «Emmanuel», que, entendiéndolo bien, se traduce como «Dios con nosotros» (cf. Mt 1,23)23

15. ¿Quieres darte cuenta de que es Dios el que ha nacido del Padre y que después se ha hecho hombre? Escucha al profeta: «Este es nuestro Dios, ningún otro es comparable a él. El descubrió el camino entero de la ciencia, y se lo enseñó a su siervo Jacob, y a Israel su amado. Después apareció ella en la tierra, y entre los hombres convivió» (Bar 3,36-38). ¿Crees que Dios, después de la Ley de Moisés no se ha hecho hombre? Acoge también otro testimonio de la divinidad de Cristo acabado de leer: «Tu trono, oh Dios, para siempre jamás» (Sal 45,7). Y para que a propósito de estos pasajes no se pensase que con su venida en carne llegó después, como desarrollándose, a la cima de la divinidad, dice abiertamente: «Por eso Dios, tu Dios, te ha ungido con óleo de alegría más que a tus compañeros». ¿No ves acaso que el Mesías Dios ha sido ungido por Dios Padre?

16. ¿Quieres que se te ofrezca también un tercer testimonio de la divinidad de Cristo? Oye a Isaías que dice: «Los productos de Egipto, el comercio de Kush... vendrán a ti y tuyos serán»; y poco después: «Ante ti se postrarán y te suplicarán: "Sólo en ti hay Dios, no hay ningún otro, no hay más dioses". De cierto que tú eres un Dios oculto, el Dios de Israel, salvador» (Is 45,14-15)24. Ves a Dios Hijo que tiene en sí mismo a Dios Padre. Sólo le falta decir lo que dijo en los Evangelios: «Yo estoy en el Padre y el Padre está en mí» (Jn 14,11). No dice «yo soy el Padre», sino «yo estoy en el Padre y el Padre está en mí». Y, a su vez, no dijo: «Yo y el Padre soy uno», sino «Yo y el Padre somos uno» (Jn 10,30), para que ni los separemos a uno del otro, ni hagamos mezcla de Padre e Hijo. «Uno», porque es una la dignidad de la divinidad, puesto que es Dios quien engendró a Dios. «Uno» por la prerrogativa del Reino, pues no es que sobre unas cosas reine el Padre y sobre otras el Hijo, como si éste, a semejanza de Absalón25, se alzase contra el Padre. En realidad, el Hijo reina sobre las mismas cosas sobre las que reina el Padre. Son «uno» también porque no hay disonancia alguna o separación, pues no son unos los deseos del Padre y otros los del Hijo. «Uno» porque no son unas las obras de Cristo y otras las del Padre. El ordenamiento de todas las cosas es unitario, ya que el Padre ha actuado a través del Hijo: «Pues él habló y así fue; él ordenó y fueron creados» (Sal 148,5 LXX), dice el salmista. Pero el que dice, dice a quien oye; y quien manda, manda a quien está presente.

17. El Hijo es, por tanto, verdadero Dios, teniendo en sí mismo al Padre, pero no transformado en el Padre: pues tampoco se hizo hombre el Padre, sino el Hijo—digámoslo en verdad y libremente. No padeció por nosotros el Padre, sino que el Padre envió al que padeció por nosotros. Ni tampoco digamos nunca: «Había un tiempo en el cual no existía el Hijo»26. Tampoco admitamos una filio-paternidad, sino que avancemos por el camino regio sin desviarnos a la izquierda o a la derecha. Ni, creyendo honrar al Hijo, le llamemos a éste Padre ni, pensando en tributar honor al Padre, creamos que el Hijo es una de las cosas creadas. Más bien el Padre único sea adorado a través del Hijo único, sin que se «distribuya» la adoración. Predíquese un Hijo único, sentado a la derecha del Padre antes de los siglos, que no ha recibido en el tiempo esto de sentarse con el Padre tras el sufrimiento y como resultado de una evolución, sino que lo posee desde la eternidad.

