¿Es el Dios de la Biblia un Dios triuno?
¿Se debe descartar la trinidad por no ser esta una palabra bíblica?
A menudo usamos palabras no bíblicas (palabras técnicas) para refeirnos a una verdad bíblica, por ejemplo: Biblia, no es una palabra bíblica, pero no por eso es falsa. Lo mismo con palabras como milenio, omnipotencia, omnisciencia, y aún teocracia usada por los testigos de Jehová. Por tanto, el criterio para rechazar una doctrina no debe ser la palabra, sino la enseñanza expresada en esa palabra. Aunque trinidad (palabra técnica) no es una palabra bíblica, no es justo rechazarla sin antes investigar si el concepto es bíblico o no.
¿Es la trinidad una doctrina de origen pagano-babilónica?
Se afirma que tanto en Babilonia, Egipto y algunos pueblos paganos adoraban triadas de dioses. Sin embargo, ¿es sensato rechazar los billetes verdaderos por la razón de que existen los falsos; o las pinturas autenticas por existir falsificaciones?. Consideremos lo siguiente: ¿Qué diremos de la creación? Abundan relatos fantásticos sobre la creación en la mitología babilónica, griega, china y aun incaica; no obstante no podemos negar que la creación es una enseñanza bíblica (Gen 1). De igual manera la historia del diluvio, aunque la encontramos en el relato acadio la Epopeya de Gilgamesh, y en los mitos de casi todos los pueblos de la tierra, no por eso deja de ser una verdad bíblica (Gn 6, 7, 8). Por tanto, una doctrina es pagana cuando carece de base bíblica, y no cuando seguramente la verdad ha sido tergiversada en la experiencia de los pueblos. La autoridad final es la Biblia.
¿Es el Espíritu Santo una persona?
Para algunos el término Espíritu Santo transmite la idea vaga de una fuerza impersonal que emana de Dios para efectuar su voluntad. Se ha hecho énfasis en que algunas personas fueron llenas o bautizadas con él para concluir que el Espíritu Santo carece de personalidad (Lc 1:41; Mt 3:11). Sin embargo, una consideración completa de la Biblia establece que él es una persona.
En Jn 14:16 Jesús prometió otro ―Consolador‖ (gr. Parakletos), el Espíritu Santo según el verso 26. Se lo llama ―otro‖ puesto que en 1 Juan 2:1 Cristo mismo es llamado Parakletos (Abogado, Consolador). En griego existen dos palabras para ―otro‖: (1) allos que significa ―otro de la misma clase, igual‖; (2) jeteros, ―otro de distinta clase, diferente‖. En el texto considerado Cristo promete ―otro Consolador‖ utilizando el termino griego ―allos‖ no ―jeteros‖, indicando así que el Espíritu Santo es otro igual a él, y si igual a él, no es una fuerza sino otra persona.
Sobre esta base carece de sentido hablar de personificación. Cada vez que la Biblia muestra al Espíritu Santo realizar los actos de una persona, muestra que el Espírtu Santo es alguien y no algo: La Biblia muestra que él habla, se agrada, decide, entristece, enoja e intercede (Hch 10:19, 29; 13:2; 15:28; 1 Cor 12:11; Ef 4:30; Is 63:10; Rom 8:26).
¿Es Mateo 28:19 un pasaje autentico o espurio?
Hay quienes han negado la autencidad de este pasaje para negar la trinidad. Sin emabrgo, no existe ni un solo manuscrito griego de Mateo que no posea la cláusula trinitaria. Aparte tenemos traducciones antiguas del N.T. a otros idiomas, y todas contienen la formula conocida. Asi también, documentos de los primeros cristianos muestran que esta formula era bien conocida desde el siglo I y no recién inventada en el siglo IV.
¿El Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son tres personas distintas o son simples manifestaciones en las que se presenta un único ser?
Hay quienes enseñan que en el cielo no existen tres personas, sino solo una que adoptó tres formas. Esta enseñanza no es bíblica por cuanto no reconce la distinción de personas en la Deidad.
En Daniel 7:13 se observa una disticnión de personas entre el Padre y el Hijo. Si el Padre (el Anciano de días, Dn 7:9) y el Hijo (el Hijo de hombre, cf. Mr 9:4) fueran la misma la persona, este versículo carecería de sentido (ver Sal 110:1 donde aparecen dos no uno).
