-Estuve con mi esposa e hija menor (14 años) durante siete meses, pasando a residir en la sede de la Misión SIM en Asunción. Acá colaboramos en reuniones caseras de estudio bíblico con matrimonios profesionales católicos Una actividad paralela relacionada con la historia de nuestros países, permitió que tuviésemos frecuente acceso a los medios (prensa, radio, televisión), así como a ámbitos gubernamentales y de la educación (Ministerio de Cultura, Congreso, Intendencia, escritores, colegios, etc).
-En la vecina ciudad de Fernando de la Mora, asumimos la responsabilidad en la Iglesia Buenas Nuevas, con la predicación, estudios bíblicos, Escuela Dominical, predicación al aire libre y visitas a los hogares de los hermanos de la iglesia. Trabajamos animando a los nuevos convertidos y restaurando a los que habían dejado de congregarse.
-No tuvimos un solo disgusto con los hermanos paraguayos. Con los misioneros norteamericanos sí tuvimos algunas diferencias, mayormente debido a nuestra diferente formación (Asambleas de hermanos, en Uruguay, en nuestro caso, y Seminarios en USA en el caso de ellos). La pesada mochila con la que cargan los misioneros del norte, es que con las mejores intenciones pretenden imponer su propia cultura sobre los locales, sin percatarse que la gente autóctona ve con desconfianza lo extranjero, caso que no tenga sustento bíblico.
-Más que con la plantación de nuevas iglesias, la Misión SIM ha desarrollado una muy loable obra para apoyar las locales ya establecidas.
Saludos cordiales