18. «El que ve al Hijo, ve al Padre»27. Pues en todo es semejante el Hijo a quien lo engendró: vida que procede de vida, luz de luz, poder de poder, Dios de Dios. En nada son diferentes las características de la divinidad en el Hijo, y quien ha sido considerado digno de ver la divinidad del Hijo ha sido llevado con ello a gozar del Padre. Este modo de hablar no es mío, sino del Hijo unigénito: «¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces, Felipe? El que me ha visto a mí ha visto al Padre» (Jn 14,9)29. Y, para decirlo más compendiosamente, debemos evitar tanto separar como confundir: no digas nunca que el Hijo es ajeno al Padre ni aceptes a quienes dicen que el Padre es a veces Padre y a veces Hijo: son afirmaciones extrañas e impías, no testimonios de la Iglesia, pues el Padre permaneció tal aunque hubiese engendrado al Hijo sin sufrir él mismo transformación. Engendró a la Sabiduría (cf. I Cor 1,24), pero él no fue despojado de ella; engendró la fuerzan sin perder con ello su energía. Engendrando a Dios, no fue despojado de su divinidad ni nada perdió quedando disminuido o transformado, ni a su vez el engendrado carece de algo: perfecto es el que engendró y perfecto es el engendrado. Dios es quien engendró y Dios es el que ha sido engendrado, el cual es Dios de todas las cosas y llama Padre a su Dios, sin miedo de decir: «Subo a mi Padre y vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios» (Jn 20,17).

19. Pero para que no creas que se trata de una paternidad igual tanto para el Hijo como para las demás criaturas, en las frases que siguen hizo una distinción. Pues no dijo: «Subo a nuestro Padre», de modo que se dedujese una comunidad de las creaturas con el Unigénito; sino que dice: «mi Padre y vuestro Padre». De un modo, mío, por naturaleza; y de otro modo, vuestro, por adopción. Y, a su vez: «A mi Dios y a vuestro Dios». De una forma, Padre mío por vínculo natural y como Hijo unigénito; de otra forma, vuestro como criaturas. Por consiguiente, el Hijo de Dios es verdadero Dios, engendrado de modo inefable antes de todos los siglos. Os repito a menudo todo esto para que se os grabe bien en vuestra mente. Cree ciertamente que Dios tiene un Hijo, pero no tengas mayor curiosidad en el cómo, pues si lo indagas no encontrarás respuesta. No te ensalces a ti mismo, no sea que caigas.

Entrégate simplemente a la meditación de lo que se te confía. Dime quién es en realidad el que engendró y te darás cuenta entonces de qué engendró. Si con el pensamiento no puedes abarcar la naturaleza del que engendra, no escrutes con impaciencia quién es el engendrado.

20. Para la piedad te basta saber que dijimos que Dios tiene un Hijo único: un Hijo engendrado por naturaleza, que no comenzó a existir cuando nació en Belén, sino antes de todos los siglos. Escucha, en efecto, al profeta Miqueas, que dice: «Mas tú, Belén Efratá, aunque eres la menor entre las familias de Judá, de ti me ha de salir aquél que ha de dominar en Israel, y cuyos orígenes son de antigüedad, desde los días de antaño» (Miq 5,1). No pongas tu atención, por tanto, en aquél que entonces nació en Belén, sino adora al que desde la eternidad ha sido engendrado por el Padre. No toleres a quien diga que el Hijo comenzó a existir en algún momento del tiempo, sino que debes reconocer que el Padre es principio sin tiempo, un principio que nada tiene que ver con un Hijo temporal, inabarcable, él por su parte sin principio: en suma el Padre30, fuente del río de la justicia, del Unigénito, a quien engendró como el sólo sabe. ¿Quieres saber que nuestro Señor Jesucristo es también rey eterno? Escúchalo otra vez cuando dice: «Vuestro padre Abraham se regocijó pensando en ver mi Día; lo vio y se alegró» (Jn 8,56). Pero al endurecerse los judíos ante esto, les dijo algo todavía más duro: «Antes de que Abraham existiera, Yo Soy» (8,58). Y, a su vez, dice al Padre: «Ahora, Padre, glorifíicame tú, junto a ti, con la gloria que tenía a tu lado antes que el mundo fuese» (Jn 17,5). Claramente lo dijo: Antes que el mundo fuese, yo tenía gloria junto a ti. Y dice a su vez: «... me has amado antes de la creación del mundo» (17, 24).

21. Creamos, por consiguiente, «en un solo Señor Jesucristo, Hijo único de Dios, que nació del Padre como Dios verdadero antes de todos los siglos, y por el cual "todo se hizo" (Jn 1,3)»: «los Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Potestades, todo fue creado por él» (Col 1,16), y ninguna de las cosas creadas está sustraída a su poder. Enmudezca toda herejía que hable de diversos agentes y autores del mundo; conténgase la lengua que azota con blasfemias a Cristo Hijo de Dios; callen quienes dicen que el sol es el Cristo, pues él no es este sol brillante, sino el artífice del sol; enmudezcan quienes dicen que el mundo es obra de los ángeles, pues pretenden invadir lo que es prerrogativa del Hijo único. Tanto las cosas visibles como invisibles, los tronos y dominaciones (cf. Col 1,16), y «todo cuanto tiene nombre», todo ha sido hecho por Cristo. El Hijo reina sobre las cosas que han sido hechas por él, y no cogiendo los despojos de otros sino ejerciendo su señorío sobre sus propias obras, como dijo el evangelista Juan: «Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada de cuanto existe» (JUn 1,3). Todo ha sido hecho por él, actuando el Padre a través del Hijo.