1 Cor 15:24, 27. ―Luego, al fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia... porque todas las cosas las sujetó debajo de sus pies. Y cuando dice que todas las cosas han sido sujetadas a él, claramente se exceptúa aquel que sujetó a él todas las cosas‖
En este versículo es notable el esfuerzo del apóstol por distinguir entre el Padre y el Hijo, al afirmar que ―claramente se exceptúa aquel (el Padre) que sujetó a él (a Jesús) todas las cosas‖
Rom 8:34, 26. ―¿Quién es el que condenará? Cristo es el que murió; más aun, el que también resucitó... el que además está a la diestra de Dios, el que también intercede por nosotros... Y de igual manera el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues... el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles‖
La intercesión requiere dos partes y un mediador. Dios no se intercede a sí mismo (no tendría sentido). La distinción de personalidades es clara: Cristo intercede ante el Padre, y de la misma forma el Espíritu Santo también lo hace.
Si existen tres personas divinas, ¿de qué manera son uno?
No lo son en persona (ni en cuerpo), pues son tres personas distintas. Sin embargo, son uno en unidad, porque los tres comparten la misma deidad, naturaleza y poder:
El Padre es Dios eterno: ―La religión pura... delante de Dios el Padre...‖ (Stg 1:27; Dt 32:27)
El Hijo es Dios eterno: ―...el Verbo era Dios‖ (Jn 1:1, 14), ―... del gran Dios y Salvador Jesucristo‖ (Tito 2:13; Is 9:6; Miq 5:2)
El Espíritu Santo es llamado Dios: ―Ananías, ¿por qué lleno Satanás tu corazón para que mintieses al Espíritu Santo?... No has mentido a los hombres sino a Dios‖ (Hch 5:3, 4; Hb 9:14).
No obstante, no existen tres dioses, Dios sigue siendo uno: ―Oye Israel: Jehová nuestro Dios Jehová uno es‖ (Dt 6:4)
Dios es uno
El término hebreo para ―uno‖ en Deuteronomio 6:4 es ejad, y se usa para afirmar que Dios es uno, pero en unidad. Ejad aparece varias veces en el AT designando unidades compuestas. Veamos:
Gn 1:5. ―Y fue la tarde y la mañana un (ejad) día‖ (Un día compuesto de dos partes).
Gn 2:24. ―Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y serán una (ejad) sola carne‖ (Una sola carne compuesta de dos personas, un hombre y una mujer).
Gn 41:26. ―Las siete vacas hermosas siete años; y las espigas hermosas son siete años: el sueño es uno (ejad)‖ (Un solo sueño compuesto por dos, el de las vacas y el de las espigas).
Gn 11:6. ―He aquí el pueblo es uno (ejad)‖ (Un solo pueblo, compuesto por mucha gente).
Pluralidad en la Deidad
El A. T. en su monoteísmo estricto arroja evidencias de esta pluralidad dentro de la unidad en la Deidad.
Ver Gn 1:26; 3:22; 11:17; Is 6:8. La revelación del N.T. respecto al Padre, el Hijo y el Espíritu Santo descarta la idea de diálogos entre Dios y lo ángeles en los textos previos. En realidad, son un anticipo a la pluraldiad del NT.
Is 48:12-16. ―Óyeme, Jacob, y tu Israel, a quien llamé: Yo mismo, yo el primero, yo también el postrero. Mi mano fundó también la tierra, y mi mano derecha midió los cielos con el palmo... Yo, yo hablé... acercaos a mí, oíd esto; desde que eso se hizo, allí estaba yo; y ahora me envío Jehová el Señor, y su Espíritu‖
Tres seres son claramente identificados: (1) el que habla, quien fundó los cielos y la tierra y es enviado (vss 12, 16); (2) Jehová el Señor que envía; y (3) el Espíritu, que también envía.15
Las declaraciones divinas, mas el uso el pronombre personal “yo” en Is 46:9, ¿no indican acaso una persona y no tres en la Deidad?
En Is 46:9 se lee: ―...porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí”.
Esto no contradice la enseñanza de la trinidad: (1) Aquí se enfatiza la singularidad del Dios verdadero, en contraposición con el politeísmo de las naciones circundantes a Israel; (2) Este Dios verdadero es uno, uno en unidad (Dt 6:4); (3) En el AT es común el uso del pronombre ―yo‖ o los pronombres en singular para hablar de unidades compuestas. Por ejemplo:
En Num 20:18 la nación de Edom responde a Israel: ―No pasarás por MI país; de otra manera, SALDRË contra ti armado‖ (Todo un pueblo hablando como una persona, unidad compuesta).
En Num 20:19 y 21:2 encontramos la respuesta de Israel y su voto a Dios usando el pronombre ―yo‖: ―...si bebiéramos tus aguas YO y mi ganados, DARE el precio de ellos, DEJAME... pasar a pie‖, ―Israel... dijo: Si... entregares ese pueblo en mi mano, YO destruiré sus ciudades‖ (Nótese el uso del pronombre singular ―yo‖. Pero Israel no era una sola persona, pero si una unidad compuesta; cf. Dt 2:27-29).
