-Entendámonos bien: "Toda Escritura es inspirada por Dios" (2Tim 3:16), es decir, su registro gráfico hecho por Moisés y los demás hagiógrafos, sobre piedra, arcilla, papiro, pergamino, cuero o el soporte material que fuera. Los dichos del diablo, las mentiras de los hombres, blasfemias de los paganos, cartas asesinas, etc., no son de inspiración divina, aunque sí lo es su registro gráfico, para que de todo ello tomásemos ejemplo y aprendiésemos (Ro 15:4; 1Co 10:11). De ahí que debe discernirse muy bien la lectura del libro de Eclesiastés, dado que allí la óptica de Salomón alcanza a "debajo del sol", en un enfoque deprimente que se repite frecuentemente "Todo es vanidad y aflicción de espíritu".
-Que el paganismo retenga alguna nociones verdaderas, no es para rechazarlas en el cristianismo por una coincidencia no heredada de aquel. Nadie quema sus billetes porque estén circulando algunos falsificados.
-Basta para sostener la verdad que sustentamos que el tormento de los perdidos sea eterno, a perpetuidad. No es posible que el castigo sea eterno si ya no tiene sobre quien recaer.