Escrito originalmente por Ramón
Mucha literatura. Muchísima. Y todo para un tema (el purgatorio) que se conoce tan poco y que tan pocas palabras dedica el catecismo católico. La iglesia reza por sus muertos (que están muy vivos) y lo lleva haciendo desde hace muchos siglos. Esa es la razón. Sobran más palabras porque pocas palabras hay.
¿Por qué es esto?
Porque el católico DEBE creer que existe el purgatorio.
Aunque no sepa qué es.
Ni dónde ocurre.
Ni en qué consiste la purificación.
Ni cómo se lleva a cabo.
Ni cuánto dura.
¿Por qué?
Porque la misma Iglesia que es incierta acerca de estas cosas, lo enseña como DOGMA DE FE.
Porque además es el sustento indispensable del vasto sistema de indulgencias por los muertos.
Mientras esto siga ocurriendo, al menos yo no pienso callarme.
Así que, ahí va.
Originalmente enviado por Ramón:
A Jetonius: Has dicho: “Los autores sagrados saben que hablan de parte de Dios”. Pues pueden saber esos autores igual que lo puedo saber yo cuando escribo, y no es una fantasmada (exagerando es como se ven las cosas más claras).
Disculpe, Ramón; creo que lo he confundido. Yo creía que hablaba con un católico, pero si usted cree que puede compararse con los autores sagrados, se ve que he cometido un error.
He aquí lo que enseña al respecto la Iglesia Católica:
Las verdades reveladas por Dios, que se contienen y se manifiestan en la Sagrada Escritura, se consignaron por inspiración del Espíritu Santo ... Pero en la redacción de los libros sagrados Dios eligió a hombres, que utilizó usando sus propias facultades y medios, de forma que obrando El en ellos y por ellos, escribieron, como verdaderos autores, todo y sólo lo que El quería.
Pues, como todo lo que los autores inspirados o hagiógrafos afirman, debe tenerse como afirmado por el Espíritu Santo, hay que confesar que los libros de la Escritura enseñan firmemente, con fidelidad y sin error, la verdad que Dios quiso consignar en las sagradas letras para nuestra salvación.
Concilio Vaticano II, Constitución Dogmática Dei Verbum sobre la divina revelación, III, 11.
Es decir que a menos que usted quiera hacer creer que escribe como elegido de Dios, inspirado por el Espíritu Santo, todo y sólo lo que Dios quiere, con fidelidad y sin error, no puede usted compararse con aquellos varones.
Si los escritos han sido aceptados como palabra de Dios no ha sido por lo que escriban sus autores sino por lo que haya interpretado la iglesia (mismamente, San Lucas no advierte que es el mismo Dios quien le escribe o inspira su Evangelio: “Puesto que muchos han intentado narrar ordenadamente las cosas que se han verificado entre nosotros, tal como nos las han transmitido los que desde el principio fueron testigos oculares y servidores de la Palabra, he decidido yo también, después de haber investigado diligentemente todo desde los orígenes, escribírtelo por su orden, ilustre Teófilo, para que conozcas la solidez de las enseñanzas que has recibido”. ¿Reclama inspiración San Lucas?. También Juan escribe de su Evangelio: “Estas (las señales que hizo Jesús) han sido escritas para que creáis que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengáis vida en su nombre” o “Este es el discípulo que da testimonio de estas cosas y que las ha escrito, y nosotros sabemos que su testimonio es verdadero”. Entonces, las ha escrito el discípulo. Si han sido inspiradas por Dios o no lo decidió la iglesia. Y bueno..., no solo hacía mucho tiempo que no aparecían profetas en la época de los Macabeos. También faltaban profetas y no aparecían en la época de Juan el Bautista).
Claro, pues Juan el Bautista fue el último de los profetas al estilo del AT. Precisamente por esa falta de profetas lo que se escribió en el período llamado intertestamentario no puede considerarse inspirado.
Pero atendiendo a su argumento, de nuevo me sorprende usted por su heterodoxia. En la
Constitución dogmática sobre la fe católica de la Sesión III del 24 de abril de 1870, el Concilio Vaticano I enseña lo siguiente acerca de los libros de la Biblia:
Ahora bien, la Iglesia los tiene por sagrados y canónicos, no porque compuestos por la sola industria humana, hayan sido luego aprobados por ella; ni solamente porque contengan la revelación sin error; sino porque escritos por inspiración del Espíritu Santo, tienen a Dios por autor, y como tales han sido transmitidos a la misma Iglesia.
