Originalmente enviado por Luis Fernando
(Jetonius)
Objeciones
a. Que María no pudo haber tenido otros hijos por cuanto había hecho un voto de virginidad. Esta idea busca fundamento en la pregunta de la Bienaventurada María al ángel Gabriel, luego de que éste le anunciase que iba a concebir: «¿Cómo será esto?, pues no conozco varón». La interpretación de esta sencilla declaración -que podría naturalmente tomarse como una reacción ingenua de sorpresa frente al anuncio del ángel- en el sentido de un voto de perpetua virginidad se remonta a fines del siglo IV, cuando fue propuesta Gregorio de Nisa (aprox. 330-395). Sin embargo, la evidencia del texto mismo es en extremo tenue para decirlo suavemente. Y lo mismo puede decirse acerca de la evidencia histórica de mujeres hebreas comprometidas en casamiento que hiciesen votos de virginidad perpetua.
(Luis Fernando)
Objeciones a la objeción:
No creo que haya nadie capaz de creer que María no sabía cómo son concebidos los hijos, ¿verdad?
Bien, pues situémonos en el tiempo cuando el ángel le hace el anuncio a María.
Ella estaba desposada con José. Ya era legalmente su esposa tal y como queda demostrado por el hecho de que el ángel, cuando fue a explicarle a José lo que estaba pasando, habla de María como la mujer de José.
Bien, el ángel le dice a María que va a tener un hijo. Lo lógico, lo normal es que ella hubiera pensado: "bueno, eso es posible porque al fin y al cabo estoy desposado con José y lo normal es que acabemos por tener hijos". Pero no, no es eso lo que dice María. Ella se queda asombrada de las palabras del ángel y le pregunta cómo va a ser posible tal cosa, si no "conoce" varón. La pregunta es siguiente:
Si ella hubiera tenido la más mínima intención de mantener relaciones sexuales con el que era su marido, ¿hubiera hecho esa pregunta?
No nos olvidemos que ella era plenamente consciente de cuál podría ser la reacción de José una vez que éste se enterara de que ella estaba embarazada sin que él hubiera intervenido en el asunto. Era plenamente consciente de que podía acabar repudiada e incluso apedreada. Por lo tanto, si ella no había hecho voto previo de virginidad, ¿cómo iba a dudar siquiera un moento sobre el método por el que iba a quedarse embarazada, si ya estaba comprometida con José?
Creo que las siguientes explicaciones satisfacen apropiadamente el texto y el contexto y son, por tanto, dignas de consideración:
Entonces María dijo al ángel, «¿Cómo será esto...» Dijo esto no como dudando de la verdad de lo que se dijo; pues ella no requirió ningún signo, como Zacarías lo hizo; ni es ella acusada ni culpada de incredulidad, como él lo fue; sí, se dice expresamente (Lucas 1:45) que ella creyó; ni era esta una pregunta por curiosidad de si habría de tener este hijo por un hombre en el estado matrimonial, o en su presente estado virginal; pues ella claramente entendió que el ángel significaba esto último; y por tanto sus palabras expresan su admiración por ello, y también su deseo de ser informada de la manera en que esto sería; en cuanto al hecho, no lo disputa, sino que desea aclaración sobre por qué medio sería producido: ella sabía, por la profecía, que el Mesías había de nacer de una virgen, y percibió, por la declaración del ángel, que ella era aquella virgen, pero no podía imaginarse en qué forma esta cosa sorprendente habría de efectuarse; y por tanto propone esta pregunta por la siguiente razón
...viendo que no conozco varón?» (... ) pues aunque estaba desposada con José, él aún no la había tomado por esposa; ni tampoco estaban todavía juntos, y antes de que lo estuvieran, ella fue hallada encinta del Espíritu Santo...
(John Gill,
Commentary on the Whole Bible, siglo XVIII)
María, aunque desposada con José, no lleva su pensamiento al tiempo en que será su mujer, porque comprende por las palabras del ángel que lo que anuncia ha de cumplirse inmediatamente. Por eso, su pregunta no implica una duda como la de Zacarías (v. 18), sino una extrañeza llena de candor y quizá la necesidad de entender mejor la naturaleza de una revelación tan inesperada. A estos sentimientos va a responder el discurso del ángel.
