María Simma- las almas del purgatorio

No es fácil interpretar las Sagradas Escrituras. Una cosa es lo que Dios quiere revelarnos y otra cosa es lo que cada uno de nosotros entendemos. Deberíamos intentar interpretar la Biblia desde la humildad y la perspicacia. Todos podemos equivocarnos en algo. Solo Dios tiene la verdad absoluta.

Hay versículos de la Biblia que parecen indicar que puede haber un estado o lugar de purificación, penitencia y santificación antes de entrar en el Reino de Dios; para los pecadores arrepentidos y perdonados pero aún no purificados del todo. No entrará nada impuro o manchado en el Reino de Dios.

Si sabes algo importante sobre este tema explícalo. Quizás entre todos consigamos una mejor compresión de los contenidos de la Biblia.

Cuando morimos en la cruz y eso no es de todos, comprendemos que vive Cristo en nosotros y nosotros en Cristo y tomamos la Escritura como Dios quiso que se entendiera y no hay que humanizar el Evangelio para que le quepa a la mayoría de las personas y eso es diabólico, porque evitan vivir la vida que el Evangelio nos enseña y es tener la fe en la sangre de Jesucristo para que cubra nuestros pecados y vivir una vida dirigida por el Espíritu Santo y era posible en la época de Hechos y es posible hoy en día.​

La maldad, además de engañar con la salvación, es buscar el perdón de los hombres y no el de Dios y ustedes con tres padres neutros y dos avenarías arreglan el asunto, pero no buscan el perdón de Dios, engañados con las falsas doctrinas de la Iglesia Católica Romana.​

El ministerio de justificación es lo único que está enseñado en la Biblia para ser salvo e ir al cielo y dice en Romanos 5:1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; 2 por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

 
 
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El invento del purgatorio

El II Concilio de Lyon (1274) proclamó el dogma del purgatorio al afirmar que quienes murieron en la caridad de Dios con verdadero arrepentimiento de sus pecados, antes de haber satisfecho por ellos con verdaderos frutos de penitencia, son purificados después de la muerte con penas purgatorias. La palabra “purgatorio” significa “lugar de limpieza” y no aparece en ningún libro de la Biblia. Aquel Concilio proclamó también la validez de las oraciones ofrecidas como sufragios para “sacar” las almas del purgatorio. El Concilio de Florencia (1439) recogió estos principios y el Concilio de Trento (1536) confirmó la doctrina del purgatorio, oponiéndola a las ideas de Lutero, que en aquellos años encabezaba la Reforma protestante y predicaba que esa doctrina negaba la eficacia de la muerte de Cristo. Lutero se oponía no sólo doctrinalmente a la idea teológica del purgatorio sino que denunciaba el suculento negocio organizado por el Vaticano, que vendía “indulgencias”, documentos firmados por el Papa, que servían para “rescatar” del purgatorio las almas que se consumían en sus llamas.

 
 
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Última edición:

El hecho que Jesús haya sido empujado hacia un rincón oscuro en la Iglesia Católica se nota claramente en la doctrina del purgatorio. No se ha enseñado la suficiencia de la obra redentora de Cristo, sino que en lugar de ello la iglesia ha confiado en otras cosas al tratar de remplazar a Jesús y alcanzar la salvación. Estas otras cosas incluyen, por ejemplo, la misa, las obras humanas, las penitencias, y la doctrina del purgatorio.​

La Iglesia Católica también enseña con respecto al purgatorio que, si bien la muerte de Jesús hizo posible para nosotros ser librados de la culpa y recibir el perdón de los pecados, eso no anula todo el castigo por los pecados. Así, un pecador no va directo al cielo cuando muere sino que primero tiene que sufrir cierta medida de castigo en el purgatorio antes de poder entrar a la eternidad. Sin embargo, unas pocas almas, como los “santos”, pueden ir directo al cielo. Los católicos más devotos piensan que ellos tienen que pasar por lo menos algún tiempo en el purgatorio, para purificarse de sus pecados y finalmente llegar al cielo.​

Esta doctrina del purgatorio puede verse en el Catecismo Católico, cuando enseña, por ejemplo, los siguientes temas. Uno de los puntos también menciona esa actividad característica de la Iglesia Católica, i.e., oraciones y misas por los que están en el purgatorio:​


(Catecismo Finés de 1953)

¿A dónde van las almas después del juicio personal?