(negritas añadidas)
Esto es una enseñanza dogmática de un Concilio que la Iglesia de Roma cuenta como ecuménico, y por tanto de asentimiento obligatorio para todos los católicos.
”Como tuvo que recordarle Jesús a los fariseos, las Escrituras no sólo se invalidan cuando se las niega, sino cuando se le ponen a la par, como doctrina revelada y obligatoria, cosas que cuanto más podrían ser observancias voluntarias o especulaciones teológicas”.
Pues díselo a San Pablo y a la iglesia naciente. Menos mal que vinisteis después, que si no, todavía os circuncidaríais. Yo estoy hablando de la misma autoridad para “atar y desatar” de los apóstoles. No estará en la Biblia formulado como comúnmente se figura, pero en algunos pasajes bíblicos como he dicho, se entiende que uno ante Dios tiene que estar totalmente limpio (que no tiene que verse siempre con el fuego purificador, por ejemplo, Moisés tiene que descalzarse cuando está ante la zarza).
Supongo que lo confuso de la expresión aquí delata su estado mental. Nadie ha cuestionado la autoridad apostólica. Lo que cuestiono es que quienes se dicen sucesores de los Apóstoles en lugar de permanecer fieles a sus enseñanzas se hayan tomado la atribución de quitar y agregar, invalidando con tradiciones espurias la verdad de las Escrituras.
“Este término no indica un lugar, sino una condición de vida.”. Estas son las contradicciones con las que tenemos que contar desde el primer momento en que nos consideramos cristianos, empezando por creer en una persona que es hombre y Dios a la vez.
Ante todo deseo aclarar que la comparación es arbitraria. La humanidad y divinidad de Jesús es enseñada inequívocamente en las Escrituras; el purgatorio no. Además, desde el punto de vista lógico no es contradictorio que un ser pueda tener más de una naturaleza; se trata de un misterio o si lo quiere una paradoja, una "contradicción" que sólo es aparente.
En cambio en el caso del purgatorio ya mostré cómo reiteradamente el Magisterio que se adjudica arrogantemente la calidad de único intérprete auténtico de la revelación ha dicho o dado a entender que el purgatorio es un lugar, y hete aquí que el último de la lista dice explícitamente que no es un lugar.
¿Cómo el purgatorio no indica un lugar y al mismo tiempo ha sido expresado e imaginado de muchas formas?. Me estás planteando la misma afirmación que expresó la prensa respecto al infierno, pues el Papa dijo, más o menos, algo parecido; que no era un lugar sino un estado. A partir de ahí y en grandes titulares, se afirmó que el Papa había dicho que el infierno no existía. Pues sí, sí existe.
Aunque no tengo la menor intención de salir en defensa de la prensa, la confusión es enteramente natural a partir de lo que dice que afirmó el papa. De nuevo, podrían aportarse numerosos testimonios que muestran indubitablemente que a lo largo de los siglos la Iglesia creyó que el infierno era un lugar, y he aquí que el actual obispo de Roma afirma que no lo es. Claro que esto no pone en peligro su supuesta infalibilidad, porque se trata de una catequesis y no de una declaración dogmática. Pero que es contradictorio con muchas enseñanzas previas no puede caber duda razonable.
¿Y con el purgatorio?. Como el cielo, no lo busques con ninguna nave espacial, por muy veloz que sea (si ya lo dijo Gagarin,... que no lo había visto en su viaje). Aunque el Papa no indique que sea un lugar (o sea, un sitio), está diciendo que existe, igual que cielo e infierno (y si existe, pues entonces es un lugar, y vuelta a empezar).
Y... si el purgatorio no es un lugar y el infierno tampoco es un lugar... ¿qué será el cielo?
Obviamente cuando se habla de “lugar” ello no implica que se refiera al universo físico que conocemos. Por esto es natural que Gagarin no lo haya visto.
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A continuación, el Papa dice: “Quienes después de la muerte viven en un estado de purificación ya están en el amor de Cristo, que los libera de los residuos de la imperfección”. O sea, no busques un lugar, porque purgatorio no es un sitio sino un “estado de purificación”.
