Ricardo;n3141020 dijo:
-Tampoco nadie duda que el lago de fuego cumplirá su objetivo, pero ¿cuál es ese objetivo? ¿Acaso que los condenados sean arrojados allí para que al primer contacto con las llamas súbitamente dejen de ser? ¿O quizás que algunos sean retenidos allí por breve tiempo y otros por mucho? Aunque todos sabemos que el grado del tormento no será parejo sino conforme a las obras de cada cual, no leemos que el castigo sea regulado por el tiempo sino por la intensidad del mismo. Cuando el diablo sea arrojado allí, el Anticristo (la primera bestia) y el Falso Profeta (la segunda bestia), ya llevarán allí una estadía de mil años ¡y no se esfumaron con el humo de su tormento! (Ap 20:10).
-Así, el lago de fuego cumplirá su objetivo no con un punto final sino indefinido por toda la eternidad.
En Marcos 9:47, el vocablo griego traducido por “infierno” es guéenna, un término procedente del hebreo gueh hinnóm, que significa “valle de Hinón”.
Este valle —situado a las afueras de la antigua Jerusalén— se empleó en tiempos de los reyes israelitas para ofrecer niños en sacrificio.
Dios condenaba esta repugnante práctica, así que prometió ejecutar a quienes realizaban estos actos propios de la religión falsa.
Este valle llegaría a conocerse como el “valle de la Matanza”, donde yacerían sin ser enterrados “los cadáveres de esta gente”
(Jeremías 7:30-31). 30Porque los hijos de Judá han hecho lo malo ante mis ojos, dice Jehová; pusieron sus abominaciones en la casa sobre la cual mi nombre es invocado, amancillándola. 31Y han edificado los lugares altos de Tofet, que está en el valle del hijo de Hinom, para quemar al fuego a sus hijos y a sus hijas,
cosa que yo no les mandé, ni subió en mi corazón.
De este modo Jehová predijo que el valle de Hinón dejaría de ser un lugar donde se torturaba a seres vivos y se convertiría en un lugar para depositar grandes cantidades de cadáveres y así deshacerse de ellos.
En tiempos de Jesús, el valle de Hinón se utilizaba como basurero.
Allí se arrojaban los cadáveres de algunos criminales, y un fuego constante quemaba sus restos y los desperdicios de los habitantes de Jerusalén.
Cuando Jesús habló de gusanos que no mueren y de un fuego que no se apaga, estaba citando de Isaías 66:24.
Este profeta menciona “los cadáveres de los hombres que se rebelaron contra Dios” y dice que “los gusanos que se los comen no morirán, y el fuego que los devora no se apagará” (Versión Popular).
Tanto Jesús como sus oyentes sabían que Isaías estaba aludiendo al fin que les esperaba a los cadáveres de quienes no merecían un entierro.
De modo que cuando Jesús habló de ser echados en el valle de Hinón, o Gehena, en realidad se refería a morir sin posibilidades de resucitar.
Por si quedaban dudas, dejó claro este punto cuando advirtió que Dios “puede destruir alma (o vida) y cuerpo en el Gehena” (Mateo 10:28, Versión Hispano-Americana).
Por tanto, el Gehena es símbolo de muerte eterna, y no de tormento eterno.
Como indica la Biblia de América en Mateo 25:41, ese “fuego que no se apaga” fue preparado “para el diablo y sus ángeles”.
Ahora bien, ¿es posible quemar criaturas espirituales con un fuego literal? ¿No será que Jesús utilizó el término “fuego” de manera simbólica?
Está claro que “las ovejas” y “las cabras” que se mencionan en ese mismo relato no son literales.
Más bien, representan a dos tipos de personas (Mateo 25:32, 33).
Por lo tanto, ese “fuego que no se apaga” quema a los malvados, solo en sentido figurado.
Aunque la mayoría de las traducciones emplean la palabra “castigo” en Mateo 25:46, el significado básico del término griego kólasin es “poda de los árboles”, que implica truncar o recortar lo que sobra.
Así, a diferencia de las personas mansas como ovejas que reciben vida eterna, los pecadores incorregibles —comparados a cabras— reciben un “castigo eterno” en el sentido de que se les corta, o trunca, la vida para siempre.
Ecle. 3: 19 Porque hay un suceso resultante respecto a los hijos de la humanidad y un suceso resultante respecto a la bestia, y ellos tienen el mismo suceso resultante. Como muere el uno, así muere la otra; y todos tienen un solo espíritu, de modo que no hay superioridad del hombre sobre la bestia, porque todo es vanidad.20
Todos van a un solo lugar. Del polvo han llegado a ser todos, y todos vuelven al polvo.
Proverbios 2:22
22 En cuanto a los inicuos, serán cortados de la mismísima tierra; y en cuanto a los traicioneros, serán arrancados de ella.
Cuando Adán y Eva desobedecieron, perdieron la posibilidad de vivir para siempre.
Jehová le dijo a Adán: “Polvo eres y a polvo volverás” (Génesis 3:19). Jehová quiso decir que Adán volvería a ser polvo, como si nunca hubiera existido (Génesis 2:7).
Cuando murió, dejó de existir
Si Adán y Eva hubieran obedecido a Dios, hoy seguirían vivos.
Pero, cuando desobedecieron, pecaron y con el tiempo murieron.
El pecado es como una terrible enfermedad que hemos heredado de nuestros primeros padres.
Así que morimos porque todos nacemos pecadores (Romanos 5:12).
Pero Jehová nunca quiso que los humanos murieran.
Por eso, la Biblia dice que la muerte es un “enemigo” (1 Corintios 15:26).