Las almas pueden ir al cielo, al infierno o al purgatorio. (pág. 57)

¿Qué almas van al purgatorio?

Al purgatorio van esas almas devotas que han partido de este mundo en pecado perdonable o tienen que purgar temporalmente castigo por sus pecados. (pág. 57, 58)

¿Cuánto tiempo quedarán las almas en el purgatorio?

Las almas quedarán en el purgatorio hasta que estén perfectamente limpias y sean dignas de contemplar a Dios. (pág. 58)



¿Cuál es nuestra relación con los que están en el purgatorio?

Podemos ayudarlos con oraciones, limosnas y otras buenas obras, especialmente con el sacrificio de la Santa Misa (el día de los difuntos). (pág. 55)

En el Concilio de Trento también se trató del purgatorio. Asimismo allí consideraron imposible la reconfortante enseñanza de la Biblia, de que el eterno castigo del hombre ya ha sido expiado aquí en la tierra:
“Si alguien dice que después de recibir el don de la justificación todo pecador penitente es perdonado, y el bien merecido castigo eterno es expiado de tal manera, que la deuda del castigo temporal no necesita ser pagada en esta vida o en el purgatorio antes de entrar al reino de los cielos, sea anatema.” (Concilio de Trento, canon Tridentinum 22, C, 2)

¿Qué dice la Biblia?

Mirando la Biblia no podemos encontrar clara evidencia respaldando el purgatorio. Esta enseñanza no puede ser hallada en la Biblia, y esa palabra nunca es mencionada en ella. Por lo menos lo siguiente va en contra de eso:

El malhechor fue directamente al paraíso. Una muestra de que la doctrina del purgatorio no es verdad, es el ladrón que murió al mismo tiempo que Jesús. Este ladrón, quien es mencionado en el Evangelio de Lucas, no fue al purgatorio de ninguna manera sino al paraíso en ese mismo día. Por eso puede preguntarse: si el purgatorio es real, ¿por qué este ladrón no fue allí por el pecado en su conciencia? ¿Por qué no se menciona eso en la Biblia?​


- (Lc 23:43) Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.

Directamente al hogar al Señor. Pablo se refirió exactamente al mismo hecho del ladrón que fue al paraíso. Dijo él que si somos hijos de Dios iremos directamente al Señor después de morir; dejaremos este cuerpo y entraremos a su presencia. En este contexto, nada dice Pablo del purgatorio o algún tipo de intervalo.

- (2 Co 5:8) 8 pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor.

- (Fil 1:23) Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor.

1 Co 3:8-15. Los versículos que han sido usados para tratar de justificar la doctrina del purgatorio incluyen 1 Corintios: “Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego”.

Sin embargo, uno tiene que notar que estos versículos no se refieren al purgatorio; ellos solo se refieren a nuestras obras, i.e., la recompensa que un creyente puede perder cuando esté ante el juicio de Dios. Así, si hemos edificado sobre el fundamento de Cristo “oro, plata y piedras preciosas”, tendremos nuestra recompensa; mas si tan sólo edificamos “madera, heno y hojarasca”, no tendremos nuestra recompensa pero igual seremos salvos. Esto es en breve la enseñanza de Pablo con respecto al tema y nada dice del purgatorio.

Después de la muerte habrá juicio, no purgatorio. La doctrina del purgatorio también incluye la idea que uno puede pagar por sus pecados aún después de la muerte y tener una influencia en su salvación, pero ese pensamiento es imposible. De acuerdo con la Biblia, después de la muerte solo hay juicio. Así que si nuestro nombre no está en el Libro de la Vida ahora, de ninguna manera iremos al purgatorio después de la muerte, sino a la eterna condenación:​

- (He 9:27) Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio.

- (Ap 20:12-15) Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras.

13 Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.

14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda.

15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.

Otra cosa digna de consideración es que si no hemos tomado la decisión de volvernos hacia Jesús y hacia Dios en nuestro tiempo de vida, no podemos ser auxiliados por las oraciones de otras personas, como nuestros parientes, una vez que cruzamos la frontera de la muerte. En la Iglesia Católica es usual organizar misas y oraciones – generalmente sujeto a cierto pago - a favor de los muertos, pero hemos de observar que esas misas y oraciones no pueden ayudarnos más después de muertos. Solamente si nos volvemos a Jesús durante este tiempo de vida podemos quedar a salvo de la condenación, porque Él la ha eliminado:

- (Ro 8:1) Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.

