La Teoría de la Evolución es un Fraude. ¿Venimos del mono? La respuesta es un certero “NO”, pero ¿Qué pasa con los fósiles? Se nos ha hecho creer en los últimos dos siglos, que existen un número abrumador de evidencias que avalan la hipótesis de que el hombre moderno proviene de un proceso de evolución de organismos “inferiores” que empezó en el mar con la primeras células.
Dicha ideología es netamente una forma de querer ver la vida pero ante el peso de la realidad no es más que una fábula que jamás se ha llegado a observar por un microscopio y a registrar en una cámara. Y ¿Cuáles son las evidencias físicas de las que se apoya el evolucionismo para decir que provenimos del chimpancé?
Ramapitecus: De hecho es, así como el homo Habilis y Australopitecos, un tipo de mono común.
Homo Habilis y Australopitecus: Es bastante popularizado el cuento de que los homo habilis eran seres transitorios y antes de ellos no se usaban herramientas. Como dato, decir que la clasificación de “Homo Habilis” fue presentada en los 60´s por toda la familia Leakey, "cazadora de fósiles". De acuerdo a los Leakey, esta nueva especie que clasificaron como Homo habilis, tenía una capacidad craneal relativamente grande así como la disposición para caminar erguido y usar herramientas de madera y de piedra. Por lo tanto podía haber sido el ancestro del hombre. Nuevos fósiles de la misma especie desenterrados a finales del decenio de 1.980 hicieron cambiar la perspectiva anterior. Algunos investigadores como Beranrd Wood y C. Loring Brace, quienes se basaron en los fósiles recién hallados, dijeron que el Homo habilis, que significa "hombre capaz de usar herramientas", debería ser clasificado como Australopiteco habilis, que significa "mono de Sudáfrica capaz de usar herramientas", porque el Homo habilis tenía un montón de características en común con los monos llamados Australopitecinos. Tenían brazos largos, piernas cortas y una estructura del esqueleto parecida a la de los Australopitecinos. Los dedos de las manos y de los pies eran apropiados para trepar. La estructura maxilar resultaba muy similar a la de los monos actuales.
Investigaciones llevadas a cabo en los años siguientes demostraron que el Homo habilis no tenía ninguna diferencia con los Australopitecinos. El cráneo y el esqueleto fósiles OH62 encontrados por Tim White, mostraban que esta especie tenía un volumen craneal pequeño, brazos largos y piernas cortas que le permitían trepar a los árboles igual que los monos actuales. El análisis detallado conducido por la antropóloga norteamericana Holly Smith en 1.994, indicaba que el Homo habilis no era "homo" o, dicho con otras palabras, no era "humano" sino "mono". Smith dijo lo siguiente acerca del análisis realizado sobre los dientes de los Australopitecos, de los Homo habilis, de los Homo erectus y de los Homo neanderthales: "Análisis circunscriptos (a la dentadura) de ejemplares de fósiles, exhiben pautas de su desarrollo en los gráciles Australopitecos y Homo habilis que los coloca en la clasificación de los monos africanos. Los mismos análisis en los Homo erectus y Neanderthales clasifica a éstos con los humanos." (Holly Smith, American Journal of Physical Antropology, Vol 94, 1.994, pp. 307-325.).
Ese mismo año, Fred Spoor, Bernard Wood y Frans Zooneveld, todos especialistas en anatomía, llegaron a las mismas conclusiones a través de un método totalmente distinto que se basaba en el análisis comparativo de los canales semicirculares del oído interno de los humanos y de los monos. Dichos canales se relacionan con el equilibrio. Los canales de los humanos, que caminan erguidos, diferían considerablemente de los de los monos, que caminaban inclinados hacia delante. Los canales del oído interno de todos los Australopitecos y ejemplares de Homo habilis analizados por Spoon, Wood y Zooneveld, eran iguales a los de los monos modernos. Los canales del oído interno de los Homo erectus eran iguales a los del hombre moderno (Fred Spoor, Bernard Wood, Frans Zonneveld, "Implication of Early Hominid Labryntine Morphology for Evolution of Human Bipedal Locomotion", Nature, vol 369, June 23, 1.994, p. 645-648.).
