La contradicción más clara en la Biblia
Creo conveniente advertir al lector, que el fondo de la cuestión que surge del cotejo de textos que realizaré, es lo que desde mi punto de vista indica —y con bastante claridad por cierto— la necesidad de DESPRENDERNOS de una interpretación demasiado textual de la Biblia, es decir, admitir que en realidad hay que leerla comprendiendo que lo importante es el MENSAJE TOTAL, y no tomar tal o cual párrafo en particular, que avale algo que hemos aprendido, y en lo cual creemos fervientemente.
Y, para iniciar el análisis del tema que deseo traer a vuestra consideración transcribiré el Mandamiento que lo origina: "Yo soy Jehová tu Dios, que te saqué de tierra de Egipto, de casa de siervos. No tendrás dioses extraños delante de mí. No harás para ti escultura, de cosa alguna que está arriba en los cielos, o abajo, en la tierra, o abajo en las aguas debajo de la tierra: No te inclinarás a ellas ni les servirás, porque yo soy Jehová, tu Dios, fuerte, celoso, que visito la iniquidad de los padres sobre los hijos, sobre los terceros y sobre los cuartos a los que me aborrecen, Y que hago misericordia a millares a los que me aman y cumplen mis mandamientos." (Dt.5,6-10).
Deseo llamar la atención en forma especial en los últimos renglones del texto, donde se hace referencia a que —según ese "precepto divino"— Dios, el Eterno, el Amor, castigaría la maldad de los padres en los hijos, nietos, etc.
Incluso les aclaro que tales expresiones están ratificadas, no sólo en idéntico Mandamiento que consta en el Libro del Éxodo (Ex.20,4-6 cuyo texto es prácticamente igual) sino que lo encontramos también en otro pasaje de ese mismo libro (Ex.34,7) y además está en el libro de los Números (Num.14,17-19).
Evidentemente, frente a "tantas" repeticiones del mismo concepto, PARECERÍA que no hay mucho que decir al respecto.
Sin embargo, creo que hoy en día NADIE PIENSA QUE ES ASÍ, es decir, que PESE A SEMEJANTE expresión DEL DECÁLOGO, difícilmente podamos encontrar una persona que sostenga que Dios realmente castigue a los seres humanos por algo que hubiesen hecho sus padres, abuelos o bisabuelos.
Honestamente me parece que si lo hiciese, verdaderamente no sería todo EL AMOR que estoy seguro estamos plenamente convencidos que ES.
Obviamente alguien me podrá decir, que tales castigos pesarían únicamente sobre los descendientes que "aborrezcan" a Dios, es decir, los sucesores del pecador que continúan odiando al Eterno.
Pero tal razonamiento no sería correcto, ya que no cabe duda que, de ser así, ésa sería una culpa PERSONAL de los descendientes del pecador (el aborrecer a Dios) y no la del inicuo, por lo cual el castigo que les correspondería sería por algo propio, y no derivado de la falta que hubiera podido cometer el antecesor de quien resulte castigado.
Incluso podría darse el caso de que alguien afirme que, como ESTÁ EXPRESAMENTE ESCRITO ASÍ, lamentablemente, y aún cuando no podemos entenderlo del todo, debemos aceptar que exista ese castigo al cual, por llamarlo de alguna forma, mencionaré como "generacional".
Sin embargo, si analizamos otros párrafos de la Biblia, es decir, si tratamos de buscar un concepto integrador de las enseñanzas bíblicas, sin detenernos sólo en determinadas frases, podremos advertir, por ejemplo, la existencia de la siguiente expresión "En el año segundo de Joás hijo de Johacház, rey de Israel, comenzó a reinar Amasías hijo de Joás rey de Judá. Cuando comenzó a reinar era de veinticinco años y veintinueve años reinó en Jerusalén: el nombre de su madre fue Jeoddán de Jerusalén. …. hirió a sus siervos a los que habían muerto al rey su padre. Más no mató a los hijos de los que lo mataron, conforme lo que está escrito en el libro de la Ley de Moisés, donde Jehová mandó diciendo: «No matarán a los padres por los hijos, ni a los hijos por los padres; cada uno morirá por su pecado». (2Re.14,1-6).
Como verán, ese pasaje hace referencia —en forma clara y expresa— al libro de LA LEY DE MOISÉS PROMULGADA POR JEHOVÁ, por lo cual creo que muy pocas dudas pueden existir con respecto a cuáles son los textos en donde debemos buscar.