22. Querría aducir un ejemplo de lo que se dice, aunque sé que es un ejemplo débil. Pues, ¿cuál de las cosas visibles puede ser un ejemplo idóneo de la invisible potestad divina? Adúzcase, sin embargo, como un ejemplo débil, puesto por un débil a los débiles. Es, pongamos por caso, como si un rey que tiene un hijo que también es rey juntamente con él, y deseando fundar una ciudad, pone ante él una maqueta de la ciudad que ha de construir. El hijo, con la maqueta, llevará a su término el proyecto. Del mismo modo, cuando el Padre quiso hacer todas las cosas, el Hijo fue quien lo realizó todo en obediencia al Padre, de modo que esa obediencia preserva incólume para el Padre la libertad de su poder supremo, pero el Hijo tiene el dominio sobre las cosas que ha hecho: de ese modo ni queda rebajado el dominio del Padre sobre las cosas que ha hecho ni el Hijo obtiene poder sobre cosas hechas por otro, sino sobre las que él mismo ha fundado. Pues no fueron los ángeles quienes fundaron el mundo -de ello ya se ha hablado31-, sino el Hijo unigénito engendrado, como dijimos, antes de todos los siglos. Por él todo fue hecho, sin excluir nada de su actividad creadora. Y todo sea dicho hasta aquí por nosotros por la gracia de Cristo.

23. Volviendo ahora a la confesión de fe, concluyamos ya estas palabras. Todo lo hizo Cristo, los ángeles, los arcángeles, las dominaciones y los tronos. No es que el Padre careciese del poder suficiente para crear por sí mismo, sino que quiso que el Hijo reinase sobre las cosas que había hecho, mostrándole el ordenamiento de las cosas que habían de ser creadas. Pues dice el Unigénito tributando honor a su Padre: «El Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino lo que ve hacer al Padre; lo que hace él, eso también lo hace igualmente el Hijo» (Jn 5,19). Y a su vez: «Mi Padre trabaja hasta ahora, y yo también trabajo» (Jn 5,17). No existe contradicción entre las actuaciones de ambos. «Todo lo mío es tuyo y todo lo tuyo es mío» (Jn 17,10), dice el Señor en el Evangelio. Esto puede conocerse con claridad, tanto desde el Antiguo como desde el Nuevo Testamento. Pues el que dice: «Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza» (Gén 1,26), es que se estaba dirigiendo a alguien que estaba a todas luces presente. Pero quien más claramente habla (en este sentido) es el salmista, que dice: «El lo dijo, y existió; él lo mandó, y fueron creados»32, como si el Padre mandase y dijese, y el Hijo todo lo ejecutase según sus deseos. Esto lo dijo, en sentido místico, también Job: «El sólo desplegó los Cielos y holló la espalda de la Mar (Job 9,8), queriendo decir con ello a los inteligentes que quien, estando aquí, caminaba sobre el mar era el que anteriormente había hecho los cielos33. Y, por su parte, el Señor dice: «¿Fuiste tú34 quien tomó la tierra como barro e hiciste un ser viviente a quien, dotado de la facultad de hablar, lo pusiste sobre la tierra?» (Job 38,14 LXX). Y, un poco más abajo: «¿Se te han mostrado las puertas de la Muerte? ¿Has visto las puertas del país de la Sombra? (38,17). Con ello declara que el que, por su bondad, descendió a los infiernos es quien desde el principio hizo al hombre del barro.

24. Cristo es, por consiguiente, Hijo unigénito de Dios y autor del mundo. Pues «en el mundo estaba, y el mundo fue hecho por él» (Jn 1,10). Y «vino a su casa» (1,11), como nos enseña el Evangelio. Cristo no es autor, en unión con el Padre, sólo de las cosas que se ven, sino también de las que no se ven. Pues «en él, según el Apóstol, fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, las visibles y las invisibles, los Tronos, las Dominaciones, los Principados, las Potestades: todo fue creado por él y para él, él existe con anterioridad a todo, y todo tiene en él su consistencia» (Col 1,16-17). Incluso si te refieres a los siglos35, el autor de éstos, en obediencia al Padre, es también Jesucristo, pues «en estos últimos tiempos nos ha hablado por medio del Hijo a quien instituyó heredero de todo, por quien también hizo los mundos» (Hebr 1,2). Al cual sea la gloria, el honor y el poder, con el Padre y el Espíritu Santo, ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.


Ver fuente aquí
 
Re: El Señor adora a otro Señor...

