Abenamar;n3148166 dijo:
Ahí está el error insalvable amigo, no tiene fundamento en la Palabra esto, es un remiendo teológico, donde el hilo está mas fino...
pero no veo como puedan salvar la contradición de que el demonio es el padre de la mentira con la aparición de Samuel a SaúlSaludos
Estaba a punto de librarse una batalla en el norte de Israel entre los temibles filisteos y el ejército del rey Saúl.
Cuando el monarca vio el campamento filisteo, “su corazón empezó a temblar muchísimo”.
Para entonces, Saúl había dejado de servir fielmente a Dios, por lo que Jehová no respondía sus oraciones.
Y tampoco podía acudir al profeta Samuel, pues había fallecido algún tiempo antes. (1 Samuel 28:3, 5, 6.)
Viajó a la ciudad de En-dor y le rogó a una médium que le pusiera en contacto con Samuel.
La mujer realizó una invocación y, supuestamente, se apareció “Samuel”.
Este ser le informó a Saúl que los filisteos vencerían y que Saúl y sus hijos morirían en combate (1 Samuel 28:7-19).
Según enseña la Biblia, cuando una persona muere, “vuelve a su suelo” y “perecen sus pensamientos” (Salmo 146:4).
Además, tanto Saúl como Samuel sabían que Dios desaprueba las prácticas espiritistas.
De hecho, tiempo antes, el propio rey había tomado medidas para erradicarlas del país (Levítico 19:31).
Por lo tanto, aun en el caso de que el espíritu del fiel Samuel siguiera vivo,
¿habría desobedecido a Dios colaborando con una médium para comunicarse con Saúl?
Además, si Jehová no quería responder a las súplicas de Saúl,
¿podría una simple médium obligar a Dios a hablar con el rey a través de Samuel?
Por supuesto que. Está claro que ese “Samuel” no era el profeta de Dios que había muerto.
En realidad, se trataba de un demonio que se hizo pasar por Samuel.
¿Quiénes son los demonios? Son ángeles que se rebelaron contra Dios al principio de la historia humana (Génesis 6:1-4; Judas 6).
Ellos pueden vernos y saben qué aspecto tenemos, cómo hablamos y cómo actuamos.
Además, lo que más desean es sembrar dudas sobre la veracidad de las enseñanzas bíblicas.
No es de extrañar que la Palabra de Dios advierta que no debemos tener relación con el espiritismo, práctica que califica de “detestable” (Deuteronomio 18:10-12).