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Sí, dijo esto contra lo enseñado por la Iglesia Católica por siglos. La ventaja qe tienen los católicos es que acostumbran tomar la palabra del Papa o Concilio de turno como la buena, independientemente de lo que se haya dicho antes. Roma es siempre igualmente cambiante...
La palabra sitio es sumamente ambigua porque puede ser el Purgatorio y puede ser también una página web, y ciertamente, ambas cosas son distintas. Queda claro que el Purgatorio no es una página web. No trates de confundir.
¿Perdón? ¿Qué
yo no trate de confundir?
Fue
usted quien acaba de sacar lo de la página web.
En consecuencia, es
usted quien está intentando enturbiar las aguas para zafarse del problema de las enseñanzas ambiguas y contradictorias de su propia Iglesia.
Sólo se confunde quien quiere confundirse (la doctrina del purgatorio es tan corta que no da ni para confundirse).
Es, por cierto, muy “corta” en el actual Catecismo, tanto que parece que deliberadamente se dijo lo menos posible. Pero éste no agota las enseñanzas del Magisterio que los católicos tienen por único intérprete auténtico de la Revelación.
Además, por “corta” y confusa que sea, los católicos están obligados a aceptarla como
dogma de fe.
Tampoco te confundas con “estado de purificación”. Estado puede ser una nación (y muchas más cosas) y purificación... ahora es de actualidad el estado de Pakistán, que traducido significa “estado de los puros”, “nación de los puros”, “tierra de los puros” (creo que viene de un juego de palabras de juntar las iniciales de diversas regiones de la zona; p de Punjab, a de Afgania, k de kachemira, i del Indo, y la terminación stan, como en la zona –Afganistán, Kazajstan, Uzbekistán, etc- : tierra). Pues no, Pakistán no es el purgatorio que habla el Papa. La palabra purgatorio se escapa del concepto sitio, momento, circunstancia, acontecimiento. Lo que significan las palabras para el mundo material, pueden significar cosas distintas para el mundo espiritual.
Pues hombre, que se ha puesto cantiflesco... También podría haber hablado de los estados de la materia, o del estado civil, etc.
Como juego de palabras puede que lo halle divertido. Sin embargo, el asunto no es tan confuso como usted quisiera. La acepción correcta de una palabra es normalmente segura si además de todas sus posibles acepciones se conoce el contexto.
Dices: ”¿O lo ha hinchado precisamente el Magisterio ordinario de la Iglesia Católica durante siglos?”. Pues lo que pone en el catecismo es bastante menos que lo escrito en tu mensaje. Comparándolo en el catecismo lo escrito sobre la Eucaristía y lo escrito sobre el purgatorio, la diferencia es notable. No se puede dar excesiva importancia a lo que en el catecismo ocupa tan poco espacio. Efectivamente, dice muy poco. Baste el purgatorio como el momento del encuentro con Dios (esto no es mío pero me parece razonable y sugerente), del hombre aún incompleto que al encuentro con Dios resulta un encuentro purificador. En el otro mundo no existen las escalas de tiempo que medimos aquí. Lo que recemos por los muertos del otro lado puede servir porque allí no existe el tiempo, el antes o el después.
Desde luego, el nuevo Catecismo es muy parco con respecto al Purgatorio, conforme a la moda de los tiempos. Pero como antes dije, el Catecismo es un compendio que no agota la enseñanza del Magisterio romano al respecto. Claro que le dedica más espacio a la Eucaristía, aunque con igual resultado. Y en todo caso, con mucho o poco espacio,
ambos deben ser aceptados y creídos firmemente por todo católico.
A propósito de las escalas de tiempo, ignoro cómo pueda afirmar que no existen con tanta certeza. Que yo sepa su iglesia no dice que allí no exista el tiempo (me gustaría saber cómo se puede redimir un alma sufriente si no existe el tiempo en absoluto). Lo que dice es lo que usted afirmó primero, que no se corresponde necesariamente con el tiempo terrestre. Y este es también un “descubrimiento” relativamente nuevo, ya que hasta la Constitución
Indulgentiarum Doctrina de Paulo VI (1967) las indulgencias parciales se medían en días. Otra corrección a la doctrina....