Este descubrimiento conlleva a las conclusiones importantes de que los fósiles del Homo habilis no pertenecían en realidad a la clase "homo", es decir, a la clase humana, sino a la clase de los Australopitecinos, es decir, a la de los monos, y de que los Homo habilis como los Australopitecinos fueron vivientes que caminaban inclinados y a zancadas, por lo que sus esqueletos eran de mono. No tenían relación de ningún tipo con los humanos. Con base a los esqueletos encontrados, se cree que este tipo de chimpancé vivió aprox. desde 2,5 hasta el 1,44 millones de años antes del presente (al comienzo del Pleistoceno). Y es “gracioso”, porque no hay otra forma de decirlo, pero la clasificación de “seres inteligentes capaces de utilizar herramientas” debería remontarse a los 2.800 millones de años, o sea, cuando empezó a verse el desarrollo de las primeras formas de vida complejas en nuestro planeta.
Homo Rudolfensis: Es en realidad sólo una cara mal ensamblada. El término Homo Rudolfensis es el nombre dado a unos pocos fragmentos fósiles desenterrados en 1.972. Se los llamó así porque fueron encontrados cerca del río Rudolf en Kenia. La mayoría de los antropólogos aceptan que dichos fósiles no pertenecían a una especie distinta a la del Homo Habilis.
Richard Leakey, quien desenterró los fragmentos, presentó el cráneo -al que se denominó "KNM-ER 1470" y se le consideró una edad de 2,8 millones de años- y dijo que era el más grande descubrimiento en la historia de la antropología, con un efecto arrollador. Según Leakey, este ser que tenía un volumen craneal pequeño como el Australopiteco, y no obstante, un rostro humano, era el eslabón perdido entre el Australopiteco y el ser humano. Así y todo, poco tiempo después se iba a comprender que el rostro “tipo humano” del cráneo KNM-ER 1470 que apareció frecuentemente en la tapa de las revistas científicas, era el resultado de un ensamblado anormal de los fragmentos hallados, cosa que pudo ser deliberada. El profesor Tim Bromage, quien hizo estudios sobre la anatomía del rostro, subrayó este hecho que descubrió con la ayuda de simulación por computadora en 1.992: "Cuando (el KNM-ER 1470) fue reconstruido por primera vez, la frente fue ajustada al cráneo en una posición casi vertical, de manera muy parecida a la que exhiben los rostros planos humanos modernos. Pero estudios recientes de las relaciones anatómicas muestran que en vida el rostro debe haber sobresalido considerablemente, dándole un aspecto de mono, como los rostros de los Australopitecos"(Tim Bromage, New Scientist, vol. 133, 1.992, pág. 38-41).
El paleoantropólogo evolucionista J. E. Cronin dice lo siguiente al respecto: "… su rostro vigoroso, la clivus naso-alveolar achatada (recordando los rostros cóncavos de los australopitecinos), la reducida amplitud craneal máxima (en los temporales), el canino pronunciado y los grandes molares (como lo indican los restos de las raíces), son todos rasgos relativamente primitivos que emparentan (coligan) el ejemplar con miembros del taxon Australopiteco africanus"(J. E. Cronin, N. T. Boaz, C. B. Stringer, Y. Rak, "Tempo and Mode in Hominid Evolution", Nature, Vol. 292, 1.981, pág. 113-122).
C. Lorng Brace de la Universidad de Michigan llegó a la misma conclusión como resultado de los análisis que hizo sobre la estructura maxilar y de los dientes del cráneo 1470 y dijo que "el tamaño del maxilar y la parte que contenía los molares exhibían que ER 1470 tenía exactamente el rostro y dientes del Australopiteco"(C. L. Brace, H. Nelson, N. Korn, M. L. Brace, Atlas of Human Evolution, 2.b. New York: Rinehart and Wilson, 1.979). El profesor Alan Walker, paleoantropólogo de la Universidad John Hopkins, quien había investigado tanto como Leakey, mantiene que este viviente no debería ser clasificado como "homo" -en referencia al Homo habilis o al Homo rudolfensis- sino que, por el contrario, se debe incluirlo entre los miembros de la especie Australopiteco. (Alan Walker, Scientific American, vol. 239 (2), 1.978, pág. 54).
En resumen, las calificaciones como Homo habilis u Homo rudolfensis, presentadas como vínculos transitorios entre los Australopitecinos y el Homo erectus, son totalmente imaginarias. Como ha sido confirmado por muchos investigadores en la actualidad, esos seres vivientes son miembros de la serie Australopiteco. Todos sus rasgos anatómicos revelan que ambas son especies de monos.
