Negándose a si mismo, siendo toda suplica y debilidad conocida delante del Padre en oración con arrepentimiento y accion de gracias, incluso, practicar ayuno si es necesario.
Si entiendes el evangelio y la palabra de Dios te ilumina, necesariamente el cristiano debe de llevar fruto, y ese fruto, que nace del arrepentimiento, obediencia y confianza en la soberanía del Señor, mantienen al cristiano preparado para resistir la tentación y actuar de forma que intenta agradar a Dios.
El incrédulo peca, no es consciente de que peca, y vuelve a pecar, sin remordimiento alguno, lo convierte en un habito.
El cristiano, también peca, pero busca el perdón con arrepentimiento, y arrepentirse significa ni mas ni menos que el cristiano se alejara del pecado, de forma total o progresiva según el caso.
Si hay un punto en el que los calvinistas acertaron de pleno, y yo, por mi propia conversión pude ratificar, es la depravación absoluta del hombre. No es que el ser humano no se puede acercar a la santidad de Dios, que le aterra y huye de ella en la otra dirección. Y esta doctrina se ve en toda la Biblia, que hasta que Dios no escoge a su pueblo soberanamente y lo encamina al arrepentimiento (por medio muchas veces del castigo), el hombre es incapaz de entender, ver o hacer obras buenas que en el mejor de los casos no son sino trapos de inmundicia delante del. Es cuando estamos en Cristo Jesús, que por medio de la fe, se nos es imputada su obra perfecta, SUS MÉRITOS, no los nuestros, y cambia nuestro corazón para realizar la voluntad de nuestro Padre, y esto implica necesariamente alejarse del pecado que es lo que rompe nuestra comunión con el y sabemos que le desagrada totalmente.
La salvación es progresiva, lo que quiero decir que de camino a la meta, el cristiano tendrá altibajos. Negar el pecado una vez convertido, es hipocresía pura. El pecado se produce y se debe de dar de nuevo el arrepentimiento para el perdón del mismo. Esta y no otra, es la manera de avanzar hacia delante.