Y respecto al pecado narrado en los Macabeos, dices: ”...se trata de un pecado tan grave que se castiga con la muerte”. Sí, sí, el que esté libre de pecado que tire la primera piedra.
¿¿¿Y qué tiene que ver Juan 8:7 con lo que estamos hablando???
¿O es que justo se le vino a la mente este texto, nomás?
¿Qué dice San Pablo sobre la carne sacrificada a los ídolos?. Estamos en un caso gravísimo también ¿no?.
Sin duda ni parecido a violar la ley del
jerem (anatema) del Antiguo Testamento. Pablo explica muy bien el problema en 1 Corintios 8, texto al cual lo refiero. O si quiere abrimos otro tema, pero no se vaya del presente.
La asamblea con los apóstoles reunida en Jerusalén prohibía comer carne sacrificada a los ídolos. ¿Qué hace y que dice Pablo después?. Menos mal que vosotros protestantes no andabais por allí porque hubierais excomulgado a Pablo.
¿No le parece una ofensa gratuita, en particular viendo, por ejemplo, lo que el catolicismo ha hecho de la enseñanza paulina sobre que el obispo debe ser marido de una sola mujer (1 Timoteo 3)?
Pablo estuvo presente y tuvo parte en la decisión de la Asamblea de Jerusalén, siendo incluso quien transmitió las decisiones (junto con Bernabé, Judas barsabás y Silas) a la Iglesia de Antioquía. La decisión del concilio de Jerusalén debe contemplarse a la luz de la situación de la Iglesia en ese momento y el problema de la sensibilidad de los creyentes judíos. Más tarde Pablo expuso ampliamente cuál debe ser la actitud cristiana en 1 Corintios 8 y Romanos 14. De nuevo, si le interesa el tema, podemos tratarlo en otra entrada.
Pero dejando el relativismo de Pablo en este caso y volviendo a los Macabeos y el catecismo,
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No hay tal “relativismo” en Pablo. Por el contrario, como antes dije, él estableció claramente la posición propia del cristiano.
varios artículos después pone como requisito para que sea un pecado mortal, además de su gravedad, que sea cometido con pleno conocimiento y deliberado consentimiento. Ahí ya entramos a juzgar personalmente a esas personas si adoraban a otros ídolos y abominaban de Dios y hasta que punto tenían conocimiento de la gravedad de lo que hacían.
Notable intento de escapar de las implicancias del texto; pero si aquellos judíos habían ocultado entre sus ropas los ídolos, todo indica que sabían muy bien lo que hacían; de modo que lo que el Catecismo dice les cuadra perfectamente según la propia norma romanista.
No soy relativista respecto a las supersticiones pero existe un peligro grande de caer en idolatrías aunque no se abandone el culto al verdadero Dios. Si hubieran estado en contra de Dios, estarían en el otro bando. ¿Entonces, cual es el pecado más mortal o más grave?. ¿Es más mortal y más grave el de estos judíos o el de la adultera que es perdonada sin pedir perdón?. Los dos son graves, ¿no?.
¡Qué ganas de escaparse de Macabeos! ¡Cualquier excusa es aceptable para no encarar francamente el texto!
Jesús no negó que el adulterio fuese grave. Con su autoridad lo perdonó. Pero la mujer estaba viva, y según la Iglesia Católica quien muere en pecado mortal va irremisiblemente al infierno.
Vuelvo a pensar lo que escribí en el mensaje anterior: el pecado más grave y mortal es en el que uno se cierra voluntariamente a la salvación: el pecado imperdonable es el cometido contra el Espíritu Santo. No será perdonado, entre otras cosas porque el que lo comete no desea ser perdonado porque no quiere, porque no le hace falta, porque no quiere a Dios y no quiere estar con Él.
Si vuelve sobre lo mismo será porque no tiene más que añadir. De todos modos, concuerdo con usted en que el rechazo voluntario y contumaz de la salvación es el peor de los errores posibles.
La adultera es perdonada. Ella no rehúsa a Dios. ¿Y los judíos de los Macabeos?. ¿Por tener objetos consagrados a ídolos?. Si son judíos supongo que no rechazan a Dios. Y examínese cada uno sobre cuantas veces se atenta contra los diez mandamientos, aunque sigan amando a Dios. Podrás llamarme relativista, pero entonces Pablo también lo fue y Cristo también lo fue en la cruz cuando dijo “Padre perdónalos porque no saben lo que hacen”. ¿No lo sabían?.
