Ricardo;n3236949 dijo:-Son todos, incluyendo los que aun no he cometido y preferiría no cometer. Sin embargo, mientras estemos en este cuerpo de carne, viviendo todavía en este mundo, expuestos estamos diariamente a caer en pecados. Podemos cuidarnos mejor de los pecados por comisión, pero fácilmente caemos en los de omisión, pasándosenos inadvertidos. Sin embargo, estos son los peores pecados. Gracias a Dios, 1Juan 1:5 al 2:2 viene en nuestro auxilio pues por vía del arrepentimiento y confesión, apelamos a la sangre de Cristo por la limpieza y el retorno a la comunión con Dios, andando en su luz.
Saludos cordiales
Excelente Ricardo. Totalmente de acuerdo. TODOS los pecados son los pecados de toda nuestra existencia terrenal. Hay pecados que no son de muerte, los cuales no afectan nuestra salvación y los de muerte ya no los podemos cometer porque Dios no permite que sus hijos sean tentados mas allá de lo que puedan resistir. Y como estamos resguardados en el hueco de su mano y no es posible que nos puedan arrebatar de ahí, ademas de que confiamos en que ni lo alto, ni lo profundo, ni potestades, ni principados...ni ninguna cosa creada nos puede separar del amor de Dios que es en Cristo Jesús...podemos asegurar que:
"... es imposible que los que una vez fueron iluminados y gustaron del don celestial, y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo,y asimismo gustaron de la buena palabra de Dios y los poderes del siglo venidero,y recayeron, sean otra vez renovados para arrepentimiento, crucificando de nuevo para sí mismos al Hijo de Dios y exponiéndole a vituperio."
Dios te bendice!
Greivin.
. En realidad su pensamiento encubre que según opinan tanto el primer Adam como sus hijos NO MERECEN LA CONDENACIÓN, mas si juzgamos al Eterno por sus acciones (negando su libertad para castigar o escoger salvar en su increíble sabiduría y misericordia, pobrecillos nosotros los humanos) nos ponemos en una situación ridícula como la que señaló Pablo, tal como sabes. Me ha gustado mucho tu forma de expresarlo, escueta y directa a la cuestión. He percibido lo mismo repetidas veces. Por eso la doctrina de la preordenación es un parteaguas de vital importancia.