Originalmente enviado por Natanael1
Me interesan las Escrituras....no las posturas teológicas
Vuestra opinión solo refleja tu fracaso en defender la vigencia de una ley que la misma Biblia declara perteneciente a un Pacto viejo y caduco, lee y despiértate tú que duermes en los brazos de Moisés:
Hebreos 8:13: Al decir: Nuevo pacto, ha dado
POR VIEJO al primero; y lo que se da
POR VIEJO y se envejece, está próximo a desaparecer.
No confundas la ley de Moisés con la ley de Cristo.
El asunto es tu clara ignorancia de la naturaleza de los Pactos…que confundes con Darbysmo…la ley de Moisés pertenece al Viejo Pacto y la ley de Cristo a esta edad de la Iglesia que recibe los beneficios del Nuevo Pacto aunque este Pacto Nuevo tenga su pleno cumplimiento con la nación de Israel en el Milenio. Leemos:
Rom 6:14 Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.
Gál 3:24 De manera que la ley ha sido nuestro ayo, para llevarnos a Cristo, a fin de que fuésemos justificados por la fe.
Gál 3:25 Pero venida la fe, ya no estamos bajo ayo,
2Co 3:7 Y si el ministerio de muerte grabado con letras en piedras fue con gloria, tanto que los hijos de Israel no pudieron fijar la vista en el rostro de Moisés a causa de la gloria de su rostro, la cual había de perecer,
2Co 3:8 ¿cómo no será más bien con gloria el ministerio del espíritu?
2Co 3:9 Porque si el ministerio de condenación fue con gloria, mucho más abundará en gloria el ministerio de justificación.
2Co 3:10 Porque aun lo que fue glorioso, no es glorioso en este respecto, en comparación con la gloria más eminente.
2Co 3:11 Porque si lo que perece tuvo gloria, mucho más glorioso será lo que permanece.
Lev 26:46 Estos son los estatutos, ordenanzas y leyes que estableció Jehová entre sí y los hijos de Israel en el monte de Sinaí por mano de Moisés.
Deu 4:8 Y ¿qué nación grande hay que tenga estatutos y juicios justos como es toda esta ley que yo pongo hoy delante de vosotros?
Hay maldad en tu corazón…el hecho de introducir el viejo pacto de la ley en esta edad de la Iglesia es una clara afrenta a Cristo. Leemos:
1 Corintios 9:21: a los que están sin ley, como si yo estuviera sin ley (no estando yo sin ley de Dios, sino bajo la
LEY DE CRISTO), para ganar a los que están sin ley.
Gálatas 6:2: Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la
LEY DE CRISTO.
La ley de Cristo es puesta a un lado y en su lugar Marcelinoc impone, a la fuerza, como hacen todos los judaizantes, la ley de Moisés, violentando de esta forma a la Persona del Espíritu Santo quién es el encargado de redargüirnos de pecado y no la ley de Moisés, leemos:
ua 16:7 Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; más si me fuere, os lo enviaré.
Jua 16:8 Y cuando él venga,
convencerá al mundo de pecado, de justicia y de juicio.
Jua 16:9 De pecado, por cuanto no creen en mí;
Jua 16:10 de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me veréis más;
Jua 16:11 y de juicio, por cuanto el príncipe de este mundo ha sido ya juzgado.
Te hallas en oscuridad cuando corrompes la Gracia con la infiltración de una ley que produce muerte y condenación.
Marcelinoc:
¿Por qué apostatas contra Dios quitando al Espíritu Santo y en su lugar lo reemplazas por la voluntad del hombre para solucionar el problema del pecado que mora en el ser humano?
¿No reconoces que el hombre es un ser caído necesitado de la gracia de Dios?
¿No entiendes que sin la ayuda del Espíritu Santo estamos separados de Cristo?
Juan 15:4: PERMANECED EN MÍ, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
La Permanencia en Cristo es potestativa del Espíritu Santo y no es función de la ley de Moisés…este viejo Pacto nada tiene que hacer en la Iglesia de Cristo. Su función de ayo estando ya presente Cristo, ha caducado.
Reconoce las Escrituras presentadas y que el Señor te de entendimiento para que te arrepientas de tu apostasía encubierta.
Si estas en la Gracia es en la Gracia de Dios donde el pecado no se enseñorea más de sus redimidos…no puedes echar reversa y echar mano de la ley en tus propias fuerzas para combatir el pecado como si el Espíritu Santo no morase en nosotros.
Un hombre sin el Espíritu Santo está muerto en sus delitos y pecados, por más que se presente abrazando los pies de Moisés, en una falsa santidad, invocando la ley de Moisés como su bandera para combatir el pecado que mora en el ser humano.
Es Cristo en nosotros nuestra esperanza de gloria, la ley del Viejo Pacto, no obstante ser santa y buena, es un ministerio de muerte.
En esta edad de la Iglesia estamos en el ministerio del Espíritu Santo que convence al mundo de pecado, de justicia y de juicio.
Natanael1