No le llamo relativista, le llamo chicanero, porque está dándole vueltas al tema recurriendo a cualesquiera cortinas de humo que le vengan a la mente. En la Argentina, a esto le llamamos “sanata”.
Por ejemplo, “ si son judíos, supongo que no rechazan a Dios” . Por favor... ¿no conoce usted ningún judío incrédulo? Pues en las Escrituras aparecen muchísimos... “ Pueblo rebelde y duro de cerviz” , llega a llamarlos Dios en alguna ocasión.
Lo suyo no es un argumento; es una excusa.
Y por favor, no insista en compararse con Pablo, ni mucho menos con Cristo.
Y la verdad no es que falte letra sino que sobra.
¡Hasta que se dio cuenta! Pues deje de sanatear y ya.
Se pide por los muertos. Se ha pedido por los muertos desde los primeros siglos, pero ¿cómo están los muertos?; eso es lo que no se puede asegurar pues antes se afirmaba de una manera y ahora de otra. En las Eucaristías se pide por los difuntos, pero no podemos saber cómo están. Lo que sí está claro que sobra mucha letra.
No hay un solo caso, para no hablar de una enseñanza, ni qué pensar de un mandamiento, en toda la enseñanza de Jesucristo ni de los Apóstoles, en que un vivo ore por un muerto.
Sus propias palabras dan testimonio de la incertidumbre sobre el tema. Entonces, ¿cómo se atreven a enseñarlo como algo de asentimiento obligatorio para todos los cristianos?
Y cierto, sobra mucha letra cuando se habla de lo que se desconoce. “Hable poco de lo que sabe y nada de lo que no sabe” , decía un viejo profesor mío.
Dices respecto a un párrafo del Papa: ”pero se trata de una intercesión de un fiel vivo por sus compatriotas también vivos”. Para la iglesia no hay distingos entre vivos y muertos. Para la iglesia todos están vivos, aunque las circunstancias son distintas. Estamos nosotros que vamos en camino y están los que han llegado.
Qué raro, porque en los documentos del Magisterio se habla de la intercesión por los difuntos. ¿O son difuntos sólo cuando conviene?
No se puede afirmar que los que están en la tierra y los que ya han fallecido están vivos en el mismo sentido.
La Biblia jamás enseña a orarle a ningún fiel muerto: ni a María, ni a Abraham, Isaac, Jacob, Pablo, Pedro o Juan.
Sobre la palabra lugar, el diccionario trae muchas definiciones. Si yo te pregunto que a qué lugar se refieren Inocencio IV y Clemente VI, me puedes responder, y con razón, que les pregunte a ellos. Pero si sigues en la confusión, la palabra lugar significa: 1. Porción determinada del espacio (esto no puede ser el purgatorio y aquí tiene razón Juan Pablo II). 2. Espacio de una persona o cosa (aquí nada). 3. Espacio no material que ocupa uno (esto sí puede ser referido a Inocencio IV y los demás.
Como ya insinué, este tipo de planteos era al menos divertido en labios de Mario Moreno; a usted no se sale tan gracioso.
Todo ocupa un lugar en el espacio, pero si ese todo no tiene materia, ¿qué espacio es ese donde está ese todo que no tiene materia?. Pues no hay espacio físico o como dice esta tercera definición, es un espacio no material. El cielo y el infierno también son lugares según esta definición porque las almas de los difuntos, aunque no tengan materia, en algún sitio tienen que estar, aunque ese sitio no se pueda medir materialmente. Vaya, que no está en la galaxia de Andrómeda o junto a la estrella Sirio. Sería una tontería pensar materialmente sobre el lugar del cielo, infierno o purgatorio. Me estoy enrollando sobre la situación del purgatorio cuando este mismo rollo se puede aplicar también al cielo y al infierno). Hay más definiciones de la palabra lugar, pero me estoy eternizando. Aunque si me eternizo es por las ganas que tienes de enredarlo y confundirlo.
¿Así que insiste con que yo soy quien quiere confundir y enredar?

Por favor, relea sus propias palabras...
De nuevo, no soy yo sino usted el que está intentando crear una gran confusión.
