Los hermanos de Jesús

12 Mayo 2000
2.050
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www.maic.net
Estimados coforistas:

Dado que me parece que la discusión sobre "María Santísima" se ha desvirtuado un poco y además es espantosamente larga, coloco esto como tema nuevo.


LOS HERMANOS DE JESÚS

En el Nuevo Testamento se mencionan en varias ocasiones los hermanos de Jesús:
Mateo 12:46-47;
Mateo 13: 55;
Marcos 3:31-32;
Marcos 6:3
Lucas 8:19-20;
Juan 2:12;
Juan 7:3-10;
Hechos 1:14;
1 Corintios 9:5
Gálatas 1:19

Cabe preguntarse quiénes eran ellos, y cuál era su relación exacta con el Señor Jesús. Antes de considerar diversas explicaciones, recordemos que la palabra griega adelphos , hermano, admite varios significados:

1. El significado primario es la relación de consanguinidad de dos personas que son hijos de los mismos padres, o del mismo padre o madre (el significado normal de “hermano” en español). Pueden hallarse muchos casos de este uso; por ejemplo
Mateo 1:2 (Judá y sus hermanos, adelphoi)
Mateo 1:11 (Jeconías y sus hermanos)
Mateo 4:18 (dos hermanos, Simón, llamado Pedro, y su hermano Andrés)
Mateo 4:21 (otros dos hermanos, Jacobo el hijo de Zebedeo, y su hermano Juan)
Lucas 3: 1 (Herodes tetrarca de Galilea, su hermano Felipe tetrarca de Iturea)
Juan 1: 40 (Andrés, hermano de Simón Pedro)

2. Secundariamente puede aludir a parientes cercanos, según el uso hebreo de llamar “hermano” (hebreo ’aj) a parientes, como los casos de Lot, sobrino de Abram y de Jacob, sobrino de Labán:
Génesis 13:8 (Abram dijo a Lot: «... somos hermanos»)
Génesis 29:15 (dijo Labán a Jacob: «Por ser tú mi hermano me vas a servir de balde?)

Una razón de esta costumbre es que no existe en el hebreo bíblico una palabra específica para “sobrino” ni para “primo”; sin embargo, sí hay un término para “tío” o “tía” (respectivamente dod, Levítico 10:4; 20:20; doda, Levítico 18:14), así como para “descendiente” o “progenie” (néked, Génesis 21:23; Job 18:19; Isaías 14:22).

3. Ya en sentido más amplio, otro uso del término “hermano” tiene que ver con relaciones raciales y nacionales:

Hechos 2:29 («Hermanos, se os puede decir libremente...»)
Hechos :37 (dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: «Hermanos, ¿qué haremos?»)

4. Finalmente, la palabra también puede emplearse para significar vínculos espirituales y religiosos:
Mateo 18:15 («Por tanto, si tu hermano peca contra ti...»)
Mateo 18:21 («Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano...?»)
Hechos 15:24 («Los apóstoles, los ancianos y los hermanos, a los hermanos de entre los gentiles...»)
Romanos 1:13 (Pero no quiero, hermanos, que ignoréis...)
1 Corintios 1:10 (Os ruego, pues, hermanos, ...)

Ahora bien, en el tema que nos ocupa los dos últimos usos quedan descartados con respecto a los hermanos y hermanas de Jesús, el tercero por ser muy amplio para el contexto de estos dichos, y el cuarto –vínculos espirituales o religiosos- porque diversos pasajes subrayan la incredulidad de los hermanos de Jesús antes de la resurrección (por ejemplo, Juan 7:5); volveremos sobre este tema más adelante.

Restaría entonces explorar las primeras dos posibilidades.


1. SE TRATABA DE “HERMANOS” EN EL SENTIDO NORMAL DEL TÉRMINO


Dentro de esta interpretación caben dos posibilidades:


a. Eran hijos de José y María, nacidos después que Jesús


Esta explicación es sugerida por Mateo 1:25, donde se dice que José no conoció a María (en el sentido bíblico de tener relaciones íntimas con ella) hasta que nació Jesús. En el mismo sentido apunta Lucas 2:23, donde Jesús es llamado el primogénito. Ahora bien, estos textos no son concluyentes por sí mismos. Acerca del primero, puede argüirse que Mateo se limita a establecer el hecho de la concepción virginal, sin decir explícitamente nada de lo que ocurrió después de nacido Jesús. Con respecto al término primogénito, es posible argumentar que este es un término técnico para referirse al primer hijo nacido, sin que ello implique que tuviese que tener hermanos.
Si no supiésemos nada más, las objeciones mencionadas dejarían el asunto como un problema insoluble. Sin embargo los cuatro evangelistas canónicos mencionan como una cuestión de hecho la existencia de los hermanos de Jesús. Igualmente el apóstol Pablo se refiere a ellos, nombrando específicamente a Santiago. En ninguno de estos textos se insinúa que fuesen otra cosa que hermanos consanguíneos, según el sentido normal del término, y por tanto hijos de María.

Esta opinión se refuerza cuando se examina el modo en que se mencionan los hermanos y las hermanas de Jesús en Mateo 13:54-56,

Vino a su tierra y les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que se maravillaban y decían:
“¿De dónde saca éste esta sabiduría y estos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo, José, Simón y Judas? ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, saca éste todas estas cosas?


En este texto se alude al supuesto padre de Jesús, luego a su madre , a sus hermanos y a sus hermanas. Con esto se describe un grupo familiar primario: padre, madre, hermanos y hermanas.

A esto debe agregársele que si bien en el Nuevo Testamento no se emplea el término anepsiôs que significa «primo» o «pariente», sí aparece otro término que significa colectivamente “parentela” (sungeneia, Lucas 1:61; Hechos 7:3,14). Este vocablo deriva de sungenês o sungeneus, que significan «pariente», y se emplea reiteradamente en el Nuevo Testamento: Marcos 6:4; Lucas 1:58; 2:44; 14:12; 21:16; Juan 18:26; Hechos 10:24; Romanos 9:3; 16: 7, 11, 21. Según Lucas 1:36, el ángel Gabriel llama a Isabel la «parienta» (sungenis) de la Bienaventurada María (Lucas 1:36), no su «hermana» (adelfê).


Las objeciones comunes contra esta interpretación son:

a. Que María no pudo haber tenido otros hijos por cuanto había hecho un voto de virginidad. Esta idea busca fundamento en la pregunta de la Bienaventurada María al ángel Gabriel, luego de que éste le anunciase que iba a concebir: «¿Cómo será esto?, pues no conozco varón». La interpretación de esta sencilla declaración -que podría naturalmente tomarse como una reacción ingenua de sorpresa frente al anuncio del ángel- en el sentido de un voto de perpetua virginidad se remonta a fines del siglo IV, cuando fue propuesta Gregorio de Nisa (aprox. 330-395). Sin embargo, la evidencia del texto mismo es en extremo tenue para decirlo suavemente. Y lo mismo puede decirse acerca de la evidencia histórica de mujeres hebreas comprometidas en casamiento que hiciesen votos de virginidad perpetua.
b. La segunda objeción es que los hermanos de Jesús nunca son llamados “hijos de María”. Esto es cierto, pero puede explicarse fácilmente por el hecho de que los evangelistas y Pablo aluden a los familiares de Jesús desde el punto de vista de su parentesco con él, no con María. Del mismo modo en que María es “la madre del Señor”, se refieren a Jacobo y los otros como “sus hermanos” y “sus hermanas”, esto es, del Señor.
c. La tercera objeción es que si se trataba de hermanos menores de Jesús, por la cuestión de la autoridad reconocida del primogénito en la cultura judía, ellos no se hubieran atrevido a cuestionar el ministerio del Señor. A esto puede responderse 1) que no puede esperarse demasiada consistencia de quienes, como ellos, pretendían nada menos que impedirle a Jesús proseguir su obra; 2) que si pensaban seriamente que Jesús no estaba simplemente equivocado, sino «fuera de sí» las consideraciones acerca de la primogenitura pasarían a un segundo plano; y 3) que no hay razón para pensar que parientes más lejanos pudiesen tener más ascendiente sobre Jesús que sus hermanos menores.
d. La cuarta objeción es que de haber sido hijos de José y María, sería difícil explicar cómo uno de estos hermanos llevaba el nombre de su padre. Sin embargo, la objeción carece de fuerza porque si bien esto era inusitado en tiempos del Antiguo Testamento, no ocurría otro tanto en el siglo I de nuestra era.

“En períodos posteriores la patronimia (nombrar a un niño varón como su padre: cf. Lucas 1:59-61) y la paponimia (nombrar un niño varón como su abuelo) no eran poco comunes. La práctica se puso de moda durante el período persa, y puede explicar la identificación popular de Darío con Ciro (si esta es la intención) en Daniel 6:28 (texto masorético 29)...
Donde un oficio era heredado, como en el caso de la realeza y el sacerdocio, había una tendencia a reutilizar los nombres personales frecuentemente en generaciones sucesivas. Más aún, después del tiempo del exilio de Judea , los nombres no se basaban muy a menudo en acontecimientos relacionados con el nacimiento, a juzgar especialmente por la relativa popularidad de la patronimia y la paponimia...”

Names, proper, en International Standard Bible Encyclopedia. Grand Rapids: William B. Eerdmans, 1986, 3:486, 487-488.

Un caso en el Nuevo Testamento donde esta costumbre aparece es a propósito de Juan el Bautista, a quien los que vinieron a circuncidar al niño querían llamarlo como su padre, Zacarías. Fue Isabel, por indicación del mismo Zacarías, la que impidió tal imposición e indicó por escrito que se llamaría Juan; esto extraña a los presentes, pues no había nadie en la familia que llevase tal nombre (Lucas 1:57-64). A propósito de este texto, escribe el dominico Manuel de Tuya:

“Aunque primitivamente no se hacía así, en la época neotestamentaria se ponía el nombre el día de la circuncisión. Se solía poner el nombre del abuelo, y aunque era raro ponerles el nombre de sus padres, había casos en que se hacía así en el judaísmo tardío. Por eso, dada la avanzada edad de Zacarías, querían llamarle con su nombre.”

Evangelio de San Lucas, en Profesores de Salamanca: Biblia Comentada, 3ª Ed. Madrid: BAC, 1977, Vb: 35.