- (Jn 3:17,18) Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.

18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

- (Jn 5:24) De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.

Ya todo está cumplido. Un problema con la doctrina del purgatorio es que anula la obra expiatoria de Cristo. Sostiene que la obra redentora de Cristo no es suficiente, que además necesitamos redención después de la muerte, i.e., en el purgatorio.

Pero, si miramos en la Biblia vemos que entramos a relacionarnos con Dios por medio de la obra expiatoria de Jesús, y que “es poderoso para salvar a los que acuden a Dios por medio de Él.” Entonces, si Dios ha preparado todo, ¿por qué necesitamos esas doctrinas del purgatorio y otras enseñanzas diferentes? Tan solo son inútiles tradiciones humanas, que no ayudan a nadie; ellas solamente confunden a la gente o la guían a fortalecer la vana idea de que pueden pagar sus pecados más tarde. Si todo ya ha sido pagado para nosotros, ¿por qué habríamos de mezclar las cosas agregando algo nuevo?

- (Ro 5:10,11) Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más, estando reconciliados, seremos salvos por su vida.

11 Y no sólo esto, sino que también nos gloriamos en Dios por el Señor nuestro Jesucristo, por quien hemos recibido ahora la reconciliación.

- (2 Co 5:19,20) Que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación.

20 Así que, somos embajadores en nombre de Cristo, como si Dios rogase por medio de nosotros; os rogamos en nombre de Cristo: Reconciliaos con Dios.

- (Col 1:19-21) por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud,

20 Y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz.

21 Y a vosotros también, que erais en otro tiempo extraños y enemigos en vuestra mente, haciendo malas obras, ahora os ha reconciliado.

- (1 Jn 2:2) Y él es la propiciación por nuestros pecados; y no solamente por los nuestros, sino también por los de todo el mundo.

- (Jn 19:30) Cuando Jesús hubo tomado el vinagre, dijo: Consumado es. Y habiendo inclinado la cabeza, entregó el espíritu.

- (He 7:25) Por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos.

- (Lc 14:17) Y a la hora de la cena envió a su siervo a decir a los convidados: Venid, que ya todo está preparado.

Todos los pecados perdonados. La Biblia dice que nuestra redención por medio de Jesús es perfecta, y dice también que si nos volvemos a Él, se nos perdonarán todos nuestros pecados, y no solamente algunos de ellos.

Si todos nuestros pecados son perdonados – todo el paquete - y somos limpiados de éstos, como dice la Biblia, no necesitamos absolutamente otros procesos de limpieza después de la muerte. Son fútiles e innecesarios, y ni siquiera mencionados en la Biblia:

- (Col 2:13) Y a vosotros, estando muertos en pecados y en la incircuncisión de vuestra carne, os dio vida juntamente con él, perdonándoos todos los pecados.

- (He 10:17,18) añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones.

18 Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado.

- (1 Jn 1:7,9) Pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros.

9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.
 
 

Dejen el engaño de la mentira del purgatorio.​

La Biblia nunca habla de un lugar adonde uno puede ir para ser purificado de su pecado. Más bien habla de una Persona a quien podemos acudir para ser purificados: Jesucristo. Dios nos dice que quienes rehúsan confiar en Cristo para ser limpiados de sus pecados, son condenados: El que cree en él no se pierde; pero el que no cree ya se ha condenado, por no creerle al Hijo Único de Dios (Juan 3:18). Hay sólo dos posibilidades de elección: El que cree al Hijo vive de vida eterna; pero el que se niega a creer no conocerá la vida, siendo merecedor de la cólera de Dios (Juan 3:36; vea también Apocalipsis 20:15; Lucas 16:19-31, especialmente el versículo 26). Cualquiera que acepte a Cristo es salvado completamente: Ahora, pues, se acabó esta condenación para aquellos que están en Cristo Jesús (Romanos 8:1). Al decir que no hay condenación, ciertamente elimina las llamas del purgatorio.​

Otro pasaje que claramente excluye la idea del purgatorio es: No me acordaré más de sus errores ni de sus pecados (Hebreos 10:17). Si, como dice la Biblia, Dios no se acuerda de los pecados de quienes están en Cristo, entonces El no los castiga por esos pecados. De lo contrario, significaría que Cristo no pagó completamente por ellos, y que Dios el Padre todavía los recuerda (vea también Romanos 5:8-11; Hebreos 10:14-18; Salmos 103:12).​