Como ya escribí arriba Gagarin exclamó muy ufano que no había visto el cielo (que para el caso que estamos hablando de lugares y sitios vale igual cielo e infierno que purgatorio). Supongo que no te habrás confundido, pero si no te confundes, no trates de confundir (vuelves a decir después “lugar inexistente”. Igual que la prensa... pareces que te esfuerzas en no querer entenderlo. ¿En que sitio están el cielo y el infierno?).
También, con lo claro y diáfano que lo pone usted...
Está enredando las cosas mucho más que la prensa.
Tal vez Juan Pablo II haya estado pensando con respecto a la prensa aquello de “ Si no puedes convencerlos, al menos confúndelos” . Y tengo para mí que usted intenta, sin éxito, la misma táctica aquí.
“La Iglesia Católica hace del purgatorio un dogma de fe”. Los problemas que tienes sobre el significado de lugar o sitio ya se discutieron cuando el Papa habló del mismo modo acerca del infierno y del cielo. No se puede describir con palabras de aquí la realidad de allí, y como no se puede, ahí están tantos símiles acerca de la naturaleza del cielo, infierno y purgatorio que llenan libros desde hace dos mil años. También es dogma la existencia del cielo e infierno y muchos que se dicen creyentes no se lo creen.
Pues los tales deben ser evangelizados... ¿o piensa que no creen porque yo los enredé y los confundí?
Usted dice que yo tengo un problema, pero no es así. Para mí el purgatorio solamente existe en la imaginación del Magisterio. El problema lo tiene éste, que no parece decidirse, y los fieles católicos que se creen eso de que el Magisterio es el único intérprete auténtico de la revelación. .
También se defiende la existencia del cielo e infierno con argumentos de poco peso para incrédulos porque no se tiene noción de cómo es su naturaleza. Cielo: gozo en la presencia de Dios. Símil propuesto en alguna ocasión por Jesucristo: un banquete. Infierno: sufrimiento y ausencia de Dios. Símil propuesto en alguna ocasión por Jesucristo: llanto y crujir de dientes. También esto es muy simple, pero se tiene fe absoluta en su existencia. Pues pasa parecido con el purgatorio. Es muy simple; se está rezando por los difuntos desde los primeros siglos. Cómo es el purgatorio nunca se sabrá como nunca se puede saber cómo viven las almas en el cielo con Dios (esto sí se sabe: que están con Dios; y es lo único). O sea, se sabe que existe el Purgatorio pero se desconoce el resto.
A ver si se da por enterado: La existencia del cielo y del infierno se enseña en la Escritura. Por más dudas que puedan plantearse, no puede dudarse de su existencia. En cambio la creencia en la existencia del purgatorio no surge de ninguna enseñanza explícita ni por ineludible implicación. No hay punto de comparación.
Y qué pensamos los católicos de a pie que estamos viviendo en el siglo XXI sobre un concepto que la iglesia cree desde los primeros tiempos pero que ha revestido de diferentes modos durante la historia?. Me gustaría saber qué piensan personalmente del purgatorio las personas católicas que pudieran leer esto. Yo por mi parte, no he llegado a plantearme si iría o no al purgatorio (porque no he llegado a pensarlo). Sí se que la salvación nos llega teniendo fe en Jesucristo que cargó con nuestros pecados. Antes de recibir el sacramento de la Eucaristía, se recita la frase (parecida a la que le dijo el centurión a Jesús): “Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme”. Como escribí más arriba, la definición (personal, claro) que más me gusta del purgatorio es como encuentro del hombre incompleto con Dios. El sufrimiento es como en el parto, no es nada: “La mujer cuando pare, tiene dolor, porque es venida su hora; mas después que ha parido un niño, ya no se acuerda de la angustia, por el gozo de que haya nacido un hombre en el mundo”. Igual veo yo ese encuentro del hombre incompleto con Dios. Poco sufrimiento puede haber y poca angustia que tiene ese resultado como fin (que se lo digan a los antiguos. Esta última apreciación del poco sufrimiento es mía. Que me perdone San Agustín y demás
)
Si así fuera, todo el sistema de indulgencias que la Iglesia Católica inculca dogmáticamente y al cual los fieles están habituados, se viene abajo por innecesario. Pero eso no ocurrirá, ¿verdad?
Más “sanata...”
Bendiciones en Cristo,
Jetonius
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