Miguel Loayza F;n3196892 dijo:
Natanael1:
No pretendas cambiar el punto. No hablo de leyes ceremoniales, ni templo para hacer sacrificios, hablo de la ley real que habla Santiago, de la que se deleita Pablo: Rom 7:22 Porque según el hombre interior, me deleito en la ley de Dios;
Tu no deleitas en la ley de Dios. Tienes otra ley "diferente", la ley de Cristo, pero, ¿es que acaso son diferentes la ley de Dios y la de Cristo?
Debo entender que tu no tienes en tu interior (corazón) la ley de Dios
Don Miguel, el asunto del pecado no es un asunto de deleites...y mucho menos bajo un sistema judicial que condena al transgresor.
Este capítulo de Romanos no va dirigido a usted. Si lee bien se dará cuenta que los que conocen la ley son los judíos:
1. ¿Acaso ignoráis, hermanos (
pues hablo con los que conocen la ley), que la ley se enseñorea del hombre entre tanto que éste vive?
Y acerca de ellos, el mismo apóstol les dice:
17. He aquí, tú tienes el sobrenombre de judío, y te apoyas en la ley, y te glorías en Dios,
18. y conoces su voluntad, e instruido por la ley apruebas lo mejor,
19. y confías en que eres guía de los ciegos, luz de los que están en tinieblas,
20. instructor de los indoctos, maestro de niños, que tienes en la ley la forma de la ciencia y de la verdad.
21. Tú, pues, que enseñas a otro, ¿no te enseñas a ti mismo? Tú que predicas que no se ha de hurtar, ¿hurtas?
22. Tú que dices que no se ha de adulterar, ¿adulteras? Tú que abominas de los ídolos, ¿cometes sacrilegio?
23. Tú que te jactas de la ley, ¿con infracción de la ley deshonras a Dios?
24. Porque como está escrito, el nombre de Dios es blasfemado entre los gentiles por causa de vosotros.
Ahora, usted se presenta en este foro como un cumplidor de la ley superior al judío.
Usted se presenta como un hombre "perfecto" guardador de la ley de Dios del viejo pacto.
¿No entiende usted, don Miguel, que es un pecador perdido y que necesita desesperadamente de la Gracia de Dios para ser salvo?
Reflexione y reciba a Cristo como su Señor y Salvador.
Pero no se engañe usted mismo presentándose como un fiel guardador de la ley del viejo pacto.
Porque si alega que no es fiel cumplidor de la ley su destino es el infierno.