Re: Porque existe el mal? Quien lo creo?
Ejemplos:
1-Imaginemos una niña que es capturada por una banda de desalmados en un callejón oscuro, la violan en grupo, la torturan y la dejan todavía viva pero herida de muerte, agonizando. Su padre, que por casualidad pasaba por allí, lo observa todo, va armado y tiene el poder suficiente para detener aquello, sin embargo, inexplicablemente, desde la distancia y escondido, observa desde el principio lo que ocurre, pero simplemente se queda "mirando", sin hacer nada, ni siquiera avisa a la policía.
Más aun, cuando los violadores y asesinos se han ido y su hija agoniza, ni siquiera se acerca a consolarla, a estrecharle la mano, a ofrecerle unas palabras finales de aliento, sino que de nuevo permanece siempre oculto, ausente, invisible para ella y en silencio, observando como su hija agoniza y muere sola y aterrorizada en medio de la oscuridad, sin hacer nada.
Cómo calificaríamos la actuación de ese "padre"... "No hizo nada porque decidió respetar la libertad y la autonomía de los asesinos", especulan algunos... "La niña ha sido castigada por sus pecados de una vida anterior, es la ley del karma" o "está pagando por los pecados de sus padres", teorizan otros , o incluso "Esa niña no sufrió ningún mal, porque el mal no existe y solo es un concepto, lo que le ha pasado a la niña no es más que la ausencia de bien, como la oscuridad es la ausencia de luz"...
Lo cierto es que cualquiera de nosotros, en la vida real, consideraríamos al padre de la niña un desalmado o un perturbado mental, y con la ley en la mano se le podría acusar de un delito grave de denegación de auxilio con el agravante de parentesco. Según nos dicen Dios es Padre y cuenta con los atributos de la omnipresencia y la omnipotencia, luego también vio a la niña y pudo evitarlo.
En mi caso, ya no puedo creer que un padre, un verdadero padre, como tampoco una madre, permita algo así, si puede al menos intentar evitarlo. Ni que instrumentalice la vida de su hija sacrificándola a un presunto fin superior, a lo Maquiavelo, con la excusa de que "el fin justifica los medios".
2- Un niño (o una mujer, o un hombre) es sepultado bajo los escombros de un terremoto, a muchos metros de profundidad, está consciente y atrapado, con las piernas rotas, casi sin espacio para moverse y en total oscuridad, tiene encima del pecho un bloque de cemento que cada vez le presiona más y le causa un dolor brutal, que además casi le impide respirar; siente vértigo y náuseas, todo le da vueltas, grita de dolor y terror, pero nadie le oye, le pide a Dios que le salve, que perdone sus pecados, que le ayude, pero como respuesta solo escucha un silencio frío y sepulcral, en medio del horror y de una infinita oscuridad, después de horas, o tal vez días de agonía, muere.
El terremoto es una catástrofe natural, aquí ya no podemos culpar a otros seres humanos de lo ocurrido. Pero todavía dirán algunos: "Dios, nuestro Padre, lo permite, aunque sea un misterio para nosotros".
Tal vez... pero en mi caso ya no puedo creer que esa sea la forma de actuar de un padre bondadoso y todopoderoso, no le veo ningún sentido. A estas alturas me parece bastante más comprensible la indignación de Iván en "Los Hermanos Karamazov" de Dostoyevski:
"Estoy convencido como un niño de que el sufrimiento desaparecerá... de que al final del drama, cuando aparezca la armonía eterna, se producirá una revolución preciosa hasta el punto de enternecer los corazones, calmar todas las indignaciones, redimir los crímenes y la sangre vertida; de forma que se podrá no solamente perdonar, sino justificar todo lo que ha ocurrido en la tierra. Puede ser que todo eso se realice, pero yo no lo admito ni quiero admitirlo. Que las paralelas se encuentren bajo mis ojos, lo veré y diré que se han encontrado; sin embargo, no lo admitiré.
Mientras pueda hacerlo, rechazo admitir esa armonía superior. Creo que esa armonía no vale lo que las lágrimas de un niño; de aquella pequeña víctima, que se golpeaba el pecho y llamaba al <<buen dios="">> desde su rincón infecto. No lo vale porque esas lágrimas no han sido rescatadas nunca.</buen>
Prefiero guardar mis sufrimientos no rescatados y mi indignación persistente ¡aunque estuviese equivocado! Además, se ha exagerado esa armonía; la entrada nos cuesta demasiado cara. Prefiero devolver mi entrada. Como hombre honrado, estoy incluso obligado a devolverla lo antes posible, y eso es lo que hago. No rechazo el admitir a Dios, pero le devuelvo mi entrada muy respetuosamente."