Homo Erectus: El fósil del Niño de Turkana, que pertenecía a la raza Homo Erectus, enseña que casi no se distinguía de nosotros. Según el caprichoso esquema de los evolucionistas, la evolución de la especie Homo es la siguiente: Primero, el Homo erectus; luego el Homo sapiens arcaico y el Hombre de Neanderthal; más tarde el Hombre de Cro-Magnon y finalmente el hombre moderno. “De todos modos ese tipo de clasificaciones incluyen en realidad razas humanas originales (no especies distintas). La diferencia entre ellos no es más grande que la diferencia entre un esquimal y un negro o un pigmeo y un europeo.” (Harun Yahya, en su libro: “El Engaño del Evolucionismo”)
El Homo Erectus, al que se refieren como la especie humana más primitiva, significa: "hombre que camina erguido". Los evolucionistas han tenido que separar a esos hombres de los anteriores agregándole la cualidad de "erectos", porque todos los fósiles Homo erectus disponibles están erguidos en un grado no observado en ninguna de las especies Australopitecinos u Homo Habilis. Tengamos en cuenta de que no hay ninguna diferencia entre el esqueleto del ser humano moderno y el Homo Erectus. La razón primaria para que los evolucionistas definan al Homo Erectus como "primitivo" es el volumen del cráneo (900-1000 cc) -más pequeño que el promedio de los seres humanos modernos- y la saliente del arco superciliar. Sin embargo, mucha gente que vive hoy día tiene el mismo volumen craneal que el Homo Erectus (por ejemplo, los pigmeos), y también hay razas con el arco superciliar saliente (por ejemplo, los aborígenes australianos).
Hay un acuerdo general en que las diferencias en los volúmenes craneales no denota necesariamente diferencias en la inteligencia o en las capacidades. La inteligencia depende de la organización interna del cerebro antes que de su volumen (Marvin Lubenow, Bones of Contention, Grand Rapids, Baker, 1.992, pág. 83). Los fósiles que han hecho conocido en el mundo al Homo Erectus son los del Hombre de Pekín y el Hombre de Java encontrados en Asia. De todos modos, se comprendió con el tiempo que ambos fósiles no eran dignos de confianza. El Hombre de Pekín consistía de algunos elementos hechos de yeso, cuyos originales se perdieron, eso no puede considerarse fidedigno. Por su parte, el Hombre de Java estaba "compuesto" de un fragmento de cráneo y un hueso de la pelvis encontrado a unos metros más lejos del primero, sin ningún indicio que perteneciesen al mismo ser viviente. A eso se debe que los fósiles de Homo Erectus encontrados en África ganaron una importancia creciente. (Debería tenerse en cuenta que algunos de los fósiles que se dijo que eran Homo Erectus, algunos evolucionistas los incluyeron bajo una segunda clase llamada "Homo Ergaster". Entre ellos hay desacuerdos al respecto. Pero todos estos fósiles deberían ser llamados bajo la clasificación de Homo Erectus, así como hoy día a todos nos llaman seres humanos, aun cuando nos diferenciamos de color de piel, de ojos, tipos de cabello, y forma de los ojos, altura o complexidad ósea.
La clase más conocida de Homo Erectus encontrada en el África es el fósil "Narikotome homo erectus" o "Muchacho de Turkana", que fue encontrado cerca del Lago Turkama en Kenia. Se confirmó que este fósil era de un muchacho de 12 años que habría tenido una altura de 1,83m en la adolescencia –bastante alto. La estructura vertical del esqueleto fósil no se diferencia en nada de la del hombre moderno. El paleontólogo norteamericano Alan Walker dijo respecto al mismo que dudaba que "el término medio de los patólogos pudiesen decir cuáles eran las diferencias entre ese esqueleto fósil y el esqueleto del humano moderno" (Boyce Rensberger, The Washington Post, 19 de Noviembre de 1.984). Respecto al cráneo, dijo Walker que "se lo veía igual que a un Neanderthal". Incluso el evolucionista Richard Leakey dice que las diferencias entre el Homo Erectus y el hombre moderno no son más que variaciones raciales: "Uno debería ver también las diferencias en las formas del cráneo, en el grado de protrusión del rostro, en el vigor de las cejas, etc.. Estas diferencias probablemente no son más pronunciadas que las que vemos hoy día entre las razas humanas alejadas geográficamente. Tales variaciones biológicas surgen cuando las poblaciones están apartadas geográficamente por una cantidad de tiempo significativa" (Richard Leakey, The Making of Mankind, London: Sphere Books, 1.981, pág. 62).