Re: El Señor adora a otro Señor...

Ustedes solo hablan en base a supuesto, sin fundamento alguno, sin atender a la historia, apostatando de todo cuanto la Iglesia es y a la verdad. Simples apostatas del 1800. Leamos de nuevo:

El Padre engendra al Hijo en la suma perfección 10

7. Por consiguiente [...]
[mensaje recortado por Apolos2000]


Raúl, no te das cuenta que en vez de responder puntualmente, repites y repites largas porciones copiadas que no reponden directamente la pregunta?

AL CREAR UN MENSAJE:
  • Trata de abarcar un solo tema a la vez, o si vas a responder varias cosas, divide cada tema
  • Copia solo la parte que responde la pregunta o expresa tu argumento
  • Trata de que no sea muy extensa
  • Resalta en negrita o color las frases, u oraciones, que tiene que ver con el asunto
  • Si vas a copiar algo, procura añadir tus propias palabras al final, resumiendo la idea que quieres destacar.
 
Re: El Señor adora a otro Señor...

Re: El Señor adora a otro Señor...

Raúl, no te das cuenta que en vez de responder puntualmente, repites y repites largas porciones copiadas que no reponden directamente la pregunta?

AL CREAR UN MENSAJE:
  • Trata de abarcar un solo tema a la vez, o si vas a responder varias cosas, divide cada tema
  • Copia solo la parte que responde la pregunta o expresa tu argumento
  • Trata de que no sea muy extensa
  • Resalta en negrita o color las frases, u oraciones, que tiene que ver con el asunto
  • Si vas a copiar algo, procura añadir tus propias palabras al final, resumiendo la idea que quieres destacar.

Esto es un pretender dar descrédito, y como no, un pretender atrapar el viento. SIEMPRE LE ESTOY HABLANDO DE LO MISMO, SIMPRE LE ESTOY MOSTRANDO QUE EL HIJO DE DIOS ES SEÑOR, ETERNO, DIVINO, NO CREADO, SINO ENGENDRADO... simplemente es que a usted le revienta no tener absolutamente ningún argumento. Ustedes apostaron en el 1800, separandose de la Iglesia, y hoy, simplemente son un manojo de los tantos que iran al fuego.
 
'¿Qué es Pablo, Apolos, o Russell'? (1 Corintios 3:5-9)?

'¿Qué es Pablo, Apolos, o Russell'? (1 Corintios 3:5-9)?

¿Y será que podemos confiar en que la WT mantiene el verdadero legado de Russell 91 años después de su muerte?

¿O ha sufrido modificaciones?

El siguiente artículo, muestra qué opinamos acerca de nuestro hermano Charles Russell:
*** Libro Proclamadores, cap. 28 págs. 621-623 Pruebas y zarandeos desde el interior ***

¿Utilizaba Dios un conducto visible?

Por supuesto, hay muchas organizaciones religiosas, y una gran cantidad de sus maestros emplean hasta cierto grado la Biblia. ¿Estaba Dios utilizando a Charles Taze Russell en particular? Si así era, ¿cesó Dios de tener un conducto visible una vez que murió el hermano Russell? Estas fueron cuestiones de mucha importancia que dieron lugar a más pruebas y zarandeos.

Ciertamente no se esperaría que Dios utilizara a C. T. Russell si este no se apegaba lealmente a la Palabra de Dios. (Jer. 23:28; 2 Tim. 3:16, 17.) Dios no utilizaría a un hombre que por temor se abstuviera de predicar lo que veía claramente expresado en las Escrituras. (Eze. 2:6-8.) Tampoco utilizaría a alguien que se aprovechara de su conocimiento de las Escrituras para conseguir gloria para sí mismo. (Juan 5:44.) Por lo tanto, ¿qué muestran los hechos?

A medida que los testigos de Jehová repasan hoy la obra de Charles Taze Russell, las cosas que enseñó, sus razones para enseñarlas y el resultado de todo ello, no dudan de que Dios, en realidad, lo utilizó de manera especial y en un tiempo significativo.

Esta opinión no se basa únicamente en la posición firme que el hermano Russell adoptó con relación al rescate. También toma en cuenta el hecho de que rechazó sin temor credos que contenían algunas de las creencias básicas de la cristiandad, pues estaban en completo desacuerdo con las Escrituras inspiradas. Entre estas estaban la doctrina de la Trinidad (cuyos orígenes se remontan a la antigua Babilonia y que no fue adoptada por los supuestos cristianos sino mucho después de que se terminara de escribir la Biblia), así como la enseñanza de que las almas humanas son inherentemente inmortales (creencia adoptada por personas a quienes impresionó la filosofía de Platón, que las hizo vulnerables a ideas como la del tormento eterno de las almas en un infierno de fuego). Muchos eruditos de la cristiandad también saben que la Biblia no enseña esas doctrinas, pero por lo general eso no es lo que dicen sus predicadores desde los púlpitos. Por contraste, el hermano Russell emprendió una campaña intensa para dar a conocer lo que la Biblia realmente dice a toda persona dispuesta a escuchar.

