Mario Enrique;n3255994 dijo:EXPLICACIÓN PRELIMINAR
Estimados hermanos en el Señor Jesús
He participado en varios temas que se han planteado en este Foro, y en más de una oportunidad he recibido respuestas a las que me atrevo a calificar como poco gratas, ya que algunas veces me han dicho cosas “agresivas”, y en otras únicamente obtuve un “silencio” que no dudo en tildar de “ofensivo”, ya que muestran no sólo un desprecio por mis opiniones, sino también una obstinación de pensamiento absoluta, a la que califico por lo menos como muy alejada del espíritu de concordia que emana del Evangelio.
A raíz de eso, y para evitar cualquier duda sobre mi persona y pensamientos, trataré de exponer en estas breves líneas mi posición con relación a todos, ABSOLUTAMENTE todos mis hermanos (todos los seres humanos), y además trataré de explicar de una forma simple y breve mi postura sobre los textos bíblicos.
Hace ya bastante tiempo que trato de comprender los motivos por los cuales el cristianismo no logró un avance más importante a lo largo de estos veinte siglos, y también cuál puede ser el motivo por el que muchas veces —muchísimas en realidad— en lugar de actuar conforme el claro —clarísimo— mensaje de AMOR del Evangelio, actuó en forma despótica y hasta inhumana en muchos lugares del planeta. Y dejo aclarado que este sayo, en mayor o menor medida, le cabe a todas las Iglesias (o grupos cristianos) por igual.
Descarto por completo que esa situación pueda originarse en el accionar del “Maligno”, es decir del demonio, ya que su poder, comparado con el que posee el Buen Padre Celestial, el Eterno, el Amor, no pasa de ser poco más que un simple “cero a la izquierda” y, por ende, como no dudo ni por un instante en el inmenso AMOR que Dios tiene por todos nosotros, me resulta absurdo aceptar que Él no pueda limitar el accionar de quien es, al fin y al cabo, sólo una más de sus creaturas.
Pues bien, sin entrar en más detalles al respecto, ya que no deseo cansarlos (aunque, por supuesto, no tango inconveniente en suministrárselos a quien lo solicite), creo que eso ha sucedido —y sucede— por causas atribuibles a lo que hacemos —o dejamos de hacer— los seres humanos, y estimo que podríamos resumirlos fundamentalmente en dos situaciones.
1º) Porque si bien aseguramos que todos somos hermanos, hijos del mismo Padre, en realidad no actuamos como tales, ya que vivimos “rascándonos para adentro” según las posibilidades con las que hemos nacido, o logramos adquirir con nuestras actividades. Por el otro lado, porque también afirmamos como un principio fundamental del cristianismo el amar al prójimo, pero en rigor de verdad sólo nos aprovechamos de las necesidades de nuestro prójimo, ya que todos (o por lo menos la inmensa mayoría), de una u otra forma, en lugar de brindarle desinteresadamente lo que necesita “le cobramos” para satisfacer sus necesidades, sea cuando le vendemos algo, sea cuando le prestamos algún servicio que necesita.
2º) Porque después de muchos años de leer la Biblia y otros textos de la antigüedad, he llegado al convencimiento de que existen MUCHOS pasajes de la Biblia que relatan hechos que le fueron atribuidos erróneamente a Dios, al Buen Padre Celestial, al Amor, motivo por el cual, de una forma similar a como actuaba —y aún lo hace— el pueblo hebreo, el cristianismo no fue capaz de “desprenderse” de esos textos del Antiguo Testamento, y continuó considerándose “superiores” a los demás seres humanos (el nuevo “pueblo elegido”), exigiéndoles su obediencia y aprovechándose de todos ellos.
Pues bien, con relación al primero de esos problemas he escrito algunas cosas, incluso libros, explicando lo que considero el motivo “oculto” (simplemente humano) de la ejecución de Jesús en un patíbulo romano, y proponiendo que se analice la conveniencia de volver al sistema de vida que practicaba Jesús con sus discípulos, y que además fue como vivieron la gran mayoría de los cristianos, por lo menos hasta el siglo II/III de nuestra era, es decir, en comunidad de vivencias Y DE BIENES.
Y con respecto al segundo “problema” —y que es a lo que me referiré en este epígrafe— intento mostrar la existencia de esos “errores” que es posible encontrar en la Biblia, con la esperanza de que, en lugar de “escandalizarnos”, al aceptarlos lleguemos a comprender lo equivocado de esas actitudes de “superioridad” que tantas veces se adoptaron —y se adoptan— y centremos nuestro accionar y creencia en aquello que —al menos para mí— constituye lo esencial del mensaje bíblico y que podría resumir de la siguiente forma: hay que amar a Dios (reconocer su existencia y que dependemos completamente de Él) y demostrarlo fundamentalmente a través del amor a nuestros hermanos (a toda la humanidad por igual, pero esencialmente a nuestro prójimo—próximo).
Pues bien. Efectuada esta aclaración inicial, a continuación mencionaré un caso que constituye la más clara contradicción (o error) que podernos encontrar en los textos bíblicos, y que. por la importancia que tiene, interpreto que debemos analizarlo con mucha paciencia y conciencia.
Cordiales saludos
MARANA-THA
Mario
Me acordé que también comparto la idea de que el mejor sistema de vida para el hombre, es la vida comunitaria donde los bienes son de propiedad común. Fue el primer sistema que practicó la primera iglesia apostólica y era diferente al sistema comunista de la dictadura del proletariado, porque había libertad y el bien no era algo que se imponía a la fuerza. Hace poco hablé de eso
Tengo una teoría de que toda violencia o maldad atribuida a Dios, puede ser un vestigio del paganismo que todavía queda en nuestra sociedad. Cada pueblo pagano suele prensentar a sus supuestos Dioses como seres que están dispuestos a protegerlos de otros pueblos, aplicando toda clase de muerte. Dudo mucho que eso provenga del verdadero Dios.
Creo que en el fondo Dios no incita que hagamos guerras para imponer la paz y el orden; si forzozamente tenemos que combatir al mal con el mal, es por nuestro fracaso para encontrar el verdadero camino de Dios y realizarnos en este.