Además de este ejemplo del Nuevo Testamento, el autor mencionado cita el ejemplo del padre y el abuelo de Herodes el grande, los cuales se llamaban ambos Antipas (Flavio Josefo, Antigüedades de los judíos XIV, 1:3) y el de Anán hijo de Anán, quien bajo el procurador Albino fue sumo sacerdote en el año 62 de nuestra era (ibid., XX, 9:1). De modo que no es particularmente extraño que un hijo de José y María llevase el nombre de su padre.

e. La quinta objeción es que, si los hermanos de Jesús eran sus consanguíneos, es incomprensible que el Señor desde la cruz haya encomendado a su madre María al cuidado de su discípulo amado en lugar de encomendarla a sus propios hermanos. La respuesta más simple a esta objeción es que sus hermanos, que no creían en él y que habían intentado alejarlo de su ministerio, no estaban presentes junto a la cruz, como sí lo estaban en cambio la Bienaventurada María y el discípulo amado. Durante su ministerio terrenal, el Señor anunció que las familias se dividirían por causa de Él (Lucas 12:49-53), e insistió en la prioridad absoluta del parentesco espiritual sobre el carnal (Mateo 10:37; 12:46-50 y paralelos; Marcos 10:29). Así como sus hermanos no le creyeron a Él, es probable que no comprendiesen a la Bienaventurada María. En cambio el discípulo amado, tan cercano al Señor, era perfectamente idóneo para hacerse cargo de la anciana y fiel María.

Cuando Mateo 1:25 y Lucas 2:23 se leen en el contexto de los diez textos que se refieren a los hermanos del Señor, se hace obvia la fuerza acumulativa del argumento que toda esta evidencia sostiene. En otras palabras, esta hipótesis es la que requiere menos conjeturas y está basada en la más firme evidencia escritural.

Así lo entendió, entre los Padres, Tertuliano a principios del siglo III:

“«¿Quién es mi madre y mis hermanos? ... Él estaba justamente indignado de que personas tan cercanas a Él «permaneciesen fuera», mientras que unos extraños estuviesen dentro aferrándose a Sus palabras. Esto es particularmente así dado que su madre y sus hermanos deseaban apartarlo de la obra solemne que tenía entre manos. Más que negarlos, Él los desautorizó. Por tanto, a la pregunta previa, «¿Quién es mi madre, y quiénes son mis hermanos?» añadió la respuesta: «Nadie sino los que escuchan mis palabras y las hacen». De este modo transfirió los nombres de las relaciones consanguíneas a otros q quienes consideraba más estrechamente relacionados con Él por causa de la fe de ellos ... No es sorprendente que prefiriese gente de fe a sus propios parientes, que no poseían tal fe.”

(Contra Marción IV, 19; igualmente Sobre la carne de Cristo, 7).

También fue defendida en el siglo IV por Helvidio. Sin embargo, debido a que a algunos se les antoja imposible, si no intolerable, la idea de que la Bienaventurada María haya sido la feliz madre de otros muchos hijos aparte de Jesús, se han formulado otras hipótesis en intentos de sostener la noción de que María jamás engendró a otro hijo que a su primogénito. A continuación examinaremos dos de tales hipótesis.


b. Eran hijos de José de un matrimonio anterior


Según esta hipótesis, José se habría casado con María en segundas nupcias, y los hermanos y hermanas de Jesús no habrían sido consanguíneos suyos, sino parientes por tener el mismo padre de crianza y legal.

La fuente de esta interpretación ha de hallarse en los evangelios apócrifos, en particular el Protoevangelio de Jacobo. En esta obra que probablemente debe datarse en la segunda mitad del siglo II, se narra que María fue criada en el templo, pero cuando cumplió doce años los sacerdotes decidieron buscarle un esposo para sacarla de allí y evitar que lo contaminara. Zacarías consultó al Señor y un ángel le ordenó convocar a todos los viudos para elegirle un marido; el Señor daría un signo para que supieran quién era el elegido. Entre ellos estaba José, sobre el cual descendió una paloma.

“Y el sacerdote le dijo a José, «Has sido elegido por sorteo para recibir a la virgen del Señor en tu custodia». Pero José le respondió, «Tengo hijos y soy anciano; ella no es sino una niña. Me opongo pues de lo contrario seré el hazmerreír de los hijos de Israel». Y el sacerdote le dijo a José, «Teme al Señor tu Dios ...». Y José tuvo miedo y la recibió en custodia.” (9:1-2).

Básicamente la misma historia es repetida por obras apócrifas posteriores, como la Historia de José el carpintero de los siglos IV ó V, y el Evangelio del Pseudo-Mateo, escrito en latín probablemente en el siglo VIII ó IX. En la Historia... el nombre de los hijos de José se da como “Judas, Justo, Jacobo y Simeón” y se añade el de las hijas, Asia y Lidia.

Entre los Padres, el primero en insinuar la noción de que los hermanos de Jesús eran en realidad hijos de José fue al parecer Clemente de Alejandría a fines del siglo II:

“Judas, quien escribió la epístola católica, era el hermano de los hijos de José. Y era muy religioso. Aunque experimentando la relación cercana al Señor, aún así no dice que él mismo era su hermano. Pero ¿qué dijo? «Judas, siervo de Jesucristo» .de Él como Señor; pero «el hermano de Jacobo». Pues esto era verdad. Judas era su hermano, a través de José.”

Comentario sobre la Epístola de Judas, en los Fragmentos de Casiodoro.

En el siglo III Orígenes, quien consideraba a Clemente su maestro, toma nota de esta tradición:

“Algunos dicen, basándolo en una tradición del Evangelio según Pedro (como se titula) o el Libro de Jacobo [el espurio Protoevangelio de Jacobo] , que los hermanos de Jesús eran hijos de José de una esposa anterior, que él desposó antes que a María.”
(Comentario sobre Mateo, 17).


El principal defensor de esta explicación, que es hasta hoy la posición oficial de las Iglesias ortodoxas orientales, fue Epifanio en el siglo IV.
La hipótesis reconoce algunas variantes. Según una de ellas, sugerida por Teofilacto, los hermanos de Jesús serían hijos de José por la ley de levirato, según la cuál éste habría engendrado hijos con la esposa de Cleofas, su difunto hermano. Según otra, eran verdaderos hijos de Cleofas y por tanto sobrinos de José que él habría adoptado como hijos.

Eusebio de Cesarea conserva una tradición en este sentido con respecto a otro de los hermanos del Señor, Simón:

“Después del martirio de Jacobo y de la toma de Jerusalén, que le siguió inmediatamente, es tradición que los apóstoles y discípulos del Señor que todavía vivían se reunieron de todas partes en un mismo lugar, junto con los que eran de la familia del Señor según la carne (pues muchos de ellos aún vivían), y todos celebraron un consejo sobre quién debía ser juzgado digno de suceder a Jacobo, y todos, por unanimidad, decidieron que Simeón, el hijo de Clopás [Sumeôna ton tou Klôpa)–mencionado también por el texto del Evangelio- era digno del trono de aquella iglesia, por ser primo (anepsion) del Salvador , al menos según se dice, pues Hegesipo refiere que Clopas era hermano de José.”

Historia Eclesiástica III, 11:1

A Hegesipo se le han mezclado aquí los nombres, pues los nombres tanto de los Apóstoles llamados «Simón» , es decir, Pedro y el Zelote, como del hermano de Jesús que se nombra en Mateo 13:55 y Marcos 6:3 se escriben Simôn. El único personaje con el nombre Sumeôn que se menciona en el marco temporal del Nuevo Testamento es el anciano que profetizó en el templo (Lucas 2:25-34).


Retornando a la hipótesis principal de esta parte, es decir que los hermanos de Jesús eran hijos de un matrimonio anterior de José, hay que subrayar que no existe la menor evidencia bíblica para sostener esta hipótesis, cuyo origen tardío y espurio la hace de por sí en extremo dudosa . Los presuntos hijos de José no aparecen por ningún lado en los relatos de la natividad de Jesús, ni en las escasas alusiones a su infancia; adicionalmente, él es llamado el primogénito (Lucas 2:23), es decir, el primer hijo.

Una objeción común a ambas hipótesis presentadas hasta aquí –es decir, que los hermanos fuesen hijos de José o hijos de José y María- es que los hermanos no son mencionados en el episodio del niño Jesús en el templo, narrado en Lucas 2:41-52. Es cierto que no son mencionados explícitamente, pero hay que tener en cuenta que el texto en cuestión tampoco dice que solamente José, María y Jesús subiesen a Jerusalén. Se habla de una caravana o compañía, en la cual había muchas personas, incluyendo familiares. El propósito del relato no exige en modo alguno la mención explícita de los hermanos de Jesús.


2. ERAN PARIENTES CERCANOS DE JESÚS, POSIBLEMENTE PRIMOS


Esta explicación fue propuesta inicialmente por Jerónimo, y luego aceptada por Agustín de Hipona y otros maestros. Es la posición de la Iglesia de Roma. Entre los reformadores, Lutero la aceptó, aunque no dogmáticamente; y más tarde Chemnitz, Bengel y otros.

En esencia, según este punto de vista los hermanos de Jesús eran primos suyos por parte de su línea materna, y por tanto consanguíneos. Habrían sido los hijos de Alfeo, que sería la misma persona que Cleofás, y de la hermana de María, que llevaba el mismo nombre que ella. Esta María, tía de Jesús, es la descrita como la «madre de Jacobo y José» (Mateo 27:56) y como «la madre de Jacobo el menor y de José» (Marcos 15:40).

Siempre según esta opinión, dado que tres de los nombres de los hermanos de Jesús aparecen en las listas de apóstoles (Jacobo, Judas y Simón), y que Jacobo es llamado hijo de Alfeo, sería una coincidencia muy notable que además de sus primos Jesús tuviese hermanos con exactamente los mismos nombres. El hecho de que a uno de los Jacobos se le llame “el menor” indicaría que había sólo dos Jacobos en el círculo de allegados al Señor, a saber, Jacobo hijo de Zebedeo, el hermano de Juan, y Jacobo hijo de Alfeo, que era primo de Jesús.

Algunos dicen que probablemente María fuese a vivir con su hermana luego de la muerte de su esposo José, lo cual explicaría que concurriese con sus sobrinos cuando fueron a ver a Jesús. Otros por el contrario ven en el hecho de que Jesús encomendase el cuidado de su madre a su discípulo amado (Juan 19:25-27) indica que la relación de ella con sus sobrinos no era muy estrecha.
Para analizar la plausibilidad de esta hipótesis, es preciso revisar cuidadosamente varios pasajes. Cuatro de los hermanos de Jesús son nombrados en un texto paralelo de Mateo y Marcos:

Mateo 13:54-56

Vino a su tierra y les enseñaba en la sinagoga de ellos, de tal manera que se maravillaban y decían:
-- ¿De dónde saca éste esta sabiduría y estos milagros? ¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Jacobo, José, Simón y Judas? ¿No están todas sus hermanas con nosotros? ¿De dónde, pues, saca éste todas estas cosas?


