A ver si los calvinistas entienden



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Argumento 1: La culpabilidad universal de la humanidad prueba que el “libre albedrío” es falso.

No existe un tercer grupo de personas que se posicione en alguna parte entre creyentes y no creyentes: un grupo capaz de salvarse a sí mismo. Judíos y gentiles constituyen la totalidad de la humanidad, y están bajo la ira de Dios. Nadie cuenta con la habilidad de volverse a Dios. Él tiene que primero mostrarse a ellos. ¡Si fuera posible descubrir la verdad por medio del “libre albedrío”, seguramente un judío en alguna parte lo hubiera hecho! Los razonamientos más elevados de los gentiles y los esfuerzos más poderosos de los mejores judíos no los acercó en lo más mínimo a la fe en Cristo (Rom. 1:21; 2:23, 28-29). Eran pecadores condenados junto con todos los demás. Si todos los hombres tienen un “libre albedrío” y todos los hombres son culpables y condenados, entonces este supuesto “libre albedrío” es impotente para acercarlos a Cristo por la fe. Así que, después de todo, su albedrío no es gratis.
Fin de la cita.

Fuente : La esclavitud de la voluntad
Martín Lutero, Argumento 1, pág. 4
Versión condensada.

#mcitas


 



¿QUE SIGNIFICA OFRECERNOS EN SACRIFICIO VIVO A DIOS?.

Así que hermanos os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo agradable a Dios, que es vuestro culto racional ( Rom 12:1).

Todo cristiano tiene el privilegio de poder ofrecer sacrificios espirituales por medio de Jesucristo ( 1 de Ped 2: 5), pero a menos que nos ofrezcamos nosotros mismos en sacrificio vivo a Dios, todos los materiales con que edifiquemos nuestra casa espiritual, no serán otra cosa que madera, heno hojarasca, cosas que al ser probadas en el tribunal de Cristo, no resistirán la prueba, como para ser contabilizadas para obtener una recompensa aparte de la salvación (1 de Cor 3: 12-15). Es decir al ser analizadas las motivaciones con que fueron hechas esas obras, quedará expuesto que no fue por amor, o para la gloria de Dios.
Por eso Dios amorosamente nos exhorta por medio de su palabra inspirada (notemos el lenguaje inspirado del apóstol “ os ruego” ) a que nos ofrezcamos a nosotros mismos en sacrificio vivo, esto en términos prácticos, es estar dispuestos en todo momento, y ante cada decisión que tengamos que tomar, poder decirle al Señor sea hecha tu voluntad y no la mía, sea hecha tu voluntad Señor aunque me parta en dos, sea hecha tu voluntad aunque tenga que renunciar a eso a lo que tanto me aferro.

¡Solo a Dios sea la Gloria!!!.



 


LO QUE EL APÓSTOL PEDRO APRENDIÓ EN LA CASA DE CORNELIO.

La primera consideración es que en el libro de Los Hechos, vemos a hombres de Dios EN EL PROCESO DE COMPRENDER LAS RIQUEZAS DE LA GRACIA DIVINA. Por ejemplo, en el capítulo 2 luego del mensaje de Pentecostés en donde 3000 personas fueron salvadas, el apóstol Pedro les dice a los nuevos convertidos “DE QUE DEBÍAN BAUTIZARSE PARA ASÍ RECIBIR EL PERDÓN DE PECADOS Y EL DON DEL ESPÍRITU SANTO” (Hechos 2;38). Sin embargo, cuando Pedro va a la casa de Cornelio, aprendería directamente de Dios, algo muy importante respecto a la Gracia y a la predicación del Evangelio; Aprendería que el perdón de pecados y el recibir el Espíritu Santo nada tiene que ver con el bautismo, sino que el bautismo es para quienes ya han sido regenerados, justificados y sellados con el Espíritu Santo;

Hechos 10; 44-48
44 Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso.
45 Y los fieles de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu Santo.
46 Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban a Dios.
47 Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu Santo también como nosotros?
48 Y mandó bautizarles en el nombre del Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días.

Y APRENDERÍA TAMBIÉN QUE EL ARREPENTIMIENTO PARA VIDA ES DADO POR DIOS MISMO CUANDO SE PREDICA EL EVANGELIO, es decir cuando a los que están sin Cristo se les da las buenas nuevas de que están perdidos porque están destituidos de la gloria de Dios y que solo la fe en el sacrificio de Cristo los puede salvar de la eterna condenación LO CUAL CONSTITUYE EL MENSAJE DE LA CRUZ, QUE ES LOCURA PARA LOS QUE SE PIERDEN, PERO PODER DE DIOS PARA LOS LLAMADOS.

Hechos 11;18 en donde se relata lo que ocurrió en la casa de Cornelio;
Entonces, oídas estas cosas, callaron, y glorificaron a Dios, diciendo: ¡De manera que también a los gentiles ha dado Dios arrepentimiento para vida!