(Luis Bonnet y Alfredo Schroeder,
Comentario del Nuevo Testamento, 1: 479)
O sea que eso de "evidencia tenue" queda, en mi opinión, descartado por completo. Es una evidencia muy seria y fundamentada. Y así lo ha creído y enseñado la Iglesia de Cristo
¿Descartada por completo? ¿En su opinión? ¿Muy seria y fundamentada? Es tan seria y tan fundamentada, que constituye un tema de controversia entre los propios autores católicos, muchos de los cuales la consideran dudosa o aún insostenible. Hilda Graef da un bosquejo de la situación, al vual le añado algunos ejemplos concretos:
“Luego hace María una pregunta extraña: «¿Cómo sucederá esto, pues no conozco varón?» Según antigua tradición, esta pregunta se explica porque María habría hecho voto de virginidad. Tal es aún hoy día la opinión de algunos exegetas católicos, entre otros, de [René] Laurentin. Sin embargo, recientemente ha perdido mucho terreno. Mariólogos y exegetas como O. Semmelroth, P. Benoit y J. Coppens han discutido la cuestión en importantes publicaciones como la «Revue Biblique» y las «Ephemerides theologicae Lovanienses» renunciando a la opinión hasta ahora corriente. Estos autores interpretan la pregunta de María bien como puro medio literario para animar el curso de la narración, bien como referente al presente inmediato: «¿Cómo podría tener ahora un hijo, puesto que no conozco varón?» (Lc 1,34).
Los teólogos modernos aducen distintas razones para rechazar la tradición antigua. Primeramente, la historia del voto de virginidad se remonta al
Protoevangelium Iacobi, obra apócrifa, sin la autoridad ni de la Escritura ni de la Iglesia ... Además –y este es el motivo principal para abandonar la exégesis tradicional- es inconcebible que por aquel tiempo, en que la soltería se tenía por infamia, una muchacha judía hubiera hecho voto semejante. Los partidarios de la antigua opinión replican que, en algunas sectas judías de aquel tiempo, por ejemplo, los esenios, el celibato no era en absoluto desconocido. Pero estas sectas –dicen los contrarios- se componían sólo de varones y, aun cuando es posible que hubiera también comunidades de mujeres, es de todo punto inverosímil que una muchacha, que no pertenecía a ninguno de estos grupos y estaba por añadidura desposada, hubiera emitido voto de virginidad. La cuestión sigue discutiéndose vivamente. Una solución muy admitida es que, sólo después del mensaje del ángel, hiciese María voto de no pertenecer a ningún hombre.”
(Hilda Graef,
María. La mariología y el culto mariano a través de la historia. Trad. Daniel Ruiz Bueno. Barcelona: Herder, 1967; Nihil Obstat, Dr. Antonio Matabosch; Imprímase, Gregorio, Arzobispo de Barcelona, por mandato de su Excia. Rvdma. Alejandro Pech, pbro., Canciller Secretario; pp. 19-20)
En su obra titulada
La madre de Jesús en el Nuevo Testamento (Trad. Javier Goitía; Bilbao: Desclée de Brouwer, 1978, pp. 236-257), el P. John McHugh dedica dos capítulos completos (3 y 4, Parte II) al análisis de diversas opiniones de intérpretes mayormente católicos acerca de este versículo. He aquí algunas observaciones (p. 236, 237, 238, 243, 247):
“Las palabras de Lc 1,34 («¿Cómo será esto, puesto que no conozco varón?») constituyen una dificultad clásica para los exegetas, y no se da interpretación alguna que haya sido universalmente aceptada...
Se ha dicho no pocas veces que estas palabras implican que María había tomado una resolución, o hecho un voto, de permanecer virgen por siempre...
Esta interpretación debe su éxito en gran medida a la autoridad de San Agustín que fue el primero en proponerla en el Occidente Latino.
...
La debilidad fundamental de este razonamiento se halla en que a fin de defender un presupuesto (que María hizo un voto de virginidad antes de su matrimonio), es preciso introducir otro presupuesto (que Dios había inspirado tanto a ella como a José a que hiciesen semejante voto
...
De hecho, los exegetas católicos de nuestros días se muestran cada vez más inclinados a rechazar la hipótesis de un voto hecho antes de la Anunciación. En parte porque lo consideran innecesario, y en parte porque les parece históricamente improbable.
La teoría según la cual María habría decidido, ya antes de la Anunciación, permanecer virgen a lo largo de su vida, se halla repleta de dificultades, que brotan directamente del texto bíblico. Asimismo se dan objeciones, igualmente fuertes, contra la idea de que debió entender erróneamente las palabras de Gabriel. Estos dos hechos, junto con una valoración mayor de ls formas literarias empleadas en el Evangelio, han conducido a un número cada vez mayor de exegetas de nuestros días, a la conclusión de que las palabras de Lc 1,34 constituyen simplemente un artificio literario, una pregunta puesta por Lucas en labios de María, a fin de ofrecer a Gabriel ocasión para la segunda parte de su mensaje, es decir, que la concepción del hijo de María iba a ser virginal (Lc 1,35).
Cuando lee uno que se había desposado a José, la conclusión más lógica que se le ocurre es que tenía intención de llevar una vida matrimonial normal a partir de su matrimonio en el futuro.
