[h=1]El Púlpito del Tabernáculo Metropolitano
La Perseverancia Final de los Santos
Charles Spurgeon
NO. 1361[/h]
"Yo interpreto que nuestro texto declara con precisión la doctrina de la perseverancia final de los santos. "No obstante, proseguirá el justo su camino." Hace años, cuando hubo una encendida y amarga controversia entre calvinistas y arminianos, cada uno de los bandos tenía la costumbre de caricaturizar al otro bando. Mucho del peso de los argumentos no estaba orientado en contra del sentir real del bando opuesto, sino más bien en contra de lo que se le atribuía. Hicieron un muñeco de paja, y luego lo quemaron, cosa muy fácil de hacer, pero yo confío que este tipo de cosas ha quedado completamente atrás.
La gloriosa verdad de la perseverancia final de los santos ha sobrevivido la controversia, y de una forma u otra es una apreciada creencia de los hijos de Dios. Sin embargo, pongan mucho interés en entender en qué consiste. La Escritura no enseña que un hombre llegará al final de su jornada sin que continúe viajando a lo largo del camino; no es cierto que un acto de fe sea todo, y que no se requiera de fe, de oración, y de vigilancia cada día. Nuestra doctrina es exactamente lo opuesto a eso, es decir, que el justo proseguirá su camino; o, en otras palabras, continuará en fe, en arrepentimiento, en oración, y bajo la influencia de la gracia de Dios.
Nosotros no creemos en la salvación como una fuerza física que trata al hombre como un tronco muerto, y que lo transporta al cielo, ya sea contando con su aprobación o sin contar con ella. No, "él prosigue," él está activamente involucrado en el asunto, y camina pesadamente cuesta arriba y luego desciende al valle hasta que llega al fin de su jornada.
Nunca hemos pensado, ni mucho menos hemos soñado, que simplemente porque un hombre supone que ha entrado alguna vez en este camino puede consecuentemente concluir que él tiene certeza de la salvación, aunque deje el camino inmediatamente después. No, sino que nosotros afirmamos que quien verdaderamente recibe el Espíritu Santo, de tal forma que cree en el Señor Jesucristo, no regresará, sino que perseverará en el camino de la fe.
Está escrito: "El que creyere y fuere bautizado, será salvo," y no podría ser salvo si se le permitiera que regresara y se deleitara en el pecado como lo hacía antes; y, por tanto, él será guardado por el poder de Dios a través de la fe para salvación. Aunque el creyente cometerá todavía muchos pecados, para su congoja, sin embargo el tenor de su vida será la santidad para Dios, y proseguirá en el camino de obediencia."...
..."También quisiera recordarles que en la Epístola a los Hebreos, que contiene las advertencias más solemnes contra la apostasía, el apóstol siempre se cuida de añadir palabras que demuestran que él no creía que aquellos a quienes él advertía, realmente apostatarían. Veamos Hebreos 6: 9. Él les ha estado diciendo a estos hebreos que si los que una vez fueron iluminados, recayeran (apostataran), sería imposible que fueran otra vez renovados para arrepentimiento, y agrega: "Pero en cuanto a vosotros, oh amados, estamos persuadidos de cosas mejores, y que pertenecen a la salvación, aunque hablamos así." En el capítulo 10, el apóstol hace también una severa advertencia, declarando que aquellos que actúan de manera contraria al espíritu de gracia son dignos de un mayor castigo que los que violaron la ley de Moisés, pero concluye el capítulo con estas palabras: "Mas el justo vivirá por fe; y si retrocediere, no agradará a mi alma. Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma." De esta manera el apóstol muestra cuáles serían las consecuencias de la apostasía, pero él está convencido que ellos no elegirán incurrir en tan terrible condenación.
Adicionalmente, quienes objetan esta doctrina a veces citan algunos ejemplos de apostasía que son mencionados en la palabra de Dios, pero al mirar estos casos con detenimiento descubrimos que se trata de personas que simplemente profesaron conocer a Cristo, pero que realmente no eran poseedores de la vida divina. Juan, en su primera Epístola, 2: 19, describe plenamente a estos apóstatas: "Salieron de nosotros, pero no eran de nosotros; porque si hubiesen sido de nosotros, habrían permanecido con nosotros; pero salieron para que se manifestase que no todos son de nosotros."
Aquel memorable pasaje en el Evangelio de Juan es igualmente aplicable, donde nuestro Salvador habla de los pámpanos de la vid que no permanecen en ella, que son echados fuera y arrojados al fuego: estos son descritos como pámpanos en Cristo que no llevan fruto. ¿Son ellos verdaderos cristianos? ¿Cómo pueden serlo si no llevan fruto? "Por sus frutos los conoceréis." El pámpano que lleva fruto es limpiado, pero nunca es echado fuera. Quienes no llevan fruto no son figuras de verdaderos cristianos, sino que representan adecuadamente a simples profesantes. Nuestro Señor, en Mateo 7:22, nos habla en relación a muchos que en ese día dirán: "Señor, Señor," y que Él responderá: "Nunca os conocí." No les dirá: "Os he olvidado," sino más bien: "Nunca os conocí": nunca fueron realmente Sus discípulos.
Pero ahora nos enfocaremos en el argumento mismo. En primer lugar sostenemos la perseverancia de los santos, de manera muy clara
a partir de la naturaleza de la vida que es impartida en la regeneración. ¿Qué dijo Pedro en relación a esta vida? (1 Pedro 1: 23) Él habla del pueblo de Dios como "siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre."
http://www.spurgeon.com.mx/sermon1361.html