Conclusión; Predicar el Evangelio es anunciarles a los perdidos de qué están destituidos de la gloria de Dios, y no hay obras que puedan salvarlos, pero si creen que Dios se hizo hombre en la persona de Jesucristo, murió por nuestros pecados y resucitó, serán salvados de la eterna condenación, MENSAJE QUE SERÁ LOCURA PARA LOS QUE SE PIERDEN, PERO PODER DE DIOS PARA LOS LLAMADOS.



 


¿QUÉ ES EXACTAMENTE LA BLASFEMIA CONTRA EL ESPÍRITU SANTO?

He escuchado muchas interpretaciones sobre la blasfemia contra el Espíritu Santo, pero para responder esa pregunta consideraremos dos premisas de suma importancia que nos darán la clave para hallar la respuesta a ese interrogante.

La primera premisa que debemos considerar, es hay todo un cuerpo de verdad referente a la gracia, que nos asegura que es absolutamente imposible que un escogido cometa ese pecado. En tal caso cabría preguntarse ¿escogidos para que? ¿Será que los propósitos de Dios de salvar a aquellos que Él ha escogido eventualmente podrían frustrarse?.
Pero además en dónde quedaría entonces la eficacia de la regeneración? ¿Dónde quedaría la eficacia de la intercesión que nuestro Sumo Sacerdote efectúa a favor de cada una de sus ovejas? ¿Y donde la eficacia de la intercesión que El mismo Espíritu Santo efectúa a favor de cada uno de aquellos en quienes habita?.

Y la segunda premisa que vamos a considerar, es que si hablamos del resto; es decir si hablamos de aquellos que se pierden, según la clara enseñanza del Señor Jesucristo, la condenación consiste en que no quieren venir a la luz para que sus malas obras sean reprendidas , porque precisamente aborrecen la luz, y en eso radica la condenación Juan 3;19-20.

Ahora teniendo estas dos premisas en perspectiva estoy persuadido de que no tiene sentido hurgar en qué consiste dicho pecado, porque dicha advertencia fue hecha durante el ministerio del Señor Jesucristo, antes de su sacrificio propiciatorio y ya no tiene aplicación para la edad presente, por cuanto tal pecado , solo podía ser cometido durante el ministerio del Señor Jesús en la tierra.

Creo además, que el hurgar en qué consiste ese pecado, tiene que ver con el arminianismo y su tenebrosa perspectiva de que un verdadero redimido pudiera cometer tal pecado y terminar perdiéndose, lo cual además de constituir una ofensa a Dios, es una herejía. Y precisamente montándose en esa herejía, los espíritus demoniacos, suelen usar esas falsas interpretaciones para sumir a los hijos de Dios en terribles incertidumbres, haciéndoles creer que ellos han cometido ese pecado, lo cual resulta ser devastador para esos verdaderos cristianos que ignoran doctrinas tan importantes como la elección incondicional, y la seguridad de la salvación-

Solo a Dios sea la Gloria.


 



EL ÚLTIMO SERMÓN DE LUTERO

Esto fue lo último que escribió Martín Lutero antes de morir… y es más demoledor que todos sus sermones.

Martín Lutero (el hombre que desafió a papas, emperadores y concilios) no murió proclamando victoria. No murió celebrando la Reforma. No murió hablando de Worms, ni de sus libros, ni de su legado.

Murió débil. Enfermo. Agotado.
Y absolutamente consciente de una sola verdad.

Cuando falleció, quienes estaban a su lado encontraron en su bolsillo un pequeño papel doblado. No era un sermón. No era una defensa doctrinal. No era una declaración triunfal.

Era solo una frase.
Breve. Cruda. Final.

“Wir sind Bettler.
Hoc est verum.”

Traducción: “Somos mendigos. Esta es la verdad.”

Eso fue todo.

El hombre que había sacudido Europa, que había puesto en jaque a Roma, que había devuelto la Biblia al pueblo, murió confesando que no tenía nada en las manos delante de Dios.

Ni méritos.
Ni fuerza.
Ni justicia propia.

Solo gracia.

Lutero entendió algo que muchos nunca entienden ni al final de su vida:
que el Evangelio no es para gigantes, sino para mendigos.
Y que el único que recibe misericordia es el que reconoce su absoluta necesidad.

Quizá esa fue su predicación más pura. La última. La definitiva.

Porque al final, cuando todo se apaga, solo queda una verdad que atraviesa cualquier alma:

Dios no salva a los fuertes.
Salva a los que extienden las manos vacías.

… al final de la vida, cuando no quedan seguidores, ni ministerios,
ni aplausos… solo queda una verdad:

Dios no salva a gigantes.
Salva a mendigos.