El Profesor William Laughlin de la Universidad de Connecticut realizó extensos exámenes anatómicos sobre los esquimales y la gente que vive en las Islas Aleutianas y advirtió que éstas eran extraordinariamente similares al Homo Erectus. Laughlin concluyó que todas esas razas, en realidad, eran distintas variedades de Homo Sapiens (hombre moderno). Cuando consideramos las vastas diferencias que existen entre grupos muy alejados como los esquimales y los bosquimanos que pertenecen a la misma especie de Homo sapiens, parece justificable concluir que el sinantropo (una clase de erectus) se incluye en esa misma variedad (Marvin Lubenow, Bones of Contention, Grand Rapids, Baker, 1.992. pág. 136). Por otra parte, hay un gran vacío entre el Homo Erectus, una raza humana, y los monos que le antecedieron en el escenario de la teórica "evolución humana" (Australopiteco, Homo habilis, Homo rudolfensis). Esto significa que los primeros hombres aparecieron en los registros fósiles de modo repentino e inmediato sin ninguna historia evolutiva. No puede haber ningún indicio más claro de que fueron creados (Harun Yahya en “El Engaño del Evolucionismo”).
No obstante, admitir este hecho va totalmente contra la filosofía dogmática y la ideología de los evolucionistas. En consecuencia, intentan retratar al Homo Erectus, verdaderamente una raza humana, como una raza medio simiesca, así como al resto de esqueletos. En sus reconstrucciones del Homo Erectus lo dibujaron porfiadamente con rasgos simiescos, creando en la sociedad una visión de fábula, pues eso no es acorde a la realidad. Por otra parte, con métodos similares de dibujo, humanizaron a monos como el Australopiteco o el Homo Habilis, siendo que únicamente son tipos de chimpancés. Con ese procedimiento buscan "aproximar" los monos y los seres humanos y cerrar al hueco entre esas dos clases distintas de vivientes dentro de un mundo imaginario de transiciones evolutivas que nunca existió.
Hombre de Heidelberg: Representación formada con base a una quijada que muchos expertos consideran que simplemente es una mandíbula humana, y no algo relacionado con un antecesor humano.
Hombre de Nebraska: Formado científicamente sólo en base a “un diente”; más tarde se comprobó que era el diente de “un cerdo extinto”.
Hombre de Piltdown: La quijada que descubrieron resultó ser de un “mono moderno”. En 1.912 el biólogo inglés Charles Dawson acomodó la quijada de un orangután en un esqueleto humano y lo exhibió como una "forma transitoria" entre el mono y el hombre. Tuvieron que pasar 37 años para que se aclarase que dicho "hombre de Piltdown", expuesto en el Museo Británico como la evidencia más importante de la teoría evolucionista, era una falsificación. Así y todo, los evolucionistas siguen desarrollando métodos tramposos más sofisticados para buscar seres transitorios inexistentes.
Hombre de Pekín: Supuestamente databa de hace 50.000 años, “pero toda la evidencia ha desaparecido”.
Hombre de Neanderthal: En el Congreso Internacional de Zoología (1958) el Dr. A.J.E. Cave dijo que su examen de este famoso esqueleto, hallado en Francia hacia más de 50 años, mostró que era de “un hombre anciano que sufría de artritis”.
El Neandertal no es antecesor del Homo Sapiens. Se dice que los neandertales evolucionaron en Europa a partir de las poblaciones de Homo heidelbergensis las cuales ya mostraban huesos robustos y profundos puntos de inserción para los músculos. No obstante, los neandertales no se consideran actualmente como antecesores del Homo sapiens, sino como una especie que evolucionó aparte en Europa durante el Pleistoceno. Gracias al hallazgo de un infante neandertal de hace 29.000 años (una edad cercana al final de ésta especie homínida que ocurrió hace unos 30.000 años), los investigadores del Centre Human Identification de la Universidad de Glasgow analizaron el ADN de los huesos extraídos de una de las rodillas de este esqueleto y llegaron a la conclusión de que los neandertales poco o nada contribuyeron a nivel genético con la evolución del homo Sapiens, lo cual implica que ellos no son antecesores de los humanos modernos.
Cuanto más aprendemos sobre Neandertal, menos primitivo que se convierte. Artículos científicos recientes han admitido que el hombre moderno y el Neandertal se reunieron, en interacción e incluso se cruzaron. Otro artículo reciente sugiere que los europeos podría ser 5% de Neandertales. Por otro lado, el paradigma dominante de muchos científicos sigue insistiendo en que los Neandertales no podían hablar y que no había ninguna duda de cruce. Así que, ¿qué pasaría cuando los científicos fueron capaces de aislar el ADN Neandertal, ya que recientemente se ha hecho realidad con el material encontrado en una cueva de Croacia?