El pronombre personal ―yo‖ en Isaías no elimina la pluralidad de personas en la Deidad. Dios dice ―yo‖ sin excluir a los tres. Ilustremos el versículo con el caso de Israel:
Texto: ―...porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí‖
Ilustración: ―...porque yo soy Israel, y no hay otro Israel, y ningún pueblo es semejante a mí‖
a evidencia bíblica con respecto al Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, no revelan distinción en naturaleza y poder, sino diferencia de funciones.
El amor del Padre al enviar a Jesucristo (Jn 3:16), la sumisión voluntaria del Hijo al Padre, hasta el punto de morir de forma humillante (Fil 2:5-8), y la participación del Espíritu Santo en el acto de obrar en los hombres la salvación ganada por Cristo en la cruz (Rom 8:9-14), no muestra distinción de naturaleza o poder, sino distinción de OFICIOS o FUNCIONES en su forma de relacionarse con los seres creados.
1. El Padre aparece como DIOS, fuente de toda buena dadiva y todo designio perfecto (Stg 1:17). Recuerdese que él no se encarnó, ni vino personalmente.
2. El Hijo aunque igual al Padre, aparece como MEDIADOR, el agente a través del cual se efectúan los designios divinos, antes y durante el plan de salvación:
La creación fue hecha a través de Cristo (Col 1:16)
La Deidad salva al hombre a través de Cristo (Rom 5:6-11)
El hombre llega a Dios a través de Cristo (Jn 14:6)
La Deidad destruirá el pecado a través de Cristo (Apoc 19:11-16)
3. El Espíritu Santo es presentado como DISPENSADOR, quien pone a nuestro alcance el poder, las bendiciones y beneficios que Dios entrega a los seres creados:
Estuvo presente en la creación (Gn 1:2)
Transfirió la persona de Jesús al vientre de María (Mt 1:18-20)
Inspiró a los profetas (2 Pd 1:21)
Capacita de poder a la iglesia (Hch 1:8)
Lleva a los pecadores al arrepentimiento, convirtiéndolos en nuevas criaturas (Jn 16:8-10, 13; 3:5-8)
Ilustración: No existe analogía que pueda explicar perfectamente a Dios, pero un modelo puede ser util.
Un equipo aunque compuesto de personas diferentes, poseen algo que los hace iguales, comparten la misma naturaleza humana, en ese sentido son iguales. Pero, aunque iguales en naturaleza, ocupan distintas funciones en el equipo. El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo aunque iguales en naturaleza y poder, han determinado actuar en distintas funciones al relacionarse con los seres creados.
Textos bíblicos que suelen mal interpretarse para objetar la trinidad
1 Corintios 11:3.
―Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo‖
El hombre y la mujer son iguales en naturaleza; pero Dios le ha dado al varón la función de liderar, y la mujer creyente acepta voluntariamente este liderazgo sujetándose al varón. Aunque iguales en naturaleza, distintos en funciones. Así también, el Padre es cabeza de Cristo en función y no en naturaleza. Es primero entre dos seres iguales.
Juan 20:17.
―Jesús le dijo: No me toques, porque aún no he subido a mi Padre; mas ve a mis hermanos, y diles: Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios―
Apocalipsis 3:2.
―A los que salgan vencedores les daré que sean columnas en el templo de mi Dios, y nunca más saldrán de allí; y en ellos escribiré el nombre de mi Dios y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén que viene del cielo, de mi Dios; y también escribiré en ellos mi nombre nuevo‖ (ver 2 Cor 1:3).
Se dice que si Cristo tiene un Dios, él mismo no puede ser igual a Dios. Sin embargo, si el reconocimiento de Cristo de la divinidad del Padre, niega la suya, entonces tendríamos que decir lo mismo con respecto al Padre en Hb 1:8, 10-12, puesto que el mismo Padre llama al Hijo Dios y Señor de la creación. Ciertamente si el Padre llama a Cristo Dios sin rebajar su divinidad, lo mismo debe decirse de Cristo. (véase el pasaje anterior de 1 Cor 11:3)
1 Corintios 8:6.
―Para nosotros no hay más que un solo Dios, el Padre, en quien todo tiene su origen y para quien nosotros existimos. Y hay también un solo Señor, Jesucristo, por quien todas las cosas existen, incluso nosotros mismos―
1 Timoteo 2:5.
―Porque no hay más que un Dios, y un solo hombre que sea el mediador entre Dios y los hombres: Cristo Jesús―
Las diferencias de funciones no refutan la divinidad del Hijo. En sus funciones, el Padre es descrito como Dios, pero el Hijo asume distintos papeles (sacerdote, rey, cordero, abogado, etc.). En estos dos casos es el Mediador a través del cual el Padre actua tanto en la creación como en el plan de salvación.