Originalmente enviado por Luis Fernando:
Jetonius:
Me ha sorprendido, porque menciona 2 y enumera 4. ¿Será para que elija cuáles contestar?
Luis:
Iban a ser dos, y me salieron 4
Jetonius:
La primera referencia expresa en un canon conciliar es, si la memoria no me falla, en el Concilio II de Constantinopla de 553, celebrado contra la voluntad y sin la participación del obispo de Roma Vigilio. El canon en cuestión es una definición cristológica acerca de la naturaleza divina y humana del Señor, que menciona de paso lo de «siempre Virgen». No es, pues, una definición dogmática acerca de la perpetua virginidad.
Luis:
Sí, en ese Concilio, concretamente en el canon 2 de los anatemismos contra los Tres Capítulos leemos:
Can. 2. Si alguno no confiesa que hay dos nacimientos de Dios Verbo, uno del Padre, antes de los siglos, sin tiempo e incorporalmente; otro en los últimos días, cuando Él mismo bajó de los cielos, y se encarnó de la santa gloriosa madre de Dios y siempre Virgen María, y nació de ella; ese tal sea anatema.
La verdad es que para ser una "mención de paso" se emplearon a fondo los padres conciliares, ¿eh?
En el canon 6, también tuvieron a bien decir:
Can. 6. Si alguno llama a la santa gloriosa siempre Virgen María madre de Dios, en sentido figurado y no en sentido propio, o por relación, como si hubiera nacido un puro hombre y no se hubiera encarnado de ella el Dios Verbo, sino que se refiriera según ellos el nacimiento del hombre a Dios Verbo por habitar con el hombre nacido; y calumnia al santo Concilio de Calcedonia, como si en este impío sentido, inventado por Teodoro, hubiera llamado a la Virgen María madre de Dios; o la llama madre de un hombre o madre de Cristo, como si Cristo no fuera Dios, pero no la confiesa propiamente y según verdad madre de Dios, porque Dios Verbo nacido del Padre antes de los siglos se encarnó de ella en los últimos días, y así la confesó piadosamente madre de Dios el santo Concilio de Calcedonia, ese tal sea anatema.
También en el canon 14 se menciona a la siempre virgen María.
Parece ser claro, por tanto, que la Iglesia de Cristo tenía ese tema muy bien definido. Claro, a menos que me sugiera que la Iglesia de ese Concilio no era la de Cristo.
Con respecto a esto último, no le negaré que fuese la Iglesia de Cristo, pero si de hecho estaba admitiendo la perpetua virginidad de María, era porque ya mostraba signos de corrupción. La doctrina es por completo desconocida en la Escritura, lo que para mí zanja toda disputa, mientras que usted ha tomado un curso tangencial para evitar (prudentemente) tratar lo sustancial de mi escrito.
Por lo demás, me gustaría ver qué evidencia tiene de que la perpetua virginidad de María fuese enseñada por autores ortodoxos (en sentido estricto) de los primeros tres siglos del cristianismo.
Finalmente, recalco que los tres cánones conciliares que cita son definiciones cristológicas, no mariológicas. No hay ningún canon de un concilio ecuménico que defina la virginidad perpetua de María.
Jetonius:
La doctrina de la perpetua virginidad fue expuesta por Jerónimo en 384, en su tratado contra Helvidio.
Luis:
El mismo que utilizó Calvino para atacar con dureza a los que negaban la perpetua virginidad de María
Precisamente ese fue su error, al ser inconsistente con el principio de Sola Scriptura. Tanto en su sermón sobre Mateo 1:22-25 como en su Armonía de los Evangelios (sinópticos), en este aspecto confía más en Jerónimo que en las Escrituras.
Jetonius:
Con el auge del ascetismo y el monaquismo, se hizo popular en los siglos siguientes.
Sin embargo, hasta donde sé no fue objeto de una definición dogmática por un concilio ecuménico en el primer milenio.
Luis:
Lo cierto es que en los cánones de un concilio ecuménico se habla de María como la siempre virgen.
Ello demuestra que los obispos del siglo VI creían en la perpetua virginidad, la cual sin embargo omitieron definir. Y esto no es menos cierto.
Jetonius:
He dicho hasta el cansancio, y lo sabe muy bien, que no le otorgamos a los Reformadores la infalibilidad que le negamos a los obispos romanos.
Luis:
Ya, pero es que yo no preguntaba eso. Yo simplemente quería que confirmara que los principales líderes de la Reforma protestante (aunque no sólo ellos), aceptaron la perpetua virginidad de María tras haber estudiado la Biblia al menos con la misma honestidad que lo hacen hoy ustedes. Nada más.
Bien, confirmado está. Pero no veo cuál sea el punto, si usted no acepta su autoridad y nosotros no los consideramos infalibles.
Jetonius:
Por tanto, no estamos obligados a asentir a toda doctina particular sólo porque ellos la hayan enseñado; sus enseñanzas, en general útiles, no nos eximen empero del estudio serio de la Palabra.
Luis:
No, si el problema está en que ustedes, al igual que ellos en su tiempo, no se creen obligados a asentir a ninguna doctrina de alguien ajeno a ustedes mismos.
Mire, que yo sepa no he inventado absolutamente ninguna doctrina. Me limito a seguir el consejo de Pablo de examinar todo y retener lo bueno. Esto no me ha creado hasta el momento ningún "problema". En cambio las desmesuradas pretensiones romanas acerca de su propia autoridad sí son un problema.
