Los textos que puse son una simplificación de los Manuscritos del Mar Muerto -
Nag Hammadi- en su mayor parte adscritos al
Cristianismo Gnóstico Primitivo.
Es una cosmología muy interesante por su interés histórico. El que se hallan descubierto estos manuscritos casi 2000 años después es de un valor excepcional. Y el hecho de haberse traducido directamente al castellano tiene también su grado de plus.
El forista kinte percibió en las escrituras una distinción entre Yahveh y Dios. Algo muy curioso, pues hasta hace muy poquito tiempo ni siquiera había yo oído hablar de ello. No puedo aportar más sobre tal distinción. Por lo tanto, no me he salido del hilo del debate. Pero si usted lo considera así usted sabrá.
Ahora bien, yo que usted me preocuparía por poner orden en sus creencias cosmológicas respecto al monstruo de tres cabezas.
Cuando el "Espíritu de Dios se movía sobre la haz de las aguas" (génesis 1: 2) es lógico pensar que operaba en este planeta Tierra al 100%. No al 10%, ni al 40%, ni al 70%. Es algo así como el Espíritu Santo opera en cada creyente y en cada generación. El Espíritu no opera en un sólo creyente y deja a los demás huérfanos esperando cola, no.
Toda la creación es una sinfonía bien orquestada. Hasta las células de cada ser viviente tiene su propósito. En Madrid y en Pekín, en Marte o en Plutón, en la Vía Láctea o en la constelación de Andrómeda. Todo ello a la misma vez y en cada lugar (a pesar de la arrogancia humana de creer que el "mundo" es todo aquello que le rodea en su limitado entorno físico o sensorial)