-Creo que esta primera declaración tuya comprende perfectamente al título de este epígrafe, ya que no será una herejía cualquiera la que denunciarás sino la más grande de todos los tiempos.
-En su lectura cotidiana de las Escrituras, todo creyente puede aprender cosas que antes no sabía, y recibir luz en asuntos que todavía no comprendía. Esto es normal. Lo que no lo es, es que en solitario alguien presente una nueva revelación de la cristología, como si lo que nunca advirtieron miles de teólogos y millones de lectores de la Biblia, súbitamente le sea mostrado a uno solo, lo que dejará como herejes a todos cuantos nunca lo habían visto así. Recordemos que un mismo Espíritu nos alienta a guardar la unidad de la fe en un mismo cuerpo (Efesios 4:3-6).
Los miles de teólogos y millones de lectores de la Biblia quedaron ciegos a lo largo de los siglos, por la acción del misterio de iniquidad que ejerce Satanás en las Iglesias, Seminarios y demás traductores de Las Escrituras. Le es necesario al Señor levantar en estos tiempos una Reforma con el fin de llevar a las primicias del Espíritu Santo de la primera Iglesia. Volver a la pura doctrina de Cristo, y dejar atrás las desvirtuaciones que nuestro enemigo edificó como palabra de Dios no siéndola (no me refiero a Las Escrituras sino a su interpretación).
¿Y además vas a decirle tú Ricardo a Dios, a quién tiene escoger para tal misión?
¿Estaba loco Lutero cuando el Señor le inspiró luz para comprender que la salvación era por fe y no por obras?
-Todo lo que concierne a nuestro Señor Jesucristo, el Hijo de Dios, es esencial y fundamental a nuestra fe. Aunque deseable fuera que coincidiéramos en todas las doctrinas y prácticas cristianas, sabemos que no es así, y si este Foro existe es precisamente por la diversidad de criterios que sustentamos. Admito discutir nuestras discrepancias en ordenanzas tales como el bautismo y la Cena del Señor. ¿Pero sobre Cristo mismo? ¿Qué podremos descubrir hoy que Pedro, Juan y Pablo no supieran? Es buena en nuestro estudio la perspicacia, siempre y cuando no se pase a una sagacidad enfermiza.
-Es bueno buscar siempre la verdad, y una vez encontrada, estar siempre dispuestos a conocerla mejor todavía. Lo que es malo, es dejarse alucinar por el canto de las sirenas e ir tras otras cosas que parecen brillar como si fuesen verdades. El Espíritu de verdad nos guía y la Palabra nos ilumina, pero
"He aquí que todos vosotros encendéis fuego, y os rodeáis de teas; andad a la luz de vuestro fuego, y de las teas que encendisteis. De mi mano os vendrá esto; en dolor seréis sepultados" (Isaías 50:11).
Cordiales saludos