Tal vez mi único desacuerdo con estas palabras de Iván, es que si Dios Todopoderoso se nos apareciera y nos ofreciera una explicación avasalladora, contundente, autoevidente y apabullante, que ahora mismo no veo cuál podría ser, de por qué el mal, tanto mal - incluso la tortura y muerte de niños inocentes - era algo necesario o inevitable, sólo así podría aceptar a Dios.
De momento no lo niego de forma absoluta, pero lo veo demasiado contradictorio con el mundo tal y como es, como para creer en él. Un Dios que no sólo permite el mal sino que además no se muestra, ni actúa, ni habla, siempre oculto, invisible, pasivo y en eterno silencio, cuya presencia, según algunos, como mucho sólo podría sospecharse tras sesudos análisis filosófico metafísicos o desencriptando -más bien interpretando- el sentido último de las leyes de la física (¿por qué se esconde así de sus propios hijos?), sin ni siquiera ofrecernos -qué menos- una explicación convincente de por qué debía existir el mal, resulta sospechosamente indistinguible de nuestros propios deseos e ilusiones, demasiado contradictorio y sin ninguna base real. Si un Dios Padre bondadoso y providente realmente estuviera ahí, no necesitaríamos tanto para encontrarlo ni para sentir su presencia, su intervención y su ayuda real, directa y efectiva en nuestro mundo. Ningún padre se escondería de una forma tan perfecta de sus propios hijos hasta el punto de resultar imposible demostrar su existencia. Como explicación del mal veo mucho más probable lo siguiente (de mayor a menor probabilidad):
1- Dios no existe
2- Dios no es Todopoderoso (en el sentido de que, por algún extraño motivo que se nos escapa, no puede intervenir en el mundo para evitar o al menos disminuir el mal, tal vez alguno de sus atributos, como la omnipresencia, sea una contradicción lógica, inviable, aunque sería difícil entender cómo un Dios con la inteligencia y la potencia creativa suficiente como para generar un universo entero luego sea totalmente incapaz de intervenir o comunicarse de ninguna manera con su propio mundo, no sé hasta qué punto a un ser así se le podría llamar "Dios")
3- Dios no es bueno (no se ocupa del mundo, es indiferente a los asuntos humanos)
Salu2
Ejemplos:
1-Imaginemos una niña que es capturada por una banda de desalmados en un callejón oscuro, la violan en grupo, la torturan y la dejan todavía viva pero herida de muerte, agonizando. Su padre, que por casualidad pasaba por allí, lo observa todo, va armado y tiene el poder suficiente para detener aquello, sin embargo, inexplicablemente, desde la distancia y escondido, observa desde el principio lo que ocurre, pero simplemente se queda "mirando", sin hacer nada, ni siquiera avisa a la policía.
Más aun, cuando los violadores y asesinos se han ido y su hija agoniza, ni siquiera se acerca a consolarla, a estrecharle la mano, a ofrecerle unas palabras finales de aliento, sino que de nuevo permanece siempre oculto, ausente, invisible para ella y en silencio, observando como su hija agoniza y muere sola y aterrorizada en medio de la oscuridad, sin hacer nada.
Cómo calificaríamos la actuación de ese "padre"... "No hizo nada porque decidió respetar la libertad y la autonomía de los asesinos", especulan algunos... "La niña ha sido castigada por sus pecados de una vida anterior, es la ley del karma" o "está pagando por los pecados de sus padres", teorizan otros , o incluso "Esa niña no sufrió ningún mal, porque el mal no existe y solo es un concepto, lo que le ha pasado a la niña no es más que la ausencia de bien, como la oscuridad es la ausencia de luz"...
Lo cierto es que cualquiera de nosotros, en la vida real, consideraríamos al padre de la niña un desalmado o un perturbado mental, y con la ley en la mano se le podría acusar de un delito grave de denegación de auxilio con el agravante de parentesco. Según nos dicen Dios es Padre y cuenta con los atributos de la omnipresencia y la omnipotencia, luego también vio a la niña y pudo evitarlo.
En mi caso, ya no puedo creer que un padre, un verdadero padre, como tampoco una madre, permita algo así, si puede al menos intentar evitarlo. Ni que instrumentalice la vida de su hija sacrificándola a un presunto fin superior, a lo Maquiavelo, con la excusa de que "el fin justifica los medios".
