El Hombre Jesús, la tienda de Dios.
Cuando el apóstol Juan dice:
Joh 1:14 Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.
La expresión:
"Y HABITÓ ENTRE NOSOTROS"
La palabra que usa es "plantó su tienda" entre nosotros, para enfatizar lo temporal de su estancia en la tierra.
Esa tienda no la construyó el hombre.
El Hombre Jesús, fue construido enteramente por el poder del Espíritu Santo sin ninguna intervención de la criatura.
La criatura María no intervino.
Su vientre fue escogido para que se cumpliese la Escritura de Isaías:
Mateo 1:23 He aquí,
UNA VIRGEN CONCEBIRÁ y dará a luz un hijo,
Y llamarás su nombre Emanuel,
que traducido es: Dios con nosotros.
Su HUMANIDAD no fue aportada por María.
Así como se construyó la tienda del primer Adán inocente pero pecable:
Génesis 1:26 Entonces dijo Dios:
HAGAMOS AL HOMBRE a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.
...Igualmente fue la construcción de la tienda del Hijo de Dios...pero quién iba a habitar esta morada a diferencia del primer Adán, fue DIOS MANIFESTADO EN LA TIENDA DE JESÚS
Y DIOS NO PUEDE PECAR
LA HUMANIDAD DE JESÚS FUE ENTERAMENTE CONSTRUIDA POR EL ESPÍRITU SANTO
De ahí que cuando Jesús dice:
Joh_14:9 Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre?
Está enseñando que él está en el Padre y el Padre en él, aunque sus oficios sean distintos.
En el Hijo, la misión de la Obra de la Redención.
En el Padre, la más grande manifestación de su amor a una raza caída en el pecado (Jn.3:16).
Después de cumplir esta misión salvífica, nos ha dejado al Espíritu Santo.
Cuyo oficio es tomar de lo de Cristo y hacérnoslo saber...el Espíritu Santo no habla por su propia cuenta.
El Espíritu Santo glorifica al Hijo.
Pero en muchas asambleas, glorifican al hombre, a María, a cualquier otra cosa menos a Cristo.
En la tienda de Cristo habita la familia de Dios.