Marcos 6: 1-3

Salió Jesús de allí y vino a su tierra, y lo seguían sus discípulos. Cuando llegó el sábado, comenzó a enseñar en la sinagoga; y muchos, oyéndolo, se admiraban y preguntaban:
-¿De dónde saca éste estas cosas? ¿Y qué sabiduría es ésta que le es dada, y estos milagros que por sus manos son hechos? ¿No es éste el carpintero, el hijo de María, hermano de Jacobo, de José, de Judas y de Simón? ¿No están también aquí con nosotros sus hermanas?
Y se escandalizaban de él.


Estos dos textos dan una lista de los hermanos del Señor por nombre. Ambas listas son iguales, con los mismos cuatro nombres: Jacobo, José, Judas y Simón.

El nombre Iakôbos puede traducirse por Jacobo, Jaime y en algunos casos Santiago (versión castellanizada y apocopada del latín Sanctus Iacobus. En lo que sigue se ha empleado consistentemente la forma “Jacobo”. Hay un Jacobo que es llamado explícitamente «el hermano del Señor» en Gálatas 1:19. Fuera del Nuevo Testamento, el historiador judío Flavio Josefo se refiere a él como sigue, con referencia a la muerte del procurador Festo en Judea y su reemplazo con Albino en el año 62:

“Siendo Anán [el sumo sacerdote] de este carácter, aprovechándose de la oportunidad, pues Festo había fallecido y Albino todavía estaba en camino, reunió el sanedrín. Llamó a juicio al hermano de Jesús que se llamó Cristo; su nombre era Jacobo, y con él hizo comparecer a varios otros. Los acusó de ser infractores de la ley y los condenó a ser apedreados.”

(Flavio Josefo, Antigüedades de los judíos, XX, 9: 1)

Probablemente se trata del mismo Jacobo que llegó a ser una “columna” de la Iglesia de Jerusalén, junto con Cefas (Pedro) y Juan (Gálatas 2:9). Es posible que todos los siguientes textos se refieran al mismo Jacobo, hermano del Señor: Hechos 12:17, 15:13, 21:18, 1 Corintios 15:7, Gálatas 2:12. Se acepta tradicionalmente que fue este Jacobo, «hermano del Señor» (= Santiago). quien escribió la carta que lleva su nombre; así ya Clemente de Alejandría y Orígenes. La relación de Eusebio de Cesarea es pertinente:

“Al apelar Pablo al César y ser enviado por Festo a la ciudad de Roma, los judíos, frustrada la esperanza que les indujo a tenderle asechanzas, se volvieron contra Jacobo, el hermano del Señor, al que los apóstoles habían confiado el trono episcopal de Jerusalén ...
El modo en que tuvo lugar la muerte de Santiago ya lo han dejado claro las palabras citadas de Clemente ... Pero quien narra con mayor exactitud todo lo que a él se refiere es Hegesipo, que pertenece a la primera generación sucesora de los apóstoles y que, en el Libro V de sus Memorias, dice así:
«Sucesor en la dirección de la Iglesia es, junto con los apóstoles, Jacobo, el hermano del Señor. Todos le dan el sobrenombre de ‘Justo’, desde los tiempos del Señor hasta los nuestros, pues eran muchos los que se llamaban Jacobo...».”

Historia Eclesiástica II, 23: 1,3-4; la narración ocupa todo el resto del capítulo.

Dicho sea de paso, Eusebio también obtuvo de Hegesipo la siguiente referencia a los descendientes de Judas, el medio hermano de Jesús:

“El mismo Domiciano dio orden de ejecutar a los miembros de la familia de David, y una antigua tradición dice que algunos herejes acusaron a los descendientes de Judas –que era hermano del Salvador según la carne (adelfon kata sarka tou sôtêros) - , con el pretexto de que eran de la familia de David y parientes (sungeneian) de Cristo mismo. Esto es lo que declara Hegesipo cuando dice textualmente:
«De la familia del Señor vivían todavía los nietos de Judas, llamado hermano suyo según la carne, a los cuales delataron por ser de la familia de David... El evocato los condujo a presencia del césar Domiciano, porque éste, al igual que Herodes, temía la venida de Cristo. Y les preguntó si descendían de David; ellos lo admitieron...».”

Ibid, III, 19-20


LAS MUJERES JUNTO A LA CRUZ Y EN LA RESURRECCIÓN

Retornando a la hipótesis que estamos examinando, se supone que este Jacobo es llamado asimismo Jacobo (hijo) de Alfeo y Jacobo el menor, para distinguirlo del homónimo hijo de Zebedeo. Tal identificación se basa principalmente en las listas de mujeres que presenciaron la crucifixión y las que compraron o prepararon especies para ungir el cuerpo del Señor. Los textos pertinentes son:

Mateo 27:55-56

Estaban allí muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habían seguido a Jesús desde Galilea, sirviéndolo. Entre ellas estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo y de José, y la madre de los hijos de Zebedeo.

Marcos 15:40-41

También había algunas mujeres mirando de lejos, entre las cuales estaban María Magdalena, María la madre de Jacobo el menor y de José, y Salomé, quienes, cuando él estaba en Galilea, lo seguían y lo servían; y otras muchas que habían subido con él a Jerusalén.

Lucas 23:49

Pero todos sus conocidos, y las mujeres que lo habían seguido desde Galilea, estaban mirando estas cosas de lejos.

Juan 19:25

Estaban junto a la cruz de Jesús su madre y la hermana de su madre, María mujer de Cleofas y María Magdalena.

Mateo 28:1

Pasado el sábado, ..., fueron María Magdalena y la otra María a ver el sepulcro.

Marcos

Cuando pasó el sábado, María Magdalena, María la de Jacobo, y Salomé, compraron especias aromáticas para ir a ungirlo.

Lucas 23:55

Las mujeres que lo habían seguido desde Galilea lo siguieron y vieron el sepulcro y cómo fue puesto su cuerpo. Al regresar, prepararon especias aromáticas y ungüentos; y descansaron el sábado, conforme al mandamiento.

Lucas 24:10

Eran María Magdalena, Juana y María, madre de Jacobo, y las demás con ellas, quienes dijeron estas cosas a los apóstoles.

Juan 20:1

El primer día de la semana, María Magdalena fue de mañana, siendo aún oscuro, al sepulcro, y vio quitada la piedra del sepulcro.

Todas los textos que mencionan nombres incluyen a María Magdalena. Otras mujeres que son explícitamente llamadas por su nombre son:

a. María la madre de Jacobo y de José (Mateo) que es con toda probabilidad María la madre de Jacobo el menor y de José, y «María la de Jacobo» (Marcos) y tal vez la madre de Jacobo que menciona Lucas.
b. María la de Cleofas. El texto griego no dice que fuese esposa de Cleofas; podría igualmente tratarse de su hija.
c. “La otra María” (Mateo 28:1), posiblemente la misma que en (a)
d. Salomé
e. Juana

Algunas mujeres son mencionadas indicando sus parentescos:

a. La madre de los hijos de Zebedeo (¿Salomé? cf. Mateo 27:56 con Marcos 15:40)
b. La hermana de la madre de Jesús

Una complicación adicional surge de que no está claro si Juan 19:25 se refiere a tres mujeres o a cuatro. En concreto, ¿es la hermana de la madre del Señor la misma mujer que es llamada María de Cleofas?

Aunque el griego no es concluyente y admite ambas lecturas, otras consideraciones llevan a pensar que Juan se refiere a cuatro mujeres y no a tres. En primer lugar, si la hermana de la madre de Jesús es María de Cleofas, esto significaría que ambas hermanas tenían el mismo nombre, un hecho en extremo curioso.

En un manuscrito (B de Tischendorf) del Evangelio del Pseudo-Mateo se explica que esta María era hija de Ana, madre de la Bienaventurada María], y que había nacido de la unión de Ana en segundas nupcias con Cleofas. En tal caso, María de Cleofas debería leerse “María, (hija) de Cleofas”. La razón de que ambas hermanas se llamasen igual, según el apócrifo, es que ella fue dada a Ana como compensación por haber consagrado a Dios a la Bienaventurada María. Según la misma historia, esta segunda María, hija de Cleofas, se casó con Alfeo y fue madre de “Jacobo el hijo de Alfeo y de Felipe su hermano[sic]. Y habiendo muerto su segundo esposo, Ana fue casada con un tercer esposo llamado Salomé [sic], de quien tuvo una tercera hija. Ella la llamó igualmente María, y la dio a Zebedeo como esposa; y de ella nacieron Jacobo el hijo de Zebedeo y Juan el Evangelista.”

Esta fantástica historia es obviamente un intento bastante rebuscado de justificar la existencia de tres Marías que habrían sido hermanas por parte de madre, y de hacer aparecer como primos de Jesús a los apóstoles Jacobo y Juan, hijos de Zebedeo, y Jacobo hijo de Alfeo y Felipe. Desde luego, no hay la menor evidencia que justifique estos parentescos tal como los plantea el Pseudo-Mateo.

El argumento basado en la lista de mujeres junto a la cruz y las que fueron a ungir el cuerpo de Jesús en el día de la resurrección toma actualmente una forma más sutil. Para comprenderla, es necesario revisar primero las listas de los Apóstoles, dado que se intenta demostrar que uno o más de los hermanos de Jesús eran hijos de otra madre que se contaban entre sus discípulos. .

