Mateo 1:20 Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, DEL ESPÍRITU SANTO ES.
El Espíritu Santo es del cielo.
María solo es bienaventurada por ser un vaso de honra para el nacimiento del Hijo de Dios semejante a nosotros, PERO SIN PECADO.
En la descendencia de Adán hay pecado.
Por lo tanto, si hay diferencia entre lo Santo y lo profano, entre lo Limpio y lo inmundo.
Lo que engendra el Espíritu Santo en el vientre de María, el tabernáculo del Hijo de Dios, su sangre, su carne y sus huesos, es ajeno a esta creación corrompida por el pecado del primer Adán.
No obstante, con las mismas limitaciones biológicas de cualquier ser humano. Leemos:
Php 2:5 Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús,
Php 2:6 el cual, siendo en forma de Dios, NO ESTIMÓ EL SER IGUAL A DIOS como cosa a que aferrarse,
Php 2:7 sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;
Php 2:8 y ESTANDO EN LA CONDICIÓN DE HOMBRE, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.
Dos cosas quiero destacar:
- “NO ESTIMÓ SER IGUAL A DIOS”
- Y ESTANDO EN LA CONDICIÓN DE HOMBRE
Dios no habitó un Tabernáculo propio de la descendencia del primer Adán.
La PLENITUD DE LA DEIDAD hubiese destruido la tierra por completo.
1Ki_8:27 Pero ¿es verdad que Dios morará sobre la tierra? He aquí que los cielos, los cielos de los cielos, no te pueden contener; ¿cuánto menos esta casa que yo he edificado?
La gloria de Dios los cielos no la pueden contener, por lo tanto, el material de toda su casa fue aportado directamente por el Espíritu Santo.
Su HUMANIDAD es solo una condición nueva en su regreso al Trono de su Padre Dios.
De modo que esta frase:
Joh_6:38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me envió.
Está ligada a su Misión salvífica, a la Obra de la Redención.
NADIE PUEDE DISCERNIR LA PLENITUD DE LA DEIDAD DE JESÚS, EL HIJO DE DIOS, SINO ES POR MEDIO DEL ESPÍRITU SANTO.
Lo afirmo porque la insensatez del hombre caído solo ve en el Hijo de Dios una criatura exaltada.
La eternidad del Hijo de Dios en el mismo Trono de su Padre Dios, es una imposibilidad para los hijos de los hombres.
Pero para nosotros sus redimidos, nada retuvo al descender sino su Amor y Deidad, ver redimidos fue su afán.