El asunto es que quienes se proclaman jueces de lo que realmente enseña la Palabra son cada uno de ustedes como individuos. En ese sentido, el mismo valor tiene lo que crea y diga Calvino que lo que crea y diga Pepito Juárez.
Si se refiere a que asumimos la responsabilidad de nuestras interpretaciones y estamos dispuestas a modificarlas si se nos demuestra que estamos equivocados, perfecto.
Si quiere decir que no reconocemos otra autoridad que la propia, en cambio, su afirmación es insostenible al menos para el conjunto de los evangélicos. De lo contrario deberíamos habernos librado de nuestros comentarios, léxicos, diccionarios, tratados, y libros de historia, y despedir a nuestros maestros y pastores hace tiempo.
Lo que ocurre es que, como los nobles bereanos, cuando se nos enseña algo vamos a las Escrituras a ver si son así las cosas.
Con respecto al principio de autoridad, es obvio que para todos nosotros hay algunas opiniones que nos merecen a priori mayor confianza que otras. Sin embargo, aún así cada cosa debe ser examinada sobre sus propios méritos.
Y si uno parte de la buena fe y no se duda de la honestidad personal de todos ustedes a la hora de estudiar la Escritura, nos encontramos con que tenemos que aceptar que tan cristiano protestante es el que afirma que la Escritura enseña una cosa como el que afirma lo contrario.
Otro tanto puede decirse de los católicos en todas aquellas cosas sobre las que el Magisterio no se haya expedido; por ejemplo, cuáles declaraciones papales son infalibles y cuáles no.
Y hoy empezamos por poner en duda que la Iglesia tenía razón en decir que María fue siempre virgen, y mañana acabamos por poner en duda que es Madre de Dios.
Todo puede ponerse en duda; sin embargo, mientras que la definición de Éfeso puede defenderse con sólida base escritural, no ocurre otro tanto con la perpetua virginidad de la Bienaventurada María. Este es el problema: los católicos aceptan que lo que dice Roma es cierto porque ella lo dice, aunque no se enseñe en las Escrituras o aún se oponga a ellas.
Y mejor nos quedemos ahí, en las doctrinas marianas, y no entremos en las cristológicas o la trinitaria, porque el resultado puede ser peor aún.
La cristología y la doctrina trinitaria evangélica no difiere de la católica, porque en este caso todas se basan en las Escrituras, a Dios gracias, y no en especulaciones o creencias no escriturales.
Jetonius:
Por lo demás, a pesar de sus buenas intenciones y su orientación general, es un hecho que no se desembarazaron del lastre de falsas doctrinas acumuladas por la Iglesia de Roma.
Luis:
Ya está. Lo dice usted y punto. O lo dice otro cualquiera y punto.
Se ve que cuanto más se oponga alguien a las supuestas falsas doctrinas católicas, mejor, ¿verdad?
En este punto se ha tornado intolerablemente insolente, de modo que le exijo que modere sus expresiones.
Usted procede en forma mendaz porque sabe muy bien cómo pienso. No es que lo digo yo, u otro, y punto. Es que las Escrituras lo dicen, y punto. Si la interpretación es errónea, pues demuéstrelo.
Por supuesto que cuando se trata de doctrinas manifiestamente falsas y anti o extrabíblicas, cuanto más lejos mejor. Pero eso no significa que todo cuanto se enseñe en Roma es erróneo, ni mucho menos, como lo he dicho con respecto a la doctrina trinitaria y la cristología,
Es decir, si Lutero no se alejó por completo de la creencia CATÓLICA Y ORTODOXA, acerca de la presencia real de Cristo en la Eucaristía, es porque estaba lastrado.
Si Lutero aceptaba la regeneración bautismal, es porque estaba lastrado
Si Calvino, Lutero y Zwinglios creían que los niños debían ser bautizados, es porque estaban lastrados.
¿seguimos?
Puede seguir cuanto quiera; hasta aquí va muy bien.
Vayamos hasta el final de ese tipo de argumentación tan peculiar:
Si la gran mayoría de los protestantes no guardan el sábado sino el domingo, es porque están lastrados
Si la gran mayoría de los protestantes son trinitarios, es porque están lastrados
etc, etc
Este lamentable sofisma pretende demostrar una inexistente oposición por el gusto de oponerse. Tanto la costumbre como la doctrina que cita pueden sostenerse con las Escrituras.
Cuanto más lejos de las doctrinas de Roma, mejor. Y si Roma y TODOS los Patriarcas ortodoxos enseñan que María fue siempre virgen, que María es Madre de Dios, que el bautismo regenera y limpia los pecados, que hay que administrarlo a los niños, que el día del Señor es el domingo, y que Dios es trino, pues nada...todos a seguir el camino de huida y neguemos las que nos parezcan de todas esas doctrinas. Eso sí, usando el Sola Biblia como excusa perfecta.
1ª Jn 2,19
La excusa perfecta es la supuesta autoridad del Magisterio de Roma.
En una reacción paranoide, insiste en mezclar flores con tornillos. Lo siento por usted.
De todos modos, le recuerdo que este epígrafe trata de los hermanos de Jesús. Si tiene algo sustancial y bíblico que aportar, lo escucharé con mucho gusto. Pero sus berrinches, por favor ahórremelos.
Bendiciones en Cristo,
Jetonius
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