LISTAS DE APÓSTOLES

Los Doce son listados en cuatro ocasiones, como sigue:

Mateo 10: 2-4

Simón Pedro
su hermano Andrés
Jacobo de Zebedeo
Juan su hermano

Felipe
Bartolomé
Tomás
Mateo el publicano

Jacobo de Alfeo
Tadeo
Simón Zelote
Judas Iscariote

Marcos 3: 16-19

Simón Pedro
Jacobo
Juan hermano de Jacobo
Andrés

Felipe
Bartolomé
Mateo
Tomás

Jacobo de Alfeo
Tadeo
Simón Cananeo
Judas Iscariote

Lucas 6:14-16

Simón Pedro
Andrés su hermano
Jacobo
Juan

Felipe
Bartolomé
Mateo
Tomás

Jacobo de Alfeo
Simón Zelote
Judas de Jacobo
Judas Iscariote

Hechos 1:13

Pedro
Jacobo
Juan
Andrés

Felipe
Tomás
Bartolomé
Mateo

Jacobo de Alfeo
Simón Zelote
Judas de Jacobo
---vacante----

De estas listas cabe destacar lo siguiente:

1. Las cuatro son encabezadas por Simón Pedro
2. En las tres previas al suicidio de Judas Iscariote, su nombre aparece al final; en la de Hechos es omitido.
3. Las cuatro listas pueden dividirse en tres grupos con cuatro nombres cada una, que son siempre encabezados por Pedro, Felipe y Jacobo de Alfeo.
4. Las demás posiciones muestran variantes.
a. En el primer grupo, Andrés, hermano de Pedro, figura segundo en las listas de Mateo y Lucas, pero detrás de Jacobo de Zebedeo y su hermano Juan en las de Marcos y Hechos. Esta variante se explica por la prominencia de Pedro, Jacobo y Juan con respecto al resto de los Doce.
b. En el segundo grupo, Bartolomé aparece a continuación de Felipe en los tres Evangelios, pero después de Tomás en Hechos. Mateo aparece como último del grupo en Mateo y Hechos, lugar que es ocupado por Tomás en Marcos y Lucas.
c. En el tercer grupo, Simón el Zelote aparece segundo (a continuación de Jacobo de Alfeo) en Lucas y Hechos, pero en tercer lugar, después de Tadeo, en Mateo y Marcos
5. Tadeo, que figura segundo en el tercer grupo en Mateo y Marcos, corresponde a Judas de Jacobo en Lucas y Hechos.
6. Se mencionan explícitamente dos parejas de hermanos:
a.Pedro y Andrés en los Evangelios de Mateo y Lucas
b. Jacobo de Zebedeo y Juan en Mateo y Marcos.
7. En los casos del primer Jacobo en Mateo, y del segundo Jacobo en las cuatro listas, se agrega un genitivo: respectivamente Jacobo (el) de Zebedeo y Jacobo (el) de Alfeo. La mayoría de las versiones traducen tal genitivo como un patronímico: Jacobo hijo de Zebedeo y Jacobo hijo de Alfeo.
8. Las listas de Mateo y Marcos mencionan a Tadeo, que probablemente representa un sobrenombre, forma griega del hebreo taday = pecho. Esto es sugerido además por la variante Lebeo (del hebreo leb = corazón) presente en algunos manuscritos, así como la conflación “Lebeo, también llamado Tadeo” en algunos manuscritos del Evangelio de Mateo. Ambos sobrenombres pueden indicar las mismas cualidades: ternura, entereza o valor. Este Apóstol es nombrado por Lucas (en el Evangelio y en Hechos) como “Judas de Jacobo”. Aunque diversas versiones traducen “Judas hermano de Jacobo”, el texto griego no menciona la palabra “hermano” (adelphos), como sí lo hace con Pedro en relación a Andrés y con Juan en relación a Jacobo de Zebedeo. Otras versiones, en cambio, traducen “Judas hijo de Jacobo” aunuqe nuevamente la palabra griega correspondiente (hyios) no figura en el texto. De todos modos, el considerar a Judas “hijo de Jacobo” es el modo más natural de entender la expresión, es decir como un genitivo de filiación, estructura que se emplea exactamente del mismo modo para Jacobo de Zebedeo y Jacobo de Alfeo.

A propósito de la identidad del Judas autor de la carta homónima, que se identifica explícitamente como “hermano de Jacobo”, dice un comentarista católico:

“en el Nuevo Testamento, cuando se trata de parentesco expresado por un genitivo después de un nombre, se quiere designar una relación no de fraternidad, sino de paternidad. Judas en el Evangelio, es hijo de Santiago [Jacobo]; por lo tanto, un individuo distinto de nuestro Judas, hermano de Santiago [Jacobo]. Por consiguiente, Judas autor de nuestra epístola y hermano de Santiago [Jacobo] es probable que no sea apóstol, como el mismo Santiago [Jacobo].”

José Salguero, O.P., Epístola de San Judas, en Profesores de Salamanca: Biblia Comentada. Madrid: BAC, 1965, 7:277; negritas añadidas.


Dado este uso normal y el hecho de que, a diferencia de las parejas Pedro-Andrés y Jacobo-Juan que sí son explícitamente identificados como hermanos, no ocurre otro tanto en el caso de Jacobo de Alfeo y Judas de Jacobo, es muy probable que no se trate de otra pareja de hermanos, sino de hijos de diferentes padres.


¿NOMBRAN LOS EVANGELISTAS A LA MADRE DE JACOBO DE ALFEO?

El argumento al que aludimos justo antes de proporcionar y discutir las listas de apóstoles se basa en lo siguiente:

1. Aparte de María Magdalena, los Evangelios sinópticos mencionan explícitamente «otra María»: «la madre de Jacobo y de José» (Mateo); “«la madre de Jacobo el menor y de José» (Marcos), «María la madre de Jacobo» (Marcos y Lucas).
2. El Evangelio de Juan menciona a la madre del Señor y a la hermana de su madre, «María de Cleofas» pero no hace mención de sus hijos.
3. Dado que, fuera de María Magdalena, es la única María que se menciona por nombre, la María madre de Jacobo el menor y de José debe ser la María de Cleofas.
4. Jacobo el menor puede haberse llamado así en contraposición a Jacobo hijo de Zebedeo, y si está presente en la lista de discípulos debe de ser el otro Jacobo, llamado de Alfeo.
5. Ahora bien, los nombres Alfeo y Cleofas pueden ser diferentes formas griegas del mismo nombre arameo (Halfai).
6. Por tanto, Jacobo el menor sería Jacobo hijo de Alfeo/Cleofas y de María, la hermana de la Bienaventurada María; por tanto un primo hermano de Jesús.

Quien haya seguido atentamente el texto podrá darse cuenta del número de suposiciones que entraña este argumento. Sin embargo, en beneficio de la claridad los enumeraremos:

a. La expresión «Jacobo el menor» no implica que hubiesen sólo dos Jacobos. En el griego no hay comparativos. La expresión «el menor» significa en realidad «el pequeño», «el joven» o «el bajito» y probablemente alude su juventud o a una talla inusualmente baja. Es una característica del Jacobo al que aquí se alude, no una comparación con otro Jacobo. En consecuencia, no excluye la existencia de otros hombres llamados Jacobo además de Jacobo de Zebedeo y Jacobo de Alfeo.
b. Los tres Evangelios sinópticos dejan claro que había todo un grupo de mujeres, de las cuales nombran sólo unas pocas. Cuando Mateo se refiere a «la otra María» aparte de la Magdalena, se refiere con toda probabilidad a la otra María que él mismo ya ha mencionado, es decir, la madre de Jacobo y de José. Sin embargo, no está claro que fuese la única otra María del grupo, y que deba por tanto identificarse con María de Cleofas. De hecho, Juan, que nombra a esta última, menciona a la madre de Jesús además de María de Cleofas y María Magdalena; de modo que sabemos con certeza que en el grupo de mujeres galileas había no menos de tres Marías y tal vez más.
c. Como ninguno de los Evangelistas dice explícitamente que María la madre de Jacobo el menor sea María de Cleofas, no es posible identificarlas sin lugar a dudas.
d. Adicionalmente, la identificación de Cleofas con Alfeo padre de Jacobo el apóstol se basa en una conjetura lingüística.

A esto debe añadírsele la extraña anomalía de que precisamente los mismos evangelistas - Mateo y Marcos- que mencionan por nombre cuatro hermanos de Jesús, al referirse a la mujer en cuestión solamente nombran a Jacobo y José, sin aludir para nada a Simón y Judas. Dado que nada más sabemos de este José, es posible que se trate de otra persona diferente del hermano de Jesús, lo mismo que su hermano Jacobo el menor.

En resumen, no hay forma de identificar positivamente a Jacobo el menor, hermano de José, con Jacobo (hijo) de Alfeo.

Sin embargo, existe evidencia adicional que demuestra tan concluyentemente como pueda serlo un argumento basado en evidencia histórica, que los hermanos del Señor no pertenecían al grupo de los discípulos, a saber, que en el Nuevo Testamento los hermanos del Señor mencionados como un grupo diferente de los Doce.


TEXTOS QUE MENCIONAN A LOS HERMANOS DEL SEÑOR Y A LOS DOCE APÓSTOLES COMO GRUPOS DIFERENTES

Juan 2:12

Después de esto descendieron a Capernaúm él [Jesús], su madre, sus hermanos y sus discípulos; y se quedaron allí no muchos días.

Hechos 1:13-14

Cuando llegaron, subieron al aposento alto, donde se alojaban Pedro y Jacobo, Juan, Andrés, Felipe, Tomás, Bartolomé, Mateo, Jacobo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas de Jacobo. Todos estos perseveraban unánimes en oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con los hermanos de él.

1 Corintios 9:5

¿No tenemos derecho a llevar con nosotros una hermana por esposa, como hacen también los otros apóstoles, los hermanos del Señor, y Cefas?

ANTES DE LA RESURRECCIÓN DE JESÚS, SUS HERMANOS NO CREÍAN EN ÉL

Mateo 12:46-50

Mientras él aún hablaba a la gente, su madre y sus hermanos estaban afuera y le querían hablar. Le dijo uno:
- Tu madre y tus hermanos están afuera y te quieren hablar.
Respondiendo él al que le decía esto, dijo:
- ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos?
Y extendiendo su mano hacia sus discípulos, dijo:
- Estos son mi madre y mis hermanos, pues todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.


Marcos 3: 14-21, 31-35

Designó entonces a doce para que estuvieran con él, para enviarlos a predicar y que tuvieran autoridad para sanar enfermedades y para echar fuera demonios: a Simón, ..., a Jacobo de Zebedeo, y a Juan, hermano de Jacobo,...; a Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Jacobo de Alfeo, Tadeo, Simón el cananeo, y Judas Iscariote, el que lo entregó. Volvieron a la casa, y se juntó de nuevo tanta gente que ni siquiera podían comer pan. Cuando lo oyeron los suyos, vinieron para prenderlo, porque decían: «Está fuera de sí».

(sigue una discusión con los escribas, vv. 22-30)

Entre tanto, llegaron sus hermanos y su madre y, quedándose afuera enviaron a llamarlo. Entonces la gente que estaba sentada alrededor de él le dijo:
- Tu madre y tus hermanos están afuera y te buscan.
El les respondió diciendo:
- ¿Quiénes son mi madre y mis hermanos?
Y mirando a los que estaban sentados alrededor de él, dijo:
- Aquí están mi madre y mis hermanos, porque todo aquel que hace la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.


Lucas 8:1-2, 4, 19-21

Aconteció después que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios. Lo acompañaban los doce y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus males y de enfermedades... Juntándose una gran multitud y los que de cada ciudad venían a él, les dijo por parábola....
Entonces su madre y sus hermanos vinieron a él; pero no podían llegar por causa de la multitud. Y se le avisó, diciendo:
- Tu madre y tus hermanos están fuera y quieren verte.
Él entonces respondiendo, les dijo:
- Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios y la obedecen.


Aunque difieren en diversos detalles, las tres narraciones de los sinópticos coinciden, como lo demuestran las expresiones marcadas con negritas, en que los discípulos estaban junto al Señor en tanto que los hermanos de Jesús, y su madre, estaban fuera y alejados; por tanto es inescapable la conclusión de que se trata de dos grupos diferentes. Marcos explica además la razón de la visita, y es que venían a llevárselo por la fuerza porque pensaban que estaba fuera de sí.


