Dice la Palabra que la fe sin obra es muerta y la fe de Abraham crea de lo que no se ve lo que se ve y eso que no se veia era el cordero
Una cosa es la fe y otra cosa son las obras.
Pero hay dos tipos de obras, las obras de la persona y las obras de la fe.
Ahora las obras de la fe solo sirven para validar la fe pero no para justificar a la persona.
Imaginá que tenés una deuda enorme con un rey, y el rey declara:
«Solamente aceptaré oro puro como pago. Nada más.»
Tu única esperanza es entregarle oro.
El rey no acepta absolutamente nada que no sea oro verdadero, puro.
Ahora, existen dos problemas diferentes:
- Por un lado tu deuda que solo puede pagarse con oro puro.
- y por otro la validez del oro que tiene que se oro verdadero y puro.
Aquí está el punto clave:
- Al rey no le interesa la calidad del oro, que la certifica un tercero, sino que le pagues y canceles tu deuda con él.
- Pero vos para poder llevale el oro y pagarle al Rey primero lo tenés que hacer validar en pureza y sellar.
Aplicación espiritual:
- La deuda: Es nuestra justificación delante de Dios.
- El oro puro: Es la fe verdadera. Esta fe, y solo esta fe, justifica delante de Dios (Efesios 2:8-9).
- El rey: Es Dios, quien demanda justificación. Nada más.
- La prueba del oro (validación): Son las obras que produce naturalmente la fe verdadera.
Entonces:
- Las obras no son obras de la persona sino de la fe y no justifican a la persona sino que validan la fe de esa persona.
Si tu fe no produce ningún fruto (ninguna obra), es evidencia de que tu fe es falsa (oro falso), por lo tanto, no puede cancelar tu deuda delante de Dios.
Esto es lo que explica claramente Santiago 2:17:
«Así también la fe, si no tiene obras, está muerta en sí misma.»
En otras palabras, lo que está muerto (falso) es la fe, no que necesites obras para justificarte.
En resumen (para no dejar duda alguna):
- La salvación es SOLO por fe.
- Las obras NO justifican a la persona; únicamente validan que la fe sea verdadera.
- Una fe genuina siempre producirá frutos (obras naturales).
Las obras demuestran la autenticidad de la fe, pero jamás pueden tomar el lugar de la fe como fundamento de la salvación.
Así, quien piensa que necesita "fe + obras" para ser salvo está equivocado.
Lo correcto es que necesita una
fe viva, que siempre lleva consigo obras naturales, que no son la causa de la salvación, sino su evidencia inconfundible.