Jesús sí es Hijo de Dios. Un Hijo de Dios profundamente humano.
Sí es el Mesías, el ungido (título del rey de Israel). Los judíos esperaban un liberador y Jesús es LIBERADOR de todo tipo de opresión. Él admite ser rey pero su reino no tiene que ver con ningún sistema injusto de este mundo. Y qué somos nosotros? los hijos e hijas de su reinado llamados a poner verdad y amor en este mundo.
Todo lo escrito en los evangelios sobre Jesús es real, ¿por qué aceptar unas cosas sí y otras no?, sí todo nos ayuda, pues mientras más leemos sobre él más nos cautiva, atrae, fascina,...
Bueno, eso es lo que se cree, que sea cierto es otra cosa, que de momento, solo se sustenta en creencias.
Lo único cierto es que lo dio a luz una mujer humana, y una mujer humana NO PUEDE gestar un ser de otra naturaleza. Es incompatible. De modo que como mucho, se podría admitir que Dios CREÓ a Jesús, pero no lo engendró.
Una cosa es que lo lo digan los evangelios y otra que lo dijera Jesús.
Todo lo que dicen los evangelios no se puede admitir como hechos literales, ni palabras literales de Jesús. Hay que leerlos y estudiarlos con mucha atención para entresacar lo que pudo ser real y tal como se cuenta.
El culto sagrado, la Eucaristía en caso de los católicos y la Santa Cena en el de los protestante es importante, te comentaré luego.
Yo no le niego esa importancia. ¿Pero cómo la vivían los primeros apóstoles? ¿Acaso tenían las palabra de Jesús escritas en ediciones de lujo? ¿Acaso bebían el vino, que representaba la sangre de Jesús, en copas revestidas de oro? Algunos sacerdotes la tiene de barro, pero no es lo general.
Lo que dices al final es triste, pues te puedes decepcionar de la iglesia por ejemplo, pero dejar de creer? Acaso olvidas o dejas de lado que el contacto con Jesús, el encuentro con su persona nos hace entender y creer que todo lo que él nos ha dicho de Dios es VERDAD. Dios es Amor y con la fuerza de la Fe creemos en su proyecto para la humanidad y tenemos la certeza que no caminamos solos sino que Jesús nos acompaña y su voz claramente la escucha nuestro corazón cuando leemos los Evangelios.
Yo no he perdido la fe por cómo se conducen las Iglesias ni sus sacerdotes, tengo el suficiente sentido común para separarlo de las creencias.
La perdí por empezar a pensar en lo que creía, por hacer preguntas y no encontrar respuestas. Por estudiar la biblia repetidamente y constatar que los hechos que relata de parte de Dios, no son posibles en un Dios y que por lo tanto, la biblia no es su palabra.
Un saludo.