Juan 6: 66-68; 7:1-5[/i]

Desde entonces muchos de sus discípulos volvieron atrás y ya no andaban con él. Dijo entonces Jesús a los doce:
-¿Queréis acaso iros también vosotros?
Le respondió Simón Pedro:
- Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna. Y nosotros hemos creído y conocido que tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente.

Después de esto andaba Jesús en Galilea, pues no quería andar en Judea, porque los judíos intentaban matarlo. Estaba cerca la fiesta de los judíos, la de los Tabenáculos, y le dijeron sus hermanos:
- Sal de aquí, y vete a Judea, para que también tus discípulos vean las obras que haces, porque ninguno que procura darse a conocer hace algo en secreto. Si estas cosas haces, manifiéstate al mundo.
Porque ni aun sus hermanos creían en él.


Aquí los mismos hermanos de Jesús se distinguen a sí mismo de los discípulos. Además, los doce, representados por Pedro, acababan de confesar que creían en Él, en tanto que según Juan sus hermanos no creían en Él. Por tanto se trata, más claramente aún si cabe que en Juan 2:12, de dos grupos diferentes, creyente el uno, incrédulo el otro.

CONCLUSIONES

1. El Nuevo Testamento (sin mencionar fuentes históricas) hace referencia a los familiares de Jesús, en ocasiones en el contexto de su grupo familiar primario, empleando consistentemente la palabra griega para «hermanos» o «hermanas» sin ninguna restricción o aclaración.
2. No existe evidencia sustancial de que estos «hermanos» fuesen otra cosa que hijos de José y María.
3. Los hermanos de Jesús no pueden ser identificados con ningún discípulo en particular.
4. Los hermanos de Jesús eran incrédulos antes de la resurrección.
5. Los hermanos son claramente diferenciados de los discípulos de Jesús.
6. Por tanto, la interpretación que presenta mayor evidencia a favor y objeciones menos importantes es que se trataba de medio hermanos de Jesús, es decir, hijos de María y José.

Bendiciones en Cristo,

Jetonius

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Jetonius, dime si me equivoco en alguno de estos dos puntos:

1- En varios de los concilios ecuménicos del primer milenio de la Iglesia se hace referencia expresa a la perpetua virginidad de María.

2- Calvino defendió con vehemencia esa doctrina. Lutero la aceptó sin ponerla jamás en duda y Zwinglio también creyó oportuno el dar su aprobación a tal creencia.

3- Tanto Calvino, como Lutero y Zwinglio creían que sólo la Biblia basta para temas doctrinales. Por tanto, ellos, usando SÓLO la Biblia, llegaron a la conclusión de que María fue siempre virgen.

4- La inmensa mayoría de los protestantes evangélicos desconocen los tres puntos anteriores.
 
Jetonius

Toda tu peroata se basa en suposisiones etimologicas muy validas, pero no dejan de ser supociciones y como tu lo dices, pudieran ser cualquiera de ellas, pero esta argumentacion cae y choca con el hecho de que las primeras comunidades de Cristianos siempre llamaban a Maria "LA VIREGEN" cosa que seria ridicula, si ellos supieran que había tenido mas hijos. La hubieran llamado simplemente la Madre de Jesus, pero no, la llaman "LA VIRGEN MARIA".

Entonces ya tenemos un refuerzo muy valido en la cuestion historica para cualquier tema, la Tradicion (aunque no les guste) se utiliza y se utilizara siempre como un gran refuerzo para desentrañar los misterios historicos o salir de dudas sobre algo.

Y en el asunto que nos ocupa sucede este hecho, la Palabra deja lugar a dudas por las caracteristicas de los vocablos, pero la Tradicion viene a quitar la neblina sobre este hecho.
 
Muy buen analisis
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Jetonius:
Escelente aporte, como siempre, pero ya ves, en vez de refutar argumentos empiezan a aparecer las cortinas de humo y los cambios de tema.
Uno dice que con solo Biblia, el otro dice que con la tradición, parece que los "golpeaste" bastante duro y ahora cada uno "corre" por su lado a ver por dónde "contraataca", jejejejeje
 
Perdón, donde dice "Escelente" debe leerse "Excelente".
Y me olvidaba decir que en su desesperación, hasta se apela a los mismos "herejes" protestantes!!!!!
Interesante no?
 
Haaz, cualquier cosa que no sea decir sí y amén a vuestros argumentos, lo consideráis como cortinas de humo.

A mí me la trae al fresco lo que opinaran Calvino, Lutero y Zwinglio. Yo no soy protestante como ellos. Vosotros sí, aunque muchos rechazáis el consideraros protestantes o incluso evangélicos.
El asunto de sacar a esos líderes del protestantismo es que ellos, utilizando en teoría las mismas reglas que vosotros, es decir, el Sola Scriptura, llegaron a la conclusión de que María fue siempre virgen.
Si a eso le unes el aplastante testimonio de la Iglesia de Cristo durante el primer milenio, pues eso....

De todas formas, espero la respuesta de Jetonius a mis cuatro puntos
 
Originalmente enviado por Luis Fernando:
Jetonius, dime si me equivoco en alguno de estos dos puntos:

Me ha sorprendido, porque menciona 2 y enumera 4. ¿Será para que elija cuáles contestar?

1- En varios de los concilios ecuménicos del primer milenio de la Iglesia se hace referencia expresa a la perpetua virginidad de María.

La primera referencia expresa en un canon conciliar es, si la memoria no me falla, en el Concilio II de Constantinopla de 553, celebrado contra la voluntad y sin la participación del obispo de Roma Vigilio. El canon en cuestión es una definición cristológica acerca de la naturaleza divina y humana del Señor, que menciona de paso lo de «siempre Virgen». No es, pues, una definición dogmática acerca de la perpetua virginidad.
La doctrina de la perpetua virginidad fue expuesta por Jerónimo en 384, en su tratado contra Helvidio. Con el auge del ascetismo y el monaquismo, se hizo popular en los siglos siguientes.
Sin embargo, hasta donde sé no fue objeto de una definición dogmática por un concilio ecuménico en el primer milenio.

2- Calvino defendió con vehemencia esa doctrina. Lutero la aceptó sin ponerla jamás en duda y Zwinglio también creyó oportuno el dar su aprobación a tal creencia.

3- Tanto Calvino, como Lutero y Zwinglio creían que sólo la Biblia basta para temas doctrinales. Por tanto, ellos, usando SÓLO la Biblia, llegaron a la conclusión de que María fue siempre virgen.

He dicho hasta el cansancio, y lo sabe muy bien, que no le otorgamos a los Reformadores la infalibilidad que le negamos a los obispos romanos. Por tanto, no estamos obligados a asentir a toda doctina particular sólo porque ellos la hayan enseñado; sus enseñanzas, en general útiles, no nos eximen empero del estudio serio de la Palabra.

Por lo demás, a pesar de sus buenas intenciones y su orientación general, es un hecho que no se desembarazaron del lastre de falsas doctrinas acumuladas por la Iglesia de Roma.

De algunas sí, sin embargo. Por ejemplo, ¿leyó lo que dice Calvino sobre la invocación a María y a los santos?

[/B][/QUOTE]
4- La inmensa mayoría de los protestantes evangélicos desconocen los tres puntos anteriores.[/B][/QUOTE]

Posiblemente. ¿Tiene idea de cuántos católicos los conocen?

Bendiciones en Cristo

Jetonius

<{{{><
 
Jetonius:
Me ha sorprendido, porque menciona 2 y enumera 4. ¿Será para que elija cuáles contestar?


Luis:
Iban a ser dos, y me salieron 4

Jetonius:
La primera referencia expresa en un canon conciliar es, si la memoria no me falla, en el Concilio II de Constantinopla de 553, celebrado contra la voluntad y sin la participación del obispo de Roma Vigilio. El canon en cuestión es una definición cristológica acerca de la naturaleza divina y humana del Señor, que menciona de paso lo de «siempre Virgen». No es, pues, una definición dogmática acerca de la perpetua virginidad.

Luis:
Sí, en ese Concilio, concretamente en el canon 2 de los anatemismos contra los Tres Capítulos leemos:

Can. 2. Si alguno no confiesa que hay dos nacimientos de Dios Verbo, uno del Padre, antes de los siglos, sin tiempo e incorporalmente; otro en los últimos días, cuando Él mismo bajó de los cielos, y se encarnó de la santa gloriosa madre de Dios y siempre Virgen María, y nació de ella; ese tal sea anatema.

La verdad es que para ser una "mención de paso" se emplearon a fondo los padres conciliares, ¿eh?

En el canon 6, también tuvieron a bien decir:
Can. 6. Si alguno llama a la santa gloriosa siempre Virgen María madre de Dios, en sentido figurado y no en sentido propio, o por relación, como si hubiera nacido un puro hombre y no se hubiera encarnado de ella el Dios Verbo, sino que se refiriera según ellos el nacimiento del hombre a Dios Verbo por habitar con el hombre nacido; y calumnia al santo Concilio de Calcedonia, como si en este impío sentido, inventado por Teodoro, hubiera llamado a la Virgen María madre de Dios; o la llama madre de un hombre o madre de Cristo, como si Cristo no fuera Dios, pero no la confiesa propiamente y según verdad madre de Dios, porque Dios Verbo nacido del Padre antes de los siglos se encarnó de ella en los últimos días, y así la confesó piadosamente madre de Dios el santo Concilio de Calcedonia, ese tal sea anatema.

También en el canon 14 se menciona a la siempre virgen María.
Parece ser claro, por tanto, que la Iglesia de Cristo tenía ese tema muy bien definido. Claro, a menos que me sugiera que la Iglesia de ese Concilio no era la de Cristo.

Jetonius:
La doctrina de la perpetua virginidad fue expuesta por Jerónimo en 384, en su tratado contra Helvidio.

Luis:
El mismo que utilizó Calvino para atacar con dureza a los que negaban la perpetua virginidad de María

Jetonius:
Con el auge del ascetismo y el monaquismo, se hizo popular en los siglos siguientes.
Sin embargo, hasta donde sé no fue objeto de una definición dogmática por un concilio ecuménico en el primer milenio.

Luis:
Lo cierto es que en los cánones de un concilio ecuménico se habla de María como la siempre virgen.

Jetonius:
He dicho hasta el cansancio, y lo sabe muy bien, que no le otorgamos a los Reformadores la infalibilidad que le negamos a los obispos romanos.

Luis:
Ya, pero es que yo no preguntaba eso. Yo simplemente quería que confirmara que los principales líderes de la Reforma protestante (aunque no sólo ellos), aceptaron la perpetua virginidad de María tras haber estudiado la Biblia al menos con la misma honestidad que lo hacen hoy ustedes. Nada más.

