«CONSUMADO ES»
Para el pueblo judío está frase pronunciada por El Señor en el altar de la Cruz es como un sello que se colocaba al final de una factura, cuando la deuda ha sido cancelada en su totalidad.
Todo descendiente de Adán nace con una cuenta impagable por sí mismo.
La cuenta de sus pecados:
Salmos 51:5 He aquí,
EN MALDAD HE SIDO FORMADO,
Y en pecado me concibió mi madre
Hebreos 4:13 Y no hay cosa creada que no sea manifiesta en su presencia; antes bien todas las cosas están desnudas y abiertas a los ojos de aquel a quien
TENEMOS QUE DAR CUENTA.
La muerte no lo puede librar del pago de esa cuenta:
Hebreos 9:27 Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez,
Y DESPUÉS DE ESTO EL JUICIO,
¿Cómo fue cancelada estáel deuda en el altar de la Cruz?
Así:
2 Corintios 5:21 Al que no conoció pecado, por nosotros
LO HIZO PECADO, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en él.
Todos nuestros pecados fueron puestos sobre el santo cuerpo del Señor:
Isaías 53:6 Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová
CARGÓ EN ÉL el pecado de todos nosotros.
El fuego de la ira de Dios cayó sobre el inocente Cordero y consumió el Holocausto.
La Ofrenda Santísima.
Salmos 88:7 Sobre mí
REPOSA TU IRA,
Y me has afligido con todas tus ondas. Selah
Salmos 22:14 He sido derramado como aguas,
Y todos mis huesos se descoyuntaron;
MI CORAZÓN FUE COMO CERA,
Derritiéndose en medio de mis entrañas.
TODOS NUESTROS PECADOS FUERON REDUCIDOS A CENIZAS
Así obra la gracia de Dios (Jn.3:16):
Sin embargo, el dogma de que la justificación es
por la fe es tan sólo una verdad secundaria, subsidiaria de otra verdad de alcance más amplio y de una importancia más trascendental:
«Por tanto, es por fe, para que sea por GRACIA»
La GRACIA es la verdad característica del cristianismo.
Según el gran tratado doctrinal del Nuevo Testamento, somos «justificados por la gracia», «justificados por la fe», «justificados por la sangre» —esto es, por la muerte de Cristo en su aplicación a nosotros, porque tal es el significado de la figura sacrificial de la que la palabra «sangre» es la expresión en el Nuevo Testamento.
La gracia es el principio por el que Dios justifica al pecador; la fe es el principio por el que se recibe el beneficio; y la muerte de Cristo es la única base sobre la que todo esto es posible: somos «justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús».
Y los que están así justificados no pueden pretender este beneficio ni sobre una base de mérito ni de promesa.
Porque si pudiéramos ganarnos un derecho a ello, no habría necesidad de redención; y si Dios se hubiese comprometido a Sí mismo por un pacto a concederla, no habría lugar para la gracia.
La gracia es soberana, pero es libre.
De manera que no podemos vincular el perdón de nuestros pecados al Nuevo Pacto como lo está Israel:
Jer.31:
31. He aquí que vienen días, dice Jehová, en los cuales haré
nuevo pacto con la casa de Israel y con la casa de Judá.
Mateo 26:28 porque esto es mi
SANGRE DEL NUEVO PACTO, que por muchos es derramada para remisión de los pecados.
Porque al hacerlo estaríamos excluyendo la Gracia de Dios.
La Iglesia recibe los beneficios de este Nuevo Pacto hecho con la nación de Israel, por medio de la sangre de Cristo:
Efesios 2:13 Pero ahora en Cristo Jesús, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, habéis sido hechos cercanos
POR LA SANGRE DE CRISTO.
Repito de nuevo:
La gracia es soberana, pero es libre.
Fue dada antes del comienzo de los Siglos:
Santa Biblia Reina Valera 1960 - 2 Timoteo 1
8 Por tanto, no te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor, ni de mí, preso suyo, sino participa de las aflicciones por el evangelio según el poder de Dios,
9 quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras,
sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos,
10 pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio,
La gracia es soberana, pero es libre.
Edison