La diferencia la hace Cristo, pues fuera de Cristo nada bueno podemos hacer. De ahí que si no estamos en Cristo no podemos hacer nada que nos valga para salvación. La salvación viene de los judios, porque a ellos fueron hechas las promesas para alcanzar a otros que creyeran la palabra de Dios, y la gracia es el perdón de pecados para aquel que se arrepiente; esto quiere decir, para el que entrega su vida a Yahushua y renuncia al mundo, como les es requerido, de acuerdo a las promesas, a Israel y al mundo entero. Les fue dada la promesa a nuestros primeros padres, acerca de Yahushua, que aplastaría a la serpiente que engañó a Eva y Adán, para que no siga engañando acerca de la voluntad de Dios y para quitar la efectividad de su engaño (la muerte) y quitar el (no morirás) sustituyéndolo con (morirás pero resucitarás), para quienes creen que Yahushua es el Hijo de la promesa y andan conforme a las promesas de Dios.
Para que es la ley entonces? Sirve nada más para tener conocimiento de pecado y para mantenernos en corrección. Ninguna condenación hay para quienes estamos en Yahushua y cumplimos sus mandamientos, cuyo principal objetivo es que el justo sea salvo y resplandezca. Antes no éramos justos, Dios no vino por justos, sino para justificar al pecador. El que se crea salvo por su propia justicia, que vea que no caiga, porque el pecador es justificado al creer que es perdonado. El que está sano no necesita de Yahushua (los judíos) el que no lo está, necesita ser sanado (el que acepta la salvación). Por lo tanto, mirad que no os fascine nadie con palabras mentirosas, diciéndoles que no sean santos, ni que no se abstengan de lo malo. Sean obedientes a Yahushua, porque el justo, vivirá por la fe en Cristo; pero el justo, y no el injusto que no temió después de conocer que hay oportunidad para rendir nuestras malas obras y obrar por nuestra fe en la salvación (la cual es Yahushua).