DISIPANDO TINIEBLAS CATÓLICO ROMANAS
La expresión bíblica es la Cena del Señor.
Es evidente en el modelo que tenemos en el Nuevo Testamento para una asamblea local, que la Cena del Señor es una celebración congregacional.
Es decir, no se realiza personalmente, ni familiarmente, ni por cualquier grupo de creyentes que se encuentren en cualquier lugar (por ejemplo, de viaje).
Veamos: Cuando se menciona el partimiento del pan en el libro de los Hechos (2:42), ya la iglesia había sido formada.
Cuando el apóstol Pablo y sus compañeros estaban viajando, apresurándose para estar en Jerusalén (Hch. 20:16), se detuvieron siete días en Troas, para estar con los creyentes el primer día de la semana, y celebrar con ellos la Cena del Señor. Aunque eran varios hermanos que viajaban juntos (20:4), no celebraron la Cena por su cuenta, sin estar en una asamblea local.
La enseñanza en cuanto a la Cena del Señor se da en 1 Corintios cap. 11 en el contexto de las reuniones de una asamblea establecida (―cuando os reunís como iglesia‖, 1 Cor. 11:18).
En la asamblea de Corinto, esta columna del partimiento del pan estaba prácticamente derribada. Se habían desviado tanto de lo que debía ser este solemne culto, que Pablo les tiene que decir: ―"Cuando, pues, os reunís vosotros, esto no es comer la cena del Señor (11:20)"-.
La expresión ―"la cena del Señor"- literalmente es ―"la cena Señorial"-; es decir, que toma carácter del mismo Señor, denotando, como ya hemos indicado, la dignidad de este acto.
No existe ninguna "dignidad" en la transubstanciación, al pretender "tragarse entero al Señor y luego expulsarlo como desecho orgánico encubierto en una hostia".
Pero los corintios la habían convertido en ―su propia cena” (11:32).
No podemos dudar que, siendo una ocasión cuando el Señor es tan honrado, el diablo hará todo lo posible para cambiar el significado y propósito de este solemne memorial.
1Co 10:21 No podéis beber la copa del Señor, y la copa de los demonios; no podéis participar de la mesa del Señor, y de la mesa de los demonios.
1. La mesa del Señor
2. La mesa de los demonios.
La mesa del Señor requiere vigilancia espiritual, allí en Corinto los nuevos convertidos, visitaban templos idolátricos en las procesiones y fiestas paganas a sus deidades y pretendían participar de los símbolos el primer día de la semana.
Un católico romano, ignorante de lo que hace, se traga un hombre entero por medio de su hostia, rodeado de procesiones y estatuas de los ídolos de su templo idolátrico.
Ni siquiera tiene derecho al vino, pues este es exclusividad del sacerdote del diablo.
El llamado sigue vigente:
-"SALID DE ELLA PUEBLO MÍO"-
SON RESPONSABLES.