El que no cree que Cristo le haya salvado por completo, no ha confiado totalmente en Cristo para que lo salve. Es decir, no cree que el sacrificio de Cristo haya pagado por todos sus pecados, y piensa que él mismo debe pagar por algunos de ellos. Sin embargo, somos salvos cuando dejamos de confiar en lo que podemos hacer, y confiamos en Cristo para que nos salve.​

La idea de que el sacrificio de Cristo no es suficiente para limpiarnos de todos nuestros pecados condenaría a un gran pecador -como el ladrón que fue crucificado al lado de Cristo- a sufrir por largo tiempo en el purgatorio, ¡o quizá por toda la eternidad en el infierno! Pero, no hay nada que no haya sido cubierto por la muerte de Cristo en la cruz. Cuando el ladrón puso su confianza en Cristo, éste le dijo: En verdad, te digo que hoy mismo estarás​

Si existiera el purgatorio y la misa ayudara a la gente a salir de él, los ricos tendrían gran ventaja al poder pagar misas para acortar su sufrimiento. Los pobres, en cambio, dependerían de la misericordia de algún sacerdote que dijera ocasionalmente una misa gratis por ellos.​

Evidentemente el purgatorio fue una idea pagana. Virgilio, poeta latino pagano que vivió de 70-19 a.C., en sus escritos separó las almas de los muertos en tres diferentes lugares: Uno para los buenos, otro para los condenados, y un tercero donde los que no eran tan malos podían pagar por sus pecados. Puesto que la idea del purgatorio existió fuera de la iglesia antes de que se introdujera en la iglesia, es probable que fuera incluida por medio del contacto con paganos como Virgilio. En la iglesia hubo una gran intromisión de ideas no bíblicas alrededor del año 300 d.C., cuando el emperador romano Constantino aceptó muchos paganos como miembros de la iglesia.​

En todo caso, la Biblia no menciona el purgatorio. Sin embargo, algunos tratan de hacer que la idea suene bíblica refiriéndose a 2 Macabeos 12:41-45, uno de los libros apócrifos escritos entre los períodos del Antiguo y del Nuevo Testamento. Estos libros nunca fueron aceptados como parte del Antiguo Testamento hebreo, ni son citados en el Nuevo Testamento, pero están incluidos en la Biblia católica, aunque generalmente con una explicación de que pertenecen a una categoría de menor inspiración. Aparte de este pasaje en 2 Macabeos, la Iglesia Católica usa muy poco los apócrifos para apoyar una posición doctrinal.​

Es importante notar que este pasaje en ningún momento habla del purgatorio, sino que en realidad condena la idolatría, particularmente la práctica de usar pequeñas imágenes en una cadena o collar.​

Después de una batalla se descubrió que algunos soldados hebreos llevaban estos objetos; cuando sus compañeros los vieron, se dieron cuenta que habían muerto en el pecado de la idolatría. Ellos entonces aconsejaron que se orara por sus almas. La posición católica romana es que la oración por ellos habría sido innecesaria si hubieran estado en el cielo, e inútil si hubieran estado en el infierno; por tanto, debe haber otro lugar.​

La lógica parece buena, pero el resultado contradice la clara enseñanza de la Escritura inspirada. Ciertamente, es un argumento muy débil contradecir la Escritura inspirada con una respuesta filosófica, basada en una inferencia aparente de los libros apócrifos. La misma palabra "apócrifos", que proviene de la palabra griega que significa oculto, ha llegado a tener el significado de "falso" o "de dudosa paternidad literaria".​

El Catecismo enseña que después de la muerte, algunas personas son enviadas a un lugar llamado purgatorio, para ser purificadas antes de entrar al cielo: "Los que mueren en la gracia y en la amistad de Dios, pero imperfectamente purificados, aunque están seguros de su eterna salvación, sufren después de su muerte una purificación, a fin de obtener la santidad necesaria para entrar en la alegría del cielo" (p. 298, #1030). "La Iglesia llama Purgatorio a esta purificación final de los elegidos..." (p. 298-299, #1031).​

Nos preguntamos: ¿Proviene de Dios esta doctrina, o es otra tradición de hombres? He aquí la respuesta, citada directamente del Catecismo: "La Iglesia ha formulado la doctrina de la fe relativa al Purgatorio sobre todo en los Concilios de Florencia y de Trento" (p. 298, #1031).​