Y si lo hacemos veremos que es así, ya que leyendo el Deuteronomio, (recuerden que significa "La Segunda Ley") podremos encontrar dicha expresión en el Cap.24 versículo 16 donde expresamente se dice que "Los padres no morirán por los hijos ni los hijos por los padres; cada uno morirá por su pecado".
Pero entonces, ¿en qué quedamos?
Obviamente alguien, siguiendo el deseo de continuar "al pie de la letra" el texto bíblico, podría efectuar la siguiente afirmación: «allí dice que no morirá, pero pueden existir otros castigos», es decir, que el texto del Decálogo estaría mencionando la existencia de otras sanciones o penalidades distintas a la muerte, las que serían sufridas por los descendentes del pecador.
Y en rigor de verdad podría ser así, pero el problema para aceptar tal interpretación, es que en el Capítulo 18 de Ezequiel encontramos claramente expuesta la doctrina opuesta, que se conoce como de la "responsabilidad personal", la cual es afirmada por ese gran profeta, PESE al texto expreso del FAMOSO MANDAMIENTO DEL DECÁLOGO. Obviamente comprenderán que no transcribiré aquí todo el Capítulo 18 de Ezequiel por ser extenso, por lo que únicamente lo haré con unos párrafos que me parecen muy interesantes "Y fue a mi palabra de Yehová diciendo: ¿Qué pensáis vosotros, vosotros que utilizáis este refrán sobre la tierra de Israel diciendo: Los padres comieron el agraz y los dientes de los hijos tienen la dentera? Vivo yo dice el Señor Yehová, que nunca más tendréis por que usar este refrán en Israel …. El alma que pecare ésa morirá, el hijo no llevará por el pecado del padre, ni el padre llevará por el pecado del hijo; la justicia del justo será sobre él y la impiedad del impío será sobre él … " Recomiendo su lectura.
Y honestamente me resulta imposible creer, que nada menos que uno de los llamados "profetas mayores" como es Ezequiel, y que además era sacerdote, pudiese desconocer el párrafo del decálogo que he trascripto antes.
Sin embargo, pese al mencionado "mandamiento", nuestro buen Ezequiel no dudó ni un instante en afirmar la citada doctrina, referida a que la culpa de cada uno sólo recae sobre él mismo, y no sobre sus descendientes.
Reiteradamente he planteado este tema, y les puedo asegurar que hasta el día de hoy no he encontrado a nadie que me suministre una explicación satisfactoria al asunto, ya que en toda esta cuestión del "castigo generacional" existe una clarísima CONTRADICCIÓN en la Biblia, cosa que, evidentemente, NO PODEMOS achacársela al Buen Dios, al ETERNO.
Finalmente, y para que no piensen que eludo hacerlo, o que únicamente me interesa generar un problema de fe o cosa por el estilo, les mencionaré mi interpretación sobre el particular.
Creo que esto, como muchas otras cosas y pasajes de los textos bíblicos, son simples expresiones que ponen de manifiesto actitudes que los hombres de aquellas épocas adoptaron, y que luego, con el correr de los siglos se las "enchufaron" al bueno de Dios, como si Él hubiese sido realmente quien hubiese dicho semejantes cosas en forma personal.
Más adelante, en otro momento histórico del pueblo hebreo se adoptaron otras conductas y, por supuesto, para justificar la modificación de lo anterior, también se la adjudicaron a Dios (¡pobre Dios, las cosas que te "encajamos" los hombres!) sin advertir la contradicción en que se incurría.
Y quiero aclarar perfectamente que NO AFIRMO que los Diez Mandamientos no sean de Dios.
Por el contrario, sostengo que ESENCIALMENTE lo son.
Pero también creo que el texto con el cual contamos PUEDE TENER "FALLAS" (más de una) para transmitir lo que realmente significa o es el verdadero deseo de Dios, y, por consiguiente, estimo que no vale la pena discutir tanto por cuestiones de ese tipo, sino que debemos procurar obtener una explicación integradora, cosa que lograremos sólo a través del conjunto de los textos bíblicos.
Es decir, que si bien es cierto que en la Biblia tenemos la revelación de la palabra de Dios, es conveniente comprender que NUNCA DEBEMOS TOMAR FRASES que aisladamente nos resulten más o menos "simpáticas" a nuestro punto de vista, sino que es necesario hacerlo en su conjunto, y que además, no podemos dejar de entender que el Eterno "escribe" (nos transmite sus enseñanzas) también de muchas otras maneras, como por ejemplo lo hace mediante la naturaleza.
Esperando haber explicado mi punto de vista, y quedando a vuestra disposición por cualquier aclaración que consideres de utilidad, les envío mis cordiales saludos
MARANA-THA
Mario