Jetonius:
Por tanto, no estamos obligados a asentir a toda doctina particular sólo porque ellos la hayan enseñado; sus enseñanzas, en general útiles, no nos eximen empero del estudio serio de la Palabra.

Luis:
No, si el problema está en que ustedes, al igual que ellos en su tiempo, no se creen obligados a asentir a ninguna doctrina de alguien ajeno a ustedes mismos. El asunto es que quienes se proclaman jueces de lo que realmente enseña la Palabra son cada uno de ustedes como individuos. En ese sentido, el mismo valor tiene lo que crea y diga Calvino que lo que crea y diga Pepito Juárez.
Y si uno parte de la buena fe y no se duda de la honestidad personal de todos ustedes a la hora de estudiar la Escritura, nos encontramos con que tenemos que aceptar que tan cristiano protestante es el que afirma que la Escritura enseña una cosa como el que afirma lo contrario.
Y hoy empezamos por poner en duda que la Iglesia tenía razón en decir que María fue siempre virgen, y mañana acabamos por poner en duda que es Madre de Dios. Y mejor nos quedemos ahí, en las doctrinas marianas, y no entremos en las cristológicas o la trinitaria, porque el resultado puede ser peor aún.

Jetonius:
Por lo demás, a pesar de sus buenas intenciones y su orientación general, es un hecho que no se desembarazaron del lastre de falsas doctrinas acumuladas por la Iglesia de Roma.

Luis:
Ya está. Lo dice usted y punto. O lo dice otro cualquiera y punto.
Se ve que cuanto más se oponga alguien a las supuestas falsas doctrinas católicas, mejor, ¿verdad?
Es decir, si Lutero no se alejó por completo de la creencia CATÓLICA Y ORTODOXA, acerca de la presencia real de Cristo en la Eucaristía, es porque estaba lastrado.
Si Lutero aceptaba la regeneración bautismal, es porque estaba lastrado
Si Calvino, Lutero y Zwinglios creían que los niños debían ser bautizados, es porque estaban lastrados.
¿seguimos?
Vayamos hasta el final de ese tipo de argumentación tan peculiar:
Si la gran mayoría de los protestantes no guardan el sábado sino el domingo, es porque están lastrados
Si la gran mayoría de los protestantes son trinitarios, es porque están lastrados
etc, etc
Cuanto más lejos de las doctrinas de Roma, mejor. Y si Roma y TODOS los Patriarcas ortodoxos enseñan que María fue siempre virgen, que María es Madre de Dios, que el bautismo regenera y limpia los pecados, que hay que administrarlo a los niños, que el día del Señor es el domingo, y que Dios es trino, pues nada...todos a seguir el camino de huida y neguemos las que nos parezcan de todas esas doctrinas. Eso sí, usando el Sola Biblia como excusa perfecta.


1ª Jn 2,19
 
Originalmente enviado por PAZ EN LA TIERRA:
Jetonius

Toda tu peroata se basa en suposisiones etimologicas muy validas, pero no dejan de ser supociciones y como tu lo dices, pudieran ser cualquiera de ellas,

Supongo que quiso escribir «perorata».
Según el diccionario, una perorata se define como «oración o razonamiento molesto o inoportuno».

Ahora dígame, ¿qué tiene de molesto o inoportuno lo que escribí?

¿«Suposisiones» o «supociciones»? ¿No serán «suposiciones»?

No, señor Paz. Como me esforcé en demostrar, hay algunas cosas que no pasan de ser conjeturas o posibilidades. Otras son hechos, como que los hermanos no pertenecían a los Doce, y durante el ministerio terrenal de Jesús no eran discípulos suyos ni creían en él. Estas no son suposiciones.


pero esta argumentacion cae y choca con el hecho de que las primeras comunidades de Cristianos siempre llamaban a Maria "LA VIREGEN" cosa que seria ridicula, si ellos supieran que había tenido mas hijos. La hubieran llamado simplemente la Madre de Jesus, pero no, la llaman "LA VIRGEN MARIA".

Veamos algunos ejemplos del segundo siglo...

"María, la madre del Señor" (Papías, hacia 120)

"Jesucristo... descendía de David, y también de María" (Ignacio de Antioquía, hacia 105)

"Cuando María lo apremió sobre el maravilloso milagro del vino y estaba deseosa de participar de la copa de significación emblemática antes de tiempo, el Señor restringió su inoportuno apresuramiento, diciendo: «Mujer, ¿qué tengo yo que ver contigo? Mi hora aún no ha llegado». Él aguardaba aquella hora que era conocida de antemano por el Padre." (Ireneo de Lyon, hacia 180)

"Capacitando [a Jesús] para recapitular a Adán de María" (Ireneo de Lyon, hacia 180)

"Ya he probado que es la misma cosa decir que Él meramente parecía manifestarse y afirmar que no recibió nada de María." (Ireneo de Lyon, hacia 180)

"Pareciera que muchos aún hasta nuestro tiempo consideran a María, por causa del nacimiento de su niño, como habiendo estado en la condición puerperal, aunque no lo estuvo. Pues algunos dicen que, después de parir, se la halló todavía virgen cuando fue examinada." (Clemente de Alejandría, hacia 195)

"En pasajes subsiguientes, el profeta evidentemente afirma que la virgen de quien convenía que Cristo naciese debe derivar su linaje de la simiente de David. Él dice: «Y nacerá un vástago de la raíz de Isaí» -el cual vástago es María." (Tertuliano, hacia 197)

Es verdad que en muchas ocasiones la llaman «la Virgen María», pero ello ocurre regular y precisamente en los pasajes que se refieren a la concepción virginal.
El testimonio de Clemente citado arriba indica que muchos consideraban que María había tenido un puerperio normal en tanto que algunos sostenían que había permanecido virgen después del parto.
Esta noción es detallada precisamente en los evangelios apócrifos, donde se «embellece» el relato bíblico .

Así, el Protoevangelio de Jacobo narra que al aproximarse el parto, José fue por una matrona. Habiendo hallado una, y enterándose ésta que no estaban aún casados sino comprometidos, José le explica que su prometida ha concebido por obra del Espíritu Santo. La matrona, incrédula, acompaña a José hasta la cueva donde según esta obra se hallaba María; pero se detuvo en la entrada, porque una nube brillante se cernía sobre la cueva. Ella alaba a Dios; de inmediato la nube desaparece y una luz brillante emana de la cueva. Poco después la luz se retira y el niño Jesús aparece.

"Y la matrona exclamó: «Este día es grande para mí, porque he visto esta nueva luz». Y la matrona salió de la cueva, y Salomé se encontró con ella. Y le dijo (la matrona), «Salomé, Salomé, tengo una nueva visión que contarte; una virgen ha dado a luz, algo que su condición no permite». Y Salomé dijo, «Como que vive el Señor mi Dios, a menos que inserte mi dedo y compruebe su condición, no creeré que una virgen ha dado a luz».

Y la matrona fue y le dijo a María, «Prepárate, porque hay una disputa no pequeña respecto de ti». Y Salomé insertó su dedo para comprobar su condición. Y ella gritó diciendo, «¡Ay de mi impiedad e incredulidad; pues he tentado al Dios vivo; y he aquí, mi mano se me cae, consumida por fuego!».

Y se arrodilló ante el Señor diciendo «Oh, Dios de mis padres, recuérdame; pues soy de la simiente de Abraham, Isaac y Jacob; no me hagas una humillación pública para los hijos de Israel, sino restáurame para los pobres. Pues tu sabes, Señor, que en tu nombre desempeño mis obligaciones y de ti he recibido mi paga».

Y he aquí, un ángel del Señor apareció y le dijo: «Salomé, Salomé, el Señor Dios ha escuchado tu oración. Lleva tu mano al niño y tócalo, y la salvación y el gozo serán tuyos». Y Salomé se acercó y lo tocó, diciendo, «Le adoraré, pues un gran rey le ha nacido a Israel». Y Salomé fue sanada como lo había rogado, y salió de la cueva. Y he aquí, un ángel del Señor gritó, «Salomé, Salomé, no informes las maravillas que has visto, hasta que el niño haya llegado a Jerusalén»."

(Protoevangelio de Jacobo , 19:2- 20:4)

Este es el material sobre el que se construyen las doctrinas marianas.

Entonces ya tenemos un refuerzo muy valido en la cuestion historica para cualquier tema, la Tradicion (aunque no les guste) se utiliza y se utilizara siempre como un gran refuerzo para desentrañar los misterios historicos o salir de dudas sobre algo.

Este refuerzo se lo ha imaginado. Por el contrario, lo que dice muestra cuán importante es atenerse a los datos bíblicos y descartar las fábulas.

Y en el asunto que nos ocupa sucede este hecho, la Palabra deja lugar a dudas por las caracteristicas de los vocablos, pero la Tradicion viene a quitar la neblina sobre este hecho.

Es exactamente al revés. La Palabra bien estudiada es clara, en tanto que la tradición, al menos en este caso, es una maraña de leyendas y contradicciones.

Bendiciones en Cristo,

Jetonius

<{{{><
 
Luis

Originalmente enviado por Luis Fernando:
Haaz, cualquier cosa que no sea decir sí y amén a vuestros argumentos, lo consideráis como cortinas de humo.

A mí me la trae al fresco lo que opinaran Calvino, Lutero y Zwinglio. Yo no soy protestante como ellos. Vosotros sí, aunque muchos rechazáis el consideraros protestantes o incluso evangélicos.
El asunto de sacar a esos líderes del protestantismo es que ellos, utilizando en teoría las mismas reglas que vosotros, es decir, el Sola Scriptura, llegaron a la conclusión de que María fue siempre virgen.
Si a eso le unes el aplastante testimonio de la Iglesia de Cristo durante el primer milenio, pues eso....

De todas formas, espero la respuesta de Jetonius a mis cuatro puntos

Luis (Sin que parezca defensa a Jetonius) Los que opinaron en su tiempo estos hombre de Dios que tuvieron la osadía y el valor de oponerse a la gigantesca organización, no es materia de fe para los cristianos, si uno de ellos, o varios dicen que “María fue siempre virgen” (que no hay nada bíblico para sustentar semejante herejía y blasfemia) a nosotros los cristianos no 2nos mueve el tapete” porque tenemos la oportunidad de acudir a la Palabra e Dios y corroborar que María si tuvo un marido y tuvo mas hijos después de nuestro bendito Salvador.

La defensa de la perpetua virginidad de María por la sola Biblia es imposible ¿cierto? ¿crees que si la perpetua virginidad de María fuera importante para nuestra fe Dios no habría dejado de mencionarlo?

