Apreciado Patricio Céspedes, esta declaración suya:
La salvacion siempre ha sido POR CREER EN JESÚS, ANTES O DESPUÉS DE LA CRUZ.
Requiere ser contemplada a la luz de la doctrina de la Expiación:
Veamos la importancia de la sangre en la Obra de la Redención, planeada desde antes de la fundación del mundo:
Hebreos 9:22 Y casi todo es purificado, según la ley, con sangre; y sin
DERRAMAMIENTO DE SANGRE no se hace remisión.
Es imposible que una persona pecadora sea perdonada sin el derramamiento de la sangre hecho por Jesús en su condición de Cordero de Dios en el altar de la Cruz.
La explicación es la acción purificadora de la sangre del Hijo de Dios, leemos:
1 Juan 1:7 pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo
NOS LIMPIA DE TODO PECADO.
Este punto reviste especial importancia por cuanto la sangre de los millones de animales sacrificados solo fue la antesala de este Sacrificio, algo así como la pre figuración de un Sacrificio Mayor establecido por Dios, no solamente antes de que el mundo fuese, sino también cuando la transgresión de Adán fue cometida (Gén.3:21).
La prueba o evidencia de la ineficacia de los sacrificios de animales según la ley, es sellada con esta lapidaria declaración:
Hebreos 10:4 porque la sangre de los toros y de los machos cabríos
NO PUEDE QUITAR LOS PECADOS.
En el siguiente pasaje contemplamos la distinción que hace Dios sobre la identidad de los moradores de la tierra y sus redimidos por la sangre de su Hijo.
Aquí, igualmente, se nos habla de la Obra de la Expiación planeada con antelación. Leemos:
Apocalipsis 13:8 Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue
INMOLADO desde el principio del mundo.
Ahora veamos este pasaje:
Levítico 16:27 Y sacarán fuera del campamento el becerro y el macho cabrío
INMOLADOS por el pecado, cuya sangre fue llevada al santuario
para hacer la expiación; y quemarán en el fuego su piel, su carne y su estiércol.
Luego de su liberación de Egipto, el pueblo fue enseñado que por medio de sacrificios de animales y su sangre llevada al santuario existía una expiación incompleta, pero la había.
La desobediencia del hombre no fue algo que tomó por sorpresa al Creador.
La Obra de la Redención fue planeada desde antes de al fundación del mundo.
La sangre para la remisión de pecados fue escogida por Dios mismo para hacer expiación sobre el altar no solamente de manera individual sino también nacional respecto a Israel. Leemos:
Levítico 17:11 Porque la vida de la carne en la sangre está,
Y YO OS LA HE DADO para hacer expiación sobre el altar por vuestras almas; y la misma sangre hará expiación de la persona.
Dios, luego de la caída de Adán, sacrifica animales en el huerto de Edén, comenzando de esta manera a mostrar la manera de obtener remisión mediante la sangre, leemos:
Génesis 3:21 Y Jehová Dios hizo al hombre y a su mujer
TÚNICAS de pieles, y los vistió.
Este primer sacrificio sirvió para cubrir la desnudez (símbolo de pecado) de Adán y Eva y en consecuencia se infiere que hubo derramamiento de sangre.
De manera que esta afirmación:
La salvacion siempre ha sido POR CREER EN JESÚS, ANTES O DESPUÉS DE LA CRUZ.
Debe ir complementada con la Obra de la Expiación, por cuanto es imposible que seamos limpiados de nuestros pecados sin la sangre de nuestro Amado Redentor.
Pásala bien.