El ADN del Neandertal es 99,9% idéntico al ADN "humano". Un 99,9% es, sin duda, es dar por sentado que es sorprendentemente idéntico, aunque no sea el 100% idéntico. Lo que los científicos no dicen es la siguiente cita de una conferencia por Eric Lanser, Ph D: "Los dos seres humanos sobre la tierra son idénticos en el 99.9 por ciento en sus secuencias de ADN".
Este tipo de datos pone el ADN de Neandertal en una nueva luz, su ADN difiere de la nuestra, exactamente como nuestra diferencia de una persona a otra. Es decir, el Neandertal es exactamente tan diferentes a usted como es usted de su vecino, sólo que él es normalmente representado encorvado, usando pieles de animales y con una lanza en la mano. (Esto también se esgrime en un artículo de Fiona MacRae del 15 de noviembre del 2.006)
Tanto los hombres modernos como los neandertales coexistieroin durante muchos miles de años, antes de que los Neandertales se extinguieran hace unos 30.000 años, quizá golpeados por sus primos más innovadores en la carrera para la alimentación, el vestido y la vivienda. Dr. Svante Pääbo (CORR), del Instituto Max Planck en Leipzig, Alemania, dijo: “Si bien no se puede concluir definitivamente que el cruce entre las dos especies de seres humanos no se produjo, el análisis del ADN nuclear de los Neandertal sugiere la probabilidad de baja que se haya producido en ningún nivel."
Hombre de Nueva Guinea: Su esqueleto descubierto data de 1.970. Esta especie se halló en la región al norte de Australia. ¿Qué hacía allá? ¿Cómo llegó? Si el hombre viene de Sudáfrica, esto no encaja en la hipótesis popular.
Hombre de Cromagnon: Uno de los fósiles más antiguos y mejor establecidos posee por lo menos el físico y cerebro similares a los del hombre moderno. Entonces ¿Cuál es la diferencia?
Homo Floresiensis: Como total contraste encontramos que a finales de octubre de 2.004, un equipo de científicos de las universidades de Nueva Inglaterra (Australia) y Wollongong (Indonesia) anunciaban en la revista Nature el hallazgo de una especia humana que vivió hasta hace apenas 12.000 años en una remota isla de Indonesia llamada Flores. A partir de los huesos encontrados en la cueva de Liang Bua, los científicos han concluido que se trataba de unos homínidos con la talla de un chimpancé puesto en pie y un cerebro del tamaño de un pomelo. A pesar de su limitada capacidad craneal: 380 cc. Conocían el fuego, fabricaban herramientas de piedra y cazaban en grupo. ¿Cómo llegó estar aislado su predecesor homo Erectus en esta zona? Y ¿en qué difiere esta criatura de los Hobbits y Medianos narrados en la novelas antiguas? A veces, por no decir que SIEMPRE, la realidad supera la ficción!
Gigantopithecus: Si algo puede derrumbar la teoría de la evolución es el hallazgo del gigantophitecus, que se ha descrito como “simiesco” a pesar de que su similitud a los humano común es idéntica y aún “superior” incluso en la talla! Los giganthopitecus son una estirpe humana cuyos esqueletos superan la lógica, no son sólo “humanos” de 2,50m como los descubiertos en Lovelock (EE.UU.), o 3m como los hallados en Turquía, o siquiera los de 5m encontrados en Francia, sino como el ser humano gigante de Gargayán (Filipinas) y el de Java que superan los 5,60m. En este orden tenemos también a un gigantophitecus o ser humano “anak” o “rafá” –como lo describían en la Biblia- descubierto en Grecia cuya altura superaba los 9m de altura, y de cuyas hazañas se hablaba en los poemas helénicos como los titanes (griego: “gigantes”). De manera que encontramos que lo que la ciencia considera leyenda, es de hecho una verdad que no se nos ha dado a conocer, y los que la ciencia llama “el verdadero origen del hombre”, es una sarta de ilusiones fabulosas inspiradas en la historia de Tarzán.
La verdad es, que los homo erectus, neandertales, el cromañón y el homo sapiens son primos y todos convivieron juntos. Es decir, no hubo tal “evolución” sino un interés masónico de las logias anti-cristianas desde los días de Erasmus Darwin, en dar eliminar cualquier idea que diga que el hombre fue creado. Todos estos hallazgos solo demuestran que el hombre existe mucho más allá de lo explicado por los creacionistas. En otro artículo sacaremos a la luz que además de ver que estos humanos eran sólo primos unos de otros y que no aparecieron por evolución, la aparición humana es más antigua de lo jamás imaginado.
Por: Energyangels
Dios les bendiga!