¿Es acaso irrazonable preguntar, dónde obtuvo información un grupo de hombres acerca de la vida después de la muerte, para formular tal doctrina?​

Amigo, si usted está orando por seres queridos porque cree que están en el purgatorio, necesita saber que Dios no le dijo que ellos están en ese lugar. Fue un grupo de líderes religiosos quienes lo dijeron: "Hasta que el Señor venga en su esplendor con todos sus ángeles y, destruida la muerte, tenga sometido todo, sus discípulos, unos peregrinan en la tierra; otros, ya difuntos, se purifican; mientras otros están glorificados" (p. 277, #954).​

Si usted sufre, entonces no es un regalo​

El mayor problema en relación con esta doctrina es que la Biblia nunca indica que existe tal lugar. La Biblia tampoco enseña que después de la muerte, se necesita mayor purificación para ir al cielo. Por el contrario, la Palabra de Dios declara que la salvación es un regalo:​

"Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro". Romanos 6:23​

"... por la justicia de uno (Cristo) vino a todos los hombres la justificación de vida". Romanos 5:18​

Dios, quien es veraz y es amor, ¿le ofrecería la vida eterna como dádiva, luego lo haría sufrir para obtenerla, y mentiría al respecto en su Palabra?​

"Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios". Efesios 2:8​

Si hemos de creer en la Biblia, quienes mueren en Cristo no necesitan más purificación. Ellos ya han sido justificados por Jesucristo:​

"Pues mucho más, estando ya justificados en su sangre, por él seremos salvos de la ira". Romanos 5:9​

"Siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús". Romanos 3:24​

El apóstol Pablo también hace hincapié en esta enseñanza: "Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús". 1 Corintios 6:11​

Los cristianos verdaderos ya están purificados porque Cristo quitó el pecado al morir en la cruz: "... pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado". Hebreos 9:26​

Los hijos de Dios no necesitan sufrir para alcanzar salvación, porque han sido comprados y el precio ya fue pagado: "Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios". 1 Corintios 6:20​

El precio fue la sangre de Jesucristo: "... para apacentar la iglesia del Señor, la cual él ganó por su propia sangre". Hechos 20:28​

Concluyendo, si la enseñanza de la Biblia es tan clara en este asunto, ¿por qué la Iglesia Católica instituyó una doctrina que ha persuadido a fieles miembros a dar millones de dólares a la iglesia, para que se digan oraciones y se oficien misas en favor de seres queridos fallecidos? No sabemos por que.​

Si nada mas, por lo menos ahora sabe que la doctrina del purgatorio nació en la mente de seres mortales: "Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu". Romanos 8:1​

 

En fin la iglesia no eliminó el purgatorio sino que en palabras de El papa Benedicto XVI ha asegurado que el purgatorio no es un lugar del espacio, del universo, "sino un fuego interior, que purifica el alma del pecado”.​

Elegantemente dijo que no existe .​

 
Más información del Purgatorio:
 
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¿Es bíblico el purgatorio?​

La doctrina católica del purgatorio pretende ser la respuesta al dilema de lo que sucede con quienes no son justos ni malvados. Pero ¿es esto verdad? ¿Se menciona el purgatorio en la Biblia?​

Aunque los católicos intentan usar ciertos versículos bíblicos para defender el purgatorio, algunos admiten que la idea no se revela en la Biblia explícitamente.​

A menudo citan pasajes de los libros apócrifos, principalmente de una sección de 2 Macabeos, donde se dice que Judas Macabeo “mandó hacer este sacrificio [oración] expiatorio en favor de los muertos, para que quedaran liberados del pecado” (2 Macabeos 12:46). Sin embargo, los libros apócrifos generalmente no son aceptados como parte del canon por los no católicos.​

Frecuentemente se atribuye el desarrollo de esta doctrina a los escritos de los primeros padres de la Iglesia Católica, como Clemente de Alejandría, Orígenes y Agustín de Hipona. Más tarde, la doctrina se formalizó y definió en el Concilio de Lyon II (1274), el Concilio de Florencia (1438-1445) y el Concilio de Trento (1545-1563).​

Texto completo en;​

https://vidaesperanzayverdad.org/vida/vida-despues-de-la-muerte/es-biblico-el-purgatorio/