2- Un niño (o una mujer, o un hombre) es sepultado bajo los escombros de un terremoto, a muchos metros de profundidad, está consciente y atrapado, con las piernas rotas, casi sin espacio para moverse y en total oscuridad, tiene encima del pecho un bloque de cemento que cada vez le presiona más y le causa un dolor brutal, que además casi le impide respirar; siente vértigo y náuseas, todo le da vueltas, grita de dolor y terror, pero nadie le oye, le pide a Dios que le salve, que perdone sus pecados, que le ayude, pero como respuesta solo escucha un silencio frío y sepulcral, en medio del horror y de una infinita oscuridad, después de horas, o tal vez días de agonía, muere.
El terremoto es una catástrofe natural, aquí ya no podemos culpar a otros seres humanos de lo ocurrido. Pero todavía dirán algunos: "Dios, nuestro Padre, lo permite, aunque sea un misterio para nosotros".
Tal vez... pero en mi caso ya no puedo creer que esa sea la forma de actuar de un padre bondadoso y todopoderoso, no le veo ningún sentido. A estas alturas me parece bastante más comprensible la indignación de Iván en "Los Hermanos Karamazov" de Dostoyevski:
"Estoy convencido como un niño de que el sufrimiento desaparecerá... de que al final del drama, cuando aparezca la armonía eterna, se producirá una revolución preciosa hasta el punto de enternecer los corazones, calmar todas las indignaciones, redimir los crímenes y la sangre vertida; de forma que se podrá no solamente perdonar, sino justificar todo lo que ha ocurrido en la tierra. Puede ser que todo eso se realice, pero yo no lo admito ni quiero admitirlo. Que las paralelas se encuentren bajo mis ojos, lo veré y diré que se han encontrado; sin embargo, no lo admitiré.
Mientras pueda hacerlo, rechazo admitir esa armonía superior. Creo que esa armonía no vale lo que las lágrimas de un niño; de aquella pequeña víctima, que se golpeaba el pecho y llamaba al <<buen dios="">> desde su rincón infecto. No lo vale porque esas lágrimas no han sido rescatadas nunca.</buen>
Prefiero guardar mis sufrimientos no rescatados y mi indignación persistente ¡aunque estuviese equivocado! Además, se ha exagerado esa armonía; la entrada nos cuesta demasiado cara. Prefiero devolver mi entrada. Como hombre honrado, estoy incluso obligado a devolverla lo antes posible, y eso es lo que hago. No rechazo el admitir a Dios, pero le devuelvo mi entrada muy respetuosamente."
Tal vez mi único desacuerdo con estas palabras de Iván, es que si Dios Todopoderoso se nos apareciera y nos ofreciera una explicación avasalladora, contundente, autoevidente y apabullante, que ahora mismo no veo cuál podría ser, de por qué el mal, tanto mal - incluso la tortura y muerte de niños inocentes - era algo necesario o inevitable, sólo así podría aceptar a Dios.
De momento no lo niego de forma absoluta, pero lo veo demasiado contradictorio con el mundo tal y como es, como para creer en él. Un Dios que no sólo permite el mal sino que además no se muestra, ni actúa, ni habla, siempre oculto, invisible, pasivo y en eterno silencio, cuya presencia, según algunos, como mucho sólo podría sospecharse tras sesudos análisis filosófico metafísicos o desencriptando -más bien interpretando- el sentido último de las leyes de la física (¿por qué se esconde así de sus propios hijos?), sin ni siquiera ofrecernos -qué menos- una explicación convincente de por qué debía existir el mal, resulta sospechosamente indistinguible de nuestros propios deseos e ilusiones, demasiado contradictorio y sin ninguna base real. Si un Dios Padre bondadoso y providente realmente estuviera ahí, no necesitaríamos tanto para encontrarlo ni para sentir su presencia, su intervención y su ayuda real, directa y efectiva en nuestro mundo. Ningún padre se escondería de una forma tan perfecta de sus propios hijos hasta el punto de resultar imposible demostrar su existencia. Como explicación del mal veo mucho más probable lo siguiente (de mayor a menor probabilidad):
1- Dios no existe
2- Dios no es Todopoderoso (en el sentido de que, por algún extraño motivo que se nos escapa, no puede intervenir en el mundo para evitar o al menos disminuir el mal, tal vez alguno de sus atributos, como la omnipresencia, sea una contradicción lógica, inviable, aunque sería difícil entender cómo un Dios con la inteligencia y la potencia creativa suficiente como para generar un universo entero luego sea totalmente incapaz de intervenir o comunicarse de ninguna manera con su propio mundo, no sé hasta qué punto a un ser así se le podría llamar "Dios")
3- Dios no es bueno (no se ocupa del mundo, es indiferente a los asuntos humanos)
Salu2
Y usted cómo la tiene...? he? doctor maxi