Mas el justo vivirá por la fe; mas el que se retirare, no agradará a mi alma. Hebreos 10:38
Todos sabemos que sin obras la fe es muerta. La fe muerta, por tanto no salva.
Dios te elige, pero tu aceptas servir. Tus obras en el servicio, muestran que Dios te ha elegido y tu has respondido sirviendo. Has hecho la voluntad de Dios.
Uno dice si, lo haré, iré. Pero se sienta y no hace nada. Dios le eligió para servir, pero él no sirvió. Otro dice iré y va. Los dos han sido llamados, elegidos, pero solo el que va y sirve ha obedecido y solo los obedientes se salvan. El que ha elegido el bien, el que ha obrado lo que Dios le llamó a hacer es el que perseverando una y otra vez, sin volverse atrás, logra alcanzar la meta. Tenemos libre albedrío.
Dios no nos ha creado autómatas sin conciencia del bien y del mal, incapaces de elegir. Si somos sabios elegimos el bien, comprendemos cada vez mejor lo bueno de obedecer a Dios, sentimos cada vez mayor gozo en hacerlo y sabemos por este gozo, que Dios nos ama, porque sabemos que le amamos y amándole obedecemos, porque sabemos que lo que nos pide es justo y como amamos la justicia, obramos en ella con gozo, porque vemos que nuestros hermanitos hallan gozo al conocer a Dios mejor por medio de nuestra fe, que está obrando por las obras, que viendo ellos, conociendo nuestro gozo, se animan a imitar.
Obramos, sabiendo que estamos participando en la cruz de Cristo, en su muerte y Resurrección y participamos ya en este mundo de su Gozo, estamos recibiendo ya el ciento por uno en este mundo y en el venidero recibiremos la vida Eterna y de ello estamos convencidos. Y nadie nos puede quitar ese gozo, pues es Dios mismo quien nos lo está dando y nos seguirá dando, mientras le amemos y no nos volvamos atrás.
Bendiciones.