Es digno de notar lo que el hermano Russell hizo con relación a otras verdades significativas que aprendió de la Palabra de Dios. Comprendió que Cristo volvería como gloriosa persona espiritual, invisible a los ojos humanos. En 1876 reconoció que el año 1914 marcaría el fin de los Tiempos de los Gentiles. (Luc. 21:24, Versión Autorizada.) Otros escriturarios también habían percibido algunas de estas cosas y habían abogado por ellas. Pero el hermano Russell empleó todos sus recursos para darles publicidad a nivel internacional como nunca lo había hecho otro individuo o grupo.

Instaba a otros a corroborar cuidadosamente lo que él publicaba con la Palabra inspirada de Dios para que quedaran satisfechos de que lo que estaban aprendiendo armonizaba plenamente con la Biblia. A alguien que escribió haciendo una pregunta, el hermano Russell contestó: “Si fue apropiado para los cristianos primitivos establecer la validez de lo que recibían de los apóstoles, quienes tenían y aseguraban tener la inspiración de Dios, de cuánta más importancia es que usted quede plenamente satisfecho de que estas enseñanzas se apegan estrechamente a las instrucciones dadas por los apóstoles y por el Señor, pues el autor de estas no afirma estar inspirado, sino que sencillamente tiene la guía del Señor como alguien a quien Él utiliza para alimentar [a] Su rebaño”.

El hermano Russell no se atribuía poder sobrenatural ni revelaciones divinas. Tampoco pidió que se le diera reconocimiento por lo que enseñaba. Era un estudiante excepcional de la Biblia. Pero explicó que su sobresaliente comprensión de las Escrituras se debía ‘al simple hecho de que había llegado el tiempo debido de Dios’. Dijo: “Si yo no hablara, y no se pudiera hallar a ningún otro portavoz, las piedras mismas clamarían”. Se refería a sí mismo como simplemente un dedo índice que señalaba lo que decía la Palabra de Dios.

Charles Taze Russell no deseaba gloria de parte de los humanos. Para reajustar el modo de pensar de cualquiera que tendiera a darle honra excesiva, escribió en 1896: “Hasta el grado en que, por la gracia de Dios, se nos ha utilizado en el ministerio del evangelio, no estaría de más repetir lo que ya hemos dicho con frecuencia en privado, y con anterioridad en estas columnas, a saber, que aunque agradecemos el amor, la comprensión, la confianza y la asociación con compañeros de servicio y con la entera casa de la fe, no deseamos que se nos dé honra ni reverencia, ni a nosotros mismos ni a lo que escribimos; tampoco deseamos que se nos llame Reverendo o Rabino, ni que se use nuestro nombre para designar a nadie”.

Al acercarse su muerte, no adoptó el parecer de que no había nada más que aprender, de que no quedaba más trabajo que hacer. A menudo había hablado de preparar el séptimo tomo de Studies in the Scriptures (Estudios de las Escrituras). Cuando se le preguntó poco antes de su muerte acerca de este tomo, le dijo a su compañero de viaje, Menta Sturgeon: “Otro lo puede escribir”. En su testamento expresó el deseo de que The Watch Tower siguiera publicándose bajo la dirección de un comité de hombres plenamente dedicados al Señor. Indicó que los que sirvieran como tales tenían que ser “completamente leales a las doctrinas de las Escrituras —en especial a la del Rescate— de que solo mediante fe en Cristo y obediencia a Su Palabra y al espíritu de esta se consigue la aprobación de Dios y la vida eterna”.

El hermano Russell se dio cuenta de que aún quedaba mucho trabajo por hacer respecto a predicar las buenas nuevas. En el transcurso de una sesión de preguntas y respuestas en Vancouver (C.B., Canadá), en 1915, se le preguntó cuándo podían esperar recibir su recompensa celestial los seguidores de Cristo ungidos por espíritu que aún vivían. Contestó: “No lo sé; pero hay una obra inmensa que efectuar. Y para llevarla a cabo se requerirán miles de hermanos y grandes cantidades de dinero. De dónde vendrá todo esto tampoco lo sé; solo el Señor lo sabe”. Luego, en 1916, poco antes de emprender la gira de discursos durante la cual murió, llamó a su oficina a A. H. Macmillan, un colaborador en la administración. En aquella ocasión dijo: “No puedo llevar a cabo la obra por más tiempo, y no obstante hay una obra grande que hacer”. Por tres horas explicó al hermano Macmillan, utilizando las Escrituras, la extensa obra de predicar que preveía para el futuro. A las objeciones del hermano Macmillan contestó: “Esta obra no es del hombre”.​