De ahí que el hecho de los desposorios de María haya conducido a otros teólogos dogmáticos (y a no pocos exegetas) a la afirmación de que María no se había comprometido de manera absoluta e irrevocable a una vida de virginidad cuando tuvieron lugar los desposorios. Así ha escrito Karl Rahner que María pudo haber tenido intención de vivir una vida normal de persona casada, ya que la virginidad consagrada no es concebible como ideal religioso más que después de la Encarnación.”
A su vez, sin embargo, el P. McHugh presenta su propia teoría favorita, que defiende en el Capítulo 5, a saber, que las palabras en cuestión indicarían más bien un voto hecho con posterioridad a la Anunciación:
"¿Cuál pudo ser la razón de que Lucas, tras de haber afirmado que María era virgen y que estaba desposada, colocara en sus labios estas palabras? Sólo una explicación nos parece posible. Cuando redactó Lucas este diálogo, unos setenta años después del nacimiento de Jesús, hubo de escribir estas palabras porque juzgaba que María había sido
destinada a permanecer virgen por siempre, es decir, porque estaba firmemente convencido de que María había permanecido de hecho virgen toda su vida, antes y después del nacimiento de Jesús. En una palabra, las expresiones que pone Lucas en labios de María son una afirmación formal y deliberada por parte del Evangelista,
después del suceso, de la virginidad perpetua de María.
Otra objeción que se le hace a la teoría de un voto ya antes de la Anunciación , es que semejante voto es históricamente improbable, y para una mujer casada inconcebible. Razonamiento este que no lleva a conclusión alguna, si se postula que sólo después de la Anunciación se dio María cuenta de que para ella la respuesta a la venida del reino escatológico consistía en consagrarse, en cuerpo y alma, al servicio de su Hijo por una vida de virginidad perpetua.
Es más, si suponemos que hasta el momento de la Encarnación , tanto María como José tenían intenciones de consumar su matrimonio, y que después de la Encarnación cambiaron sus planes, queda revelada la plena riqueza de la teología cristiana del matrimonio."
(p. 259, 261, 262, 263)
Lo interesante de la tesis de McHugh es que, para salvaguardar el dogma católico a pesar de las dificultades exegéticas que tan adecuadamente analiza, postula a su vez una explicación carente de todo apoyo escritural, lo que Raymond E. Brown, SS, llama “la dudosa metodología de suponer sin pruebas que Lucas conoció la virginidad perpetua de María” (
El nacimiento del Mesías. Comentario a los relatos de la infancia. Trad. T. Larriba. Madrid: Cristiandad, 1982, p. 315). El mismo P. Brown trata del versículo de marras en las pp. 305-319 y se inclina por la hipótesis de un artificio literario.
Por su parte el dominico E. Schillebeeckx examina tres interpretaciones: la tradicional, otra según la cual la pregunta expresaría sorpresa porque de ser cierta las palabras del ángel ella no debería conocer varón a pesar de estar ya comprometida en matrimonio, y una tercera que él presenta en segundo lugar y le parece la más plausible, que explica como sigue:
“En el tiempo de la anunciación María no vivía aún con José en el hogar de éste. Y, por consiguiente, no tenía relaciones maritales con él. Por eso, su respuesta al ángel, «No conozco varón», puede haber tenido este sentido: «¿Cómo sucederá esto, porque todavía no vivo con José en su casa?» O, expresándolo en términos más modernos: «¿Cómo será posible esto, porque todavía no estoy realmente casada?» Así, pues, la respuesta de María habría significado algo así: «Como muchacha que está comprometida con José, y especialmente como muchacha que está comprometida en Galilea [donde eran muy estrictos] , no estoy en situación de ser madre en un futuro cercano». La respuesta del ángel es bastante clara: «Serás madre sin la intervención de un hombre: serás madre virgen».
Esta interpretación es bastante plausible desde el punto de vista exegético.”
(
María, madre de la redención. Bases religiosas del misterio de María, 3ª ed. Trad. Constantino Ruiz-Garrido. Madrid: Fax, 1974, p. 98; ver discusión en pp. 92-112).
Como conclusión, pretender emplear como texto de prueba uno acerca de cuya recta interpretación existe amplia controversia entre los mismos teólogos y exegetas católicos es un indicador de la desesperación romanista por hallar alguna evidencia bíblica a favor del dogma, por poco promisoria que sea.
Por tanto, después de proporcionar documentación que antes de su intento de refutación no me pareció necesaria por tratarse de un hecho bien conocido entre los intérpretes católicos, no me queda sino reafirmar mi aserto inicial acerca de Lucas 1:34 como un voto de perpetua virginidad:
la evidencia del texto mismo es en extremo tenue para decirlo suavemente.
Bendiciones en Cristo,
Jetonius
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