Y el mendigo que reconoce su miseria es el único que puede recibirlo todo.

¿Y tú… delante de Dios, llegarías con algo en las manos… o solo con la misma verdad que confesó Lutero?

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Soli Deo Gloria | En Su Presencia(c)



 


Aspectos de La Salvación...

(Marcos 1:15) "Diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado, arrepentíos, y creed en el evangelio"

La teoría Calvinista de una Elección personal, incondicional, y eterna.

- Esta teoría es que, Dios (y No el hombre, es el que Elige o escoge),

- De su propio Propósito (de acuerdo con su Voluntad, y no de cualquier obligación hacia el hombre, ni por ninguna voluntad de hombre),

- Que desde la eternidad (el periodo de la acción de Dios, no en tiempo en el cual el hombre actúa),

- Ha determinado Salvar (no que ha Salvado actualmente, sino simplemente determinó hacerlo así),

- Y Salvar (no conferir privilegios sobre ellos del Evangelio o la Iglesia),

- A un número definido de la humanidad (no la raza entera, no mera e indefinidamente a algunos de ellos, ni indefinidamente una cierta parte proporcional, sino un número definido),

- Como individuales (No lo entero o una parte de la raza, no de una nación, no de una iglesia, no de una clase, como la de los Creyentes o de los piadosos, sino como individuales),

- No por o a causa de cualquier mérito u obra de ellos, Ni por ningún valor de ellos para Él (No por sus buenas obras, ni su Santidad, ni excelencia, ni su Fe, ni su Santificación espiritual, aunque la Elección es para Salvación conseguible por medio de la Fe y Santificación, ni del valor de ellos para Él, aunque su Salvación tiende grandemente a la Gloria manifestada de su Gracia),

- Sino de su propio Beneplácito (simplemente porque a Él le plació escoger así).

James P. Boyce,
Abstracto de Teología Sistemática.
Capitulo 29. 1887


 


⚠ ️ Una vez escuché a un predicador afirmar, apelando más a la emoción que a la verdad, la frase: “Dios cree en ti”. Aunque suena motivadora, esta expresión pone patas para arriba la teología histórica y los fundamentos mismos del cristianismo. No se trata de un simple error ingenuo sino de una profunda distorsión doctrinal del mundo pentecostal popular. En la Escritura, no es Dios quien cree en el hombre, sino el hombre quien es llamado a creer en Dios. Invertir este orden desconocer la gracia y la biblia misma, no engrandece a Dios, sino que lo reduce a una proyección emocional humana.

Atribuirle fe a Dios es desconocer su naturaleza. La fe, bíblicamente entendida, implica confiar en aquello que no se ve o no se conoce plenamente (Hebreos 11:1). Pero Dios no cree ni confía en posibilidades futuras, porque no hay nada incierto para Él. Decir que Dios tiene fe en el hombre implica suponer que espera resultados, que observa el desarrollo de los acontecimientos para ver qué ocurrirá, lo cual contradice frontalmente la omnisciencia divina. La Escritura revela a un Dios que no reacciona, sino que decreta; que no aprende, sino que conoce; que no espera, sino que gobierna.

La idea de un Dios que “cree en ti” es, en el fondo, un dios reducido, moldeado por el lenguaje motivacional moderno, más cercano a la autoayuda que a la revelación bíblica. Es ingenuo pensar en un Dios que deposita expectativas en el hombre cuando la Biblia enseña que el futuro le pertenece, le obedece y está bajo su soberano designio. Esta clase de discurso no fortalece la fe verdadera, sino que desplaza los atributos divinos (como la soberanía, la inmutabilidad y la aseidad) para hacer a Dios emocionalmente atractivo, pero teológicamente contradictorio.

Por esta razón, la teología sólida debe combatir el lenguaje motivacional vacío, no por falta de amor pastoral, sino por fidelidad a la verdad. El pueblo de Dios no necesita un Dios que “crea en ellos”, sino conocer al Dios que reina, salva, decreta y cumple todo su propósito. Solo cuando la Iglesia enseña correctamente quién es Dios, el hombre puede ubicarse en su lugar correcto: dependiente, llamado al arrepentimiento y a la fe.

La Escritura es contundente al respecto:

“Acordaos de las cosas pasadas desde los tiempos antiguos; porque yo soy Dios, y no hay otro Dios, y nada hay semejante a mí; que anuncio lo por venir desde el principio, y desde la antigüedad lo que aún no era hecho; que digo: Mi consejo permanecerá, y haré todo lo que quiero.”
(Isaías 46:9–10, RVR1960)

¡Este es el Dios bíblico! no uno que cree en el hombre, sino uno en quien el hombre debe creer. Cualquier mensaje que altere esta verdad, por más emotivo que parezca, no edifica sobre el fundamento apostólico, sino sobre arena.