Mizpa
Daniel Ortega
 
Jetonius:
Con respecto a esto último, no le negaré que fuese la Iglesia de Cristo, pero si de hecho estaba admitiendo la perpetua virginidad de María, era porque ya mostraba signos de corrupción.

Luis:
¿y también mostraba signos de corrupción la Iglesia en el credo niceno-constantinopolitano al afirmar que "Confesamos un solo bautismo para la remisión de los pecados"?


Jetonius:
La doctrina es por completo desconocida en la Escritura, lo que para mí zanja toda disputa, mientras que usted ha tomado un curso tangencial para evitar (prudentemente) tratar lo sustancial de mi escrito.

Luis:
Usted zanja los asuntos muy rápidamente. Es decir, zanja con una alegría pasmosa lo que ha sido la creencia unánime de la Iglesia durante mucho tiempo. De todas formas, no pienso evitar lo "sustancial" de su escrito. Esto no ha hecho sino empezar.


Jetonius:
Por lo demás, me gustaría ver qué evidencia tiene de que la perpetua virginidad de María fuese enseñada por autores ortodoxos (en sentido estricto) de los primeros tres siglos del cristianismo.

Luis:
No mucha más de la que usted tendrá sobre la doctrina de la trinidad (en especial sobre la relación no subordinada del Hijo al Padre) y la cristología ortodoxa en esos mismos siglos.


Jetonius:
Finalmente, recalco que los tres cánones conciliares que cita son definiciones cristológicas, no mariológicas. No hay ningún canon de un concilio ecuménico que defina la virginidad perpetua de María.

Luis:
Oiga, es que la perpetuidad virginal no necesita de mucha definición. Está muy claro en qué consiste. Igual de claro que el hecho de que es citada en medio de cánones que anatemizan al que no los acepte tal y como fueron escritos.


Jetonius:
Precisamente ese fue su error, al ser inconsistente con el principio de Sola Scriptura. Tanto en su sermón sobre Mateo 1:22-25 como en su Armonía de los Evangelios (sinópticos), en este aspecto confía más en Jerónimo que en las Escrituras.

Luis:
Oiga, ¿y no será que no encuentra ninguna incoherencia entre lo dicho por Jerónimo y lo que aparece en la Escritura?


Jetonius:
Ello demuestra que los obispos del siglo VI creían en la perpetua virginidad, la cual sin embargo omitieron definir. Y esto no es menos cierto.

Luis:
Por lo general, no se define lo que no se niega. No se definió la no necesidad de la circuncisión de los gentiles hasta que alguien la exigió. No se definió dogmáticamente la divinidad de Cristo hasta que alguien la negó. No se definió la doble naturaleza de Cristo hasta que alguien la negó. Sin emabrgo, nadie en el siglo VI negaba la perpetua virginidad de María, lo cual es señal de lo clarito que tenían ese tema los cristianos.


Jetonius:
Bien, confirmado está. Pero no veo cuál sea el punto, si usted no acepta su autoridad y nosotros no los consideramos infalibles.

Luis:
El punto es que los líderes del protestantismo, utilizando el mismo principio teológico (Sola Scriptura) que utilizán ustedes hoy, creían que María fue siempre virgen.


Jetonius:
Mire, que yo sepa no he inventado absolutamente ninguna doctrina. Me limito a seguir el consejo de Pablo de examinar todo y retener lo bueno. Esto no me ha creado hasta el momento ningún "problema". En cambio las desmesuradas pretensiones romanas acerca de su propia autoridad sí son un problema.

Luis:
Serán un problema para usted y para los que no aceptan el principio de la primacía petrina tal y como la entiende la Iglesia Católica. No para mí


Jetonius:
Si se refiere a que asumimos la responsabilidad de nuestras interpretaciones y estamos dispuestas a modificarlas si se nos demuestra que estamos equivocados, perfecto.
Si quiere decir que no reconocemos otra autoridad que la propia, en cambio, su afirmación es insostenible al menos para el conjunto de los evangélicos. De lo contrario deberíamos habernos librado de nuestros comentarios, léxicos, diccionarios, tratados, y libros de historia, y despedir a nuestros maestros y pastores hace tiempo.

Luis:
Mire, cuando le veo decir eso del "conjunto de los evangélicos" me sonrío.
Pero bueno es que reconozca usted que dependen de una tradición de comentarios exegéticos. Muy pocos evangélicos están dispuestos a reconocer tal cosa. Por lo general suelen decir que ellos sólo dependen de sí mismos y de la ayuda del Espíritu Santo para interpretar la Biblia. En este foro hay ejemplos de sobra de lo que le estoy diciendo.
El problema que tienen ustedes es que se erigen como jueces de la tradición de la Iglesia del primer milenio, dando por hecho que esa Iglesia se corrompió y que no llegó la pureza hasta que Lutero y compañía aparecieron en el horizonte. De hecho, a pesar de las diferencias que nos separan a los católicos de los ortodoxos, ambos tenemos muy claro que el protestantismo es una aberración histórica que no puede ser la solución a los problemas que tuvo y que tiene la Iglesia.


Jetonius:
Lo que ocurre es que, como los nobles bereanos, cuando se nos enseña algo vamos a las Escrituras a ver si son así las cosas.

Luis:
Ya, pero una pregunta, imaginémonos que los bereanos hubieran llegado a la conclusión de que lo que les contaba Pablo no era de acuerdo a la Escritura, ¿de qué les habría valido su sola-escriturismo?


Jetonius:
Con respecto al principio de autoridad, es obvio que para todos nosotros hay algunas opiniones que nos merecen a priori mayor confianza que otras. Sin embargo, aún así cada cosa debe ser examinada sobre sus propios méritos.

Luis:
Desde luego que hay opiniones que les merecen mayor confianzas que otras. Concretamente les merecen mayor confianza las opiniones que coinciden con las suyas. Lo estamos viendo en este epígrafe. Les merece confianza la opinión de Calvino sobre el culto a María pero no la que tiene sobre su perpetua virginidad. Les merece mayor confianza la opinión de ustedes mismos que la expresada por la Iglesia en los Concilios Ecuménicos del primer milenio. Ustedes juzgan la doctrina de la Iglesia, no dejan que la Iglesia juzgue sus doctrinas.


Jetonius:
Todo puede ponerse en duda; sin embargo, mientras que la definición de Éfeso puede defenderse con sólida base escritural,

Luis:
Eso lo dice usted, pero la inmensa mayoría de los cristianos evangélicos de este foro LO NIEGAN. ¿Ve?: Lo que para usted tiene una sólida base escritural, María Madre de Dios, para la mayor parte de sus hermanos es una herejía de origen pagano. ¿Para eso quieren la Escritura? ¿en dónde dejan ustedes la autoridad de la Iglesia de los Concilios?


Jetonius:
no ocurre otro tanto con la perpetua virginidad de la Bienaventurada María. Este es el problema: los católicos aceptan que lo que dice Roma es cierto porque ella lo dice, aunque no se enseñe en las Escrituras o aún se oponga a ellas.

Luis:
De la misma forma que sus hermanos evangélicos dicen que María no es Madre de Dios, usted dice que no fue siempre virgen. Ellos niegan la base escritural para considerar a María como Teotokos y usted la niega para considerar que fue siempre virgen.
Los católicos aceptamos lo que dice la Iglesia, porque las Escrituras afirman que es Ella, y no cada uno de nosotros como individuos, la columna y baluarte de la verdad. El protestantismo desconoce el concepto real de UNA sola Iglesia, porque no ha parado de fraccionarse cada dos por tres por motivos de divergencias doctrinales.


Jetonius:
La cristología y la doctrina trinitaria evangélica no difiere de la católica, porque en este caso todas se basan en las Escrituras, a Dios gracias, y no en especulaciones o creencias no escriturales.

Luis:
No, a Dios gracias que la mayoría de las doctrinas cristológicas y trinitaria de los evangélicos coincide con la católica. Es casi un milagro que sea así, porque vistos los desvaríos cristológicos de Menno Simmons, el desprecio de Lutero por buena parte del canon del Nuevo Testamento y el afán anti-sacramentalista de los Zwinglianos y de los cuáqueros, lo que no sé es cómo el solaescriturismo no ha dado más sectas antitrinitarias de las que ha dado.


Jetonius:
En este punto se ha tornado intolerablemente insolente, de modo que le exijo que modere sus expresiones.

Luis:
¿eh? ¿cómo? ¿qué?
Me ratifico PUNTO POR PUNTO EN LO QUE DIJE:
Ya está. Lo dice usted y punto. O lo dice otro cualquiera y punto.
Se ve que cuanto más se oponga alguien a las supuestas falsas doctrinas católicas, mejor, ¿verdad?
Y ahora lo voy a razonar...


Jetonius:
Usted procede en forma mendaz porque sabe muy bien cómo pienso. No es que lo digo yo, u otro, y punto. Es que las Escrituras lo dicen, y punto. Si la interpretación es errónea, pues demuéstrelo.

Luis:
No, NI MUCHO MENOS ES LO QUE LAS ESCRITURAS DICEN Y PUNTO. Es lo que usted interpreta de las Escrituras y punto. Es lo que interpretó Lutero y fue punto. Es lo que interpretó Calvino y fue punto. Y claro, ante esos puntos, yo digo que es lo que mi Iglesia interpreta y punto. Y si para usted eso es ser insolente y mendaz, pues lo soy, pero no pienso moderarme en decir lo que creo y pienso acerca de este asunto.


Jetonius:
Por supuesto que cuando se trata de doctrinas manifiestamente falsas y anti o extrabíblicas, cuanto más lejos mejor. Pero eso no significa que todo cuanto se enseñe en Roma es erróneo, ni mucho menos, como lo he dicho con respecto a la doctrina trinitaria y la cristología,

Luis:
Insisto. Se pone usted como juez de lo que es anti-bíblico en las doctrinas católica y las ortodoxas. Usted está de acuerdo con la doctrina trinitaria y cristológica de la Iglesia del primer milenio de la misma forma que podría estar en desacuerdo, como ocurre con los unitarios o la mayoría de los universalistas de nuestro tiempo, que también dicen basarse en el Sola Scriptura.
Si hay suerte, ustedes son trinitarios. Si la cosa sale mal, no lo son.


Jetonius:
Puede seguir cuanto quiera; hasta aquí va muy bien.


Luis:

Y luego habla de insolencia. O sea, que usted no lo es cuando afirma que la creencia en la presencia real de Cristo en la Eucaristía, la regeneración bautismal (expresamente enseñada en el credo niceno-constantinopolitano) y el bautismo de niños son lastres. Ya está, ¿verdad?
Pero, oh, la la. La cosa cambia cuando sigo utilizando su línea y menciono lo del sábado o lo de la Trinidad, entonces me acusa de sofista:


Jetonius:
Este lamentable sofisma pretende demostrar una inexistente oposición por el gusto de oponerse. Tanto la costumbre como la doctrina que cita pueden sostenerse con las Escrituras.

