Re: EL SEÑOR JESÚS RESUSITÓ; ¿ EN CARNE Y HUESO Ó EN ESPÍRITU?
[...] Lucas 24:37 habla de un espíritu,
Mateo 12:43-45 habla de espíritus,
Primera a los Corintios 2:11 menciona el Espiritu que está en el Hombre,
Apocalipsis 16:13 habla de tres espíritus,
Juan 4:24 allí se menciona otro espíritu, ¿de cual de todos esos espíritus era el Señor Jesús resusitó? segun ustedes, y exactamente como es el espïritu que segun ustedes se combirtió el Señor al resusitar [...]
Supongo que esta pregunta es para quienes creemos que Jesús resucitó en espíritu.
Debemos partir en que las palabras originales para "espíritu" también significan "viento". Esto es porque en realidad la palabra expresa algo invisible que mueve a actividad; en la actualidad llamaríamos "espíritu" a la energía y a todos los campos invisibles que pueden provocar movimiento.
La mente de los primeros humanos era más religiosa que materialista, así que en vez de pensar inicialmente en cosas naturales, pensaban en fuerzas vivas que estaban a cargo de todos estos movimientos. Y no se equivocaban en una gran parte: las conductas humanas son provocadas por el espíritu que hay en el hombre o su fuerza interna que lo impele a actuar de una manera u otra (1Cor.2:11) y a veces ni siquiera puede controlar el flujo de esa energía, pero una gran parte de las conductas es provocada por espíritus de demonios que actúan sobre la gente haciendo que se sientan impulsadas a cometer actos variados, a veces los más horrendos que se puedan imaginar (Mat.12:43-45). Entonces queda que lo mismo el espíritu del hombre, que estos espíritus, son
fuerzas invisibles que actúan sobre el organismo humano de carne para provocar conductas en él (Rev.16:13), con la salvedad de que mientras uno es un espíritu o fuerza humana natural, los otros son fuerzas vivas que provocan efectos en la conducta.
Jesús cuando era humano tenía su propio espíritu o energía como humano. Esta energía era la que le daba vida, le permitía moverse, hablar, etc. Esa energía tenía que ser mantenida con alimento natural. Como todo humano, Jesús podía dar uso a esa energía de la forma que él quisiera y hacer que tuviera una tendencia hacia lo que escogiera, si se lo proponía, y eso dependía de su conducta, que le llevaría a darle forma a su propio espíritu o actitud impulsora, pero eso no quiere decir que ese espíritu tuviera vida independiente, sino que a medida que Jesús se hacía más completo, su espíritu se fortalecía y se hacía más sabio. Sobre su espíritu natural humano actuaba otra energía; el espíritu santo. Esta energía tiene su fuente en el propio Creador del Universo. Ésta es diferente, porque no es propia del hombre sino que viene del cielo, y permite que las personas puedan hacer cosas especiales como las que hicieron Jesús y otros profetas antiguos. A medida que Jesús hacía obras poderosas, daba uso a la energía que provenía de Dios, así que esa energía pasaba a ser utilizada en cada milagro. Cuando Jesús murió como humano, la energía propia de él volvió a Dios, quien dispone de la energía que hay dentro de todos los cuerpos humanos. El espíritu santo fue la fuerza o energía que actuó en la resurrección de Jesús, haciendo a Dios responsable directo de este acto poderoso. Cuando Jesús fue resucitado, ya no era un cuerpo humano el depositario de su vida, sino que era un espíritu tal como otros seres que están vivos pero que no se ven; no necesitaba un cuerpo humano absolutamente para nada, solo para hacerse visible.
Dios mismo, el Padre de Jesús, es el Espíritu, pues es el ser invisible mayor en poder y fuente de toda energía del Universo y adorarlo en espíritu significa que todos nuestros impulsos deben ser educados, y estar encaminados a obedecerle, para nuestro propio bien (Juan 4:24).