Osada temeridad la mía de pretender “refutar” algo a Orígenes, por poco que sea, pero es bien conocido que siempre fue cuestionado. En lo que me lleva clara ventaja a más de su erudición y tantos otros dotes más, es en su originalidad.
Más fácil y rápido que buscar viejos papeles que ni estoy cierto si todavía los conservo, será ir directamente al aporte pegado por Norberto en su Mensaje # 3050 de página 204: y extraer de él los párrafos en que Orígenes expone su opinión sobre el tema que nos ocupa, separándolos y numerándolos
I - “Le agrada al Dios bueno destruir la maldad por el fuego de los castigos” (Contra Celso, VI, 72).
II -Mientras los malos son así purificados, los buenos se elevan de esfera en esfera para encontrarse con Cristo (Prin. III, 6,6).
III - “Soy de la opinión de que la expresión, por la que se dice de Dios que será ‘todas las cosas en todos’ (1ª Co. 15:28), significa que Él es ‘todo’ en cada persona individual.
IV -Ahora, Él será ‘todo’ en cada individuo de este modo:
Cuando todo entendimiento racional, limpiado de las heces de todo tipo de vicio y barrido completamente de toda clase de nube de maldad, pueda sentir o entender o pensar, será totalmente Dios, y cuando no pueda mantener o retener nada más que Dios, y Dios sea la medida y modelo de todos sus movimientos, entonces Dios será ‘todo’, porque entonces no habrá distinción entre el bien y el mal, viendo que el mal ya no existirá en ninguna parte, porque Dios es todas las cosas en todos, y no hay mal cerca de Él.
V - Tampoco habrá ya más deseo de comer del árbol del fruto del conocimiento del bien y del mal de parte de quien siempre está en posesión del bien y para quien Dios es todo. Así, entonces, cuando el fin haya restaurado el principio, y la terminación de las cosas sea comparable a su comienzo, la condición en la que la naturaleza racional fue colocada será restablecida, cuando no haya necesidad de comer del fruto del árbol del conocimiento del bien y del mal; y así, cuando todo sentimiento de malicia sea quitado, y el individuo purificado y limpiado, aquel que sólo es el buen Dios será ‘todo’ para él, y esto no en el caso de unos pocos individuos, sino de un número considerable” (Prin. III, 6,3).
Comenzamos pues:
1 -Siempre se ha entendido que el castigo viene sobre el malvado, sin que la intensidad del mismo destruya su maldad, sino, en el mejor de los casos, llevarle al arrepentimiento; todo lo cual por gracia de Dios opera así en esta vida y no más allá de la muerte.
2- Los malos, todavía en vida, no son purificados por fuego sino convertidos y regenerados por el Espíritu Santo como nuevas criaturas en Cristo. La limpieza y purificación de los pecados es por el sacrificio de Cristo y su sangre derramada (Heb 1:3; 9:13).
3 –“Cada persona individual” ha de entenderse, coherentemente, en todos los salvos, y jamás en ninguno de los que fueron a perdición, de otro modo, se altera toda la teología.
4 – En Dios, y cerca de Él, no hubo, no hay ni habrá nunca ningún mal. Fuera de Dios y lejos de Él, el lago de fuego y azufre retiene en la muerte segunda todo cuanto fue pecado y maldad, tanto como los pecadores y malvados que murieron así como vivieron, y por siempre son atormentados en el castigo eterno.
5 – El “número considerable” de los bienaventurados estará en la Nueva Jerusalem, a la vista del Árbol de la Vida y sin recordar siquiera al funesto árbol del conocimiento del bien y del mal.
Cordiales saludos