“Pues, ¿qué es Apolos? Sí, ¿qué es Pablo? [pudiéramos añadir: ¿qué fue Russell?...] Ministros mediante los cuales ustedes llegaron a ser creyentes, así como el Señor se lo concedió a cada uno. 6 Yo planté, Apolos regó, pero Dios siguió haciéndo[lo] crecer; 7 de modo que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios que [lo] hace crecer. 8 Ahora bien, el que planta y el que riega uno son, pero cada [persona] recibirá su propio galardón según su propia labor. 9 Porque somos colaboradores de Dios. Ustedes son campo de Dios bajo cultivo, edificio de Dios.”
(1 Corintios 3:5-9)
 
Re: Testigos de Jehová...¿restauración del cristianismo original?

Se da cuenta, apolos, usted copia y pega a tal cual le da la real gana, y aun así reclama que los otros se sujeten a sus conveniencias, a tal cual su institución actúa, manipulando la verdad, impidiendo que esta se sepa, y vertiendo toda su cizaña a tal cual y entre los suyos les viene en gana.

No, la Iglesia es el Cuerpo de Cristo, y si ha de ser restaurada, lo será ella misma, pues restaurar es llevar a su estado original aquello que quedó, o está, maltrecho. Y por la contra, ustedes, lo que hicieron allá por el 1800 fue apostatar de la Iglesia, crearse un nuevo grupo (división del Cuerpo).... cambiar todo cuanto había, manipular hasta la saciedad la Escritura en un punto concreto, EL NEGAR A CRISTO COMO HIJO DE DIOS ENGENDRADO, ETERNO Y SEÑOR... y ahí está todo. Bien lo dice la Biblia mismo, el Señor enviará a sus ángeles primero para que recojan la cizaña en manojos para ser arrojados al fuego. Pero a los suyos, y bien lo dice, hay que recogerlos en su granero, y este está en lo cielos... por lo tanto, ustedes, apostataron, y por ello ni la historia, ni la Biblia, ni los Padre de la Iglesia, ni nada de nada les da la razón antes del 1800. TODO ES FALSO, OSCURO, Y EN BASE A SUPUESTOS.
 
Re: '¿Qué es Pablo, Apolos, o Russell'? (1 Corintios 3:5-9)?

Re: '¿Qué es Pablo, Apolos, o Russell'? (1 Corintios 3:5-9)?

“Pues, ¿qué es Apolos? Sí, ¿qué es Pablo? [pudiéramos añadir: ¿qué fue Russell?...] Ministros mediante los cuales ustedes llegaron a ser creyentes, así como el Señor se lo concedió a cada uno. 6 Yo planté, Apolos regó, pero Dios siguió haciéndo[lo] crecer; 7 de modo que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios que [lo] hace crecer. 8 Ahora bien, el que planta y el que riega uno son, pero cada [persona] recibirá su propio galardón según su propia labor. 9 Porque somos colaboradores de Dios. Ustedes son campo de Dios bajo cultivo, edificio de Dios.”
(1 Corintios 3:5-9)

Ni se le ocurra poner a Russell a la altura de Pablo, Apolos, o cualesquiera sea el Critiano. ¿le quedó claro?... su doctrina es totalmente contraria al Evangelio y Buenas Nuevas de Dios, por lo tanto, ni se le ocurra poner al tal Russell a la altura de Pablo, ni tan siquiera los compare, pues unos son HIJOS DE LA PROMESA, y el otro ES UN FALSO MAESTRO.
 
Re: Testigos de Jehová...¿restauración del cristianismo original?

Para su información, y más claro que el agua, mire hasta que punto llega su falsedad, que ni tan siquiera se da cuenta de un simple detalle: Pablo, Pedro, Juan, Lucas, Mateo, Marcos, Judas, Santiago, Isaías, Daniel, Abraham, Moises, Jeremías, Oseas... Y TODOS CUANTOS RESTAN, TODOS... son aceptados como siervos de Dios POR LA PLENITUD DE LA IGLESIA. Sean catolicos, sean TJ, sean evangélicos, sean Adventistas, sean Mormones, sean LO QUE SEAN, POR TODOS SON RECONOCIDOS COMO SIERVOS DE DIOS, COMO PROFETAS, COMO APOSTOLES... por contra, su Russell, NOMÁS ES RECONOCIDO POR USTEDES...

