Toda esta cita tiene una conclusión, y definitivamente es la de desechar la creencia en la predestinación, ya que los judíos creían que los padres malvados tendrían hijos destinados a la perdición, en cambio cada quien tiene una responsabilidad ante Dios e igual oportunidad de salvarse:
Ezequiel 18:4-32
Mirad: todas las vidas son mías, la vida del padre lo mismo que la del hijo, mías son. El que peque es quien morirá.
"El que es justo y practica el derecho y la justicia,
no come en los montes ni alza sus ojos a las basuras de la casa de Israel, no contamina a la mujer de su prójimo, ni se acerca a una mujer durante su impureza,
no oprime a nadie, devuelve la prenda de una deuda, no comete rapiñas, da su pan al hambriento y viste al desnudo,
no presta con usura ni cobra intereses, aparta su mano de la injusticia, dicta un juicio honrado entre hombre y hombre,
se conduce según mis preceptos y observa mis normas, obrando conforme a la verdad, un hombre así es justo: vivirá sin duda, oráculo del Señor Yahvé.
"Si éste engendra un hijo violento y sanguinario, que hace alguna de estas cosas
que él mismo no había hecho, un hijo que come en los montes, contamina a la mujer de su prójimo,
oprime al pobre y al indigente, comete rapiñas, no devuelve la prenda, alza sus ojos a las basuras, comete abominación,
presta con usura y cobra intereses, éste no vivirá en modo alguno después de haber cometido todas estas abominaciones; morirá sin remedio, y su sangre recaerá sobre él.
"Y si éste, a su vez, engendra un hijo que ve todos los pecados que ha cometido su padre, que los ve sin imitarlos,
que no come en los montes ni alza sus ojos a las basuras de la casa de Israel, no contamina a la mujer de su prójimo,
no oprime a nadie, no guarda la prenda, no comete rapiñas, da su pan al hambriento, viste al desnudo,
aparta su mano de la injusticia, no presta con usura, ni cobra intereses, practica mis normas y se conduce según mis preceptos, éste no morirá por la culpa de su padre, vivirá sin duda.
Su padre, porque fue violento, cometió rapiñas y no obró bien en medio de su pueblo, por eso morirá a causa de su culpa.
Y vosotros decís: "¿Por qué no carga el hijo con la culpa de su padre?" Pero el hijo ha practicado el derecho y la justicia, ha observado todos mis preceptos y los ha puesto en práctica: vivirá sin duda.
El que peque es quien morirá; el hijo no cargará con la culpa de su padre, ni el padre con la culpa de su hijo: al justo se le imputará su justicia y al malvado su maldad.
"En cuanto al malvado, si se aparta de todos los pecados que ha cometido, observa todos mis preceptos y practica el derecho y la justicia, vivirá sin duda, no morirá.
Ninguno de los crímenes que cometió se le recordará más; vivirá a causa de la justicia que ha practicado.
¿Acaso me complazco yo en la muerte del malvado - oráculo del Señor Yahvé - y no más bien en que se convierta de su conducta y viva?
"Pero si el justo se aparta de su justicia y comete el mal, imitando todas las abominaciones que comete el malvado, ¿vivirá acaso? No, no quedará ya memoria de ninguna de las obras justas que había practicado, sino que, a causa de la infidelidad en que ha incurrido y del pecado que ha cometido, morirá.
Y vosotros decís: "No es justo el proceder del Señor." Escuchad, casa de Israel: ¿Que no es justo mi proceder? ¿No es más bien vuestro proceder el que no es justo?
Si el justo se aparta de su justicia, comete el mal y muere, a causa del mal que ha cometido muere.
Y si el malvado se aparta del mal que ha cometido para practicar el derecho y la justicia, conservará su vida.
Ha abierto los ojos y se ha apartado de todos los crímenes que había cometido; vivirá sin duda, no morirá.
Y sin embargo la casa de Israel dice: "No es justo el proceder del Señor." ¿Que mi proceder no es justo, casa de Israel? ¿No es más bien vuestro proceder el que no es justo?
Yo os juzgaré, pues, a cada uno según su proceder, casa de Israel, oráculo del Señor Yahvé. Convertíos y apartaos de todos vuestros crímenes; no haya para vosotros más ocasión de culpa.
Descargaos de todos los crímenes que habéis cometido contra mí, y haceos un corazón nuevo y un espíritu nuevo. ¿Por qué habéis de morir, casa de Israel?
Yo no me complazco en la muerte de nadie, sea quien fuere, oráculo del Señor Yahvé. Convertíos y vivid.
Creer que Dios predestina a ciertas personas a la perdición es hacer de Él un sádico que se goza en crear para destruir.
Saludos