Nadie profesa unas ideas, opiniones o convicciones con total libertad. La libertad de pensamiento y opinión siempre está limitada y condicionada por algo. Puede haber una predisposición mental en cada persona para aceptar una idea, opinión o creencia. No es nada fácil elegir algo de manera completamente voluntaria. Podemos ser conscientes de lo que hacemos; pero no siempre podemos ser conscientes de porqué lo hacemos. Siempre puede haber algo que nos obligue a hacerlo (tanto si proviene de nosotros mismos o de otras personas).