¿LE QUEDÓ CLARO QUIEN ES Y QUIEN NO ES SIERVO DE DIOS?... pues jamás lo olvide. TODA LA IGLESIA RECONOCE A LOS SUYOS. CLARO?????? pues jamás vuelva a comparar un falso maestro CON LOS VERDADEROS SIERVOS DE DIOS.
 
Refinamientos desde el tiempo de Russell

Refinamientos desde el tiempo de Russell

¿Y será que podemos confiar en que la WT mantiene el verdadero legado de Russell 91 años después de su muerte?

¿O ha sufrido modificaciones?

Charles Taze Russell, fue solo un instrumento más que usó Dios para reorganizar a su pueblo. ¿Qué en toido tuvo razón? No. Así como entre los primeros cristianos (incluso los prominentes como Pedro, Tomás y demás apóstoles), el entendimiento de la Biblia y de las palabras oídas del propio Jesús fue gradual, así mismo luego del hermano Russell, Dios ha depurado más y más la verdad revelada a través de la Biblia mediante su espíritu santo.

La Biblia misma predijo ese refinamiento, antes del tiempo de la venida del día de Jehová:

““Pero ¿quién estará soportando el día de su venida, y quién será el que se mantendrá en pie cuando él aparezca? Porque él será como el fuego de un refinador y como la lejía de los lavanderos. 3 Y tendrá que sentarse como refinador y limpiador de plata y tendrá que limpiar a los hijos de Leví[los levitas de tiempo antiguo eran la tribu sacerdotal, por eso simbolizan a los cristianos ungidos sirven de sacerdotes en sentido espiritual]; y tendrá que clarificarlos como oro y como plata, y ellos ciertamente llegarán a ser para Jehová personas que presenten una ofrenda de dádiva en justicia. 4 Y la ofrenda de dádiva de Judá y de Jerusalén realmente será agradable a Jehová, como en los días de mucho tiempo atrás y como en los años de la antigüedad.” (Malaquías 3:2-4)

“Y a algunos de los que tienen perspicacia se les hará tropezar, para que se haga una obra de refinación debido a ellos, y para que se haga una limpieza y para que se haga un emblanquecimiento, hasta el tiempo de[l] fin; porque es todavía para el tiempo señalado.” (Daniel 11:35)

“9 Y él pasó a decir: “Anda, Daniel, porque las palabras quedan secretas y selladas hasta el tiempo de[l] fin. 10 Muchos se limpiarán y se emblanquecerán y serán refinados. [...] los que tengan perspicacia entenderán.” (Daniel 12:9-10)
 
Re: Refinamientos desde el tiempo de Russell

Re: Refinamientos desde el tiempo de Russell

Charles Taze Russell, fue solo un instrumento más que usó Dios para reorganizar a su pueblo. ¿Qué en toido tuvo razón? No. Así como entre los primeros cristianos (incluso los prominentes como Pedro, Tomás y demás apóstoles), el entendimiento de la Biblia y de las palabras oídas del propio Jesús fue gradual, así mismo luego del hermano Russell, Dios ha depurado más y más la verdad revelada a través de la Biblia mediante su espíritu santo.

Que sea usado, no significa que sea aprobado. Que sea ungido, no significa que no sea desechado. ¿Entiende?... Saul es un claro ejemplo. Por lo tanto sus argumentos no sierven para nada, y más cuando en el 1800 apostataron, y se separaron de la Iglesia y Cuerpo, creando un grupo nuevo, y totalmente contrario a la verdad.
 
Re: Refinamientos desde el tiempo de Russell

Re: Refinamientos desde el tiempo de Russell

Que sea usado, no significa que sea aprobado. Que sea ungido, no significa que no sea desechado. ¿Entiende?... Saul es un claro ejemplo. Por lo tanto sus argumentos no sierven para nada, y más cuando en el 1800 apostataron, y se separaron de la Iglesia y Cuerpo, creando un grupo nuevo, y totalmente contrario a la verdad.

Satanás mismo es usado por Dios, y el libro de Job bien le habla de ello. Satanás entra en la presencia de Dios, Satanás sigue estando al servicio de Dios, sujeto a Dios... por lo tanto, sus argumentos, Apolos, no demuestran nada, sino más bien, y teniendo en cuenta que primeramente ha de ser recogida la cizaña en manojos, teniendo en cuenta ello, y bien sabiendo que los verdaderos son recogidos en Su Granero, el cual está en los Cielos, pues de los cielos viene nuestro alimento... por todo ello, SUS ARGUMENTOS NO SIRVEN PARA NADA, y más CUANDO SON UNA CLARA DIVISIÓN DEL CUERPO, que se declara ser la única institución elegida, y ante ello, PIERDEN TODO AL LEVANTARSE POR SOBRE DIOS MISMO. ¿le va quedando claro?... bien, si no logra traer mejores argumentos, con esto, no nos dice nada.
 