Luis:
Y claro, ahora le digo yo que me demuestre con las Escrituras que los cristianos consideraban que el domingo era el Día del Señor. Venga, que seguro que los adventistas están esperando con ansias sus explicaciones.
No hace falta que le diga que en este foro, cada vez que entra un antitrinitario siempre acusa a los evangélicos de seguir atrapados en el engaño de Roma. Y buena parte de esos antitrinitarios usan sólo la Biblia para sus doctrinas. Exactamente como hicieron los arrianos y semiarrianos, por poner un ejemplo histórico. O como podían hacer los monofisitas y los nestorianos.


Jetonius:
La excusa perfecta es la supuesta autoridad del Magisterio de Roma.

Luis:
De la Iglesia, cuyo sucesor de Pedro está en Roma.


Jetonius:
En una reacción paranoide, insiste en mezclar flores con tornillos. Lo siento por usted.

Luis:
Más siento que usted tenga que usar el término de “reacción paranoide” para referirse a lo que le digo, cuando resulta que el desquicie paranoide de división descontrolada está entre los de su bando, los protestantes evangélicos.


Jetonius:
De todos modos, le recuerdo que este epígrafe trata de los hermanos de Jesús. Si tiene algo sustancial y bíblico que aportar, lo escucharé con mucho gusto.

Luis:
Bien


Jetonius:
Pero sus berrinches, por favor ahórremelos.
Luis:
:cool:
¿qué entiende usted por berrinches?

Bendiciones
 
Daniel:
La defensa de la perpetua virginidad de María por la sola Biblia es imposible ¿cierto?

Luis:
No

Daniel:
¿crees que si la perpetua virginidad de María fuera importante para nuestra fe Dios no habría dejado de mencionarlo?

Luis:
¿Crees que si la perpetua virginidad de María fuera poco importante, Dios no habría dejado clarísimamente explicitado que los "hermanos" de Jesús eran hijos de María?

Por cierto, Daniel, ¿crees que hay una base bíblica sólida para que podamos llamar a María Madre de Dios? ¿o es otro invento católico?
 
Luis

Luis:
¿Crees que si la perpetua virginidad de María fuera poco importante, Dios no habría dejado clarísimamente explicitado que los "hermanos" de Jesús eran hijos de María?

Daniel
Luis eso esta clarisimamente “expicitado” que no lo quieras ver es diferente..!!!

Luis
Por cierto, Daniel, ¿crees que hay una base bíblica sólida para que podamos llamar a María Madre de Dios? ¿o es otro invento católico?

Daniel
No Luis no la hay

Mizpa
Daniel Ortega
 
Originalmente enviado por DanielO:

La defensa de la perpetua virginidad de María por la sola Biblia es imposible ¿cierto? ¿crees que si la perpetua virginidad de María fuera importante para nuestra fe Dios no habría dejado de mencionarlo?


daniel:

Perdon que meta "ruido" en este tema pero me permito contestarte:

La "BIBLIA SOLA" NO ES el depósito de la Fé ni la plenitud de la Revelación. Si no, me remito a la Palabra:

(Jn.16)
12. Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello.


13. Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir.

14. El me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros.

15. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros.

POR ELLO EL ESPIRITU SANTO, DESDE QUE "VINO" AL MUNDO ESTA OBRANDO EN LA IGLESIA PARA QUE ENTENDAMOS LO QUE JESUS NO NOS DIJO EN SU MOMENTO.

Bendiciones DanielO.
 
Originalmente enviado por Jetonius:

e. La quinta objeción es que, si los hermanos de Jesús eran sus consanguíneos, es incomprensible que el Señor desde la cruz haya encomendado a su madre María al cuidado de su discípulo amado en lugar de encomendarla a sus propios hermanos. La respuesta más simple a esta objeción es que sus hermanos, que no creían en él y que habían intentado alejarlo de su ministerio, no estaban presentes junto a la cruz, como sí lo estaban en cambio la Bienaventurada María y el discípulo amado. Durante su ministerio terrenal, el Señor anunció que las familias se dividirían por causa de Él (Lucas 12:49-53), e insistió en la prioridad absoluta del parentesco espiritual sobre el carnal (Mateo 10:37; 12:46-50 y paralelos; Marcos 10:29). Así como sus hermanos no le creyeron a Él, es probable que no comprendiesen a la Bienaventurada María. En cambio el discípulo amado, tan cercano al Señor, era perfectamente idóneo para hacerse cargo de la anciana y fiel María.

Estimado Jetonius:
Antes que nada permitame hacerle una zancadilla, ¿dónde dice en la Biblia que maría fuera "anciana" al momento de la Muerte del Señor? :D

Bueno, hablando en serio. Acerca de su esmerada exposicion (QUE QUEDA EN CLARO QUE ES SOLO UNA TEORIA Y AL FINAL NADA QUEDA INDISCUTIBLEMENTE PROBADO), hay un punto en especial en que humildemente no alcanzo a estar de acuerdo con la explicación sugerida:

Cuando dice que es SIMPLE la respuesta a la objecion arriba planteada.
A nadie se le puede escapar que en toda la historia de Israel, los lazos familiares son de VITAL importancia.

Esto esta demostrado incluso en su lengua donde no hay un vocablo distintivo entre un hermano o un primo.

Otra prueba en este sentido es que, cuando una mujer quedaba viuda, y por tal hecho, desamparada, se buscaba que algún hermano (o tal vez incluso primo) del difunto desposara a su viuda.

Por ello por mas "ofuscados" que los "hermanos" de Jesús estuvieron con El y/o su Madre se aparta de la idiosincracia hebrea acerca de los lazos familiares, el dejarla librada a un tercero.

Por ello creo que era mas probable que si Jesus efectivamente tenía hermanos ESTOS se hicieran cargo de la Bienaventurada María.

Son solo opiniones y podremos diferir en ellas. Pero en Aquel día, todo se sabrá. Y me siento confiado que nos podremos reír en el Cielo de tanto "sesudo estudio" durante nuestro tiempo en la tierra.

Dios lo bendiga.
 
Daniel:
Luis eso esta clarisimamente “expicitado” que no lo quieras ver es diferente..!!!

Luis:
Sí, tan "clarísimamente" que en ningún caso dice que los hermanos de Jesús son hijos de María

Pregunté:
Por cierto, Daniel, ¿crees que hay una base bíblica sólida para que podamos llamar a María Madre de Dios? ¿o es otro invento católico?

Contestaste:
No Luis no la hay

Bien, Daniel. Entonces, ¿cómo te explicas que un evangélico que sigue también el Sola Scriptura diga que "la definición de Éfeso puede defenderse con sólida base escritural" cuando lo que se dijo en Efeso es que María es Madre de Dios (Teotokos)?
 
Bueno, pues vamos a empezar por una de las objeciones, concretamente la misma que menciona Daniel Brion:

e. La quinta objeción es que, si los hermanos de Jesús eran sus consanguíneos, es incomprensible que el Señor desde la cruz haya encomendado a su madre María al cuidado de su discípulo amado en lugar de encomendarla a sus propios hermanos. La respuesta más simple a esta objeción es que sus hermanos, que no creían en él y que habían intentado alejarlo de su ministerio, no estaban presentes junto a la cruz, como sí lo estaban en cambio la Bienaventurada María y el discípulo amado. Durante su ministerio terrenal, el Señor anunció que las familias se dividirían por causa de Él (Lucas 12:49-53), e insistió en la prioridad absoluta del parentesco espiritual sobre el carnal (Mateo 10:37; 12:46-50 y paralelos; Marcos 10:29). Así como sus hermanos no le creyeron a Él, es probable que no comprendiesen a la Bienaventurada María. En cambio el discípulo amado, tan cercano al Señor, era perfectamente idóneo para hacerse cargo de la anciana y fiel María.

A lo dicho por Brion, tengo una comentario más que añadir.
Se supone que Santiago, siguiendo la teoría protestante tardía, es uno de esos hermanos carnales de Jesús y, por tanto, hijo de María. Pues, ¡¡¡qué curioso!!, Santiago llegó a ser Obispo de Jerusalén.
Pero, hay más. Leamos Hechos 1,14
Todos éstos, perseveraban unánimes en la oración y ruego, con las mujeres, y con María la madre de Jesús, y con sus hermanos

O sea, que parece ser que los hermanos de Jesús ya sí creían tras su resurrección.
¿Acaso ignoraba Jesús que iba a ocurrir tal cosa Jesús cuando le encomendó a Juan que tomara a María por madre?

Es decir, ¿dónde queda el argumento de que Jesús quería que su madre fuera cuidada por uno de sus discípulos en vez de por los hijos naturales de ella, debido a que tales hijos no creían en Él, si resulta que Él, siendo Dios, sabía que ellos sí iban a creer en Él al poco tiempo?

Punto e, desechado.

Continuará
 
Originalmente enviado por DanielO:
La defensa de la perpetua virginidad de María por la sola Biblia es imposible ¿cierto? ¿crees que si la perpetua virginidad de María fuera importante para nuestra fe Dios no habría dejado de mencionarlo?

daniel:
Perdon que meta "ruido" en este tema pero me permito contestarte:
La "BIBLIA SOLA" NO ES el depósito de la Fé ni la plenitud de la Revelación. Si no, me remito a la Palabra:
(Jn.16)
12. Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello.

13. Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir.
14. El me dará gloria, porque recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros.
15. Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso he dicho: Recibirá de lo mío y os lo anunciará a vosotros.
POR ELLO EL ESPIRITU SANTO, DESDE QUE "VINO" AL MUNDO ESTA OBRANDO EN LA IGLESIA PARA QUE ENTENDAMOS LO QUE JESUS NO NOS DIJO EN SU MOMENTO.
Bendiciones DanielO.

No tocayo

No mentes ruido

13. Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir.

Así es tocayo, ahora faltaría definir que entiendes tu por iglesia (Para mi no es la católica) porque esta totalmente desviada de la Palabra, y cada día se aleja mas, Para mi la iglesia la componen todos los que han creído en Jesucristo como Señor Y Dios, todos los que se someten a su Nombre (El cual es sobre TODO nombre) para mi la verdadera iglesia es aquella que, sirve, adora y venera únicamente a Jesús, que es Cristocéntrica y que tiene por principal motivo glorificarle SOLO a El ¿Me entiendes? (Espero que si) Suponiendo que me haya explicado bien, se deduce, que no puede ser la iglesia del Señor la católica ya que la católica es una iglesia mariana (Entre muchisimas cosas mas, que no viene al caso comentar aquí).

Mizpa
Daniel Ortega