Lo prometido:
-Lc 2:41-51: Extraña mucho que Jesús, ya con doce años, se les quedara en Jerusalén sin sus padres saberlo. Que él les importara mucho se ve porque pasaron un día buscándolo entre los integrantes de la caravana, y retornando luego a Jerusalén. Esta paradoja se explica si José y María estaban dedicados a cuidar hijos más pequeños.
-Jn 2:12: "Después de esto descendió á Capernaum, él, y su madre, y hermanos, y discípulos; y estuvieron allí no muchos días". ¡Solo faltaba José! Podemos pensar en la cercana relación que tenía Jesús con su madre y sus discípulos, pero no es posible imaginar como sus hermanos a otros que no lo fueran, como primos, tíos o vecinos. Los invitados a las bodas no podían comprender a toda una ciudad, siendo que los aquí detallados bien que ya podrían comprender una veintena.
-Mt 12:46: "Y estando él aún hablando á las gentes, he aquí su madre y sus hermanos estaban afuera, y le querían hablar". Nuevamente, se nos hace comprensible, que si no todos, algunos hermanos de Jesús estuviesen acompañando a su madre, pero para esta diligencia no se nos hace probable que fuesen ellos otros familiares o parientes a los que aquí se les llamara de "hermanos". Además, Jesús mismo aprovecha para ampliar esta condición hacia sus propios discípulos (vs.49,50) contrastando el más íntimo parentesco con el que extiende a cuantos hacen la voluntad de su Padre (vs. 49,50).
-Mt 13:55, 56: "¿No es éste el hijo del carpintero? ¿no se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo y José, y Simón, y Judas? ¿Y no están todas sus hermanas con nosotros?". Otra vez más: este pasaje bien se entiende directamente, pero se complicaría si los de la sinagoga en Nazaret estuvieran refiriéndose como "hermanos" y "hermanas" a primos y primas, tíos y tías, vecinos y vecinas. Tampoco podríamos suponer que toda la concurrencia a la sinagoga se limitara a los citados, que serían entonces "hermanos en la fe".
-Hch 1:14: "Todos éstos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos". El sentido común no permite tomar aquí a estos hermanos sino como los mismísimos hermanos biológicos de José. No es necesario que los Evangelios los identifiquen como hijos de María, pues siendo ellos hermanos de Jesús ¡no podrían tener otra madre!