Re: Refinamientos desde el tiempo de Russell

Re: Refinamientos desde el tiempo de Russell

Charles Taze Russell, fue solo un instrumento más que usó Dios para reorganizar a su pueblo. ¿Qué en toido tuvo razón? No. Así como entre los primeros cristianos (incluso los prominentes como Pedro, Tomás y demás apóstoles), el entendimiento de la Biblia y de las palabras oídas del propio Jesús fue gradual, así mismo luego del hermano Russell, Dios ha depurado más y más la verdad revelada a través de la Biblia mediante su espíritu santo.

La Biblia misma predijo ese refinamiento, antes del tiempo de la venida del día de Jehová:

““Pero ¿quién estará soportando el día de su venida, y quién será el que se mantendrá en pie cuando él aparezca? Porque él será como el fuego de un refinador y como la lejía de los lavanderos. 3 Y tendrá que sentarse como refinador y limpiador de plata y tendrá que limpiar a los hijos de Leví[los levitas de tiempo antiguo eran la tribu sacerdotal, por eso simbolizan a los cristianos ungidos sirven de sacerdotes en sentido espiritual]; y tendrá que clarificarlos como oro y como plata, y ellos ciertamente llegarán a ser para Jehová personas que presenten una ofrenda de dádiva en justicia. 4 Y la ofrenda de dádiva de Judá y de Jerusalén realmente será agradable a Jehová, como en los días de mucho tiempo atrás y como en los años de la antigüedad.” (Malaquías 3:2-4)

“Y a algunos de los que tienen perspicacia se les hará tropezar, para que se haga una obra de refinación debido a ellos, y para que se haga una limpieza y para que se haga un emblanquecimiento, hasta el tiempo de[l] fin; porque es todavía para el tiempo señalado.” (Daniel 11:35)

“9 Y él pasó a decir: “Anda, Daniel, porque las palabras quedan secretas y selladas hasta el tiempo de[l] fin. 10 Muchos se limpiarán y se emblanquecerán y serán refinados. [...] los que tengan perspicacia entenderán.” (Daniel 12:9-10)

"Refinamiento" y "revolución" no son palabras bien vistas por los cristianos.

Hay que volver a lo antiguo a lo original.

¿Sabía usted que Jesús no vino a traer nada nuevo?

De hecho Jesús vino fué a derribar los "refinamientos" a la Ley Antigua que hicieron los rabinos.

Jesús trajo de vuelta el culto que practicaba Melquisedec, el culto que se practicaba en los tiempos de Abrahán, donde el sacrificio no era un animal degollado, sino Pan y Vino.

Dios no refinó ni cambió sino que desarraigó lo que su padre celestial no plantó.

Mateo 15:10-13
Luego llamó a la gente y les dijo: "Oíd y entended.
No es lo que entra en la boca lo que contamina al hombre; sino lo que sale de la boca, eso es lo que contamina al hombre."
Entonces se acercan los discípulos y le dicen: "¿Sabes que los fariseos se han escandalizado al oír tu palabra?"
Él les respondió: "Toda planta que no haya plantado mi Padre celestial será arrancada de raíz.


La implicación es clara, Jesús nada dijo de alimentos impuros, pero levítico dice lo contrario... ¿le creemos a Jesús?

En el cristianismo no valen los revolucionarios, sino los ortodoxos, los revolucionarios inventan novedades. Los ortodoxos mantienen el legado tradicional. Los falsos apóstoles y profetas NO PERMANECEN EN LA IGLESIA, SALEN DE ELLA. En cambio los verdaderos son sumisos y no se crean una doctrina nueva que se adapte a sus creencias.

1Juan 2:18-19
Hijos míos, es la última hora. Habéis oído que iba a venir un Anticristo; pues bien, muchos anticristos han aparecido, por lo cual nos damos cuenta que es ya la última hora.
Salieron de entre nosotros; pero no eran de los nuestros. Pues si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Así se ha puesto de manifiesto que no todos son de los nuestros.


Nadie que se haya salido y arremetido contra a Iglesia puede proclamarse poseedor de una verdad superior.

2Pedro 2:1-2
Hubo también en el pueblo falsos profetas, como habrá entre vosotros falsos maestros que introducirán herejías perniciosas y que, negando al Dueño que los adquirió, atraerán sobre sí una rápida destrucción.
Muchos seguirán su libertinaje y, por causa de ellos, el camino de la verdad será difamado.



DLB.